Indicadores objetivos de la repercusión de la carga INDICADORES
MÉTODOS SUBJETIVOS
Además de la valoración de carga mental, a través de los métodos globales de evaluación de las condiciones de trabajo (métodos objetivos), existen actualmente unas escalas específicas para la valoración de la carga mental (métodos subjetivos), validadas experimentalmente, con un alto grado de fiabilidad.
Los métodos subjetivos que evalúan la carga mental se basan en la impresión subjetiva de fatiga, a partir de escalas o cuestionarios específicos. Estas escalas se basan en la presentación de unas preguntas-filtro a la persona de tal forma que cada respuesta determina la pregunta siguiente. Estas preguntas se suelen presentar en forma de árbol lógico, señalándose en las ins- trucciones la necesidad de seguir ordenadamente la secuencia para que el resultado obtenido sea reflejo de la realidad.
Los métodos subjetivos requieren que las propias personas implicadas en la tarea evalúen el nivel de esfuerzo necesario para la realización de dicha tarea. Reflejan la opinión directa acerca
de la carga mental exigida en el desarrollo de la tarea, así como de la experiencia y las capaci- dades de la persona. En comparación con otros métodos de evaluación, la evaluación subjetiva supone la única fuente de información de la persona respecto a como vivencia la tarea.
Los métodos subjetivos de evaluación de la carga mental son muy utilizados debido a su fácil uso, su validez y su aceptación por parte de las personas interesadas. Además ofrecen la ventaja frente a los métodos de evaluación psicofisiológica que se pueden utilizar en el lugar de trabajo, mientras que los métodos de tipo psicofisiológico, en general, solo se pueden emplear en el laboratorio.
Existen dos tipo de métodos subjetivos: los métodos unidimensionales y los métodos mul- tidimensionales. Entre los métodos unidimensionales, destacamos: Escala de Cooper-Harper, Escala de Bedford, Escala de Carga Global (Overall Workload) Escalas de la Universidad de Estocolmo (Dificultad-Esfuerzo) Estimación de Magnitudes y Comparaciones Binarias. Respecto a los métodos multidimensionales, subrayamos: Swat (Subjetice Workload Assessment Techinique) y Nasa-Tlx (Tsk Load Index).
Métodos subjetivos unidimensionales
Todos estos métodos tienen una característica común, ofrecen una medida global de la carga mental de una determinada tarea, estudian no sólo la carga mental sino también otros aspec- tos mentales del individuo.
Escala de Cooper-Harper
Es la técnica subjetiva de evaluación de carga mental de trabajo más antigua y posiblemente la más investigada. En su primera versión, se orientó a la evaluación de la carga mental asociada a la tareas de los pilotos de aviones (1969). Media la carga mental mediante evaluaciones sub- jetivas de la dificultad de los diferentes trabajos en las operaciones de vuelo, utilizando como instrumento una escala en forma de árbol de decisión para ayudar a la persona a realizar la esti- mación de su niveles de carga.
Posteriormente Wierwille y Casali (1983) propusieron una versión modificada de la escala de Cooper-Harper que podía aplicarse a los niveles de carga mental de una gran variedad de tareas, sobre todo aquellas que demandan tipos de procesamientos de orden perceptivo-central. Esta ver- sión, como la original de Cooper, han sido analizadas y validadas tanto en su utilidad como en su aplicabilidad, en multitud de estudios, como los realizados por Hess (1977) y Moray (1982).
Existe una versión posterior que partiendo de la escala original de Cooper y Harper (1969) para valorar los sistemas de control manual, fue analizada y aplicada por Skipeer (1986), en la que introduce modificaciones que le permiten aplicar este método a distintos campos de la acti- vidad laboral, en los cuales se genera un árbol de valoraciones del orden de SI o NO y que lle- van a una escala de puntuaciones de 1 a 10, siendo la puntuación 10 representativa de tareas de carga mental imposibles de llevar a cabo. En el cuadro n.º 3 vemos desarrollada la escala.
Escala de Bedford
Al igual que la escala de Cooper y Harper, también fue desarrollada para su aplicación en las actividades de pilotos de aviación, tanto en el campo militar como civil. Tiene un sistema de evaluación de árbol lógico, como la escala de Cooper. Su ámbito de aplicación a tareas es más restrictivo, ya que es difícil generalizarlo a otro tipo de actividades que no respondan criterios de carga con respuestas automáticas.
Escala de Carga Global (Overall Workload)
Vidulich y Tsang (1987), propusieron la Escala de Carga Global como instrumento útil para evaluar la caga mental experimentada por las personas. Es una escala bipolar de 0 a 100 con intervalos de 5 unidades, donde 0 representa una carga muy baja y 100 una muy elevada. Se ha utilizado, en diversos estudios, entre ellos, la carga experimentada en combinaciones de tareas adicionales, también en el estudio de carga mental experimentada por conductores de automóviles en situaciones diferentes, tanto en el entorno de las vías (urbanas, interurbanas, rurales, etc.), como en situaciones climáticas y niveles de saturación de circulación.
Este método no sirve para evaluar, por si mismo, todos los aspectos de la carga mental, el “sesgo” de medición hacia ciertos parámetros, deja al margen otros importantes que permiti- rían medir la carga mental en su totalidad.
Escalas de la Universidad de Estocolmo:
Se trata de dos escalas diferentes desarrolladas por Dornic y Andersson (1980) para evaluar la carga mental: la Escala de Dificultad Percibida y la Escala de Esfuerzo Percibido.
En la Escala de Dificultad Percibida, las personas deben evaluar la dificultad de la tarea, para ello cuentan con una escala y una serie de descripciones verbales. Se trata de asociar los valores de la escala (niveles de carga), con las proposiciones verbales del entrevistador.
La Escala de Esfuerzo Percibido es parecida a la anterior, pero con menos contenidos cog- nitivo. Las personas deben evaluar el nivel de esfuerzo mental que les ha demandado una tarea determinada, utilizando una escala gráfica a partir de una serie de proposiciones ver- bales relacionadas con la tarea. La escala tiene una horquilla que va de 0 a 10. El valor 0 implica ningún tipo de esfuerzo percibido por el operario, desde las proposiciones recibidas y el 10 el valor máximo.
En los resultados de las investigaciones acerca de la viabilidad de este tipo de escala, los auto- res llegan a la conclusión que el grado de fiabilidad es alto en tareas que requieran altos niveles de razonamiento, habilidad espacial y comprensión verbal. Se trata de un instrumento válido solo para medir las variaciones de las tareas.
Estimación de Magnitudes
Se trata de evaluar la carga mental de una serie de tareas, y para ello, se toma como punto de referencia un valor asignado a una de ellas, que recibe el nombre de módulo. La aplicación de este método se puede hacer: a través de un evaluador que asigna la tarea y el valor de esta, que actuarán como módulo de referencia; o a través de la persona interesada que elige el valor y la tarea (módulo).
Por su alto nivel de sensibilidad y correlación con las medidas de rendimiento es un método válido, pero tiene varios inconvenientes, entre ellos que restringe la medida de la carga mental y una serie de parámetros y que tiene que estar siempre presente en la memoria de la persona estudiada, ya que es el punto de referencia.
Comparaciones Binarias
Se trata de evaluar la carga mental de una serie de operaciones dos a dos según una matriz n(n-1)/2, ésta según el número de tareas, nos daría el n.º de comparaciones. Como ejemplo: tenemos 6 tareas, aplicado la fórmula de la matriz sería: 6(6-1)/2=15 comparaciones. Según veremos en la matriz que viene a continuación, en cada celdilla la persona indicará la tarea que le ha producido mayor nivel de carga mental. Para cada tarea se puede calcular el índice de carga como la proporción media para todos los sujetos.
A B C D
A - - - -
B A - - -
C A C - -
D D D D -
Esta técnica ha mostrado correlaciones elevadas con instrumentos subjetivos como la escala de Cooper-Harper con procedimientos de rendimiento. Pero tiene dos inconvenientes serios: el número de comparaciones, que dispara a medida que aumenta la cantidad de tareas a consi- derar; y la necesidad de recordar todas las tareas a evaluar, por parte de la persona.
Métodos subjetivos multidimensionales
En la actualidad, los métodos multidimensionales son los más utilizados para evaluar la carga mental. Al contrario que los unidimensionales, éstos diferencian diversas dimensiones y/o factores determinantes de las tareas. Así todos ellos permiten obtener una puntuación para cada dimensión de la carga mental, y por otra parte incluyen la forma en la que se han de “leer” dichas puntuaciones para, así, obtener una puntuación global de la carga mental de la tarea, obteniendo de esta forma una visión de conjunto bastante objetiva.
Vamos a pasar a describir los dos procedimientos más importantes y más utilizados: SWAT y NASA-TLX.
SWAT (S
UBJETIVEW
ORKLOADA
SSESSMENTT
ECHINIQUE)
Según Reid y cols. (1982), la carga mental de una tarea está determinada por tres factores o dimensiones: tiempo, esfuerzo mental y estrés. Cada una de estas dimensiones se evalúa mediante diferentes puntos tal y como aparece en el cuadro n.º 4.
La aplicación del método SWAT, precisa de dos fases: desarrollo de la escala y valoración. DESARROLLO DE LAESCALA
El objetivo de esta fase es la obtención de la escala que utilizan las personas para evaluar su propia carga mental, según la importancia de cada uno de los tres factores o dimensiones que determinan la carga mental. Esta fase es previa al desarrollo de las tareas que permitirán la obtención de los datos necesarios para desarrollar la escala, y es de la siguiente forma:
• Primero se combinan los tres niveles de cada una de las tres dimensiones obteniéndose una matriz de 27 descripciones. Con estos resultados deben tratar de crear una escala en función de los niveles de carga (de mayor a menor), según su propia percepción. • Posteriormente, se aplica el análisis de medida conjunta a las ordenaciones dadas por las
personas, de los cuales se obtiene un intervalo, que asigna una puntuación de cero a cien a cada una de las 27 combinaciones.
• Como colofón, se agrupan a las personas en función de la dimensión (tiempo, estrés o esfuerzo mental) a la que dieron mayor puntuación en la ordenación, y así se obtiene una escala de carga mental diferente para cada grupo.
VALORACIÓN
Esta fase se desarrolla siempre después de realizar la tarea o tareas que interesan investigar, y su objetivo fundamental es obtener las estimaciones de las tareas concretas. Se hace de la siguiente forma; las personas evalúan la carga mental de cada tarea asignando valores, tales como: un uno, un dos, o un tres en cada una de las tareas. Estas valoraciones se convierten en una puntuación general, que engloba todos los niveles de carga, aplicando la escala desarrollada en la fase anterior.
Este método es muy sensible a las variaciones de carga mental en muchas y diferentes tareas. Se ha aplicado con éxito en la evaluación de la carga en situaciones multitarea.
Presenta varios inconvenientes: su aplicación requiere un espacio de tiempo muy grande. Ya para el desarrollo de la escala, se necesita más de 80 minutos; precisa la utilización de estadís- ticos muy especializados, debido a que requiere un alto conocimiento en cuanto a su funcio- namiento y a su interpretación. Además precisan un soporte informático adecuado (programas adecuados y potentes, para el procesamiento de los datos).
N
ASA-TLX (T
ASKL
OADI
NDEX)
Este procedimiento fue desarrollado por Hart y Staveland (1988). Distingue seis dimensio- nes en el estudio de la carga mental: demanda mental, demanda física, demanda temporal, ren- dimiento, esfuerzo y nivel de frustración.
DEMANDAMENTAL
Cada tarea necesita un nivel, por parte del usuario, de actividad mental y actividad percep- tiva para desarrollarla. Acciones como pensar, evaluar, tomar decisiones, calcular, requerimien- tos memorísticos, mirar. Todas estas actividades requieren la puesta en marcha de mecanismos cognitivos, que generarán unos índices de carga mental significativos.
DEMANDAFÍSICA
Las tareas, aunque en menor medida, también precisan unos niveles de actividad física, que según en qué tareas son significativos. Tales como: pulsar mecanismos de accionamiento, empujar, girar, deslizar, en fin, toda una serie de actividades, que resultan significativas, a la hora de evaluar las demandas de la tarea.
DEMANDATEMPORAL
Este es un aspecto subjetivo (percibido y vivido por la persona), se trata de la presión del tiempo que se percibe. Es la diferencia del tiempo requerido para efectuar una tarea, y el tiempo real disponible. Cuando esta relación no es igual (tiempo requerido = tiempo disponible), el nivel de carga aumenta o disminuye, en función de que el tiempo requerido sea mayor o menor que el tiempo disponible.
RENDIMIENTO
Aquí se trata de determinar el grado de satisfacción que experimenta la persona con el nivel de rendimiento de la tarea que realiza.
ESFUERZO
Es la cantidad de esfuerzo, tanto mental como físico, que debe realizar la persona para opti- mizar sus niveles de rendimiento en la/s tarea/s.
NIVEL DEFRUSTRACIÓN
Valora los niveles de tolerabilidad de las tareas en función de parámetros unipersonales tales como, el descontento con la realización de la tarea, niveles de estrés que experimenta durante el desarrollo del proceso de trabajo, irritación, inseguridad, etc.
Fases de aplicación del método Nasa-TLX
Al igual que el procedimiento anterior, la aplicación del método NASA-TLX precisa de dos fases: obtención de datos iniciales y evaluación. La primera consiste en detectar la impor- tancia inicial que el sujeto experimenta para cada una de las tareas que realiza (carga men- tal). La segunda desarrollará lo que es la evaluación pura de la tarea:
Obtención de datos iniciales
En esta primera fase se trata de establecer la importancia, a priori, que las personas dan a cada una de los seis parámetros, desde el punto de vista de la carga mental. Se hace antes de realizar la tarea a evaluar y nos permite obtener unos valores, a través de los cuales vamos a pon- derar los distintos niveles y calcular el índice global de carga mental de una tarea concreta o la combinación de varias, del tal forma que:
• Inicialmente se establecen quince comparaciones binarias de las seis dimensiones, en las que el sujeto debe evaluar cual de ellas es la que percibe como mayor fuente de carga. • Para cada dimensión se obtiene un valor que viene dado por el número de veces que
ésta ha sido seleccionada en todas las comparaciones binarias. Este valor, también denominado peso, puede variar desde el valor 0 (una dimensión que no ha sido elegida en ninguna de las operaciones de comparación) y el valor 5 (dimensión que ha sido ele- gida en todas las comparaciones, en las que se valoraba).
Evaluación
Cuando se ha realizado la tarea a evaluar, la persona tiene que estimar, en una escala de 0 a 100 (que a su vez se encuentra subdividida en intervalos) el nivel de carga mental de la tarea, producida por cada una de las seis dimensiones expresadas en el cuadro anterior.
Con los datos obtenidos en cada una de estas dos fases, calcularemos el índice global de carga mental de la tarea aplicando la fórmula siguiente:
6
I.C. = - piXi / 15
i=1
IC = Índice de Carga Mental
Pi = Valor o peso obtenido por cada dimensión en la fase de ponderación. Xi = Puntuación obtenida en la fase de valoración.
Este método, al igual que el anterior, resulta eficaz debido a los altos niveles de sensibilidad demostrado en el estudio de la carga mental de multitud de tareas.
Frente al método de SWAT, el método NASA-TLX presenta una serie de ventajas, tales como: que genera estimaciones de carga mental tan sensibles como la anterior, pero utilizando un método mucho menos complejo y más sencillo de aplicar, que desde el punto de vista del tiempo de aplicación, es mucho más rápido. Sin embargo hay autores que han criticado este método, argumentando que la técnica TLX, utiliza demasiadas dimensiones de carga mental y que la fase de ponderación es demasiado farragosa.
MEDIDAS PREVENTIVAS
La carga mental inadecuada, ya sea por exceso o por defecto, puede tener consecuencias negativas para la persona (sobrecarga e infracarga mental, monotonía, fatiga mental y estrés). Para prevenir estas consecuencias se pueden adoptar aquellas medidas que modifiquen: las exigen- cias de la tarea; las condiciones ambientales y los factores psicosociales. Con ello, no sólo se reducen tiempos de ejecución y posibles errores en la tarea, sino que también se puede reducir los niveles de estrés en la persona que lo realiza.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que adaptar la carga mental a las capacidades de la persona no es fácil, debido a que hay que hallar el punto de equilibrio entre las exigencias de la tarea y la capacidad de respuesta de la persona. La base fundamental de la mejora de las condiciones de trabajo esta en adecuar las exigencias de la tarea a las capacidades de res- puesta de la persona y facilitar el movimiento corporal y el procesamiento de la información. En este sentido conviene recordar que el movimiento corporal facilita mantener un nivel de activación en determinados tipos de actividades mentales y conseguir un nivel aceptable en el desempeño de la tarea.
Según una resolución de la Organización Internacional del Trabajo de 1975, “el trabajo no sólo debe respetar la vida y la salud de los trabajadores y dejarles tiempo libre para el descanso y el ocio, sino que también ha de permitirles servir a la sociedad y conseguir su autorrealización mediante el desarrollo de sus capacidades personales”. Estos principios se pusieron de manifiesto, en 1963, en un informe del Tavistock en el que se establecía la siguientes directrices, respecto a los factores que determinan la carga mental, para el diseño de los puestos de trabajo:
• El puesto de trabajo debe ser razonablemente exigente en aspectos distintos de sopor- tabilidad y de variabilidad.
• El trabajador debe poder aprender en el puesto de trabajo y tener en él un aprendizaje continuo.
• El puesto de trabajo debe comprender algún ámbito de toma de decisiones que el indi- viduo pueda considerar personalmente suyo.
• Debe existir cierto grado de apoyo social y reconocimiento en el lugar de trabajo. • El trabajador debe poder establecer una relación entre lo que hace o produce y la
vida social.
• El trabajador debe sentir que el puesto de trabajo conduce a algún tipo de futuro deseable.
En general las pausas son medidas preventivas muy utilizadas para reducir la carga mental, cuando se realiza una pausa en el desempeño de una tarea, la desconexión mental respecto a dicha tarea supone la aparición de una nueva actividad mental con otro centro de atención dife- rente, es decir, se cambia el foco de atención lo que contribuye a mantener un cierto nivel de activación.
Si se eligiese una excesiva simplificación de los procesos de trabajo, persistiría el desequili- brio entre las exigencias de la tarea y las capacidades de la persona, apareciendo un nuevo pro- blema: la infracarga de trabajo mental. Los niveles de exigencia de trabajo mental muy por debajo de la capacidad de la persona son desaconsejables y pueden conducir al aburrimiento o monotonía.
Como alternativa la aburrimiento, Fisher propone el aumento de información adicional, ya sea a través de conductas subsidiarias, de estimulación no disruptiva como por ejemplo la
música o de nuevas maneras de desempeñar la tarea, la alternancia de las tareas, o el reenfoque