AREA DE TEOLOGÍA
B. La teoría de la Evolución.
La evolución enseña que todas las formas de vida nacieron de una forma y que las especies superiores se desarrollaron de las inferiores.
Ejemplo, El caracol se convirtió en pez, el pez en reptil, el reptil en ave, hasta legar al mono quien se convirtió en ser humano. Los evolucionistas buscan vincular al hombre con la creación de los brutos, pero el Señor Jesucristo vino a este mundo a fin de vincular al hombre con Dios.
Cristo tomó sobre sí nuestra naturaleza a fin de glorificarla para un destino celestial (Jn.1:12). Los que comparten la vida divina de Cristo se convierten en hijos de Dios. Esto vino mediante el descenso de lo divino en lo humano, y no mediante la evolución de lo humano hasta convertirse en divino (2 P. 1:4. 1 Jn. 3:2).
II. LA NATURALEZA DEL HOMBRE. A. La trinidad del hombre.
Las Sagradas Escrituras enseñan (Gn. 2:7) que el hombre está compuesto de dos sustancias:
1. La sustancia material, denominada su cuerpo. 2. La sustancia inmaterial, o su alma.
El alma proporciona vida al cuerpo, y cuando el alma es quitada el cuerpo muere. Pero en 1 Tesalonicenses. 5:23 y Hebreos. 4:12, se ve que el hombre está compuesto de tres partes: Espíritu, Alma y Cuerpo. Algunos Exégetas bíblicos definen esto como tricotomía, frente a la dicotomía (sustancia material e inmaterial) antes mencionada. Ambos puntos de vista son correctos cuando se les entienden como corresponde. El espíritu y el alma representan dos partes de sustancia no física del hombre, o expresándolo de otra manera, el espíritu y el alma representan dos modos en los cuales opera la naturaleza espiritual.
Aunque el espíritu y el alma no son separables, se saturan y compenetran mutuamente, en virtud de que están íntimamente relacionados los vocablos ―espíritu‖ y ―alma‖ se emplean con frecuencia en forma intercambiable (Ec. 12:7. Ap. 6:9). Algunas veces la sustancia espiritual del hombre se describe como alma (Mt. 10:28), otras veces como espíritu (Stg. 2:26). Aunque se intercambia con frecuencia en el uso, los términos, espíritu y alma tienen distintos significado. El ―alma‖ es el hombre visto con relación a su vida presente (Ap. 6:9-10. 20:4) y ―espíritu‖ es el vocablo que se emplea para describir a los que han pasado a la otra vida (Hch. 23:9. He. 12:23. Lc. 23:46. 1 P. 3:19), o cuando una persona es arrebatada transitoriamente fuera del cuerpo (2 Co. 12:2). Scofield dice: porque el hombre es ―espíritu‖ es capaz de tener conciencia de Dios y tener comunión con Dios; porque es ―alma‖ tiene conciencia de sí; porque es un ―cuerpo‖ tiene mediante los sentidos, conciencia del mundo que le rodea. B. El espíritu humano.
En todo ser humano habita un espíritu dado por Dios, en forma individual (Nm.16:22; 27:16). Este espíritu fue formado por el Creador en la parte interior de la naturaleza del hombre, y es capaz de renovación y desarrollo (Sal. 51:10). El espíritu humano es el centro y fuente de la vida del hombre. El alma es dueña de esta vida, la usa y se expresa por medio del cuerpo. En el principio Dios alentó el espíritu de vida en el cuerpo inanimado y el hombre se convirtió en alma viviente.
El alma es un espíritu que habita en un cuerpo o un espíritu humano que opera por medio del cuerpo y la combinación de ambos constituyen al hombre en ―alma‖. El alma sobrevive a la muerte, porque es vitalizada por el espíritu y sin embargo ambos, el alma y el espíritu son inseparables porque el espíritu está entretejido en la trama misma del alma. Están fundidos, amalgamados. El espíritu humano es lo que distingue al hombre de todas las cosas creadas conocidas.
El hombre contiene vida humana e inteligencia (Pr. 20:27; Job 32:8). En contradicción con la vida animal, los animales tienen alma (Gn. 1:20), pero no espíritu. Los animales no pueden conocer las cosas de Dios (1 Co. 32:11; 14:2;
Ef. 1:17; 4:23). Los animales no pueden entrar en relaciones personales responsables con Dios (Jn. 4:24). El espíritu del hombre, cuando es habitado por el Espíritu de Dios (Ro.8:16), se convierte en el centro de adoración (Jn. 4:24), de oración, canciones de bendición (1 Co. 14:15) y servicio (Ro. 1.9. Fil. 1.27). El espíritu humano representa a la naturaleza más elevada del hombre y está relacionada con la cualidad de su carácter. Lo que adquiere dominio de su espíritu se convierte en un atributo de su carácter. Ejemplo si el orgullo lo domina, tiene un espíritu altivo (Pr. 16:18). Puede tener un espíritu perverso (Is. 19:14), un espíritu provocador, irritable (Sal. 106.33), un espíritu precipitado (Pr. 14:29), un espíritu agitado (Gn. 41:8), un espíritu contrito y humillado (Is. 57:15. Mt. 5:3), un espíritu de servidumbre (Ro. 8.15), un espíritu de celos (Nm. 5:1). Cuando una persona se arrepiente su espíritu es renovado (Ez. 18:31; 11:19). Cuando las malas pasiones dominan al hombre y éste manifiesta un espíritu perverso, ello significa que la vida natural o el alma han destronado al espíritu. El espíritu ha luchado y perdió la batalla.
El hombre ha pasado a ser preso de sus sentidos naturales y de sus apetitos, se ha vuelto ―un carnal‖. El espíritu ya no tiene dominio de la situación, su falta de poder se describe como un estado de muerte. De ahí que sea necesario un nuevo espíritu (Ez. 18:31. Sal. 51.10), porque su vida espiritual ha muerto, solo Dios puede dar nueva vida al pecador (Jn. 3:8; 20:22; Col. 3:10). Este hombre renovado necesita constantemente la ayuda del Espíritu Santo para tomar otra vez el control de su ser y llegar a ser un hombre espiritual.