CAPITULO 2 LA COMUNICACIN POSITIVA
2.3. Procedimientos para lograr una comunicación positiva
En la comunicación positiva no sólo debemos ser capaces de lograr una comprensión empática con el otro, mostrarle estimación y ser auténticos, sino que debemos expresar verbal y conductualmente lo que pensamos y sentimos del modo adecuado, asertivo.
Un comportamiento asertivo incluye el dominio de algunas habilidades comunicativas que nos permiten ejercer nuestros derechos, respetando el derecho de los demás.
Hay dos procedimientos fundamentales que podemos utilizar cuando queremos expresar nuestras vivencias o ideas o defender nuestro derecho a hacer lo que deseamos. Estos procedimientos se concretan en distintas formas de conducta:
2.3.1. Básica
Esta forma es la más simple y directa. Consiste en la expresión clara y sincera de una opinión, idea o vivencia. Mediante ella defendemos nuestro derecho a decir, decidir o hacer lo que deseamos.
Por ejemplo, si hemos prometido a nuestro hijo, que tiene un examen al día siguiente, ayudarle en la materia en cuanto terminemos la jornada laboral y de repente una compañera de trabajo nos pide que le acompañemos en una celebración importante para ella y su familia, podemos utilizar la forma básica y expresarle: "Te agradezco tu invitación, pero prometí a mi hijo ayudarle para el examen de mañana y no puedo acompañarte".
Esto debe bastar para que la otra persona comprenda, pero si la compañera insiste podemos recurrir a otra forma de conducta.
2.3.2. Enfática
Esta forma de conducta implica un énfasis en la defensa del derecho personal. Reafirmamos la decisión tomada y dejamos claro que nuestra posición es invariable y que nos mantendremos firmes en nuestra decisión.
Implica además, expresar al otro que se respetan sus deseos, que lo tomamos en consideración y que nos agradaría complacerla, pero recalcando que en ese momento no es posible.
En el caso anterior, diríamos a nuestra compañera: " Me agrada mucho saber que deseas que yo esté contigo, comprendo que esperaras que te acompañara y que te decepcione que no lo haga, me gustaría muchísimo estar contigo en un momento tan importante para ti, pero le prometí a mi hijo ayudarle hoy y no puedo, ni voy a fallarle. Espero que comprendas que esto también es importante. Lo siento, pero no puedo ir contigo".
La forma enfática se utiliza cuando falla la básica. Pero, no siempre la forma enfática resuelve la situación. En ocasiones, a pesar de todas nuestras explicaciones, las personas pueden insistir en que cambiemos de parecer. En casos así por lo general se muestran incomprensivas, no escuchan, no quieren entender lo que decimos y no respetan nuestro derecho, se hace difícil establecer una comunicación franca y abierta y la interacción se vuelve molesta.
Cuando esto ocurre podemos acudir a una tercera forma de comportamiento:
2.3.3. Confrontadora
Esta forma de conducta consiste en describir objetivamente a la otra persona lo que dijo que haría, lo que está haciendo y las consecuencias de esa situación. No se hace juicios valorativos, ni críticas, sólo descripciones objetivas.
Se utiliza cuando los actos de la otra persona contradicen sus palabras, o cuando hay falta de congruencia entre lo que piensa, dice y hace. Por lo general, se emplea con personas conocidas, con las que hay que seguir relacionándose y su propósito es confrontarla con sus propias contradicciones o incongruencias.
Volvamos al caso anterior. Si a pesar de haber utilizado la forma enfática nuestra amiga insiste en que la acompañemos, no quiere entender nuestros argumentos y nos dice cosas desagradables podemos plantearle:
deben cumplirse, especialmente cuando las hacemos a nuestros hijos y tienen que ver con asuntos importantes para ellos. Sin embargo, ahora me pides que no cumpla a mi hijo lo prometido, que lo deje con las dudas para el examen, me dices que eso no es importante y que debo irme a celebrar contigo aunque él me esté esperando. Esto traería por resultado que mi hijo perdiera la confianza en mí, él se sentiría muy mal y podría suspender el examen, se disgustaría mucho conmigo, lo que crearía un problema entre los dos. Si yo te acompaño me sentiría muy mal y no podría disfrutar la actividad. Tú te sentirías mal, al saber cómo me siento y ver que no puedo celebrar como tu quisieras tus éxitos. No estaríamos a gusto ninguna de las dos, no pensaríamos bien una de la otra y eso podría lastimarnos y afectar nuestra amistad. Te pido que hagas lo que siempre has dicho que harías: comprenderme y ser mi amiga".
Obsérvese que no se ha expresado ninguna crítica, ofensa o humillación. Sólo se ha descrito la situación.
Otra forma de conducta que puede ser utilizada, en lugar de la confrontadora, o conjuntamente con ella es el lenguaje del yo:
2.3.4. Lenguaje del yo
El lenguaje del yo nos permite expresar vivencias negativas de un modo adecuado, sin agredir o criticar de manera ofensiva a otros. Permite que el otro sepa cómo nos sentimos cuando está violando nuestros derechos y cuáles son los aspectos de esa situación. Se emplean los términos del Yo, yo me siento, quisiera, me gustaría, preferiría, etc.
En el ejemplo que estamos analizando diríamos a nuestra amiga: "yo me estoy sintiendo muy mal. Me gustaría que comprendieras que debo cumplir lo que prometí a mi hijo. Quisiera que te pusieras en mi lugar y entendieras que soy tu amiga y desearía acompañarte y compartir contigo. Pero no podría divertirme y te haría sentir mal a ti y a mi hijo y yo me sentiría peor. Te pido que no te ofendas y desearía que disfrutes tu celebración como si yo estuviera contigo. Yo me sentiría mejor si sé que entiendes mi situación y no te molestas conmigo por eso. Me siento disgustada, sorprendida y decepcionada con tu reacción y espero que esto no perjudique nuestra relación, porque tu amistad es muy importante para mí".
Como puede observarse, esta manera de expresar lo que sentimos hace centrar en nosotros la situación y la otra persona recibe el mensaje: que nos afecta su actitud y comportamiento, sin que le hayamos criticado u ofendido.
Un empleo efectivo de estos procedimientos o formas de conducta: básica, enfática, confrontadora y lenguaje del yo, nos garantiza, en buena medida, una comunicación positiva en los demás. No obstante, en ocasiones, a pesar de utilizar procedimientos adecuados para comunicarnos, podemos ser agredidos por otras.
¿Qué hacer cuando nos agreden? ¿Cómo defendernos sin devolver la agresión?. La utilización de algunos mecanismos de protección ante el ataque de otros
puede resolvernos una situación difícil.