CAPITULO 2 LA COMUNICACIN POSITIVA
2.4. Mecanismos de protección antes el ataque de otros
Las habilidades de protección incluyen una serie de mecanismos a los que podemos recurrir en caso de ser atacados. Algunos de estos mecanismos son:
2.4.1. Banco de niebla:
Consiste en no defenderse, no hacer resistencia, como si le diéramos la razón al otro. Se utiliza cuando una persona es demasiado insistente, no escucha lo que decimos y han fallado los procedimientos o formas de conducta anteriores.
Por ejemplo: La amiga que nos ha invitado nos agrede: Amiga: - Es que tú no quieres acompañarme.
Ella: - No, no quiero acompañarte. Amiga: - No me estimas.
Ella. - No, no te estimo. Amiga: - No eres mi amiga. Ella: - No, no soy tu amiga.
Este mecanismo hace que la persona comprenda que ya todo está dicho, que no vamos a discutir más y que no cambiaremos nuestra decisión. Pero, debe utilizar con cuidado y con seriedad, pues la persona puede pensar que nos estamos burlando de ella, o que no le estamos prestando atención.
2.4.2. Disco rayado:
Consiste en la repetición de una afirmación. Se emplea cuando la persona insiste en que hagamos algo que no deseamos hacer y han fallado los procedimientos anteriores. Ejemplo:
Amiga: - Te vas ha perder la fiesta. Ella: - Pero tengo que ayudar a mi hijo. Amiga: - Lo vas a lamentar después. Ella: - Pero tengo que ayudar a mi hijo.
Amiga: - No vas a poder estar en otra ocasión cómo ésta. Ella:- Pero tengo que ayudar a mi hijo.
Este mecanismo surte el mismo efecto que el banco de niebla.
2.4.3. Ignorar selectivamente:
directa con el tema central que se analiza. En casos así, se ignoran esos temas y sólo se responde cuando se habla del tema central. Por ejemplo:
Amiga: - No quieres ir a celebrar conmigo, claro, nunca puedes acompañarme a las tiendas, te la pasas ocupada con el trabajo, sales con los demás y conmigo no puedes, no tienes nunca tiempo para mí.
Ella: - No voy a celebrar contigo porque prometí ayudar a mi hijo hoy para su examen de mañana.
Este mecanismo permite no desviarse del tema central y evita complicar la situación.
2.4.4. Clasificar problemas:
Al igual que el anterior, se emplea cuando se mezclan temas que no guardan relación directa con el tema central.
A diferencia de ignorar selectivamente, aquí se clasifican los temas (o problemas) y se garantiza abordar primero el tema central y una vez agotado el mismo comenzar uno a uno todos los demás.
En el mismo ejemplo, ella respondería: "Mira, primero me voy a referir al por qué no puedo celebrar hoy contigo, después, si tú quieres, hablamos acerca de sí te acompaño a las tiendas, de mi trabajo, de los demás y de sí tengo tiempo para ti".
El efecto de este mecanismo es igual al anterior: evita desviarse del tema central y complicar la situación.
2.4.5. Desarmar ira o enojo:
Consiste en negarse a discutir con una persona molesta o iracunda, mientras esté en ese estado. Ejemplo: La amiga comienza a alzar la voz y ofende a gritos. Ella diría: "mientras estés hablando de esa forma, me niego a conversar contigo".
Si la persona, en ese estado, continúa insistiendo, se debe volver la espalda y dejarla sola.
Nunca debe discutirse con alguien que esté alterado, pues el estado emocional afecta el análisis objetivo y adecuado de la situación y no se logra una comunicación positiva, por mucho que nos esforcemos.
2.4.6. Reducir la culpa:
Consiste en disculparse, sin presentar sentimientos de culpa. Se trata de reconocer el error y no abusar de las aclaraciones cuando no se requieren. En el ejemplo analizado, si la amiga trata de culparnos y crearnos sentimientos de culpa. Habría que decir: "Siento mucho no poder acompañarte. No pensé que te pondrías así.
De verdad lo lamento, pero no puedo ir".
Este mecanismo nos permite defendernos de los otros cuando quieren culparnos injustamente o crearnos más culpas de las que realmente tenemos. No se debe dar más explicaciones que las necesarias y si no nos piden explicaciones, es mejor no darlas. No hay por qué sentir más culpa que la que tenemos y no se deben asumir culpas que no nos corresponden.
El empleo de estos mecanismos nos permite defendernos de ataques de otros, sin agredirles ni ofenderles. Evita empeorar las situaciones y generar peleas totalmente inconvenientes.
Su utilización debe hacerse sólo cuando los procedimientos para lograr una comunicación positiva han fallado. Ellos garantizan la defensa de nuestros derechos cuando intentan ser violados.
La manera como expresamos verbalmente nuestras ideas y vivencias es mucho más importante de lo que suele parecer.
Hay ciertas expresiones que tienden a ofender y molestar a los demás. Por ejemplo, los criterios absolutos como: "siempre", "nunca", "todos", "ninguno", "nadie", "jamás", no deben ser empleados en nuestra interacción con los demás. Frases como: "siempre llegas tarde", "nunca me llamas", "Nadie me entiende", "todos están equivocados", "jamás haces nada bueno", provocan irritación y enojo en las personas a quienes nos dirigimos, ya que se sienten atacados injustamente.
Otras frases que ofenden son: "no me grites", "eres un desastre", "estás bobeando", "seguro que no me entiendes, pero...", "tienes ideas estúpidas". Ellas indican predisposición negativa y criterios valorativos que etiquetan o culpan a la otra persona, la que se siente atacada y trata de defenderse, la mayoría de las veces, atacándonos.
Esto se puede evitar utilizando el lenguaje del yo. Por ejemplo:
4 Me agradaría que llegaras más temprano.
4 Me gustaría que me llamaras con más frecuencia.
4 A veces siento que no me comprenden.
4 Es posible que estén en un error.
4 Quisiera que te esforzaras un poco más por hacer las cosas mejor
4 Me siento mejor cuando me hablas bajito.
4 Estoy seguro que si deseas, puedes tener éxito.
4 Desearía que prestaras más atención.
4 Espero que me entiendas.
4 Yo pienso que puedes aportar mejores ideas.
humillamos ni dañamos al otro. La persona que escucha estas frases se muestra más receptiva y aceptará fácilmente lo que le decimos, sin molestarse ni defenderse.
Es importante que la expresión verbal vaya acompañada de una expresión no verbal congruente con ella: tono y volumen de la voz, mímica del rostro y el cuerpo, expresión facial, etc., para lograr la efectividad del mensaje y de la comunicación positiva.
Lograr una comunicación positiva implica también aceptar los sentimientos y respetar los derechos de los demás a expresarlos de modo apropiado. Exige no imponer nuestras ideas u opiniones a los otros y aceptar la discrepancia. Requiere tolerar las diferencias y el modo de ser y actuar de los demás, aunque no nos agrade. Finalmente, incluye ser consecuente, respetar los derechos de los demás y no intentar violarlos.
No hagamos a los demás lo que no queremos que nos hagan y no digamos a los otros lo que no nos gusta que nos digan. Tratemos a los que nos rodean como desearíamos que nos trataran a nosotros. Todo esto facilitará una comunicación adecuada.
Existen vías para desarrollar habilidades comunicativas y entrenar a los sujetos en la defensa de sus derechos. A ellas nos referimos en el capitulo cuatro.
Podría pensarse que cumpliendo los requerimientos para una comunicación positiva y aplicando los procedimientos y mecanismos de protección explicados, se garantiza una adecuada comunicación. Sin embargo, a veces pueden resultar insuficientes ¿Por qué?. En el próximo capítulo se encontrará la respuesta a esta cuestión.
CAPÍTULO 3