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Luis Gutmann ¿Ídish en el cine de Buenos Aires? ¡Oy vey!

In document Buenos Aires Ídish - Perla Sneh (página 87-93)

Cuando Perla Sneh me contactó telefónicamente por primera vez para integrar una mesa sobre el ídish en el cine en estas jornadas –cosa que me honra y le agradezco- me dije, zol zain...() Hay interesantes aspectos para elaborar y comunicar sobre el ídish

en el cine, sobre todo aquello que hoy en día escasamente existe y por lo tanto, creo, se debe bregar para que ocurra.

Pero luego, cuando comenzamos a intercambiarnos emails, apareció el título al que debía atenerme: el ídish en el cine de Buenos Aires... Entonces fue cuando me dije... ¡oy vey! Porque me ponía en situación de encarar la ponencia desde la perspectiva de que al ídish en el cine de Buenos Aires y, en rigor, al ídish en el cine de la Argentina, le pasó y le pasa lo mismo –no podría ser de otra manera, tal vez- que al idioma y a la cultura ídish en su lucha actual por sobrevivir y permanecer.

No cabe duda, y esto ya fue dicho en alguna mesa en el día de ayer, que el ídish sufrió un golpe demoledor cuando el Estado de Israel impuso el hebreo como idioma oficial, intentando suprimir todo otro lenguaje dentro del territorio. Si bien en la diás- pora se seguía hablando ídish, la inevitable asimilación no podía otra cosa que producir generaciones de judíos que de a poco fueron perdiendo el idioma. Yo mismo soy un exponente de ello. Después de haber escuchado a mis padres hablar ídish durante años, me ha quedado en el oído la intencionalidad más que el sentido de las palabras. De modo 22 NdE.: Íd., sea…



que entiendo un poco, y puedo decir algunas frases, pero ciertamente no puedo afirmar que hablo ídish. Lo cual no obsta para que en virtud de mi actividad, pueda reflexionar sobre el ídish en el cine.

Todos sabemos que hubo una incubadora para el ídish en las artes expresivas de la Argentina, y ese fue el Teatro. Pero en materia del séptimo arte, lamentablemente hay poco ídish en el cine de Buenos Aires y en el cine argentino en general. Escasas películas desde la existencia del cine sonoro nacional registran algún diálogo, algunas frases suel- tas, y lo hacen –sobre todo durante el período de 1930 y 1940- para definir al personaje arquetípico a la manera del sainete. Es la década de 1960 la que finalmente trae al cine problemáticas judías, pero fundamentalmente en castellano. Como lo más recordado podemos mencionar la traslación al cine de la obra teatral de Germán Rozenmacher,

Réquiem para un Viernes a la Noche; el paradigmático film de Juan José Jusid sobre las

colonias judías como fue Los Gauchos Judíos; Pobre Mariposa, de Raul de la Torre y, más cerca del tiempo presente, por supuesto, el cine de Daniel Burman. También Sol de

Otoño, de Eduardo Mignona; Un amor en Moisesville, de Antonio Ottone y el reciente

estreno de Judíos en el Espacio, de Gabriel Lichtmann. Son películas que podríamos definir como de “temática Judía”, pero ¿se habla ídish en ellas? La respuesta es... sí. ¿Cuánto ídish se habla en ellas? Muy poco, a decir verdad. No hay cuestionamiento alguno en esta aseveración. Es como es. Y hay razones para ello. Nuevamente el nutrido teatro Ídish que existió –y sobre todo en Buenos Aires en su aspecto más profesional- nos sirve para entender, comparativamente, por qué no encontramos un film argentino enteramente hablado en Ídish. En tanto el teatro Ídish poseía un público cautivo y se abastecía suficientemente con él, el cine –siendo una industria- necesitaba, y necesita, no instalarse en un nicho sino apelar a la mayor cantidad de público posible para recuperar su significativa inversión.

Ciertamente hubo emprendedores judíos en el cine argentino. Se puede afirmar que Max Glucksman fue uno de los iniciadores del cine argentino (del mismo modo como fueron judíos quienes fundaron los grandes estudios de cine en los Estados Unidos).

Pero en toda la historia de nuestra cinematografía no ha habido, por ejemplo, un mecenas loco que se propusiera producir y estrenar un film únicamente hablado en ídish. Una salvedad podría hacerse con el documental Legado, de Vivian Imar y Marcelo Trotta, ya que incorpora un extenso relato en off en ídish (dicho por Shifra Lerer), pero los testimonios que expone y el off del final son en castellano.

Precisamente Legado (que tuviera su estreno en el país en el 1º Festival Interna- cional de Cine Judío en la Argentina, FICJA, en Octubre de 2003) nos da una pista sobre las posibilidades del ídish en el cine de hoy en día, ya no sólo el de Buenos Aires, sino el de la Argentina y en rigor, de todo el mundo. El documental, sobre todo en formato de cortometraje, y el rubro de ficción, parecen ser el soporte a través del cual los cineastas

pueden mantener vivo el ídish en el cine. Retomaré este punto en forma especial al final de la ponencia, pero como para saber adónde estamos, es conveniente saber cómo hemos llegado hasta aquí, propongo un sobrevuelo por la trayectoria internacional del cine ídish, y cuando me refiero a cine Ídish quiero decir películas enteramente habladas en ídish.

Es así como el primer registro que conocemos respecto del idioma Ídish en el cine pertenece al año de 1913, en el que Avrúm Yitzjok Kaminsky dirige en Rusia una película cuyo título se puede traducir como El extraño. Por supuesto, en 1913 no existía aún el cine sonoro, de modo que el ídish en este caso tiene que ver con los carteles que en el cine mudo se insertaban para ayudar a la progresión dramática de la historia.

Para encontrar el siguiente exponente cinematográfico en ídish debemos trasladar- nos a 1924 con el film A Vilna Legend (Una Leyenda de Vilna), que dirigiera Zygmund Turkow. Esta película también era muda y se realizó en Polonia, pero años después, con el advenimiento del cine sonoro, se le agregó un narrador en off para su estreno en los Estados Unidos. Este narrador fue nada menos que el gran actor teatral Joseph Buloff, mientras que en la pantalla aparecía por primera vez la que fue una excelsa actriz de teatro Ídish, Ida Kaminska.

En el año de 1929 aparece el primer film sonoro hablado enteramente en ídish. Se trata de un cortometraje producido en los Estados Unidos bajo el título de “Style and Class” (Clase y Estilo) dirigido por Sidney Goldin. Este realizador dominó el pa- norama ídish en el cine de los Estados Unidos entre 1929 y 1931, realizando en total 13 películas, mayormente cortometrajes, con excepción de Mayn Yídishe Mame(), que

duraba 60 minutos y al que podemos considerar como el primer largometraje ídish de la historia. Posteriormente, realizaría otro largo, Zein Weib’s Liebenik, con una duración de 80 minutos.

Interesante resulta señalar el film de 1932 A Yiddishe Tochter(), en el que

aparece como actor Joseph Green, quien unos años después pasaría detrás de la cámara para realizar algunos de los títulos ídishes más importantes según consenso de críticos y entendidos, entre los que se destacan Yidl Mitn Fidl(), de 1936 y A Brivele der Ma-

men(), de 1939.

Continuamos en 1932 para destacar otra película dirigida por Sidney Goldin,

Uncle Moses, porque aquí participa por primera vez en el cine el actor de teatro ídish

Maurice Schwartz, no sólo en pantalla, sino también habiendo escrito el guión, basado en una obra teatral de Sholem Asch(226).

222 NdE., íd.: Mi madre judía.

22 NdE.: Léase A ídishe tójter, en ídish: Una hija judía.

224 NdE.: Íd., Idl con el violín (Idl, además de ser un nombre, significa “pequeño judío”). Idl mitn fidl es también el título de una canción muy popular.

225 NdE.: Id, Una carta para mamá.

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Comenzamos esta recorrida afirmando que la primera película vinculada al idioma ídish se realizó en Rusia. Pues, en 1932, ya tendríamos que hablar de Unión Soviética, y esa es la filiación del film El regreso de Nathan Becker, primer film ídish realizado bajo la égida comunista. Un año después se filma en Estados Unidos, enteramente en Ídish, la primera película realizada en oposición al régimen Nazi de Adolf Hitler. Se trató de Der

Vanderer Yid(), y registra una de las únicas dos actuaciones en cine del actor Jacobo

Ben-Ami -la otra fue en la película argentina Esperanza, de 1949.

Herman Schiller destacó ayer en su ponencia el pionerismo judío desde el punto de vista gremial. He aquí que el primer gremio actoral que hubo en los Estados Unidos fue la Unión de Actores Judíos, creada nada menos que en 1889. Hago esta referencia porque en 1935, camarógrafos y sonidistas anónimos filmaron una jornada en la sede de la Unión de Actores Judíos en la que se hicieron audiciones, es decir, pruebas, a una gran cantidad de actores que hablaran Ídish, y el hecho quedó registrado en un cortometraje de 20 minutos de duración, titulado sencillamente Auditions for the Hebrew Actors’ Union. Huelga decir que estas pruebas actorales estaban habladas en ídish.

Habíamos mencionado a Joseph Green como generador de dos de las películas ídishes más destacadas, Yidl Mitn Fidl y A Brivele der Mamen. La primera de ellas fue producida en 1936 y lo interesante es que marca la primera coproducción del cine ídish, ya que Green avizoró con certeza que sería mucho más económico filmar en Polonia que en los Estados Unidos. Con lo cual embarcó hacia Polonia junto a la actriz Molly Picon, protagonista del film, e hizo historia en cuanto a coproducciones en el rubro que estamos investigando. Yidl Mitn Fidl fue un gran éxito de público y el director y la actriz volverían a trabajar juntos dos años después en el film Mámele().

En 1937 aparece por primera vez en la pantalla Moyshe Oysher, en el film El Hijo

del Jazán(9). Oysher haría en total cinco películas en su carrera, la más importante de

la cuales fue Obertura a la gloria, que proyectáramos en copia restaurada el año pasado en el 3º Festival Internacional de Cine Judío en la Argentina (FICJA).

En ese mismo año de 1937, un destacado director que venía realizando filmes en inglés, asume la realización de otro gran título del cine ídish; me refiero a Edgar Ulmer y a la película Grine Felder(0). La data técnica del film registra que Ulmer co-digirió

junto a Jacobo Ben-Ami. Ocurre que se trataba de la traslación a la pantalla de la obra teatral homónima de Peretz Hirschbein(231). Ben-Ami había sido parte del elenco cuan-

do se puso en escena la obra en Nueva York en 1918, de modo que Hirschbein insistió para que el actor estuviera junto a Ulmer durante el rodaje a fin de que el film resultara 227 NdE: El judío errante.

228 NdE: Íd., Mamita. 229 NdE: Cantor litúrgico. 20 N.de E.: Íd., Campos verdes

2 NdE: Péretz Hirschbein (880-948) Dramaturgo y novelsta ídish de pluma singularmente lírica, autor de, entre otros, Der Ershter Mélej in Isroel (El primer rey de Israel, tragedia histórica), Roite felder (Campos rojos, novela) y Bovel (Babilonia).

fiel a la obra original. En una entrevista periodística años después Ulmer reveló que los productores juntaron los ocho mil dólares del presupuesto del film empeñando el mobiliario de sus propias casas. Y cuando el laboratorio se negó a entregar las copias para el estreno -ya que aquellos ocho mil se habían agotado durante la filmación- un tal David Dubinsky, a la sazón presidente de la Unión de Confeccionistas de Ropa Feme- nina, compró anticipadamente 75.000 entradas, con lo cual le garantizó al laboratorio que finalmente cobraría sus honorarios por el tiraje de las copias.

No es esta la única anécdota jugosa en la vinculación de Ulmer con el cine Ídish. Al año siguiente, 1938, dirigió a Moyshe Oysher en Yankl, el Herrero. Cuenta Ulmer que la película se filmó en la localidad de Newton, New Jersey, en el predio de un Monasterio de la Orden Benedictina, cuyos monjes fueron sumamente cooperativos, permitiendo que se construyeran allí los decorados e inclusive aportándose algunos de ellos como extras en el film.

En 1939 Josef Berne dirige la versión cinematográfica de la conocida obra teatral de Jacob Gordin(232), Mírele Efros, encarnada por otra gran actriz ídishe, Berta Gersten. En

ese mismo año Maurice Schwartz dirige y protagoniza Tevye, el Lechero(), que resulta

ser la única película hablada enteramente en Ídish que fue seleccionada para integrar el Registro Nacional de obras artísticas del Congreso de los Estados Unidos.

Entre 1939 y 1940 estuvo muy activo para el cine ídish el director Joseph Seiden, filmando en ese período siete películas entre las que se destaca Motel the Operator, ba- sada en la obra homónima de Chaim Tauber, quien se reservara como actor el personaje de Motel.

Obsérvese que ya estamos en período de segunda guerra mundial. El propio Seiden dirigió la única película que se filmó en ídish en 1941, Mazel Tov Yidden(), y ya no

se harían más películas en ídish hasta 1947, significativamente en Polonia: se trató de un film titulado Los Judíos Viven y en su elenco se contaba nuevamente Ida Kaminska, quien años después obtendría un premio en el Festival de Cannes y una nominación al Oscar por una película checoeslovaca de temática judía, cuyo título internacional fue

The Shop on Main Street.

De 1950 tenemos que mencionar otro film de Seiden, Gott, Mensch und Teufel(),

ya que se trató del debut en el cine de la actriz Shifra Lerer, de considerable trayectoria en el teatro Ídish de la Argentina, y que fue –como señalaramos antes- la que prestó su voz para el relato en off en Legado.

22 NdE: Yákov Gordin, afamado dramaturgo ídish.

2 NdE.: Basada el la famosa obra homónima de Sholem Aleijem. 24 NdE.: Léase Mázl tov, Idn, (¡Felicidades, judíos!).

9

En 1957 se haría un documental en Polonia titulado, justamente, Judíos en Po-

lonia. En 1963 Israel aportaría un film enteramente hablado en ídish, El sótano, dirigido

por Natan Gross, película que ganara un premio en el Festival de Berlín.

Y el último largometraje hablado totalmente en Ídish provendría de Bélgica, en 1980, dirigido por Samy Szlingerbaum. Su título: Bruxelles-transit.

Desde entonces, y debemos considerarlos realmente como raras avis, aparecen ocasionalmente cortometrajes enteramente hablados en Ídish. Y aquí retomo lo que señalé al principio como factible refugio para el Ídish en el cine. En 1999 la realizadora sueca Brita Landoff filmó a la cantante Basia Frydman homenajeando a su padre cantando en ídish el famoso tema Mi Corazón pertenece a Papito. En 2004 Paul, Fisher realizó

Der Kish() en los Estados Unidos. Ambos cortos fueron vistos el año pasado en el 3º

Festival Internacional de Cine Judío en la Argentina (FICJA). Y en la 4º edición que se llevará a cabo del 2 al 8 de Noviembre podremos asistir al estreno del cortometraje mexicano Cierra tus pequeños ojos.

En rigor, aquí podría terminar formalmente mi ponencia sobre el ídish en el cine. Pero hablar es fácil, hacer es más difícil. No obstante, por algo somos judíos. Y ayer Rudy contó un chiste que no por ser chiste deja de ser filosóficamente profundo en cuanto a la esperanza. De modo que como director del Festival de Cine Judío quiero tener esperanza, pero también quiero tomar acción en relación a la posibilidad de generar cine hablado en ídish en la Argentina. No tiene por qué ser de largometraje, no tiene por qué implicar grandes inversiones de dinero. Se trata de proponérselo. En los últimos años las escuelas de cine han florecido como hongos en la Argentina. Muchos de sus alumnos son judíos. De modo que aprovecho esta oportunidad para invitar a todas las instituciones judías con foco en la cultura a utilizar el Festival de Cine Judío como plataforma para convocar a estos jóvenes estudiantes a mantener vivo el ídish en el cine argentino. Estamos abiertos para escuchar… y para ejecutar. Muchas gracias.

26 N.dE: Íd.: El beso. Este corto fue proyectado por gentileza de FICJA, durante la ponencia de su director, Luis Gutmann en la mesa sobre cine de Buenos Aires Ídish. También se proyectó un avance de Jével Katz y sus amigos, dirigida por A. Vagnenkos.

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