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Los reflejos de la médula espinal y la respuesta sexual

In document Varios - Sexualidad Humana (página 108-115)

Los hombres pueden excitarse sexualmente por un amplio conjunto de estímulos, inclu- yendo la estimulación táctil proporcionada por sus parejas, la estimulación sexual visual o auditiva (como la de fotos de personas desnudas en Internet) o las fantasías sexuales. Sea cual sea la fuente de estimulación, las respuestas sexuales masculinas de la erección y la eyaculación ocurren por reflejo.

Ansiedad de

ejecución Sentimientos

de temor o

presentimiento que se experimentan en relación con la actividad sexual (o cualquier otra actividad que podría ser juzgada por otra persona).

Reflejo Respuesta

simple, no aprendida, a un estímulo que depende de la médula espinal más que del cerebro.

Pregunta: ¿Qué significa que la erección y la eyaculación son reflejos? Los reflejos sexuales son automáticos, respuestas no aprendidas a la estimulación sexual. Por ejemplo, en las mujeres incluyen la lubricación vaginal y el orgasmo. No necesitamos «intentar» excitar- nos. Solo tenemos que exponernos a la estimulación sexual y dejar que los reflejos reali- cen el trabajo por nosotros.

Los reflejos que gobiernan la erección y la eyaculación están controlados por la mé- dula espinal, así que se llaman reflejos espinales. Las respuestas eréctiles a la estimulación directa manual o bucal implican un simple reflejo espinal que no requiere la actuación di- recta del cerebro (véase la Figura 3.12). Las erecciones también pueden iniciarse en el ce- rebro, como cuando un hombre tiene fantasías sexuales o ve por un instante una mujer desnuda. En el caso de las erecciones «sin estimulación táctil», la estimulación del cerebro viaja a la médula espinal, donde se activa el reflejo eréctil.

La estimulación táctil del pene o las áreas cercanas (parte baja del abdomen, escroto, parte interna de los muslos) hace que las neuronas sensoriales transmitan mensajes ner- viosos (señales) al centro de la erección en la parte baja de la espalda, en una zona de la médula espinal llamada sacro. El centro sacro de la erección controla las erecciones refle- jas —es decir, las erecciones que ocurren como respuesta a la estimulación directa del pene o zonas cercanas—. Cuando ocurre la estimulación directa del pene, los mensajes en forma de impulsos nerviosos se reciben en el centro de la erección, que a su vez envía im- pulsos a los genitales por los nervios que llegan al pene. Estos impulsos hacen que las ar- terias lleven sangre a los cuerpos cavernosos y al cuerpo esponjoso, los cuales se dilatan, de manera que puede entrar en ellos más cantidad de sangre; al llenarse estos tejidos, el pene se pone erecto.

El centro sacro de la erección puede llegar a hacer que los hombres que tienen la mé- dula espinal dañada o seccionada alcancen la erección (y eyaculen) como respuesta a la es- timulación directa del pene. La erección se produce incluso aunque las lesiones impidan que las señales nerviosas alcancen el cerebro. Debido a la ausencia de comunicación entre los genitales y el cerebro, no hay sensaciones, pero muchos hombres con lesiones en la mé- dula espinal sienten placer y bienestar psicológico al observar la respuesta de sus parejas. El papel del cerebro. Si la estimulación directa del pene inicia la erección a nivel de la médu- la espinal, ¿cuál es el papel del cerebro? Aunque pueda parecer que a veces el pene funciona por su cuenta, el cerebro juega un importante papel en la regulación de las respuestas

Figura 3.12. Los reflejos. Los reflejos no necesitan de la participación del cerebro, aunque los mensajes

cerebrales pueden hacernos conscientes cuando éstos están ocurriendo. Los reflejos son producto del «gobierno local» de la médula espinal.

El pene es estimulado área sacral 1. 4. La erección se produce rea sacral

El impulso nervioso viaja desde el lugar de la estimulación táctil a la parte baja de la médula espinal (área sacral) 2. Neurona sensorial Materia blanca Médula espinal Neurona implicada El impulso nervioso viaja al pene 3. Materia gris

Sacro Hueso pesado,

triangular, localizado cerca de la parte baja de la columna vertebral.

sexuales. La estimulación táctil del pene puede iniciar la erección a través de la médula es- pinal, pero las sensaciones sexuales pasan normalmente al cerebro, lo que produce placer y quizás la decisión de centrar la atención en un estímulo erótico. La visión de la pareja, las fantasías eróticas, los recuerdos y demás, pueden hacer que el cerebro envíe mensajes a las arterias que llegan al pene a través de la médula espinal, para mantener o aumentar la erección.

Cuando el cerebro es el origen de los mensajes que activan el reflejo eréctil, transmite impulsos nerviosos a un segundo, y superior, centro de la erección, localizado en una par- te más alta de la espalda, en la región lumbar de la médula espinal. Este centro de la erec- ción espinal más alto funciona como un «cuadro de control y distribución» entre el cere- bro y el pene, permitiendo respuestas perceptivas, cognitivas y emocionales que tienen una gran contribución en la respuesta sexual. Cuando las vías nerviosas entre el cerebro y la médula espinal superior están dañadas o seccionadas, los hombres no pueden conse- guir una erección solo como respuesta a una estimulación mental.

El cerebro también puede paralizar la respuesta sexual. Un hombre que muestra an- siedad acerca de sus habilidades sexuales puede ser incapaz de alcanzar una erección, in- cluso con la estimulación del pene más directa e intensa. O un hombre que cree que el pla- cer sexual es pecaminoso o sucio puede bloquearse por la ansiedad y la culpa y ser incapaz de alcanzar la erección cuando es estimulado por su pareja.

En algunos varones, sobre todo los adolescentes, el reflejo eréctil se activa tan fácil- mente que el roce accidental con la ropa interior, la visión de una transeúnte atractiva o una fantasía sexual fugaz producen la erección. Las erecciones espontáneas pueden ocurrir en circunstancias embarazosas, como durante el cambio de clase en el instituto o la facul- tad, o en una playa pública. En un intento por distraerse de las fantasías eróticas y hacer que baje la erección, muchos adolescentes masculinos en clase se centran con renovado interés en el libro de álgebra o lengua extranjera antes de que suene el timbre del cambio de clase. (En la playa, una toalla estratégicamente colocada puede sacar de un apuro.)

A medida que los hombres maduran, requieren más estimulación sobre el pene para alcanzar una erección completa. Las parejas con hombres entre los treinta y los cuarenta años no tienen por qué pensar que su atractivo ha disminuido si éstos no consiguen una erección instantánea «sin estimulación táctil» cuando ellas se desnudan. A los hombres les cuesta más alcanzar la erección a medida que maduran, y la estimulación directa se con- vierte en una fuente más importante de excitación.

El papel del sistema nervioso autónomo (SNA). La estimulación que provoca una erección se puede originar en el cerebro, pero la erección no es una respuesta voluntaria, como le- vantar el brazo. Sea cual sea la fuente dominante u original de la estimulación —estimu- lación táctil o fantasía sexual—, la erección sigue siendo un reflejo automático no apren- dido. Las respuestas automáticas, como la erección, involucran la parte del sistema nervioso llamado sistema nervioso autónomo (SNA). El SNA controla de manera auto- mática procesos del cuerpo como los latidos del corazón, la dilatación de las pupilas, la respiración y la digestión. Por el contrario, el movimiento voluntario (como levantar un brazo) está bajo el control cerebral del sistema muscular.

Pregunta: ¿Cuáles son los papeles de las ramas simpática y parasimpática del SNA en la erección y la eyaculación? El SNA tiene dos ramas, el simpático y el parasimpático. Estas ramas tienen efectos contrapuestos: cuando se activan al mismo tiempo, sus efectos se compensan hasta cierto punto. En general, la rama simpática gobierna los procesos que implican consumo de energía corporal de reserva, por ejemplo correr, realizar otra

Sistema nervioso autónomo División del

sistema nervioso que regula automáticamente los procesos del cuerpo, como los latidos del corazón, la dilatación de la pupila, la respiración y la digestión.

Abreviadamente, SNA.

Simpático La rama del

SNA más activa durante las respuestas emocionales que consumen las reservas corporales de energía, como el temor y la ansiedad. El SNA simpático es el que controla en mayor medida la eyaculación.

Parasimpático Rama

del SNA más activa durante los procesos que restauran las reservas de energía del cuerpo, como la digestión. El SNA parasimpático es el que controla en mayor medida la erección.

actividad física o agarrotarse por miedo o ansiedad. La rama simpática también gobierna el movimiento general del cuerpo, como cuando se incrementa el ritmo cardíaco y respi- ratorio como respuesta a una amenaza.

La rama parasimpática es más activa durante los procesos que restauran las reservas de energía, como la digestión. Cuando experimentamos miedo o ansiedad, la rama sim- pática del SNA acelera el ritmo cardíaco. Cuando nos relajamos, la rama parasimpática frena el ritmo cardíaco. La rama parasimpática activa los procesos de la digestión, pero la rama simpática inhibe la actividad de la digestión. Como la rama simpática tiene el con- trol predominante cuando sentimos temor o ansiedad, esos estímulos pueden inhibir la actividad del sistema parasimpático y causar posiblemente un corte de digestión.

Las dos ramas del SNA juegan papeles diferentes en la excitación y la respuesta sexual. Los nervios que hacen que las arterias del pene se dilaten durante la erección pertenecen a la rama parasimpática del SNA. El sistema parasimpático gobierna la erección. Sin em- bargo, los nervios que gobiernan la eyaculación pertenecen al sistema simpático. Una con- secuencia de esta división de la responsabilidad neurológica es que el temor intenso o la ansiedad pueden inhibir la erección neutralizando la actividad del sistema nervioso para- simpático. Como la excitación simpática ayuda a activar la eyaculación, la ansiedad o el temor pueden acelerar la eyaculación, provocando eyaculación precoz.

La conexión entre las emociones, la actividad simpática y la eyaculación puede dar lu- gar a un círculo vicioso. La ansiedad en un encuentro sexual puede provocar una eyacula- ción precoz. Durante un encuentro sexual posterior, el hombre podría temer que vuelva a ocurrir una eyaculación precoz, y el temor podría provocarla de nuevo. El hombre se pue- de enfrentar a las siguientes relaciones sexuales con un temor aún mayor, posiblemente acelerando la eyaculación —pero también posiblemente inhibiendo la erección—. Los mé- todos para ayudar a los hombres con disfunciones eréctiles inciden en la reducción de los niveles de ansiedad y, consecuentemente, en la disminución de la actividad simpática. Anomalías eréctiles. Algunos hombres muestran una ligera curvatura en sus penes erec- tos. Un grado de curvatura es normal, pero los hombres con la enfermedad de Peyronie tienen tal curvatura que sus erecciones son dolorosas. Esta anomalía es provocada por un aumento del tejido fibroso en el cuerpo del pene. Aunque algunos casos de la enfermedad de Peyronie mejoran por sí solos, la mayoría requieren atención médica.

Algunos hombres experimentan erecciones que persisten durante horas o días. Esta condición se llama priapismo, por el mito griego de Príapo, el hijo de Dioniso y Afrodita que personificaba el poder de la reproducción humana. El priapismo está causado a me- nudo por leucemia, anemia o enfermedades de la médula espinal, aunque en algunos ca- sos el origen sigue siendo desconocido. El priapismo ocurre cuando los mecanismos que drenan la sangre que provoca la erección están dañados y la sangre no puede volver al sis- tema circulatorio. El priapismo puede ser una urgencia médica, porque la erección pro- longada más de seis horas puede privar de oxígeno a los tejidos del pene y provocar su de- terioro. La actuación médica con medicamentos o cirugía puede ser necesaria para corregir este problema.

La eyaculación

Pregunta: ¿Cómo ocurre la eyaculación? La eyaculación, como la erección, es un reflejo de la médula espinal. Se activa cuando el estímulo sexual alcanza un punto crítico o umbral. La eyaculación generalmente ocurre junto con el orgasmo, las contracciones musculares súbitas que se producen durante el pico de excitación sexual y desembocan en la relaja- ción brusca de la tensión sexual que se acumuló durante la excitación sexual. El orgasmo

Eyaculación precoz

Trastorno sexual en el que el varón eyacula demasiado pronto. (Se precisa en el capítulo sobre disfunciones.)

Enfermedad de Peyronie Condición

anormal caracterizada por una curvatura excesiva del pene que puede hacer las erecciones dolorosas.

Orgasmo Clímax de la

es, por lo general, agradable. La eyaculación, sin embargo, se refiere solo a la expulsión del semen desde el extremo del pene. El orgasmo y la eyaculación no son sinónimos. Por ejemplo, los parapléjicos pueden eyacular si la zona de la baja médula espinal que contro- la la eyaculación está intacta. Sin embargo, no experimentan los aspectos subjetivos del orgasmo porque las sensaciones no llegan al cerebro.

La eyaculación ocurre en dos fases. La primera fase, llamada a menudo la fase de emi-

sión, implica contracciones de la próstata, las vesículas seminales y la parte superior de los

conductos deferentes. La fuerza de estas contracciones impulsa el líquido seminal en la parte prostática del tracto uretral —un pequeño tubo llamado bulbo uretral—, que for- ma como un balón cuando los músculos se cierran en cada extremo, atrapando el semen. Es en este punto cuando el hombre percibe que el orgasmo es inevitable. El hombre sien- te que nada puede evitar la eyaculación.

La segunda fase, que se llama a menudo la fase de expulsión, implica la propulsión del líquido seminal a través de la uretra y fuera de la abertura uretral en el extremo del pene. En esta fase, los músculos en la base del pene y alrededores se contraen rítmicamente, pro- pulsando el semen. La segunda fase está generalmente acompañada por las sensaciones de orgasmo.

En la eyaculación, el fluido seminal es liberado del bulbo uretral y expulsado por las contracciones de los músculos pelvianos que rodean el canal uretral y el pene. Las prime- ras contracciones son más intensas y ocurren a intervalos de 0,8 segundos. Después las contracciones son más débiles y los intervalos entre ellas se alargan. El fluido seminal es expulsado a borbotones en las primeras contracciones. En los jóvenes, el fluido seminal se puede puede proyectar a 30 o 60 cm. Pero en algunos hombres, el semen alcanza solo unos pocos centímetros o simplemente rezuma de la abertura del pene. La fuerza de la expul- sión varía con la condición de la próstata, su salud general y su edad. Existe cierta corres- pondencia entre la fuerza de la expulsión y el placer del orgasmo. Los orgasmos más in- tensos suelen estar acompañados de eyaculaciones más copiosas y con mayor fuerza en la expulsión.

Como la erección, la eyaculación está regulada por dos centros de la médula espinal, uno en la región sacra y otro en la región lumbar. Cuando la excitación sexual alcanza el punto de la eyaculación inevitable, el centro eyaculatorio lumbar activa la primera fase de la eyaculación, la emisión seminal. El centro eyaculador más bajo, o sacro, activa el se- gundo centro del orgasmo.

Aunque la eyaculación ocurre por un reflejo, se puede retardar la eyaculación mante- niendo el nivel de estímulo sexual bajo el umbral crítico o «punto sin retorno». Se han tra- tado con éxito hombres que padecen eyaculación precoz ayudándoles a reconocer su «punto de no retorno» y enseñándoles a mantener la estimulación sexual por debajo de ese punto. (Los temas relacionados con la definición y el tratamiento de la eyaculación precoz se exploran en el capítulo sobre las disfunciones.) El reconocimiento del punto de no retorno y el mantenimiento de la estimulación por debajo del nivel crítico pueden también prolongar el coito y mejorar el placer sexual para las parejas, incluso cuando no se sufre de eyaculación precoz.

Eyaculación retrógrada. En la eyaculación retrógrada, la eyaculación se vacía en la vejiga en lugar de ser expulsada por el pene. Durante la eyaculación normal se abre un esfínter externo que permite al fluido seminal salir del cuerpo. Otro esfínter, éste interno, cierra la abertura de la vajiga, previniendo que el fluido seminal se introduzca en la vejiga. En la eyaculación retrógrada, las acciones de estos esfínteres están invertidas. El esfínter exter- no permanece cerrado, evitando la expulsión del fluido seminal, mientras que se abre el

Fase de emisión

Primera fase de la eyaculación, que implica contracciones de la próstata, las vesículas seminales y la parte superior de los conductos deferentes.

Bulbo uretral Pequeño

tubo que constituye la parte prostática del tracto uretral y que adquire forma de balón cuando los músculos se cierran en cada extremo, atrapando el semen antes de la eyaculación.

Fase de expulsión

Segunda fase de la eyaculación, durante la cual los músculos de la base del pene y alrededores se contraen rítmicamente, forzando la expulsión del semen y provocando sensaciones placenteras. Eyaculación retrógrada Eyaculación en la cual lo eyaculado se vacía en la vejiga.

esfínter interno, permitiendo que la eyaculación se vacíe en la vejiga. El resultado es un aparente orgasmo seco. La eyaculación retrógrada puede estar causada por cirugía de la próstata (mucho menos frecuente ahora que en el pasado), medicamentos como los tran- quilizantes, algunas enfermedades y accidentes. La eyaculación retrógrada es normalmen- te inocua en sí misma, porque el líquido seminal se descarga posteriormente con la orina, pero puede producir infertilidad y cambios en las sensaciones asociadas con el orgasmo. Los orgasmos secos persistentes deberían ser evaluados médicamente.

Las funciones sexuales masculinas, como las funciones sexuales femeninas, son com- plejas. Involucran la cooperación del sistema nervioso, el sistema endocrino, el sistema cardiovascular y el sistema muscular y esquelético.

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La excitación

y la respuesta

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