• No se han encontrado resultados

Las guerras de los diadocos (323-276 a.C.)

Dado lo incompleto de las fuentes, no puede escribirse una narración exhaustiva de la estrategia y de la diplomacia del medio siglo transcurrido después de la muerte de Alejandro. Como sobre el período de cincuenta años transcurrido entre aproximadamente del 276 al 226 casi no existe una narración continua, prestar una atención excesiva a los hechos del 323-276 produciría un cuadro desequilibrado del período helenístico en su conjunto. Sólo se presenta aquí un breve esbozo, centrado en los hechos significativos por sí mismos o para la historia posterior, y sin referencias detalladas de las fuentes. (Una buena reconstrucción imaginativa de los acontecimientos de los primeros años después de la muerte de Alejandro puede encontrarse en la novela Funeral Games de Mary Renault.)16

La importancia de esta fase reside menos en el curso con frecuencia interrumpido de los sucesos, que en su papel para crear un escenario para los avances culturales y políticos. Por tanto, aunque Eumenes y Lisímaco fracasaron en instalarse permanentemente en el poder, merecen un examen por su posición en las fuentes posteriores y por su contribución al proceso de fijar la forma final del imperio. La narración sobre diferentes áreas del mundo helenístico para el período posterior a c. 276 se continúa en los capítulos siguientes.

Los generales que heredaron el imperio de Alejandro son llamados diadocos (Diadochoi) Alejandro no parece haber designado un heredero sin ambigüedad; cuando Pérdicas, el general de caballería más antiguo, le preguntó a quién dejaba su reino, parece haber dicho «a Crátero» (tôi Kraterôi) o «al más fuerte» (tôi kratistôi, Arr. 7. 26. 3), aunque esto puede ser sólo un cuento. Hablando en sentido estricto, no tenía que nombrar un sucesor, pues podía pedirse al ejército macedonio que escogiera uno; pero había enredado las cosas librándose de algunos de los candidatos probables, y su amigo Hefaistión, al que podría haber designado, estaba muerto. Si se deseaba la continuidad dinástica, estaba Filipo III Arriadeo, medio hermano de Alejandro, pero se suponía que era un deficiente mental, o quizá epiléptico, y a los ojos de algunos, no apto para gobernar. Sin embargo, Roxana, la esposa bactriana de Alejandro, dio a luz a un hijo postumo, Alejandro IV Estos dos herederos fueron reconocidos como reyes conjuntamente, pero nunca ejercieron el poder, y las guerras siguientes llevaron a que ambos fueran asesinados en unos pocos años.

La época de Antígono, 323-301 a.C.

323-322 Guerra lámica; Antípatro reprime la revuelta griega 322 Pérdicas conquista Capadocia; Eumenes nombrado sátrapa 321 Pérdicas muerto en Egipto

- Crátero derrotado en Asia Menor

- Conferencia de Triparadisos: Antípatro nombrado regente 319 Muerte de Antípatro. Poliperconte se convierte en regente 318 Antígono y Casandro se alian contra Poliperconte

317 Poliperconte proclama la libertad griega - Casandro nombrado regente

- Asesinato de Filipo III Arriadeo 316 Casandro ejecuta a Olimpia - Eumenes ejecutado por Antígono

315 Antígono expulsa a Seleuco de Babilonia. Éste se refugia con Ptolomeo

- Declaración de Tiro: Antígono proclama la libertad griega - Ptolomeo proclama la libertad griega

312 Batalla de Gaza: Ptolomeo y Seleuco derrotan a Demetrio Poliorcetes.

- Seleuco restablecido en Babilonia

311 Paz de Antígono, Ptolomeo, Lisímaco, Casandro 310 Asesinato de Alejando IV por Casandro

c. 309/308 Antígono expulsado de Persia por Seleuco

310 Demetrio arrebata Atenas a Casandro y expulsa a Demetrio Falereo 306 Antígono y Demetrio, reyes

305/304 Ptolomeo, Lisímaco, Casandro y Seleuco, reyes

301 Batalla de Ipsos: Antígono derrotado y muerto; Ptolomeo se apodera de Celesiria

Aunque a menudo se dice que el reino de Alejandro fue repartido en tres partes después de su muerte, el imperio no fue dividido simplemente; los diferentes generales recibieron diferentes áreas para administrar, pero Pérdicas estaba encargado del conjunto; más tarde fue redistribuido por un acuerdo o como resultado del conflicto. No obstante, pasaron muchos años antes de que la situación se estabilizara, y podría ser útil comenzar con una breve síntesis antes de abordar un relato más amplio.

En Egipto la situación se consolidó con rapidez; Ptolomeo gobernó sin interrupciones desde el 323. En Asia, Seleuco no fue confirmado en el control de sus provincias asiáticas hasta el 311. Macedonia primero se mantuvo estable, pero después agitada; después de veinte años de gobierno de Casandro (véase abajo), desde el 317 como regente y a partir del 305/304 como rey, su muerte en el 298 o 297 fue seguida por unas dos décadas en que el reino cambió de manos cada dos años hasta que Antigono II Gónatas tomó el poder, de modo permanente como se vio al final.

A raíz de la muerte de Alejandro la obra de adaptar la estructura administrativa aqueménida fue continuada sin una fisión greco-persa. Se nombraron sátrapas (satrapai, versión griega de la palabra persa para los gobernadores provinciales), un regente y un virrey de Macedonia. Pérdicas fue nombrado quiliarca (literalmente un general de mil hombres, pero traducido con frecuencia a «visir») de todo el reino y era, en teoría, superior a los demás generales. En el nivel regional, el anciano Antípatro (Antipatros en griego), virrey en Macedonia, fue confirmado como general de los territorios europeos. Otro general de la generación más antigua, Antigono, apodado Monoftalmo («el tuerto») era ya sátrapa de Frigia y fue ahora encargado del Asia Menor occidental. Ptolomeo (Ptolemaios), un hombre más joven vinculado a Alejandro, se convirtió en sátrapa de Egipto, Lisímaco, hijo de Agatocles, uno de los sômatophylakes (guardaespaldas o personal) recibió Tracia. Finalmente, Crátero fue nombrado representante (prostatês) de los reyes.17

Los desacuerdos sobre la asignación de las satrapías y los poderes del regente pronto desencadenaron un conflicto abierto. Perdicas trataba de ejercer su autoridad general; se formó una alianza en su contra, y en el 321 fue asesinado mientras invadía Egipto (Diod. 18. 37. 5). Nuevas negociaciones, en Triparadesios en Siria,

hicieron a Antípatro guardián de los jóvenes reyes en Macedonia y a Antígono general de Asia (Diod. 18. 39. 5-7; cf. Arriano, Ta meta Alexandron (FGH 156), fr. 9. 34-38, Austin 24). Babilonia fue asignada a Seleuco, antiguo general de los hypaspistas (portaescudos de Alejandro; habían sido llamados «un regimiento de guardas de primera»).18 Incluso ahora, y en los siguientes años, el reino de Alejandro era oficialmente una entidad única y no más dividida que, digamos, en el 325, en que Alejandro estaba en Afganistán. Macedonia estaba gobernada por Antípatro y las diversas provincias del antiguo imperio persa estaban administradas por sátrapas.

La rivalidad pronto se transformó en un lucha patente por el dominio de todo el imperio. Antípatro nombró como sucesor a un hombre de su propia generación, Polipercontes (o Polisperconte), de modo que se indispuso con su propio hijo Casandro (Kassandros, en griego), que había aspirado a convertirse en regente (Diod. 18. 48-50, Austin 25). En consecuencia Casandro se volvió receptivo a las propuestas de Antígono, que hizo una alianza con él y con Lisímaco y Ptolomeo. No existía ya un acuerdo general sobre quién debería gobernar cada zona; todo estaba sujeto a disputa, y mucho se disputó en el campo de batalla. (Algunas consecuencias de la guerra entre Casandro y Polipercontes se examinan en el capítulo 4.) Casandro se hizo regente en el 317 con el apoyo de Eurídice, esposa de Filipo Amadeo. En el mismo año, la anciana madre de Alejandro, Olimpia, invadió Macedonia e hizo asesinar a Filipo y a Eurídice. En el 316, cuando Casandro volvió a Macedonia, fue condenada a muerte por el ejército y ejecutada a su vez.

La descendencia de Antípatro.

Antígono procuró fortalecer su posición en Asia, expulsando a Seleuco de Babilonia; esto provocó que los antiguos aliados y enemigos de Antígono reclamaran que Seleuco fuera reinstaurado. A finales de la década del 310, hubo encuentros entre Antígono y sus oponentes en varios campos de batalla incluida Caria, Tracia y Palestina. Un resultado importante fue la restauración de Seleuco en Babilonia en el 312, un hecho en el que Ptolomeo desempeñó un papel principal. En el 311, un tratado de paz reconoció implícitamente una división cuatripartita del imperio. En teoría Alejandro IV, el hijo postumo de Alejandro Magno, debía todavía convertirse en rey (Diod. 19, 105; Austin 30),19 pero en el 310 Casandro lo hizo asesinar.

Tampoco el tratado proporcionó una paz duradera; prosiguió una confusa serie de guerras. En el 306, el hijo de Antígono, Demetrio, derrotó a Ptolomeo en el mar, cerca de Salamina en Chipre. El padre y el hijo fueron reconocidos como reyes (basileis) «por la multitud» según Plutarco (Demetrio, 18.1, Austin 36; Diod. 20. 53. 2-3; Apiano, Guerras sirias, 54); el acto podrían haberlo preparado los jefes políticos locales. Mucho antes Ptolomeo, Lisimaco, Seleuco y Casandro (Plut. l.c; Just. 15.2, 10-12) habían adoptado todos (o aceptado) el título de rey (basileus). En teoría, el rey macedonio tenía que ser aclamado por el ejército y los nobles (p. 142, n. 28), pero cada uno de los diadocos ahora tenía sólo una parte del ejército macedonio original, y pocos miembros de las fuerzas originales de Alejandro estaban todavía en servicio. Algunos historiadores han dudado de que el acto de llamarse a sí mismos basileus Makedonôn, «rey de (los) macedonios», equivalga a afirmar el goberno del territorio entero de Alejandro; pero es difícil ver que dicho título, al menos al comienzo, no implicara que otros pretendientes fueran ilegítimos.20

Si había un sucesor que tenía sus miras firmemente puestas en la reunificación del reino, este era sin duda Antígono. Después de la toma de Chipre, y habiendo asegurado el control de la liga insular, la posesión de la importante potencia naval de Rodas le daría el dominio total del Egeo. Demetrio sitió la ciudad por más de un año (305-304) empleando fuerzas masivas y aparatos mecánicos de asedio, pero aunque la espectacular empresa le ganó el apodo de Poliorcetes («el sitiador») fracasó en rendir por hambre a los rodios, que recibían suministros de Ptolomeo. Conmemoraron su resistencia encargando a Cares de Lindos que construyera el Coloso de Rodas, una estatua de bronce de Helios, de 70 codos de alto (32 m), que habría estado en la entrada del puerto. Plinio narra brevemente su historia (Historia 2atural, 34, 41) y su construcción es descrita en detalle alrededor del 200 a.C. por Filón de Bizancio (Sobre las siete maravillas del mundo, 4).21

Pese a su fracaso, Antígono siguió presionando. Fundó una liga helénica en Corinto en el 302 según el modelo de la de Filipo en el 338, con Demetrio como hegemón (BD 8; líneas 5-44 en Harding 138, líneas 61-99 en Austin 42).22 En el 301, no obstante, a la edad de 81 años, fue derrotado y muerto en Ipso en Frigia por los ejércitos asociados de Casandro, Lisimaco y Seleuco (la batalla es descrita en Plut., Demetr. 29). Lisimaco se hizo entonces cargo de la mayor parte de Asia Menor. Se suele considerar Ipso como un momento decisivo de la historia de este período.

Después de la derrota y muerte de su padre, Demetrio retuvo una poderosa flota. No deberíamos disminuir la importancia de sus campañas posteriores al 301 sólo porque finalmente no tuvo éxito.23 En realidad, nada estaba aún seguro en cuanto a la forma definitiva del imperio, y con una mejor suerte Demetrio podría haber triunfado donde su padre fracasó. Por un tiempo él y Seleuco fueron aliados, con mutuo beneficio; pero, al igual que la antigua amistad entre Seleuco y Ptolomeo fue víctima de la realidad, esta nueva alianza resultó efímera.

La muerte de Casandro en el 298 o 297 tentó a Demetrio a regresar a Grecia, a partir de lo cual los otros se apoderaron de los territorios que había heredado de su padre. La viuda de Casandro, Tesalónica (una hija de Filipo II), era ahora regente en nombre de sus hijos menores. El mayor, Filipo III, pronto enfermó y murió. El segundo, Antípatro I (o II), probablemente de unos quince años, y el tercero, Alejandro V, reinaron conjuntamente hasta que en el 294.

Antipatro asesinó a su madre y desterró a su hermano. Alejandro hizo causa común con Demetrio pero se reconcilió con su hermano; Demetrio entonces lo hizo

matar por la sospecha de que estaba conspirando contra él. Antipatro se refugió con Lisímaco, pero pronto fue eliminado al no ser más un aliado útil. Demetrio fue aclamado como rey de Macedonia (294), pero en un intento de recobrar sus posesiones orientales fue capturado y encarcelado por Seleuco (288/287). Murió once años después, presuntamente a causa de la bebida. (véase la Vida de Plutarco).

Aun cuando los diadocos habían estado disputándose el imperio por un tiempo más largo que toda la vida de Alejandro, la geografía global del imperio, fuera de Egipto, todavía no se había fijado. La desaparición de Demetrio llevó a la partición de Macedonia entre Lisímaco y Pirro del Épiro. Después, Lisímaco se estableció como el único soberano; también controlaba la mayor parte del Asia Menor, y hasta entonces su centro de operaciones había estado al este de Macedonia, en el lado europeo del Helesponto. Sin embargo, en el 281, en Curopedio de Lidia, Lisímaco fue derrotado y muerto por Seleuco. El anciano vencedor trató de unir Europa y Asia invadiendo Macedonia, pero fue asesinado en el 281 por un hijo distanciado del rey Ptolomeo de Egipto, Ptolomeo Cerauno («rayo»).

La época de Demetrio, 301-276 a.C. 298/297 Muerte de Casandro

294 Demetrio I captura Atenas y Macedonia - Antíoco se convierte en corregente con Seleuco I 293 Lisímaco capturado por Getai

288/287 Demetrio I es expulsado de Macedonia por Lisímaco y Pirro, rey del Épiro

287 Atenas se subleva por Demetrio 286 Demetrio capturado por Seleuco

285 Ptolomeo II Filadelfo se convierte en corregente en Egipto 283 Muerte de Demetrio I, muerte de Ptolomeo I

c.283 Muerte de Agatocles, hijo de Lisímaco 281 Lisímaco muere en la batalla de Curopedio

- Asesinato de Seleuco; Ptolomeo Cerauno rey de Macedonia 280 Pirro invade Italia

- Muerte de Ptolomeo Cerauno - Refundación de la liga aquea

280/279 Los gálatas rechazados en Grecia central 279 Los gálatas establecen el reino de Tilis en Tracia 278/277 Los gálatas invaden el Asia Menor

277 Antígono II Gónatas toma el control de Macedonia

Los dos últimos generales de Alejandro habían muerto al cabo de cuarenta y dos años de que el conquistador de Persia sucumbiera a la fiebre. Aunque los hechos del 323-281 pueden ser revisados en pocas hojas, muchas personas nacidas bajo el reinado de Alejandro no vivieron para ver este desenlace. Para ellos, su muerte habrá parecido tan remota en el tiempo como la crisis de Suez y la revolución húngara de 1956 resultan a alguien que las contemple desde finales de la década de 1990. Estas cuatro décadas, que pueden parecer caóticas, contuvieron muchos períodos de calma relativa, y hubo épocas en que la cuestión de quién habría de gobernar Macedonia parecía haber sido definitivamente resuelta.

Ptolomeo Cerauno murió en el 280 luchando contra los galos (véase más abajo), y no fue sino hasta tres años después cuando Antígono II Gónatas (r. 277- 239) tomó el control de Macedonia.24 Desde esa época hasta la conquista romana de Grecia en el siglo II a.C, sus descendientes, los Antigónidas, fueron la dinastía reinante de Macedonia.

Eumenes

En este punto, habiendo establecido la secuencia de los acontecimientos que implicó a los principales rivales, el cuadro puede ser completado describiendo las carreras de los hombres que desempeñaron una parte en las luchas de los diadocos y la administración del imperio. Además de los grandes nombres conocidos en la historia, hubo muchos generales menores, de importancia local o efímera. Algunos sólo son conocidos por las referencias casuales en las fuentes y los documentos, tales como Eupolemo de Macedonia, que gobernó Caria como dinasta en la década del 310 (Diod. 19. 68. 5-7, Austin 33).25 En las siguientes páginas hablaremos de dos individuos que, aunque importantes, no disfrutaron del éxito completo. A Lisímaco ya lo hemos encontrado. Primero nos centraremos en una figura que en una perspectiva más larga podría ser considerada un carácter menor, pero que aparece en las fuentes antiguas como una figura clave para los años 323-316 (Diodoro, esp. 18. 29-32, 39-42, 53, 57-62; 19. 12-18, 21-34, 37-44; Plut. Eumenes).

Como ciudadano de Cardia, en el litoral de Propontis (mar de Mármara), Eumenes, secretario de Alejandro, era el único no macedonio nombrado para un generalato importante en el 323. Se le asignó la tarea de expulsar a un soberano persa local, Airrates, de Capadocia y Paflagonia. Llevó a cabo la tarea con la ayuda de Pérdicas (Diod. 18. 16. 3, 18. 22. 1); pero cuando éste fue asesinado, los otros diadocos atacaron a Eumenes y lo condenaron a muerte en ausencia por matar a Crátero, aun cuando éste lo había atacado.

Durante años de campaña Eumenes evitó repetidamente la derrota, y con astutas tretas mantuvo la lealtad de sus tropas macedonias. Una de las historias más pintorescas es preservada por Diodoro (18. 60-61). Eumenes deseaba hacer que sus opiniones contaran en el consejo militar de su ejército, pero llegó a la conclusión que no siendo macedonio era poco probable que lo tomaran en serio. Por tanto, declaró que había tenido un sueño en donde vio a Alejandro presidiendo el consejo y entonces persuadió a sus oficiales de que pusieran un trono vacío y le colocaran la insignia real encima, como si Alejandro en persona estuviera presidiendo sus debates. De este modo, «se declaró igual a los demás generales ... disipó la envidia con que había sido mirado y suscitó sentimientos muy favorables hacia su persona entre los generales» (Diod. 18. 61. 2). Con todo, fue sitiado finalmente en Nora, en Frigia, hecho prisionero y condenado a muerte por Antígono (Diod. 19. 44).

Tanto Diodoro como Plutarco hicieron amplio uso de la perdida obra de Jerónimo de Cardia (p. 288), que había estado adscrito al ejército de Eumenes a partir del 323. En consecuencia sabemos más de Eumenes que sobre casi ningún otro diadoco. Diodoros y Plutarco subrayan una y otra vez que como era el único no macedonio entre los generales tenía que preocuparse por reclamar una posición equivalente; quizá por esta razón apoyó inicialmente a Pérdicas y a los reyes. Ambos autores, sin embargo, usaron sus carreras como un cuento moral sobre la volubilidad de la fortuna (tyché). Este énfasis puede proceder de Jerónimo —efectivamente podemos estar viendo una imagen que Eumenes deseaba presentar a la posteridad—, pero fue aceptada y aumentada por Diodoro y Plutarco bajo la influencia de las ideas de su propia época,26 y no deberíamos fiarnos de su valoración de Eumenes. Esto no significa que hayan exagerado su poder, pues tuvo considerable influencia en los acontecimientos. Por tanto, vale la pena examinar las razones de su fracaso en consolidarse firmemente como un diadoco.

Eumenes se comportó igual que cualquier otro diadoco y su carrera puede servir como un ejemplo de lo que estaba pasando con el poder macedonio. Después de la corta regencia de Pérdicas, que trató de mantener el reino unido, los ejércitos de los diadocos no fueron ya en realidad el ejército macedonio, o secciones del mismo, sino fuerzas mercenarias adscritas a ellos por un juramento. Eumenes se cuidó de no reclamar ninguna legitimidad que perteneciera debidamente a los macedonios, sin embargo fue derrotado al final. La razón del fracaso de Eumenes pudo estar, por tanto, no (o no principalmente) en haberse ganado cierta enemistad de ellos (sus propias tropas macedonias le fueron tenazmente leales), sino en el hecho de que en última instancia no tenía un ejército suficientemente poderoso. Como dice Briant, ni el hecho de que no fuera macedonio ni el hecho de que se mantuviera leal a los reyes legítimos pueden explicar su fracaso.27

Eumenes es un ejemplo interesante de la mitificación de los diadocos por autores posteriores, quienes a veces siguen a las fuentes contemporáneas. Parece como un embaucador, un «hombre ingenioso» a imagen y semejanza del héroe épico Odiseo. Su vida se ha vuelto casi novelística; como todas las buenas novelas contiene una moraleja, en este caso la inestabilidad del destino. Esas glosas probablemente fueron añadidas después. Como cualquiera de los diadocos, Eumenes procuró su propio interés. Como ellos, representó un tránsito de la monarquía «nacional»