CAPÍTULO III: LAS ESTRATEGIAS DE POLÍTICA INTERNACIONAL
3.2 Clasificación de las estrategias de participación internacional subnacional
3.2.1 Las estrategias de relacionamiento institucional internacional
3.2.1.2 Relaciones de carácter multilateral
3.2.1.2.2 Las Redes Globales
Como se mencionó en los párrafos precedentes, algunos ejemplos de redes globales son la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas, la Unión Iberoamericana de Municipalistas (UIM), la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras, la Red de Cooperación Internacional Descentralizada: URB-AL, la Red InterLocal y la Red Ciudades y Gobiernos Locales Unidos.
La UCCI constituye una organización internacional de carácter municipal que fue fundada en el año 1982 con la finalidad de definir un ámbito que conforme un modelo de convivencia pacífica y de desarrollo solidario en pos de mejorar la cooperación entre los pueblos iberoamericanos113.
Años después, en 1989, al ser precursora de las posteriores Cumbres de Jefes de Estado y de Gobiernos de los países iberoamericanos, la UCCI obtuvo la condición de miembro con Estatus Consultivo del Consejo Económico y Social de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Agrupa a treinta ciudades capitales tanto de Iberoamérica como de América Latina114 donde se encuentra, en el caso de Argentina, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
112 En este punto resulta oportuno aclarar que más allá del deseo de participación de los actores
subnacionales en la Red, la misma es designada por el Estado Nacional.
113 Disponible en: www.ciudadesiberoamericanas.or [Consultado el 11 de agosto de 2018]. 114
Comú de Andorra La Vella (Principado de Andorra), Municipalidad de la ciudad de Asunción (Paraguay), Alcaldía Mayor de Bogotá (Colombia), Gobierno de la CABA (Argentina), Gobierno del Distrito Federal de Brasilia (Brasil), Alcaldía del Municipio Bolivariano Libertador de Caracas (Venezuela), Municipalidad de la Ciudad de Guatemala (Guatemala), Asamblea Provincial del Poder Popular de la Ciudad de La Habana (Cuba), Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (Bolivia), Municipalidad Metropolitana de Lima (Perú), Cámara Municipal de Lisboa (Portugal), Ayuntamiento de
81 Por otro lado la AICE inicia, en términos de movimiento, en 1990 como resultado del I Congreso Internacional de Ciudades Educadoras, celebrado en Barcelona, cuando un grupo de gobiernos locales planteó la necesidad imperiosa de trabajar en conjunto, tanto en proyectos como en actividades, para mejorar la calidad de vida de los habitantes “a partir de su implicación activa en el uso y la evolución de la propia ciudad y de acuerdo con la carta aprobada de Ciudades Educadoras”115 (Grandas Estepa y Nivia Ruiz, 2012:31). Posteriormente, partiendo del reconocimiento de que el desarrollo de los habitantes no puede librarse al azar, hacia el año 1994, el movimiento se formalizó como Asociación Internacional en el III Congreso celebrado en Bolonia (Italia).
Algunos de los objetivos son: proclamar y reclamar la importancia de la educación en la ciudad; promover, fomentar y velar por el cumplimiento de los principios recogidos en la Carta de Ciudades Educadoras (Declaración de Barcelona) en las ciudades miembro; converger en un interlocutor válido y significativos de los asociados en los procesos de influencia, negociación, decisión y redacción; impulsar la adhesión a la Asociación de ciudades de todo el mundo; entre otros (Carta de Ciudades Educadoras, 2004). A fines del año 2016, el número de miembros de la asociación fue de cuatrocientas ochenta y ocho ciudades pertenecientes a treinta y seis países de todos los continentes.
En 1990 también se creó la UIM, organización no gubernamental internacional reconocida por la UNESCO, establecida por responsables políticos y técnicos de municipalidades españolas e iberoamericanas, que busca el fortalecimiento institucional de los gobiernos locales para la mejora de las condiciones socioeconómicas y la calidad de vida de los ciudadanos de Iberoamérica. Está conformada por tres mil miembros procedentes de Andorra, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, Uruguay y Venezuela116.
Madrid (España), Alcaldía de Managua (Nicaragua), Gobierno de la Ciudad de México (México), Intendencia de Montevideo (Uruguay), Alcaldía de Panamá (Panamá), Municipio del Distrito Metropolitano de Quito (Ecuador), Prefeitura de la Ciudad de Río de Janeiro (Brasil), Municipalidad de San José (Costa Rica), Municipio de San Juan (Puerto Rico), Alcaldía Municipal de San Salvador (El Salvador), Municipalidad de Santiago (Chile), Gobierno Autónomo Municipal de Sucre-Chuquisaca (Bolivia), Ayuntamiento del Distrito Nacional de Santo Domingo (República Dominicana), Alcaldía Municipal del Distrito Central, Tegucigalpa (Honduras). Disponible en sitio oficial: www.ciudadesiberoamericanas.org [Consultado el 8 de agosto de 2018].
115 Disponible en el sitio oficial: www.edcities.org [Consultado el 7 de agosto de 2018]. 116
Disponible en: www.gloobal.net/iepala/gloobal/fichas/ficha.php?id=2199&entidad=Agentes&html=1 [Consultado el 15 de agosto de 2018].
82 Por su parte, en el marco de las redes URB-AL, se encuentra el Programa URB-AL el cual, iniciado en el año 1995, constituye un programa de apoyo a la cooperación descentralizada de la Comisión Europea (Batista, Jacobsen y Evangelista, 2008) con el objeto de propiciar el intercambio de experiencias y buenas prácticas entre gobiernos locales y comunidades de la Unión Europea y América Latina, mediante un instrumento de cooperación horizontal descentralizado (Caballeros Otero, 2005).
El Programa se ha desarrollado en diferentes fases siendo la primera llevada a cabo entre los años 1995 y 2000. En ella fueron organizadas ocho redes temáticas117 (Batista, Jacobsen y Evangelista, 2008) y el programa estuvo caracterizado por los denominados proyectos de tipo “A” consistentes en actividades orientadas a promover el intercambio de experiencias y buenas prácticas de gobiernos a través de pasantías de personal, seminarios de formación o presentaciones de experiencias entre expertos o funcionarios de los gobiernos locales, desarrollo de guías metodológicas, entre otros (Caballeros Otero, 2005).
En una segunda fase, que corresponde al período 2001-2006, se establecieron nuevas redes temáticas118 y se añadieron los proyectos tipo “B” que contendrían propuestas de acciones concretas tales como: “puesta en funcionamiento de un servicio, realización de un proyecto piloto factible de ser replicado en otras comunidades que participaran en el proyecto común” (Caballeros Otero, 2005:65), restauración de bienes culturales que poseyeran un valor patrimonial común, mediante la realización de actividades conjuntas, transferencia de sistemas de gestión, etc.
La tercera fase (2009-2012)119 estuvo orientada a “consolidar o promover procesos y políticas que puedan convertirse en modelos de referencia para impulsar dinámicas de cohesión social a nivel local” (Tassara, 2014:62). En base a datos de la Oficina de Coordinación y Orientación del Programa URB-AL III (2013), el programa contó con un presupuesto total de 64,4 millones de euros no reembolsables, y estuvo
117 Una red temática comprende una agrupación de entidades locales de la Unión Europea y América
latina, movilizados en torno a un tema prioritario de la problemática urbana (www. urbalvictoria.gob.mx). Las redes creadas al inicio del programa fueron ocho, a saber: Droga y Ciudad; Conservación de los Contextos Históricos Urbanos; La Democracia en la Ciudad; La Ciudad, promotora del desarrollo económico; Políticas Sociales Urbanas, Medioambiente Urbano; Gestión y Control de la Movilidad Urbana y Control de la Movilidad Urbana (Batista, Jacobsen y Evangelista, 2008).
118
El Financiamiento Local y Presupuesto Participativo; Lucha contra la pobreza Urbana; Promoción de las Mujeres en las instancias de decisión locales; Ciudad y Sociedad de la Información y Seguridad del Ciudadano en la Ciudad.
119 Formalmente el Programa URB-AL III concluía a finales de 2012, sin embargo la Comisión Europea
prorrogó varios de los proyectos que finalizarían en el primer semestre de 2013 (Oficina de Coordinación y Orientación del Programa URB-AL III, 2013).
83 “integrado por 20 proyectos de cooperación articulados en torno a partenariados euro- latinoamericanos de entre 5 y 7 socios de entidades no estatales”. Sin embargo, a diferencia de las fases anteriores, en esta oportunidad el rol de los socios europeos se limitó a la coordinación y al asesoramiento, concentrando todas las acciones en América Latina120 (Oficina de Coordinación y Orientación del Programa URB-AL III, 2013:11).
Fundamentalmente en esta nueva fase se trató de un cambio en la metodología, pasando de una articulación en redes a la generación de consorcios limitando, de esa manera, “la posibilidad de participación de los municipios pequeños y medianos, por lo que los gobiernos subnacionales argentinos que participaron de URB-AL III son, entre otros, Rosario, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, General Pueyrredón, y las provincias de Jujuy, San Juan, Santa Fe y Buenos Aires” (Calvento, 2016:318).
Otra red global es la Red InterLocal, la cual nuclea a distintas ciudades iberoamericanas. Si bien su Acta Fundacional fue firmada en Montevideo en el año 2003, sus orígenes se remontan al año 2000 como resultado de un proceso promovido por la Diputación Provincial de Barcelona (España) y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).
En ese sentido,
“surge, según sus propios documentos, de la necesidad de intercambiar experiencias en gestión y políticas culturales dentro del espacio y las competencias de los gobiernos locales. Asimismo pretende generar nuevos territorios de cooperación, observatorios y laboratorios centrados en la cultura como elemento de desarrollo transversal e integral de las ciudades y entornos metropolitanos” (Brun, Benito Tejero y Canut Ledo, 2008:142).
Participan un total de treinta y tres ciudades procedentes de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, Ecuador, España, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
Por último, es preciso mencionar a la CGLU, creada en el 2004, como resultado de la unión de las tres principales redes mundiales: la FMCU, IULA y Metrópolis; “para que sea la voz unificada y la defensora mundial de la autonomía local democrática” (CGLU, 2004) de allí que sea comúnmente conocida como la “ONU de las ciudades” (Batista, Jacobsen y Evangelista,2008:68).
Su tarea se centra en aumentar el rol e influencia de los gobiernos locales y regionales y de las organizaciones que los representan en la gobernanza global,
120 Los temas trabajados por los proyectos fueron diversos y conectados a dimensiones de la cohesión
social (cívica, productiva, institucional, social y territorial) (Oficina de Coordinación y Orientación del Programa URB-AL III, 2013).
84 constituir la principal fuente de apoyo a los gobiernos locales democráticos y asegurar una organización mundial democrática y eficiente121. En ese sentido, sus objetivos están encaminados hacia el fortalecimiento de la representación tanto de las ciudades como de los gobiernos locales en el escenario mundial entre los cuales se destacan: el apoyo al establecimiento y fortalecimiento de gobiernos locales autónomos, fuertes y democráticos; el fomento a la cooperación, el intercambio y la unidad entre sus miembros; el fomento al desarrollo económico, cultural, vocacional y medioambiental sumado al fomento de la cooperación descentralizada e internacional, los hermanamientos y las asociaciones entre los gobiernos locales y sus asociaciones de municipios; entre otros (Batista, Jacobsen y Evangelista,2008).
En la actualidad, la Red posee más de doscientos cuarenta mil miembros (de allí que sea designada como la ONU de las ciudades) que incluyen gobiernos locales, metrópolis y regiones y más de ciento setenta y cinco asociaciones nacionales de gobiernos locales con más de ciento cuarenta Estados Miembros de las Naciones Unidas. De igual manera, la organización cuenta con una estructura democrática descentralizada122 compuesta de niveles interconectados: local, regional, nacional, continental y global (CGLU, 2016).
En el caso de Argentina, los municipios participan de manera directa o indirecta a través del correlato de la red en América Latina, es decir FLACMA, o por medio de la FAM (Calvento, 2014).