La siguiente cadena de cartas se hizo circular a través de toda la península a millares durante las primeras semanas de septiembre de/45. La primera apareció en Roma el 1 de septiembre.
El Consejo de los Veinte, a todo romano digno de sus antepasados: Prepárate a sacudir la tiranía bajo la cual gime nuestra República. Nuestros padres murieron para adquirir esas libertades que nos está robando un solo hombre. Se ha formado un Consejo de Veinte; ha prestado juramento ante los altares; ha recibido de los dioses la seguridad de que su empeño es justo y tendrá éxito. Todo romano que reciba este boletín debe hacer de él cinco copias. Con todo secreto ha de procurar que las tales copias lleguen a manos de cinco hombres, romanos de quienes se presuma que han de compartir esta opinión o de adoptarla; a su vez se les intima a que haga cada uno otras tantas copias.
Seguirán otros boletines. Gradualmente sus disposiciones irán siendo más definidas.
Muera César! Por nuestro país y nuestros dioses. Silencio y decisión. El Consejo de los Veinte.
LX-A. ASINIO POLION A CÉSAR.
Éste es e/final del informe de Polión a César desde Nápoles, el 18 de septiembre, dado como documento XIV.
Envío a mi general las trece copias de la nota marginal que me fueron remitidas durante los últimos seis días –tres en mi alojamiento en Posilipo, diez aquí-. Mi general observará que cinco de ellas parecen haber sido escritas por la misma mano, que, sin embargo, ha intentado disfrazarse.
Quinto Cota recibió 16; Lucio Mela, 10.
Un movimiento correspondiente se ha iniciado en estos
lugares para el pueblo que no sabe leer ni escribir. Piedrecillas y caracolas circulan en las cuales va escrito: XX/C/M [lo cual significa muerte]. Mi asistente me asegura que producen más indignación que entusiasmo y que provocan la circulación de otras piedras marcadas XX/M. Ambas inscripciones se ven también en los pavimentos, muros, etc.
No me arriesgo a someter sugestiones a mi general respecto a las medidas calculadas para contrarrestar esta actividad. Doy, con todo, los resultados de una discusión sobre el asunto sostenida aquí en nuestras oficinas entre Cotta, Mela, Annio Turbatio y yo.
1. El movimiento se inició en Roma. Su primera aparición fue hace quince días. 2. Se prendió a tres esclavos que estaban entregando las cartas. Se les sometió a tormento. Dos declararon que habían encontrado los papeles, dirigidos a nosotros, en lugares públicos (una vieja que vendía higos halló uno en su cesto) y luego los habían
entregado con esperanza de recibir alguna recompensa. Toda la circulación depende de la costumbre de dar propina a los que traen algún mensaje. El tercer esclavo dijo que la carta dirigida a mí se la había entregado una mujer tapada con un velo, a orilla del agua.
3. Los iniciadores de esta actividad no parecen pertenecer al grupo de Clodio Pulquer, porque les falta astucia y paciencia, ni a los descontentos de Casio-Casca, que sólo pensarían en términos de un grupo pequeño. El deseo de alistar amplia adhesión, la relativa falta de incitación a la violencia, junto con las pretensiones de aprobación religiosa, sugieren un grupo estudioso y acaso de más edad. No excluimos la posibilidad de que un Cicerón o un Catón lleguen a este tipo de medidas.
4. Es difícil ver cómo un movimiento de cartas en cadena pudiera transformarse de acción negativa en una acción positiva. Estamos de acuerdo, sin embargo, en que el tal movimiento pudiera conseguir resultados dañosos para el buen gobierno y esperamos todas las instrucciones que puedan darse para contrarrestarlo.
LX-B. SEGUNDO BOLETÍN.
Éste obtuvo aún mayor circulación en toda la península. Las copias empezaron a aparecer en Roma el 17 de septiembre.
El Consejo de los Veinte, a todo romano digno de sus antepasados: segundo boletín. Se ordena a todo romano digno de ese nombre que haga de él cinco copias y, con todo secreto, procure hacerlas llegar a manos de los cinco hombres a quienes haya entregado las anteriores.
He aquí nuestras instrucciones:
Empezando el 16 de este mes de septiembre, cada romano, hasta donde sea posible, procurará que él y los de su casa hagan las compras en la ciudad, se presenten ante los Tribunales y se entreguen a todas las actividades de la vida pública sólo en los días pares del mes.
Además, cuantos estén en Roma se dedicarán asiduamente y con ostentación a aclamar al dictador siempre que aparezca y a acompañar a su séquito en todas sus apariciones públicas. En la conversación se declararán con entusiasmo en favor de todos sus proyectos, en particular del traslado de la capital a Oriente, de una campaña militar en la India y de la restauración del reino.
Nuestro próximo boletín contendrá medidas más definidas.
¡Muera César! Por nuestro país y nuestros dioses. Silencio y resolución. El Consejo de los Veinte.
LX-C. EL LIBRO DE ANOTACIONES DE CORNELIO NEPOTE.
Este asiento está escrito después de la muerte de César.
Durante el otoño del 45, los principales temas de conversación eran la llamada cadena de cartas y la visita de Cleopatra. De hecho, la iniciativa de la cadena de cartas la atribuyeron muchos a la reina de Egipto, porque pensaron que tenía un cuño de retorcimiento oriental, que no se le hubiera ocurrido a un romano. El público observó
con interés agudo el requerimiento de atender a los asuntos de la vida pública únicamente en los días pares. En un principio, se notó que una preponderancia de actividad tenía lugar en los días impares. Pero gradualmente amenguó, y se hizo aparente el método contrario.