pecaron, están destituidos de la
DEFINICIÓN DEL NOMBRE DE DIOS.
D. Su ministerio publico
El ministerio público de Jesús fue breve. Juzgando por el número de Pascuas (Juan 2:23; 5:1; 6:4; 13:1), el período fue un poco más de dos años y
posiblemente más de tres. Los Sinópticos ponen especial importancia en Galilea, junto con visitas a Tiro y Sidón (Mateo 15:21-28), Cesarea de Filipos (Mateo 16:13), la Decápolis (Marcos 7:31; Marcos 5:1-20), Samaria (Lucas 9:51-56; 17:11) y Perea (Marcos 10:1). Sin embargo, Juan enfatiza Judea.
Durante su misión en Galilea, Jesús escogió la ciudad de Capernaúm como su centro de operaciones, haciendo viajes a pueblos distantes (Marcos 1:38; 6:6; Lucas 8:1).
Sus sanidades y liberaciones eran muestras de compasión divina y señales de que el Prometido había venido (Mateo 11:2-6; Lucas 4:16-19). El mensaje de Jesús fue el reino de Dios, el gobierno de Dios en la vida humana y en la historia. El reino era tanto futuro (Mateo 25:31 ss.) como presente (Lucas 11:20). Esta última referencia relaciona el reino con la actividad de Jesús en echar fuera demonios. En el grado en que Jesús invade el reino de Satanás en esta forma, el reino de Dios ya ha venido. Hacer la voluntad de Dios era el eje principal del ministerio de Jesús (Mateo 6:10; 12:50; Marcos 14:36; Juan 4:34). La entrada al aspecto presente del Reino viene por medio de la fe en el Hijo de Dios (Juan 3:3, 5, 15, 16).
Mucha de la enseñanza de nuestro Señor, la dio a través de parábolas,
generalmente comparaciones tomadas de varias fases de la naturaleza o de la vida humana: El reino de Dios es como... Este método de enseñanza mantuvo el interés de los oyentes, hasta que se podía hacer la aplicación espiritual.
El ministerio del Salvador se dirigió mayormente a las multitudes durante su primera fase (Mateo 4:17), pero gran parte del último año lo dedicó a la instrucción de los 12 discípulos, a quienes había escogido (Mateo 16:21). Ellos llegaron a entender que Jesús era el Mesías y el Hijo de Dios (Mateo 16:16), pero no estaban preparados para recibir su enseñanza sobre el sufrimiento y la muerte que comprendía su vida terrenal (Mateo 16:21, 23).
En contraste con los 12, en su actitud hacia Jesús se encuentran los escribas y fariseos. A ellos los escandalizó que él declarara el perdón de los pecados de los hombres y que reclamara una relación especial y única con Dios como Hijo. E. Su muerte, resurrección y ascensión
Para sus enemigos la tradición significaba más que la verdad; tropezaron en su comprensión del Cristo de Dios. Al fin, conspiraron con sus oponentes los saduceos para librarse de Jesús. Aún cuando Cristo estuvo dedicado a la enseñanza de sus discípulos desde los días de la Transfiguración en adelante, siempre estuvo avanzando hacia Jerusalén para cumplir su camino en la cruz (Lucas 9:51). En esos últimos días se desarrollaron algunos eventos
conmovedores: la entrada triunfal en Jerusalén, la limpieza del templo, la institución de la cena del Señor, el conflicto de su alma en el jardín de
Getsemaní, el arresto, el juicio, la crucifixión, la resurrección, las apariciones y la ascensión al cielo. En la cruz, ―el día del hombre‖ hizo erupción en violencia y blasfemia. En la resurrección, ―el día de Dios‖ principió al amanecer. Era su respuesta al mundo y a los poderes de las tinieblas. En ella Cristo fue justificado y sus demandas se esclarecieron.
III. NOMBRES, TÍTULOS Y OFICIOS. A. Nombres
Jesús se usa mayormente en las narraciones de los Evangelios y raramente aparece en discurso directo. Significa Salvador (Mateo 1:21), y se relaciona lingüísticamente con el nombre hebreo Joshua. Cristo, que significa ungido, es el equivalente gr. de la palabra hebrea Messiah; el Señor se refiere a sí mismo con este título en Lucas 24:46. Cristo también se usaba como nombre personal (Marcos 1:1; Juan 17:3). La prohibición (Mateo 6:20; Lucas 4:41) de dar a conocer a Jesús como el Cristo durante los días de su ministerio tenía el propósito de evitar que la gente lo esperara como un Mesías político quien lograría la libertad nacional para ellos.
Solamente una vez aparece el nombre Emanuel (Dios con nosotros) en
referencia a Jesús (Mateo 1:23). A Jesús se le llamó a menudo el Nazareno por los años que pasó en Nazaret (Lucas 24:19).
B. Títulos
Cuando Jesús se refería a sí mismo, usó con más frecuencia el título Hijo del Hombre, ocasionalmente enfatizando su humanidad pero principalmente apuntando a su trascendencia como una figura celestial (Daniel 7:13; Lucas 22:69, 70).
Usando este título públicamente más que el de Mesías, Jesús pudo evitar la sugerencia que su misión fuera política y en cambio pudo poner en el título su propio contenido.
Una de las designaciones más familiares para Jesús es Hijo de Dios. Solamente en el Evangelio de Juan lo usa de sí mismo (Juan 5:25; 10:36; 11:4); en todos los demás usa su equivalente, el Hijo (Mateo 11:27). Con mucha frecuencia en el curso de su ministerio se dirigieron a Jesús como Hijo de David (Mateo 21:9; Lucas 18:38), un título mesiánico distintivo que apuntaba hacia él, como el único que cumplió el pacto davídico.
Unos cuantos pasajes proclaman abiertamente que Jesús es Dios (Juan 1:1, 18; 20:28; Romanos 9:5; Tito 2:13; Hebreos 1:8). Ningún término es más expresivo de la fe de los primeros creyentes en Jesús que Señor (Hechos 2:36; 10:36; Romanos 10:9; 1 Corintios 8:6; 12:3; Filipenses 2:11). Denota la soberanía de Cristo y su primacía sobre el creyente, la iglesia como un cuerpo y sobre todas las cosas.
Algunos títulos conciernen a la misión de Cristo más que a su persona. Uno de estos es Verbo (Juan 1:1, 14; 1 Juan 1:1), el revelador de Dios, quien da a
conocer la naturaleza y propósitos del Todopoderoso. Cristo es también el Siervo (Filipenses 2:7; Mateo 12:17-21; Marcos 10:45), el Salvador (Lucas 2:11; Juan 4:42), Cordero de Dios (Juan 1:29,36; 1 Pedro 1:19; Apocalipsis 5:6).
C. Oficios
El Sumo Sacerdote (Hebreos 9:11, 12), el Mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5), y el último Adán (1 Corintios 15:45; Romanos 5:12-21).
Esta lista de nombres y títulos de Cristo no es exhaustiva. El análisis más satisfactorio del ministerio de Cristo lo divide en los oficios que cumple: profeta, sacerdote y rey.
IV. SU CARÁCTER.
Ciertos ingredientes de carácter merecen especial mención, pero no puede decirse que era más reconocido por algunas cosas sobre otras, porque esto implicaría
desproporción que restaría de la perfección de su ser.
Tenía integridad, valentía, compasión, humildad y santidad (Mt. 11:29). V. SU INFLUENCIA.
Una vida tan breve, tan confinada en su órbita geográfica, tan poco conocida por el mundo en su propio tiempo, no obstante ha llegado a ser la fuerza más potente para el bien en toda la historia humana. Cuando él viene al corazón de alguien por fe, crea un nuevo punto de referencia y un nuevo juego de valores. Los pecadores sienten el toque de Cristo y nunca vuelven a ser los mismos después.
En un sentido más general, Cristo ha afectado poderosamente la sociedad en su estado organizado. Ha enseñado al mundo la dignidad de la vida humana, el valor del alma y la gran estima de la personalidad. Bajo la influencia cristiana, la posición de las mujeres ha mejorado constantemente, se ha abolido la esclavitud, a los niños se les reconoce
como una responsabilidad primaria para prodigarles amor y cuidado, y los gobiernos y los grupos científicos han sido estimulados al servicio social. Las artes deben sus más sublimes logros al deseo de honrar al Hijo de Dios. Los moralistas y filósofos, aún
cuando carezcan de fe en él para salvación del alma, con frecuencia lo reconocen como la única gran esperanza para la humanidad.
CONCLUSIONES.
1. Jesucristo es el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento que se referían a la venida de un Mesías, el cual salvaría a su pueblo de sus pecados. 2. Jesucristo es el centro de la historia humana, su persona ha causado un gran
impacto en el mundo a través de las generaciones que han vivido en la época del Nuevo Testamento, y los tiempos modernos.
3. Jesucristo vino a este mundo para dar esperanza a los hombres y mujeres que estaban hundidos en la ruina del pecado, la enfermedad y la muerte eterna. Él es la única esperanza para el mundo hoy.
BIBLIOGRAFÍA
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