Los argumentos que señalan un empobrecimiento de Macedonia al inicio del reinado de Gónatas no son tan sólidos como los historiadores han presumido con frecuencia. Antes se ha sugerido que, aunque los gálatas fueron los invasores más importantes de Grecia desde Jerjes, los efectos de sus campañas habrían sido exagerados y que su importancia habría dado oportunidades a los reyes para demostrar su pericia militar. Antígono Gónatas no estuvo solo en sus esfuerzos por
mantener un perfil cultural destacado entre sus homólogos. Había una larga tradición de actividad cultural e intelectual dentro y en torno a la corte helenizada. Se dice que Filipo V gustaba de los epigramas y que ordenó que se hicieran copias de la historia de Filipo II por Teopompo (FGH 115 fr. 31). Se edificarían templos para los nuevos cultos de los fundadores de ciudades en Filipoi, Tesalónica y Demetria. Hacia 187 un templo para el dios egipcio Serapis había ya existido por algún tiempo en Tesalónica (Burstein 72). Los Antigónidas hacían ofrendas en Délos, donde, bajo el reinado de Filipo V, había suficientes residentes macedonios para formar una koinon y dedicar una estatua al rey, que edificó una stoa:120
El koinon de los m[ace]don[ios] (honra) al rey Fi[lipo hijo del rey]
Demetrio por su vfirtud].
y su buena voluntad [hacia Apolo?] (Syll3 515; Choix 55)121
Estos ejemplos aislados, algunos posteriores a la década de 220, refuerzan la idea de que el estado macedonio posterior a 277 distaba de estar en la bancarrota. Las dificultades para controlar Grecia meridional tenían más que ver con el fragmentado paisaje político y las tradiciones de independencia local que con una debilidad inherente en el norte. Incluso Filipo II tardó veinte años en sojuzgar a los griegos. El hecho de que después de Demetrio Poliorcetes pasase medio siglo sin que un ejército macedonio tomara la ofensiva en Grecia122 no significa que el estado fuera débil. Dado el costo de conservar las «cadenas», habría sido sorprendente encontrar además a sus ejércitos en una campaña continua con gran costo en el sur. Sin embargo, algunas importantes ciudades-estado griegas permanecieron independientes durante largos períodos.
Los reyes macedonios no se esforzaron demasiado por establecer un control completo de la Grecia meridional, y no parecen haber estado excesivamente preocupados por la presencia de bases ptolemaicas en las fronteras de su territorio. Estas consideraciones sugieren que su interés era principalmente excluir a los otros reinos de obtener ventajas comerciales o militares al tener un libre acceso a Grecia, e impedir el crecimiento o resurgimiento de potencias peligrosas (Atenas, Etolia) en Grecia. El empleo de guarniciones bien situadas y de tiranos títeres para gobernar las ciudades fueron modos eficientes de estabilizar el control indirecto.
1
Sobre la geografía de Macedoma, véanse los excelentes sumarios de N G L Hammond, History of
Macedonia, / Historical Geography and Prehistory (Oxford, 1972), caps 1 (pp 3-18) y 6(pp 205-211),
con mas detalle, caps 2-5 (pp 19-204), incluido el cap 4 (pp 142-176) sobre la meseta central (con el mapa 14, pp 140-141) Sobre la extensión del territorio macedonio véase R M Errington, A History of
Macedonia (Berkeley, Los Angeles y Londres, 1990), cap 1 (pp 1-34), sobre la formación del
territorio y la evolución de sus estructuras políticas véase la excelente síntesis de M B Hatzopoulos,
Macedonian Institutions under the Kings (Atenas, 1996), i, pp 463-486.
2
Hammond, Macedonia, i, pp 205-206, 209, «no griego», pp 210-211.
3
Sobre el pasaje de Amano y su impacto en los estudios sobre Macedonia, véanse las observaciones de Hatzopoulos, Institutions, i, pp 49-50, sobre la tradición cívica, ibid pp 51-125, cf p 464.
4
N G L Hammond, en N G L Hammond y G T Griffith, A History of Macedonia, ii 550-336 BC (Oxford, 1979), p 659. El proceso de recuperar las tierras inundadas tomo al menos veinte años (356- 336) Hammond especula que Filipo hizo lo mismo en la meseta costera del golfo termaico.
5
S Hornblower, The Greek World 479-323 BC (Londres y Nueva York, 21991), pp 74-75, N G L Hammond, The Macedonian State Origins Institutions and History (Oxford, 1989), 14 (aunque en su idioma no eran no griegos véase mas adelante)
6
Hammond, Macedonian State, p 19, W W Tarn, Antigonos Gonatas (Oxford, 1913, reimpreso 1969), pp 175-185.
7
Hammond, Macedonian State, pp 13-15, parece concluyente. Errington, Macedonia, p 3, observa acertadamente que al final «La pregunta sobre los verdaderos orígenes raciales de los antiguos macedonios es históricamente una pregunta improductiva» En una visión general, O Masson, «Macedonian language», OCD3, pp 905-906, sostiene que el macedonio era un dialecto del griego noroccidental, no una lengua no griega relacionada al ílirio o al tracio-frigio. Véase también M Oppermann, «Macedonia, cults», OCD3, p 905.
8
Véase A Laks y G W Most, eds, Studies on the Dervem Papyrus (Oxford, 1997), esp la traducción provisional de los editores (pp 9-22) y el análisis general de M S Funghi (cap 1, pp 25-37), esp 26 (fecha)
9
Hatzopoulos, Institutions, i, pp 51-125, cf pp 208-209. Áreas periféricas ibid pp 207-208. Carácter federal ibid p 495.
10
Errington, Macedonia, p 5 y n ° 6, plantea una estructura informal, pero véase Hatzopoulos,
Institutions, pp 323-359, esp 346-350, N G L Hammond, en Hammond y Griffith, Macedonia, ii, pp
158-160, G T Griffith, ibid pp 383-384, 397-400, Hammond, Macedonian State, pp 53-58.
11
Ibid p 230.
12
Errington, Macedonia, 5 y n ° 6, plantea una estructura informal, pero véase Hatzopoulos,
Institutions, pp 323-359, esp 346-350, N G L Hammond, en Hammond y Griffith, Macedonia, ii, pp
158-160, G T Griffith, ibid pp 383-384, 397-400, Hammond, Macedonian State, pp 53-58.
13
A Giovannini, «Le statut des cites de Macedoine sous les Antigonides», Ancient Macedonia, 2 (1977), pp 465-472, Hatzopoulos, Institutions, pp 365-369.
14 Sobre estos aspectos económicos, véase Errington, Macedonia, 7, pp 222-223, cf Hammond,
Macedonian State, p 179, sobre «la concentración casi total de la riqueza del estado en las manos del
rey»
15
Todavía se debate su asociación con Filipo II, pero véase M Andronicos, Vergina The Royal Tombs
and the Ancient City (Atenas, 1984), pp 218-235, N G L Hammond, «The royal tombs at Vergina
evolution and identities», BSA 86 (1991), pp 69-82. Errington, Macedonia, p 132 y n 5, considera que la gran tumba podría pertenecer a Filipo Amadeo y a Eundice, al igual que E N Borza, In the Shadow
of Olympus The Emergence of Macedon (Princeton, N J 1990), pp 256-266.
16
Hatzopoulos, Institutions, i, p 268, G T Griffith, en Hammond and Griffith, Macedonia, ii, pp 421- 424.
17
Hatzopoulos, Institutions, pp 261-322.
18
Para detalles sobre los pezhetairoi, véase G T Griffith, en Hammond y Griffith, Macedonia, ii, pp 414-421, 705-713.
19
Para una breve síntesis de las realizaciones de Arquelao, véase Hatzopoulos, Institutions, i, pp 469- 471, N G L Hammond, en Hammond y Griffith, Macedonia, ii, pp 137-141, ademas 141-150.
20
Sobre estos aspectos, véase Hammond, Macedonian State, pp 154-160.
21 Errington, Macedonia, p 101. 22 Ibid p 106. 23 IGii2, p 447-448. 24
Para esbozos de la guerra lamia, véanse E Will, «The succession to Alexander», CAH2 vii 1(1984), cap 2 (pp 23-61), en pp 31-33, Habicht, Athens, pp 36-42, S V Tracy, Athenian Democracy in
Transition Atticc Letter-cutters of 340 to 290 BC (Berkeley, etc , 1995), pp 23-29 (fechas en pp 23,
29n, 35)
25
Vg Tarn, Antigonos Gonatas, p 167 «anarquía» y «gobierno ineficaz» (que no son lo mismo) bajo Sostenes y otros jefes, 279-276 a C. F W Walbank, «Macedonia and Greece», CAH2 vii 1 (1984), cap 7 (pp 221-256), en p 224. Macedonia «devastada» por los galatas y «despedazada» por las guerras de los diadocos Hammond, Macedonian State, p 302. Macedonia «destrozada» en 278 a C después de las invasiones galatas, p 311, «La economía de Grecia continental se debilito también por los años de guerra» Errington, Macedonia, p 164 el ejercito «desgastado por los conflictos dinásticos» antes de la invasión de los galatas.
26
27
Antes de Berenice, Ptolomeo caso con la hija de Antipatro, Eundice (distinta a Eundice, esposa de Filipo Amadeo)
28
M B Hatzopoulos, «Succession and regency in classical Macedonia», en Ancient Macedonia 4 (1986), pp 279-292, id Institutions, i, pp 276-279, de acuerdo con N G L Hammond, en N G L Hammond y E W Walbank, A History of Macedonia, iii 336-167 BC (Oxford, 1988), pp 3, 99, etc (cf el examen de Errington en CR 103 [nueva época 39] (1989), pp 288-290) Una opinión opuesta en R M Errington, «The nature of the Macedonian state under the monarchy», Chiron, 8 (1977), pp 77-133, Errington, Macedonia, p 1.
29
Sobre los hechos en que participo Casandro, véase Errington, Macedonia, pp 130-147, esp 133-136,
Demetrio I, ibid pp 150-154.
30
Habicht, Athens, p 42, 13 n 11.
31
La carrera de Demetrio es reexaminada por Tracy, Athenian Democracy, pp 36-51 (cita, p 48). Véase también Habicht, Athens, pp 51-52, 53-66.
32
Habicht, Athens, pp 68-69. Héroes eponimos T L Shear, jun «The monument of the eponymous héroes in the Athenian agora», Hesp 39 (1970), pp 145-222, en pp 171-176, 196-198.
33
Habicht, Athens, p 70.
34
No se sabe con precisión la fecha de la batalla, pero el titulo de Antigono aparece en Atenas c abril de 305. ibid, p 76 n 31.
35
Ibid, pp 77-80.
36
Probablemente en primavera de 300. Sobre Lacares y su caída véase ibid pp 82-87.
37
Ibid p 84.
38 Ibid, pp 90-91. 39
Sobre el periodo 319-307 a C, véase Errington, Macedonia, pp 124, 125, 126 y 136-137, sobre 306- 288 a C , Ibid pp 147, 149, 151-152. Sobre Atenas en esos periodos, véase Habicht, 47-66 y 67-97, respectivamente.
40 Vease también T L Shear, jun, Kalhas of Sphettos and the Revolt o Athens in 286 BC (Hesp sup.
1978), C Habicht, Unterschungen zur politischen Geschichte Athens im 3 jahrhun der v Chr (Munich, 1979), pp 45-67, otras referencias importantes en Habicht, Athens, 95 n 99
41
Habicht, Athens, pp 96-97.
42
Will i2, pp 99-100, 106 Lemnos Habicht, Athens, p 130.
43
Will i2, pp 107-109.
44
Para distintas apreciaciones, véase Tarn, Antigonos Gonatas, más moderado F. W. Walbank, en Hammond y Walbank, Macedonia, iii, caps 12-14 (pp 259-316), J J Galbbes Antigonus II Gonatas A
Political Biography (Londres y Nueva York, 1997)
45
Habicht, Athens, p 135.
46
Ibid, pp. 127-129. Véase también Habicht, Unterschungen, pp 68-86.
47
Hammond, Macedonian State, pp 306-308, cf Errington, Macedonia pp 166-167.
48
Sobre la cronología, véase J J Gabbert, «The anarchic dating; of the cremonidean war» Classic
Journal ,82 (1987), pp 230-235, Gabbert, Antigonus, p 77 y n 43 (hasta p 46), prefiere la fecha
posterior, y finales del verano de 263 para la rendicion de Atenas.
49
Objetivos Habicht, Athens, p 147, cf p 144, id, Untersuchungen, pp 108-112. Egipto Habicht,
Athens, pp 142-143.
50
IG ii2. p 687. Staatsv iii. P 476.
51
R Etienne y M. Pierat, “Un decret du koinon des Hellenes a Platees en l’honneur de Glaucon, fils d’Eteoclis d’Athenes”, BCH 99 (1975) pp 51-75.
52
H. Heinen, Untersuchungen zur hellenistischen Geschichte des 3 jahrhunderts y Chr zur
Geschischte der Zeit des Ptolomeios Keraunos und zum chermoniseischen Krieg ( Wiesbaden 1972),
pp. 95-213 (sobre la Guerra en general). Otras referencias en Austin-
53
IG ii2, 665 Coroni Habicht, Athens, p. 145. Sobre la Guerra en general vease Habicht, Athens, pp 142-149
54
Epiro, Hammond, Macedonian State, pp 310-311. La posición de Atenas en el momento la sintetiza C Habicht, Studien zur Geschichte Athens in hellenistischer Zeit (Gottingen 1983), pp 13-20. Para otros detalles sobre los temas en la historia de Atenas después de la guerra, vease Habicht, Athen.s
55
Plutarco, “Como alabarse a sí mismo sin causas envidia” (Moralia 539a- 547f). Id ·Máximas de reyes y emperadores” (Moralia, 172a-208a). Vease K. Buraselis, Das hellenistische Makedonien un
die Agais Forschungen zur Politik des Kassandros und der dreiersten Antigoniden und Agaischen Meer un im Westkleinasien (Munich, 1982).
56
Will, i2. pp 237-238. Buraselis (246/245), y el apendice de Walbank.
57
Hammond, Macedonian State, pp. 311-312, 313; Habicht, Athens, pp. 162-163.
58
Errington, Macedonia, p. 163 n. 4 (en p. 286).
59
Hammond, Macedonian State, pp. 313-315.
60
Errington (Macedonia, p. 166 n. 18 en p. 287) niega que Bión de Borístenes visitara la corte, aunque se sabe que se encontraron; y agrega al trágico Alexandros de Etolia, al poeta épico Antágoras de Rodas y a dos discípulos de Zenón, Perseo (véase más adelante) y Filonides (Dióg. Laerc. 7. 6-9).
61
Hammond, Macedonian State, pp. 314-315.
62
Véase vg. Walbank, «Macedonia and Greece», pp. 255-256.
63
IG ii2, p. 448.
64
Habicht, Athens, p. 58, junto con p. 66 sobre el sufragio restringido.
65
I. Kralli, «Athens and her leading citizens in the early hellenistic period (338 BC-261 BC): the evidence of the decrees awarding the highest honours», próxima publicación en Aproximación a la
democracia, 10(1997-1998).
66
Sobre la evocación en los Caracteres de la vida diaria de Atenas, véase Habicht, Athens, pp. 122- 123; sobre Menandro y el papel de la Comedia Nueva, ibid. pp. 99-103.
67
C. Mossé, Athens in Decline 404-86 BC (Londres y Boston, 1973), pp. 114-115 (cf. p. 117: «la creciente importancia del interés amoroso en la Comedia Nueva ha de explicarse menos por un cambio en las costumbres sexuales o la emancipación de las mujeres que por el abandono de la clase burguesa [sic] de cualquier actividad política real»).
68
Véase p. ej. G. Shipley, A History of Samos 800-188 BC (Oxford, 1987), pp. 210-215, 306-313.
69 J. K. Davies, Democracy and Classical Greece (Londres, 1993), pp. 228-229. 70
Habicht, Athens, pp. 16-17 (330s); 233-234, 237, cf. pp. 158, 193 (restricción); pp. 234-237, cf. pp. 167-168 (servicio efébico); pp. 289-290, 344, cf. pp. 110-111, 262 (reformas de finales del siglo II), pp. 335-336 (siglo I). Detalles en C. Pélékidis, Histoire de l'éphébie attique: des origines a 31 avant-
jésus-Christ (Atenas y París, 1962).
71
P. Gauthier, «Les cites hellénistiques», CPC Acts 1 (1993), pp. 211-231, esp. 217-221.
72
C. Vial, Délos indépendante (Atenas, 1984), pp. 191-196.
73
Cf. R. Sallares, The Ecology of theAncient Greek World (Londres, 1991)
74 Staatsv, iii, p. 446. 75 Cret. iii, p. 89-91, nº 8. 76 Cret. ii, pp. 84-88, n.° 1. 77
Sobre las ligas griegas, véase en general Walbank, H W cap. 8; id., «Were there Greek federal states?», Scripta classica Ismelica, 3 (1976-1977), pp. 27-51 (= cap. 2 [pp. 20-37] de sus Selected
Papers: Studies in Greek and Roman History and Historiography; Cambridge, 1985). Las obras clave
siguen siendo A. O. Larsen, Representative Government in Greek and Roman History (Berkeley y Los Ángeles, 1955), caps. 4-5 (pp. 66-105); id., Greek Federal States: Their Institutions and History (Oxford, 1968), parte II, cap. 1, §2-§4 (pp. 180-240). Véase también E. W. Walbank, «Macedonia and Greece»; id., «Macedonia and the Greek leagues», ibid. cap. 12; Préaux, ii, pp. 466-473. Sobre las ligas clásicas, véase P. J. Rhodes, The Greek City States: A Source Book (Londres y Sydney, 1986), pp. 172-220; id., «The polis and the alternatives», CAH2-vi (1994), cap. 11 (pp. 565-591), esp. pp. 579-589; de alcance más general: id., "The Greek poleis: demes, cities and leagues", en CPC Acts 1 (1993), pp. 161-182, esp. pp. 168-169, 175-177.
78
Sobre el significado común de koinon, véase A. Giovannini, Untersuchungen über die 2atur und
die Anfange der bundesstaatlichen Sympolitie in Griechenland (Gotinga, 1971), pp. 16-20; cf.
Hatzopoulos, Institutions, p. 321, sobre el uso macedónico del término.
79
C. J. Buck, A History of Boeotia (Edmonton, 1979); id., Boiotia and the Boiotian League, 432-371
BC (Edmonton, 1994); Larsen, Federal States, pp. 175-180.
80
Ibid. pp. 180-195.
81
H. Engelmann y R. Merkelbach, Die Inschriften von Erythrai und Klazomenai, ii (Bonn, 1973), n° 504.
82
Larsen, Federal States, pp. 195-215. Sobre la historia anterior de la liga, véase ibid. pp. 78-80.
83
Walbank, HW, p. 154.
84
Sobre la historia antigua de la liga aquea, véase Federal States, pp. 86-89; sobre sus instituciones helenísticas, ibid. pp. 215-240.
85
86
Head, pp. 416-418; Larsen, Federal States, p. 234; véase Walbank, HW, 155, para la fecha. Sobre las monedas véase J. A. W. Warren, «Towards a resolution of the Achaian league silver coinage controversy: some observations on methodology», en M. Price et al., eds., Essays in Honour of Robert
Carson and Kenneth Jenkins (Londres, 1993), pp. 87-99; id., «The Achaian league, Sparta, Lucullus:
some late hellenistic coinages», en Charaktir (Atenas, 1996), pp. 297-308. Warren apoya la reciente reducción de la fecha de las monedas del final de la liga aquea de antes de 146 a finales del siglo II o inicios del siglo I, pero no habla de las emisiones más antiguas, para la cuales las fechas de Head parecen mantenerse.
87
Walbank, HW, p. 156. Walbank, HCP iii, pp. 404-414, admite que tanto el consejo como la asamblea primaria se reunieron cada trimestre hasta 146, aunque desde finales del siglo III más o menos los asuntos importantes se debatieron en una reunión conjunta o synkletos.
88
Sobre los acontecimientos siguientes véase, por ejemplo, Walbank, «Macedonia and Greece», pp. 243-252.
89
Sobre Aratos véase también F. W. Walbank, Aratos of Sicyon (Cambridge, 1933).
90
Sobre estos aspectos, véase Préaux, ii, 463-466.
91
Epirotas: Larsen, Federal States, pp. 273-281. Tesalios: ibid. pp. 281-294. Focios: ibid. pp. 40-48, 300-302. Acarnanios: ibid. pp. 89-95, 264-273.
92
Tesalios: ibid. p. 295. Licios: ibid. pp. 240-263. Repúblicas macedonias: ibid. pp. 295-300, advirtiendo que con frecuencia son omitidas del examen de los estados federales; sobre la relación entre ciudades, aldeas y sympolities, véase Hatzopoulos, Institutions, i, pp. 51-125.
93
S. L. Ager, Interstate Arbitrations in the Greek World, 337-90 BC (Berkeley, etc., 1996), pp. 254- 255 n° 92, cf. pp. 22-26.
94
IG i, 2, p. 344, Staatsv. iii, pp. 499.
95
Sobre la autonomía como distinta de la "autonomy" en inglés véase M. H. Hansen, «The "autonomous" city-state: ancient fact or modern fiction?», CPC Papers 2 (1995), pp. 21-43; A. G. Keen, «Were the Boiotian poleis autonomoi?», CPC Papers 3 (1996), pp. 113-125; M. H. Hansen, «Were the Boiotian poleis deprived of their autonomía during the first and second Boiotian federations? A reply», ibid. pp. 127-136; G. Shipley, «"The other Lakedaimonians": the dependent perioikic poleis of Laconia and Messenia», CPC Acts 4 (1997), pp. 189-281, en pp. 210-211 y notas 66, 71. Véase también capítulo 3, n. 27 en p. 431 más adelante.
96
Sobre esta visión de los periecos véase Shipley, «The other Lakedaimonians».
97
S. Hodkinson, «Land tenure and inheritance in classical Sparta», CQ 80 [nueva época 36]: 378-406; id, «Warfare, wealth, and the crisis of Spartiate society», en J. Rich y G. Shipley, eds, War and
Society in the Greek World (Leicester-Nottingham Studies in Ancient Society, 4; Londres y Nueva
York, 1993), pp. 146-176.
98
Hammond, Macedonian State, p. 204. Sobre esto y los acontecimientos mencionados más adelante véase R. Cartledge y A. Spawforth, Hellenistic and Roman Sparta: A Tale of Two Cities (Londres y Nueva York, 1989), pp. 22-23, 30-32, 34, 37, 40-41.
99
El nombre del rey es Areo no Areio como aparece en algunas obras modernas.
100
Head2, p. 434.
101
N. Mitchison, The Corn King and the Spring Queen (Londres, 1981; reimpr. con una nueva introducción de la autora, Edimburgo, 1990).
102
Probablemente un sinónimo de monte Parnon al este de Esparta antes que la ciudad y distrito de Malea en el noroeste de Laconia.
103
Véase Walbank, HCP i, pp. 272-287; id., en Hammond y Walbank, Macedonia, iii, PP- 354-362.
104
Periecos: Shipley, «The other Lakedaimonians». Hilotas: Cartledge y Spawforth, Hellenistic and
Roman Sparta, pp. 56, 70 (cita, p. 39). La acción de Cleómenes no carecía de Precedentes: véase Xen.
Hell. 6. 5. 28-29 (el mismo número de hilotas reclutado en la crisis de 370 a.C). Sobre la ausencia de programas genuinamente revolucionarios en la antigüedad, véase M. I. Finley, "Revolution in antiquity", en R. Porter y M. Teich, eds., Revolution in History (Cambridge, 1986), pp. 47-60.
105
Cartledge y Spawforth, Sparta, pp. 69, 70. Sobre Esparta después de 222, véase ibid. cap. 5 (pp. 59-79). 106 Habicht, Athens, pp. 164-165, cf. 159. 107 Ibid.pp. 165-166, 175-176. 108
Ibid. pp. 174-175. Sobre los detalles de los problemas en la historia de Atenas en la década de 220, véase también Habicht, Studien, pp. 79-117.
109
110
Habicht, Athens, 4, pp. 175-176.
111
Examinado por Habicht, Athens, pp. 175-176; Will, i2, p. 368.
112
Habicht, Athens, pp. 178, 182-183; Habicht, Studien, pp. 105-112; C. Habicht, «Athens and the Ptolemies», Classical Antiquity, 11 (1992), pp. 68-90 (reimpr. en id., Athen in hellenistischer Zeit [Munich, 1994], pp. 140-163). 113 Habicht, Athens, pp. 185-186. 114 Ibid. pp. 197-198. 115 Ibid. pp. 198-201, 212-213, 220. 116
Para detalles véase E. W. Walbank, en Hammond y Walbank, Macedonia, iii, cap. 15 (pp. 317- 336).
117
Ibid. cap. 16 (pp. 337-364).
118
Sobre el reinado de Filipo, véase N. G. L. Hammond, en Hammond y Walbank, Macedonia, iii, caps. 17-22 (pp. 367-487).
119
Sobre el reinado de Perseo, véase ibid. caps 23-26 (pp. 488-569); un esbozo favorable de Perseo se encuentra en P. S. Derow, «Perseus (2)», OCDI pp. 1143-1144.
120
Véase Errington, Macedonia, pp. 224-227, sobre estos temas. Sobre Filipo véase también E W. Walbank, Philip V of Macedon (Cambridge, 1940).
121
IG xi,4, p. 1.102
122
5. LA RELIGIÓN Y LA FILOSOFÍA
Atenas, la ciudad principal de la antigua Grecia, perdió periódicamente su independencia en el siglo III, pero mantuvo su primacía entre los estados griegos por sus escuelas filosóficas, y en ciertas fases del período helenístico vemos a los filósofos participando en la vida pública. Este capítulo intenta mostrar el contexto social de la filosofía griega en este período, pero primero examinará los cambios en otros sistemas de creencias más antiguos.1
Desde los días de los primeros pensadores, los presocráticos, los filósofos habían tratado de vincular al supremo guardián divino del universo en el discurso teológico y mitológico con el orden universal observable a su alrededor. Sus argumentos se formulaban en buena parte en términos religiosos; era apropiado que los hombres honraran a los dioses con templos, estatuas y juegos. Desde entonces la filosofía se había desarrollado como un discurso complejo, mientras que la religión continuaba evolucionando según se desarrollaba la polis.
En el período helenístico la religión y la filosofía todavía se influían y se tomaban en cuenta mutuamente. Cada discurso tenía que adaptarse para abordar la existencia de las nuevas monarquías, los cambios en el papel de la ciudad-estado y las opciones que tenían los miembros de la élite. ¿Era adecuado que los ciudadanos honraran a los dioses ahora, incluso suponiendo que estuvieran dispuestos a hacerlo? ¿Qué deberes tenían los ciudadanos con sus conciudadanos y con otros miembros de la raza humana?
Se ha sugerido con frecuencia que los cambios observables en la religión y la filosofía reflejaban cambios fundamentales y cruciales de perspectiva, y muchos escritores han supuesto una ruptura de las certezas existentes en una era de rápido cambio. Los datos arqueológicos, epigráficos y literarios, sin embargo, sugieren continuidades antes que discontinuidades. La posición adoptada aquí es que el mundo no cambió tan radicalmente como algunos creen, y por tanto, tampoco la religión y la filosofía.