1. Es adaptable a las condiciones y necesidades del individuo que no se alcanza con mensajes en público. (2 S. 12:1-7; 2. R. 5:3-14).
2. Ha tenido éxito donde otros métodos han fracasado.
3. Es el mejor método para ganar almas. Lo que no se logra por medio de un sermón,
se alcanza por el contacto personal. REQUISITOS PARA EL QUE PRACTICA EVANGELISMO PERSONAL
1. Tener experimental personal de la salvación. (1 Ti. 1:15; Jn. 3:11).
Es difícil hacer llegar a otros al nivel espiritual que nosotros mismos no hemos alcanzado. De la abundancia del corazón habla la boca; así es que solamente de aquello que hay en el corazón podemos hablar con certeza.
2. Ser ejemplo (2 Ti. 2:19-21). Debemos recordar que la vida predica; una vida santa llena del gozo del Señor, es el mejor sermón que podemos predicar.
3. Ser paciente y no dejar de trabajar con una alma cuando aparentemente fracasa en un primer intento.
4. Tener amor por las almas. (Ro. 5:5,6; Gá. 5:22). 5. Tener sabiduría.
6. Ser constantes en la oración. (Sal. 2:8; Mt. 7:7; Ef. 6:18). CÓMO HACER EVANGELISMO PERSONAL
1. Los preparativos.
a. Orar, que es lo primordial para hacer un trabajo efectivo, porque Dios dice que le busquemos primero a él, y todas las cosas vendrán por añadidura (Mt. 6:33)
b. Preparar lo que se necesita para salir a evangelizar, tal como tratados a fines, una Biblia, una libreta para apuntar los nombres y direcciones o algún problema que presentan los evangelizados.
c. Confiar en la dirección del Espíritu Santo, estar seguro que él es el que hace la obra y da sabiduría y autoridad para hablar y persuadir a la persona.
d. Tener si es posible los nombres de las personas a quienes se va a evangelizar, porque es de mucho valor llamar a las personas por sus nombres.
e. Estudiar con anticipación la parte del tratado, revista o porciones de la Biblia que se va a usar en la evangelización.
f. Preparar su apariencia personal, vestirse decentemente. 2. El contacto con la persona a evangelizar.
a. Al tocar la puerta, presentarse de una manera cordial y respetuosa con una sonrisa como lo hace cualquier vendedor.
b. Considerar a la persona: sus preocupaciones y tiempo que usted ocupa en la plática.
c. Después de saludar a la persona, presente el propósito de su visita.
d. Si es invitado a entrar a la casa, actúe con amabilidad; usando un lenguaje sencillo y claro y con naturalidad y así presentar el mensaje. Siempre es bueno llamar a la persona 2 por su nombre.
e. Al ofrecer un tratado o revista, lea junto con la persona o deje que ella (él) lea. Trate de ir al grano y ser breve, no permita discusión sobre asuntos de religión. Ofrezca el mensaje de salvación en Jesucristo.
f. Después de la visita evalúe de cómo se hizo la visita, qué se logró, qué parte mejorar.
3. Cómo dirigir la conversación.
a. Para tratar con una persona que ha conocido el evangelio por mucho tiempo y lo ha aceptado, muchas veces es mejor cultivar su amistad y captar su simpatía antes de hablarle acerca de la salvación de su alma. Esto se aplica especialmente a personas que están
bastante relacionadas con la iglesia por que sus parientes son creyentes. Muchas veces estas personas se disgustan cuando uno quiere hablarles de las cosas espirituales, y por esto es menester captar su simpatía antes de hablarles.
b. Cuando usted tiene la oportunidad de hablar a una persona a quien probablemente no lo verá otra vez, es necesario aprovechar la ocasión. A veces la persona misma le abrirá la puerta al mencionar algún suceso que es cumplimiento de la profecía, de donde fácilmente se puede introducir al tema de la segunda venida de Cristo. Uno tiene que estar alerta para aprovechar toda oportunidad. Es mucho mejor entrar en la discusión de una manera natural, que tener que introducir el tema a la fuerza. Por regla general a la gente no le gusta que uno les predique. Si no se presenta la oportunidad por si sola, entonces es menester comenzar. Se puede preguntar por ejemplo: ¿―Ha leído usted los escritos de los Santos Apóstoles?.
NOTA: Es preferible usar el término ―Las Sagradas Escrituras‖ más bien que ―Biblia‖ cuando hablamos a personas católicas fanáticas, porque muchas veces para ellas la Biblia se relaciona con los protestantes. Si dice que sí ha leído, puede usted preguntar sobre cual es el concepto que se ha formado de ellos, y referir a un pasaje que usted haya escogido de antemano. Si dice ―No‖, luego puede leerle algunos versículos. Es bueno leer de Lucas, Capitulo 1, si la persona es católica; haciéndole ver que es relato autentico del nacimiento de Jesús de la Virgen Maria. Luego puede preguntar si sabe
que el apóstol Pablo dio una instrucción a la iglesia en Roma. Y leerle unos versículos de la epístola a los Romanos 1:16:10:9-11. También las palabras del apóstol Pedro, puede ser de interés, usando las epístolas de Pedro.
4. Sugerencias.
a. Procurar hablar a solas con la persona cuando las circunstancias los permitan. Muchas veces la presencia de amigos o familiares servirá de impedimento, aun cuando son creyentes.
b. Asegurar la dirección divina en cuanto a quien debe hablar y las palabras que se
debe decir. (Hch. 8:29).
c. Tener paciencia cuando no se ve el éxito deseado en la primera entrevista. Hay que volver a visitar a la persona. A veces se ve el resultado después de meses o años. 3
d. No permitir que la conversación se genere en una discusión de puntos que no aprovechan. Siempre haga que se vuelva a la consideración de las verdades fundamentales del evangelio y la necesidad personal del alma. Cuando se introduzca un punto que solo sirve para su argumento, conteste cortésmente y luego vuelva al tema principal, que es Cristo.
e. Procurar que cada alma llegue a una decisión definida y ore con ella. No espere
para otro tiempo cuando se ve que una persona está lista para hacer una decisión. EL PLAN DE SALVACIÓN
Todos somos pecadores y destituidos de la gloria de Dios (Ro. 3:23) pero Dios en su misericordia no quiere que nadie perezca (2 P. 3:9) y ha hecho un plan para la salvación del mundo. Es de suma importancia entender el plan de salvación para poder explicarlo claramente a la persona que busca a Dios.
1. Cristo llevó el pecado del mundo. (Is. 53:6; Gá. 3:13; 2 Co. 5:21. 3
2. Compró la salvación para todos. (Mt. 1:21; Lc. 2:11; 19:10; Jn. 3:16; Rom. 10:13)
3. La salvación se recibe por medio de:
a. El arrepentimiento. (Hch. 17:30; Mr. 1.15; Hch. 20:21) El verdadero arrepentimiento incluye:
1) Reconocer el pecado. (1 Jn. 1:10; Rom. 3:10; Sal. 51:3)
2) Sentir tristeza por haber ofendido a Dios. (Hch. 2:37-38; 2 Co. 7:10) 3) Confesar el pecado a Dios. (Sal. 32:5; 1 Jn. 1:9)
4) Abandonar el pecado. (Is. 55:7) b. La fe.
1. Fe que el Señor Jesucristo es el único que salva el alma. (Hch. 10:4; Jn. 3:17- 18)
Hch. 4:12).
2) Fe en el evangelio. (1 Co. 15:1,4).
3) Fe en la sangre de Cristo. (Ef. 1:7) 4) Fe salvadora. (Rom. 5:1) (Jn. 1:12) (Heb. 11:1)
5) Fe que Cristo es Señor y Rey. (Hch. 2:36)
c. El confesar a Cristo como el Salvador. (Ro. 10:9) (Mt. 10:32-33) TRES CLASES DE PECADORES
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Por lo general los pecadores se pueden dividir en tres clases: los pecadores sinceros, los pecadores indiferentes, y los pecadores reincidentes.
Los pecadores sinceros
Los pecadores sinceros son los que de corazón quieren ser salvos, a los tales explique el plan de salvación poniendo énfasis en los versículos que demuestran que la salvación es para ellos (He. 7:25, Jn. 6:35,37), y que esta salvación debe ser aceptada inmediatamente. (2 Co. 6:2, Is. 55:6).
Los pecadores indiferentes
Los pecadores indiferentes son los que no les interesa nada del evangelio. La mayoría de los pecadores se encuentran en esta clase. Verdades importantes para los tales. 1. Que son pecadores. (Is. 53:6; Ro. 3:23)
2. Que el pecado conduce a la condenación eterna (Ro. 6:23; Ap. 21:8)
3. Que Dios les ama a pesar de su pecado. (Jn. 3:16;Ro. 5:8). 4. El más grande pecador es el que rechaza a Cristo. Jn. 3:18,19, y no rinde a Dios
su vida (Mt. 22:37,38). 5. Lo que sucede a los que continúan en el pecado. (Ro. 2:4,5; Stg. 1:15)
Los pecadores reincidentes
Los reincidentes son los que dejan de servir a Dios después de haberle confesado como su Salvador. Estos reincidentes se dividen en dos. Los que nunca verdaderamente nacieron de nuevo y los que en verdad volvieron hacia atrás.
1. Los que nunca verdaderamente nacieron de nuevo. 1. Jn. 2:19)
Refiérales las escrituras acerca del arrepentimiento, fe en la eficacia de la sangre de Cristo, y la fidelidad de Dios en cumplir sus promesas. Si ellos se arrepientan y
confiesan sinceramente sus pecados a Dios, El los perdonará seguramente. Is. 1:18.
2. Los que en verdad dejaron el camino de Dios. Para poder tratar con esta clase de personas es necesario saber la causa de la reincidencia. Unas causas son:
a. Ausencia de guía espiritual
b. Amistad con los incrédulos. (Stg. 4:5; 2. Co. 6:12-15). c. Frivolidad o falta de profundidad. (Lc. 8:13).
d. Exito en las cosas del mundo, atribuyendo a su propia capacidad y no a la bendición de Dios. (2 Co. 26: 14-15).
e. Falta de llenura del Espíritu Santo. (Lc. 11:24-26). f. Falta de discernimiento espiritual. Jn. 6:63-66)
g. Amor al mundo (1 Jn. 2:15)
NOTA: Al indiferente y reincidente le puede preguntar, qué defecto halló en Dios para abandonarlo (Jer. 2:5). En qué tiempo vivía más feliz, cuando servía a Dios o ahora que le ha abandonado (Sal. 1:1). Enseñarles que la ira de Dios es contra los que se vuelven hacia atrás. (1 R. 11.9). Los solemnes llamamientos de Dios (Am. 4.11,12), y el destino de los que se vuelven hacia atrás (Ez. 18.24). Al reincidente que tiene deseos de volver a Dios, Enséñele: a. El camino hacia Dios (Is. 55:7; 2 Cr. 7:14).
El gran amor de Dios para los reincidentes. (Ez. 18.23,30-32; Is. 43:23-25; 1 Jn. 2:1, 2; Lc. 15:32).
Puede darle ejemplo cómo Dios trató a otras personas en el mismo estado, demostrando su misericordia y amor hacia ellos, tal como Manasés (2 Cr. 33:10-12);
Pedro (Mr. 16:7).
EXCUSAS QUE HACEN LOS PECADORES
El incrédulo generalmente trata de disculparse por no haber aceptado a Cristo, presentando las siguientes excusas:
1. Soy demasiado pecador. Se le dice que aunque es pecador, Cristo es poderoso para salvar y perdonar al más vil pecador, 1. Timoteo 1:15; Mateo 9:12,13; Hechos 4:12; Hebreos 7:25; Isaías 1:18.
2. Tendré que reformarme primero. Se le pregunta si uno busca al médico después de sanar
o cuando está todavía enfermo (Mt. 9:12,13) ¿Cuál de los dos hombres en (Lc. 18:10- 14) fue justificado, el que se justificó asimismo o el que confesó su pecado y pidió perdón? ¿En qué condición llegó el hijo pródigo a la casa de su padre? (Lc. 15:15-22). Dios recibe a los pecadores (Lc. 15:2). Es imposible cambiar el corazón pecaminoso sin el poder de Dios (Jer. 13:23).
3. Los cristianos son inconstantes. Muéstreles que cada uno de nosotros dará a Dios razón de sí (Ro. 14:12); y pregúnteles si estarían listos para este momento terrible que puede venir en cualquier momento. Lc. 12:20; Ro. 2:1-5).
4.No podré ser firme. A los que presentan esa excusa hágales ver que Dios les guardará firmes, si sinceramente quieren servirle (Fil.1:6; Jud. 24; Ro. 8:37-39).
5. No podré cumplir con mis deberes, ni renunciar a las cosas que un cristiano debe abandonar. Se le dice que reciba a Cristo en su corazón, así será hijo de Dios, y tendrá una nueva naturaleza, y deseos nuevos (Jn. 1:12; 2 Co. 5:17,18).
6.Algún día ahora no. Al que dilate se le dice que está en la red favorito del enemigo, y que dejar para mañana la salvación de su alma es sumamente peligroso, pues no sabemos si viviremos otro día o no (Pr. 27:1; 29:1). Dios dice ―ven ahora ―, (Is. 1:18; 20 Co. 6:2). Procure guiar al que dilata a que se decida inmediatamente. Nunca apruebe la dilatación en cosas concernientes a la salvación. Use los versículos siguientes: Lc. 12:19,20; He. 2:2,3; Stg. 4:13,14). Esta clase de personas viven en gran peligro y no debemos descuidarlas, es necesario hacerles ver el peligro y que deben venir a Dios (Gá. 6: 7).
7. No tengo sentimientos acerca de mi salvación, aceptaré cuando sienta que Dios me esta
llamando. Este error es muy común. Hemos visto que la salvación viene por medio del arrepentimiento y la fe. (Hch. 20:21; Ro. 10:10). Se le dice que el arrepentimiento no solo consiste en sentimiento por haber pecado, sino en un gran disgusto por el pecado, contemplando la destrucción terrible que hace en las almas y vidas de los hombres. Hágale considerar la parábola del hombre que construyó su casa sobre la arena, guiándose solo por sus ideas equivocadas y hágale decidir si quiere él hacer lo mismo, o quiere guiarse por la palabra de Dios (Mt. 7:24-28).
8. No soy pecador. Enséñele lo que dice la Biblia acerca del pecado y lo que constituye un pecador (Ro. 3:12; 1 Jn. 1:8) si dice, ―no soy gran pecador‖, muéstrele (Mt. 22:37-39; Stg. 2:10). Quebrantar el gran mandamiento de Dios nos constituye grandes pecadores.
9. Me parece que Dios es injusto y cruel. Es posible que la persona que habla así haya sufrido algo muy amargo en su vida y debemos usar mucha paciencia y consideración en tratar con ella. Procure que lea en voz alta Hebreos 12:5-12. Muéstrele que el dolor está en el mundo como resultado del pecado y Cristo ha venido a quitar el pecado y sanar el corazón quebrantado. (Lc. 4:18; 1 Jn. 3:8).
10. Nadie se interesa por mi bien o malestar. Léanse (Jn. 3:16, Is. 53:4-6; Ro. 2:4), para mostrarle el amor de Dios para ellos.
11. Hago lo mejor que puedo. Para los que así dicen demuéstreles que por buenas obras es imposible conseguir la salvación (Ro. 4:3-5; 2 Ti. 1:12; Hch. 16:31; Is. 64:6; Ef. 2:8)