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Los mitos sobre la menopausia

In document Varios - Sexualidad Humana (página 88-90)

De cerca

La menopausia representa ciertamente un cambio de vida importante para la mayoría de las mujeres. Para muchas mujeres, la menopausia simboliza la crisis de los cuarenta a la que se enfrentan, incluyendo cambios en la

apariencia, la sexualidad y la salud. ¿Exactamente con qué tipo de cambios nos encontramos? Muchos de nosotros tenemos ideas erróneas sobre la

menopausia, ideas que pueden ser dañinas para las mujeres. Considera los siguientes mitos y realidades. ¿De qué mitos has sido víctima?

• Mito 1: La menopausia es anormal. Por supuesto que no. La menopausia es un desarrollo normal en la vida de las mujeres.

• Mito 2: El cuerpo médico considera la menopausia una enfermedad.Ya no. La menopausia se describe hoy en día como un «síndrome de deficiencia», refiriéndose al declive en la secreción de estrógeno y progesterona. Desgraciadamente, el término deficienciatambién tiene connotaciones negativas. • Mito 3: Después de la menopausia,

las mujeres necesitan un completo

reemplazo de estrógeno.No necesariamente. Algún estrógeno continúa siendo producido por las glándulas suprarrenales, el tejido graso y el cerebro (Guzick & Hoeger, 2000).

• Mito 4: La menopausia está acompañada por depresión y ansiedad.No necesariamente. Varias revisiones de la literatura científica no han encontrado ninguna relación consistente entre la menopausia y estos síntomas psicológicos (Avis, 2003; Kessler, 2003). (Los resultados pueden diferir para mujeres que han tenido problemas psicológicos

de LDL se relacionan con enfermedades cardiovasculares, se creyó, hasta hace poco, que la TRH puede reducir el riesgo de tales enfermedades en las mujeres postmenopáusicas. Sin embargo, recientes investigaciones muestran resultados mezclados. Las mujeres en el en- sayo de la terapia de reemplazo hormonal de la Women’s Health Initiative aparentemen- te corrieron un riesgo ligeramente mayor de sufrir ataques cardíacos y derrames cerebra- les (Fletcher & Colditz, 2002). De las 25 000 mujeres que participaron en el estudio, casi el 1 por ciento que usaron la TRH desarrollaron tales problemas durante el primer año, pero el riesgo disminuyó rápidamente en los años siguientes. Por otro lado, un estudio entre casi 165 000 mujeres británicas entre los 50 y los 74 años de la General Practice Research Database encontró que la TRH, en forma de píldoras o parches de la piel, tenía efectos car- dioprotectores (Varas-Lorenzo et al., 2000). ¿Qué podemos concluir? Los resultados de las investigaciones con la TRH son mixtos, lo cual sugiere precaución (Grady, 2003b; Solo- mon & Dluhy, 2003). Las mujeres que consideren la TRH deberán comentar los últimos resultados de las investigaciones con su ginecólogo y considerar las alternativas.

El especialista en cáncer de mama Larry Norton (citado en Duenwald, 2002), del Me- morial Sloan-Kettering Cancer Center, en Nueva York, llama la atención de que la proges- tina sola previene o disminuye los calores súbitos en aproximadamente un 70 por ciento de mujeres. Los inhibidores selectivos de serotonina (SSRIs), como Effexor, Paxil y Prozac, son también de ayuda (Stearns et al., 2003). Las mujeres que usan SSRIs para tratar los ca- lores súbitos toman la mitad de la dosis que se usa para tratar la depresión, que es su uso más común, aunque también son útiles con el síndrome premenstrual (PMS), el desorden disfórico premenstrual (PMDD), los desórdenes del apetito y algunos otros problemas. La sequedad vaginal puede tratarse con estrógenos de uso local —esto es, coloca- dos en la vagina en lugar del torrente sanguíneo, como se hace normalmente con las

previos a la menopausia.) Un estudio holandés siguió 2 103 mujeres de entre 46 y 54 años durante cinco años. Durante este periodo de tiempo, el número de mujeres que alcanzaron el estado postmenopausal se dobló, y el porcentaje de mujeres que informaron de sufrir depresión aumentó de 18,5 a 23,7 por ciento (Maartens et al., 2002). El aumento es improbable que se deba al cambio, pero más de tres sobre cuatro mujeres en el estudio no informaron de niveles significativos de depresión o ansiedad en algún momento durante la experiencia de la menopausia.

Gran parte de la respuesta de una mujer a la menopausia refleja su significado para ella,

no los cambios físicos (Hunter & O’Dea, 2001). Las mujeres que adoptan la creencia

normalmente aceptada de que la menopausia señala el principio del fin de su vida pueden desarrollar un sentido de desesperación sobre el futuro, que a su vez puede poner el escenario para la depresión. Las mujeres cuyas vidas enteras se han centrado alrededor de la maternidad y la crianza de los niños pueden experimentar más probablemente un sentido de pérdida. Es más, existe un prejuicio cultural para explicar la depresión y otros problemas de las mujeres de mediana edad en términos de menopausia, en lugar de explorar los factores psicosociales.

• Mito 5: En la menopausia, las mujeres experimentan debilitantes acaloramientos súbitos.No. • Mito 6: Una mujer que ha tenido una

histerectomía no sufrirá la

menopausia después.Depende de si le extirparon o no los ovarios (los mayores productores de estrógeno). Si no fue así, la menopausia debería proceder normalmente.

• Mito 7: La menopausia señala el fin para el apetito sexual de la mujer. ¡No, en absoluto!

• Mito 8: El nivel general de actividad de una mujer disminuye después de la menopausia.Muchas mujeres postmenopáusicas se vuelven más dinámicas y más seguras. Terapia de reemplazo hormonal (TRH)

Reemplazo del estrógeno natural o del estrógeno y la progesterona con equivalentes sintéticos, después de la menopausia.

hormonas—. Las cremas (por ejemplo, Estrace), los supositorios (Vagifem) y un anillo plástico (Estring) están disponibles para este propósito.

El «estrógeno de diseño» (que significa que es útil solo para ciertos receptores del estró- geno) raloxifene, como TRH, es de ayuda para las mujeres con osteoporosis, pero disminu- ye, al parecer, en lugar de aumentar el riesgo de cáncer de mama. Como otra alternativa, el bisfosfonates (Actonel o Fosamax) también ayuda a mantener la fortaleza de los huesos.

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