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Habiendo ya analizado el actual paradigma del dinero y ciertas confusiones sobre éste, pasamos a explicar algunas de las nuevas corrientes de cambio.

Si el dinero sirve como depósito de valor, puede ser sacado de circulación para atesoramiento, lo que lo priva de ser utilizado como medio de cambio. Aclaramos esto, porque para una de las nuevas corrientes, la transformadora, ambas opciones son necesarias, pero de forma de separada, es decir en monedas distintas, ya que estos priorizan su rol como medio de intercambio.

Contrariamente a esto, la corriente reformadora del sistema, insiste con que las tres funciones básicas del dinero deben seguir estando presentes en una moneda, pero dejando atrás al dinero basado en la deuda bancaria, siendo Greco (1990) uno de sus más radicales defensores.

Hoy, una de las opciones que vuelven a resonar por su importancia histórica y académica, es la de un modelo basado en un sistema de dinero oxidable, como el planteado por Silvio Gesell en 1916. Lo que Gesell (1916) propuso fue un sistema en el cual la moneda vaya perdiendo parte de su valor de manera paulatina y ordenada, ya que según él, esto es lo normal en cualquier entorno natural, tal como

sucedería con un periódico o un trozo de carne viejo, mientras que contrario a esta ley, el dinero, en un marco en el que se supone no hay inflación, se convierte en el único bien que mantiene su valor económico a lo largo del tiempo.

Un sistema de monedas oxidables evitaría que las personas atesorasen el dinero, garantizando así una circulación constante del mismo acorde a lo que entiende Hirota (2012). Para este autor una moneda de tales características, restablece los niveles de la demanda económica, ya que al dejar de tratar al dinero como un medio de atesoramiento del capital, los portadores del mismo estarían obligados a gastarlo lo antes posible para evitar verse perjudicados por la oxidación de éste, lo cual ayudaría a cualquier sociedad a sortear períodos de recesión y caída de la actividad económica.

No sólo eso, sino que para Hirota, al desaparecer el interés positivo sobre el capital, los prestamistas empezarían a ofrecer préstamos de dinero sin aplicar tasas de interés, perseguidos por la necesidad de evitar verse perjudicados por la oxidación de la moneda. Siguiendo esta misma tendencia, para el autor, es claro que las personas preferirían contar con bienes en su poder o prestar el dinero sin tasas como forma de ahorro, desapareciendo así una generación entera de capitalistas acostumbrados a ganarse la vida a través del préstamo de dinero con tasas de interés positivas. Lietaer (2005) agrega que la abolición de las tasas de interés impediría una injusta e inequitativa redistribución de la riqueza.

Vale aclarar, para evitar confusiones, que oxidación e inflación no significan lo mismo, ya que si bien en los dos casos el tenedor de la moneda sufre una disminución en su poder de adquisición de bienes y servicios, la oxidación mantiene la función clásica del dinero como un instrumento de resguardo de valor, mientras que con la inflación el valor de este se echa a perder (Corrons Giménez, 2015).

El modelo planteado por Gesell (1916), fue puesto a prueba en la ciudad austríaca de Wörgl durante la gran recesión de los años 30, cuando el desempleo en este pequeño lugar había llegado al 25% de la población activa.

Tras lograr un acuerdo y la aceptación por parte de las empresas locales, el gobierno municipal de Wörgl comenzó a pagar a sus empleados en esta nueva especie de moneda, o “pagaré sellado” como lo llama Lietaer (1990), sacando también de la economía local la moneda nacional. En Imagen 1, se muestra un ejemplar de dicha moneda oxidable emitida en 1932-33, oficialmente llamado

Arbeitswertscheine, un Certificado laboral Wörgl de valor1 Shilling.

Imagen 1: Certificado laboral Wörgl, 1 Arbeitswertscheine (Schilling) .

Fuente: Goodwin (2013)

Cada uno de estos nuevos billetes, contaba con 12 casillas, una por cada mes del año. Cuando un mes finalizaba, estos billetes sólo mantendrían el 100% de su valor y serían aceptados, si su poseedor compraba un sello que debía pegar en el casillero correspondiente de cada mes y que tenía un valor del 1%. Por ende, si una persona acaparaba uno de estos billetes por 12 meses y luego decidía volver a ponerlo en circulación, primero debería comprar y pegar las estampillas correspondientes del mismo, pagando así una tasa del 12% anual (Senf, 1996), aunque según Keynes (1936, p.1187), en el ideario de Gesell, este gravamen debería haber sido del 5,2% anual.

A modo de resumen, en el caso de Wörgl, la sobrestadía o el acaparamiento de la moneda costaba un 1% mensual, cambiar esta moneda por la oficial del país tenía un recargo del 2% y el alcalde de la ciudad había colocado las reservas de esta en el Raiffeisen Bank local, un banco comercial, para percibir un interés anual del 6%, ya que después de todo, cada billete se encontraba respaldado por una cantidad equivalente del dinero oficial que emitía el Banco Central de Austria.

Este experimento, conllevó un boom de la obra pública con el dinero percibido por el municipio a través del pago de las estampillas, al mismo tiempo que empezó a percibir una mayor cantidad de impuestos por una expansión del

consumo en la economía ya que las personas se desprendían de estos billetes lo más rápidamente para evitar pagar los recargos de sobreestadía. Tal llegó a ser la situación, que las personas comenzaron a abonar al municipio las deudas impositivas que tenían para con este desde el desate de la crisis, incluso, llegó un punto en el que algunas personas empezaron a pagar impuestos por adelantado para evitar pagar los sellos, debido a que si el capital no era convertido en cosas materiales o inmateriales, esta se depreciaría a modo de sanción por no usarse de forma productiva; eliminando así la especulación usuraria sobre el dinero líquido (Goodwin, 2013).

Sin embargo, a pesar de su éxito relativo, sobre el cual ahora nos explayaremos, el sistema fue finalizado tras la intervención del Banco Central de Austria en Wörgl el 1 de septiembre de 1933 (Goodwin, 2013).

¿Hubiese sido viable mantener este sistema por un tiempo más largo si no hubiese intervenido el Banco Central? Mientras la intervención del Banco Central es entendible al considerar que la ciudad de Wörgl estaba amenazando su poder monopólico sobre el dinero, es más comprensible aún si tenemos en cuenta que varias otras ciudades de Austria y de Europa estaban estudiando el sistema, para Goodwin este proceso no hubiera sido sostenible en el tiempo por más que los defensores de la sanción a la sobrestadía sostienen que el milagro se hubiera sostenido indefinidamente, o al menos lo suficiente para que la economía se vuelva a poner en pie y pueda autosostenerse; y que la intervención se realizó debido al “temor de los banqueros a que la gente encuentre sus propias soluciones descentralizadas” (Goodwin, 2013).

Para finalizar su análisis, Goodwin, plantea que en caso de que ambas monedas se encuentren en igualdad de condiciones, las personas se inclinarán por una sin oxidación y que genere intereses, antes que por una que sanciona la sobreestadía y no genera intereses a su portador. Así, cuando no haya más beneficio en mantener una moneda oxidable frente a la moneda oficial del país, sería probable que muchos prefieran pagar la tasa de 2% para obtener esta última, a fin de no pagar más un 1% mensual por la otra, lo que podría generar una corrida bancaria en caso de que muchos ciudadanos decidiesen hacer al mismo tiempo este intercambio en los bancos locales.

docente de la materia Economía Política en la Facultad de Derecho de la UBA y actual profesor de la cátedra de Estructura Económica Argentina en Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, nos recuerda los patacones de la provincia de Buenos Aires, y los bonos emitidos en otras provincias en Argentina luego del estallido de la crisis del 2001. Teniendo en cuenta que dichos bonos tenían fecha de vencimiento y estaban delimitados a un espacio geográfico preestablecido, no podían darse como préstamo a cambio de una tasa de interés o ser utilizados como medio de ahorro o depósito de valor a largo plazo, lo que obligaba a sus tenedores a gastarlos en bienes y servicios, aumentando la cantidad de transacciones y su velocidad, ayudando a la recuperación económica del país, demostrando así la tesis de Gesell sobre los efectos multiplicadores-keynesianos de la economía física frente a la economía especulativa (González, 2003).

Antes de continuar, debemos aclarar para evitar posibles confusiones, que Gesell no es partidario de las monedas alternativas apartadas del Estado. En propias palabras de Gesell (1936):

[...] es esencial que la fabricación de ese medio de intercambio sea monopolizado por el Estado. Si cualquier persona pudiera fabricar dinero libremente y hacerlo a su manera, su multiplicidad lo haría inútil para llenar su objeto. Todos declararían a su propio producto como dinero y con ello habríamos retornado al comercio de trueque. (p.31)

Según Lietaer, Ulanowicz y Goerner (2008), la solución pasa, entre otras, por diversificar los tipos de moneda e instituciones, introduciendo otras que estén específicamente diseñadas para incrementar la disponibilidad de dinero en su función primaria de medio de intercambio, más que para el ahorro o la especulación. Este tipo de monedas complementarias, “se diseñan expresamente para conectar lo que de otra manera quedaría como recursos sin usar y necesidades no cubiertas dentro de una comunidad, región o país” (Lietaer et al. 2008, p.1).

¿Pero de dónde surge el concepto de monedas complementarias? Para Rizzo (2003), Bernard Lietaer fue quien primero lo introdujo en un informe

presentado a la Comisión Europea. Lietaer (2005), entiende que si las monedas convencionales promueven una serie de valores, como la autoridad central, jerarquía, competencia y reduccionismo, las monedas complementarias deben contar con otros valores, como la confianza mutua entre sus pares, cooperación, sincronicidad y holismo.

Las monedas complementarias, también conocidas como alternativas, regionales o sociales, son sistemas monetarios creados al margen de las monedas oficiales de cada país y que apuntan a promover determinados principios o proyectos económicos, sociales y ambientales en un área especial.

Así, estas monedas pueden ser consideradas complementarias porque no intentan reemplazar a las divisas nacionales (Atxukarro, 2014), sino que se complementan a ella, la cual actúa en el plano internacional; es importante remarcar este punto ya que también existen sistemas monetarios sociales que intentan funcionar de forma independiente al sistema monetario oficial; al mismo tiempo que son consideradas regionales por su acotada circulación delimitada a un espacio físico menor al nacional, generando así fuertes relaciones entre los miembros de la comunidad que participan e interaccionan con estas.

De ahora en más, al hablar de este tipo de monedas, vamos a hacer uso del término “complementarias” por tratarse del adjetivo que mejor encuadra las funcionalidades de estas, según nuestro punto de vista, ya que entendemos que lo comunitario, lo local, lo social y lo alternativo queda implícito en mayor o en menor medida, ya que el uso de las monedas complementarias conlleva una reorganización de la sociedad en torno a su economía local, desvinculándola, en cierta medida, de la economía nacional (Brenes, 2013).

Quizás la principal diferencia entre las monedas corrientes y las complementarias sea que el dinero convencional es emitido por un Banco Central de forma monopólica y siguiendo las instrucciones del gobierno nacional, mientras que las complementarias son generadas por un grupo de personas organizado por fuera de la esfera del gobierno (Lietaer, 2005).

A su vez, Brenes (2013) señala que como estas surgen con determinados propósitos, no intentan copiar todas las funciones de las monedas oficiales, sino que en ocasiones estas nacen con fines específicos como inyectar liquidez a la economía local o regional en tiempos de escasez monetaria ya que este dinero

difícilmente fluirá hacia afuera de la región a la que pertenece. Este ejemplo merece ser marcado para Schuldt(1997), quien sostiene que este tipo de monedas suelen florecer durante períodos de recesión.

Por ende, siguiendo la teoría de Gesell, las monedas complementarias no permiten que el dinero se vaya acumulando en pocas manos, sino que genera que este se halle en constante circulación, fomentando la generación de riqueza, no para los menos sino para la comunidad en su conjunto.

En la actualidad este tipo de monedas se encuentran presentes en más de 40 países, lo que para Weatherford (1998) abre la posibilidad de que aparezcan nuevas formas de dinero, debido que las monedas nacionales han visto restringida su disponibilidad debido a las políticas monetarias.

Vale aclarar que las monedas complementarias no son algo vinculado únicamente a determinados grupos sociales organizados, sino que en la actualidad las empresas también han comenzado a generar su propio tipo de dinero alternativo para retener a sus clientes, formando parte de la estrategia de la competencia capitalista, mientras que las que describimos anteriormente buscan generar alternativas ante la falta de liquidez monetaria en el mercado (Santana, 2008).

Para finalizar esta descripción, también podríamos destacar que para Douthwaite (1996), el hecho de que las monedas complementarias suelen tener impactos positivos en el medioambiente suena sumamente importante en términos de sustentabilidad, debido a la reducción de huella ecológica que se produce por los modelos locales de consumo que conllevan a una reducción de la energía empleada para el transporte de mercancías.

Desde otra perspectiva más alejada de las monedas complementarias, fenómenos recientes, como la creación del Bitcoin y de otros tipos de monedas, obligan a reflexionar sobre las consecuencias que estas pueden generar tanto a los Estados nacionales como al Sistema Internacional en su conjunto.

CAPÍTULO 4

Bitcoin

En este Capítulo 4 describimos la cronología, la naturaleza, las características técnicas y qué es lo que hace seguro al Bitcoin y las criptodivisas en general, lo que luego nos permitirá ahondar en un mayor análisis sobre estas en el capítulo siguiente.

4. Irrupción de Bitcoin en la escena internacional

La tecnología lo ha cambiado todo en los últimos años, desde el modo en que nos informamos y comunicamos, hasta la forma en la que adquirimos bienes y servicios. En este marco, Bitcoin plantea, entonces, hacer lo propio con el escenario financiero internacional con su rápida expansión y su alcance global.

Más allá de los sistemas de pago que se basan en dinero físico, el creciente uso de las divisas digitales permite pagos locales y trasnacionales más rápidos y a menor coste. Tal es el caso que una moneda digital se destaca entre el resto debido a su rápida expansión, el Bitcoin. Esta situación lleva a un planteo, ¿acaso estamos entrando en una era de monedas digitales alternativas frente a las monedas nacionales que hoy conocemos?

A fin de comprender a qué nos referimos al hablar de divisas digitales, resulta relevante la siguiente distinción que realiza Wagner (2014): la divisa digital, se refiere a dinero que es guardado y transferido electrónicamente, lo cual es distinto a las monedas virtuales que generalmente son utilizadas para entretenimiento, por ejemplo en juegos, y que no están destinadas a ser intercambiadas por productos o servicios en el mundo real.

En síntesis, Bitcoin es una criptomoneda, que es un subconjunto de lo que se conoce generalmente como monedas digitales. Esta criptomoneda o divisa digital nace como concepto el 2 de noviembre del 2008 cuando una persona, o un grupo de personas bajo el pseudónimo de Satoshi Nakamoto difundieron un escrito con la idea de crear una divisa criptográfica y digital explicando su forma y metodología de uso a una comunidad criptográfica online. Dos meses después, el 3 de enero del 2009 el concepto fue llevado a la práctica cuando Satoshi Nakamoto anuncia el lanzamiento de una versión beta de su software a través del sitio www.bitcoin.org, dando así inicio oficial al Bitcoin.

La entrada de Bitcoin en la escena internacional se da por primera vez en el año 2010, cuando sucede uno de los hechos más importantes en la historia de la comunicación. En dicho año, el portal Wikileaks7, bajo la dirección de Julian Assange, publicó miles de documentos secretos de la política exterior de Estados Unidos, dejando al descubierto los abusos de este Estado en los lugares que se encontraban bajo su ocupación militar (Wikileaks, 05-04-2010, 12-05-2012), junto con documentos que probaron su espionaje en otros países creando crisis diplomáticas con diferentes Estados como Brasil (WikiLeaks, 04-07-2013; Infobae, 5-9-2013). Ante estos hechos, las principales cadenas de crédito bloquearon todo aporte a Wikileaks cortando su fuente de financiamiento, haciendo que sólo los aportes con Bitcoin sean posibles y legitimando por primera vez a la moneda digital. El segundo gran evento que dio relevancia a Bitcoin en la política internacional, sucedió a partir de la difusión mundial por parte de la prensa sobre el uso de Bitcoin para la compra de todo tipo de sustancias ilegales, tales como estupefacientes y armas a través de la Deep Web8 (eldiario.es, 08-10-2013), en el sitio Silk Road. Éste fue cerrado en el 2013 por el FBI, provocando una leve devaluación de la moneda pero a su vez provocando el reconocimiento de la misma por Estados Unidos (eldiario.es, 08-10-2013).

Incluso podríamos mencionar los recientes ciberataques mundiales que afectaron a gobiernos y empresas de más de 150 países por parte del virus WannaCry y Petya en los meses de mayo y junio de 2017. En dichos ataques, aquellos que se vieron afectados por estos virus se vieron obligados a pagar un rescate en Bitcoins para recuperar el control de sus sistemas, evento que fue cubierto por todos los medios de comunicación del mundo ya que afectó a grandes empresas multinacionales, como bancos y petroleras, al sistema de monitoreo de radiación en Chernobyl, al sistema de salud de Inglaterra y telefónicas, entre otros afectados que componen esta larga lista (Infobae, 27-06-2017; Univision, 27-06- 2017),.

A pesar de estos hechos de carácter negativo, el uso de Bitcoin se expandió

7 WikiLeaks: sitio web dedicado a la difusión de documentos filtrados con contenido altamente

sensible para el interés público que preserva el anonimato de sus colaboradores

https://wikileaks.org/ [consulta 20-5-2015]

8La Deep Web es todo el contenido de la World Wide Web que no forma parte de la Surface Web,

es decir, no forma parte de los sitios que pueden ser indexados por los buscadores y a los que cualquier usuario puede tener acceso desde un navegador corriente. González (2014).

en la ciudadanía mundial y en la actualidad su uso representa desafíos para las políticas de cambio de los países. El mercado actual de Bitcoin representa aproximadamente 142.000.000.000 U$D (BlockChain, 14-04-2018), lo cual nos demuestra que estamos frente a un acontecimiento de inmensa magnitud, más aún dado su breve desarrollo. Es por ello, que entender el ecosistema que lo rodea resulta de vital importancia. Tal como indica Lim (2015):

Hay muchos actores que forman parte del ecosistema de las divisas digitales, algunos operan totalmente dentro de este, como los usuarios, mineros y proveedores de billeteras digitales, mientras que otros, como los intercambistas, operan como intermediarios entre el mundo de las divisas digitales y las monedas de curso legal. Entender el papel de cada uno de estos actores es fundamental si