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N Una apología del esfuerzo: El motivo N de logro

In document Valderrama Beatriz - Motivacion Inteligente (página 140-143)

La aversión al esfuerzo

7.2. N Una apología del esfuerzo: El motivo N de logro

El secreto de mi felicidad está en no esforzarse por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo.

André GIDE

Aunque a algunos les parezca mentira, hay personas que disfrutan con el esfuerzo y la lucha contra las dificultades. El placer de medir- se, persistir y ganar objetivos difíciles.

Juanito Oiarzábal es el primer montañero español que ha conse- guido ascender los 14 ochomiles (montañas de más de 8.000 me- tros). Cuenta con el récord mundial de ochomiles ascendidos, con 23 en total, habiendo realizado 35 expediciones importantes hasta el momento actual. Edurne Pasabán lleva 12 ochomiles y aspira a ser la primera mujer en alcanzar los 14. En 2004 tras alcanzar la cima del K2 en penosas condiciones, afrontó un complicado descenso acom-

pañada de Oyarzábal, perdiendo ella dos dedos de los pies y él la totalidad. En el momento de escribir estas líneas, Edurne se en- cuentra en el Tibet dispuesta a conseguir su decimotercer ochomil. Los alpinistas son un buen ejemplo de personas con altísima moti- vación de logro que sobrepasa en muchas ocasiones el instinto de supervivencia. De hecho, los montañeros tienen como guía una frase que resume en tres palabras la motivación de logro. En los años veinte, al alpinista George Mallory le preguntaban insistente- mente por qué había personas que querían conquistar el Everest. Él respondió: Porque está ahí. Eso es lo que sienten las personas a las que les gustan los retos: les gusta afrontarlos por el sencillo hecho de que esos obstáculos se han puesto en su camino y, de alguna manera, les llaman.

El que la sigue la consigue. A la tercera va la vencida.

Refranero español.

El motivo de logro es uno de los que más se ha estudiado en el ámbito laboral, por razones bastante obvias. Cuando un empleado tiene alta motivación de logro, no hay que hacer ningún esfuerzo por motivarlo. Por poco competente que sea, obtendrá resultados y acabará siendo competente gracias a su esfuerzo y dedicación. McClelland lo estudió en profundidad, junto a los motivos de afi- liación y poder, dedicándole un libro titulado La sociedad del logro, donde argumentaba que el éxito económico de USA y otras poten- cias se debía a este motivador de la conducta.

Las personas con un fuerte motivo de logro se caracterizan por el siguiente patrón:

 Tienen interés por conseguir resultados extraordinarios me-

diante su esfuerzo personal.

 Sienten un impulso para alcanzar el éxito en tareas desafian-

tes, superando los estándares de excelencia.

 Tienen preferencia por proezas difíciles y por mejorar su desem-

 Se plantean objetivos ambiciosos y persisten hasta alcanzarlos.

 Les gusta medirse con otros y entrar en competición.

 Disfrutan sintiéndose competentes.

 Les gusta asumir riesgos calculados y superar retos difíciles.

 Cuando alcanzan el éxito, experimentan orgullo y aumento

de la autoestima.

 La otra cara de la moneda es su aversión al fracaso, que les

genera ansiedad y los moviliza para evitar la vergüenza y la pérdida de autoestima.

 Tienen locus de control interno.

Desde los estudios pioneros de los años sesenta de J. B. Rotter, se habla del locus de control como uno de los temas relacionados con el motivo de logro. El término alude al “lugar” en el que situamos la causa de lo que nos está ocurriendo. Las personas de locus de con-

trol interno tienden a pensar que los hechos ocurren por sus propias

acciones y, por lo tanto, son responsabilidad suya. Los individuos de

locus de control externo, por el contrario, suelen echar la culpa a algo

externo y no se comprometen con los resultados.

Esta dicotomía se puede observar desde muy temprana edad. Cuando algo se rompe, hay niños que dicen que “se ha caído”. Y hay otros que afirman que “lo han tirado” aunque haya sido sin querer… Después, cuando van creciendo, las personas de control exter- no suelen echar la culpa de los suspensos a la mala suerte, la difi- cultad del examen o la manía que les tiene el profesor. Los de control interno, sin embargo, suelen decir que no han estudiado lo suficiente...

Por fin, de adultos, los primeros hablarán de la incapacidad del jefe o de la falta de apoyo del equipo para justificar la frustración de objetivos laborales. Los segundos, sin embargo, asumirán los fraca- sos y harán suyos los éxitos. Al ser de control interno, las personas con alta motivación de logro tienden a culpabilizarse de los errores y fracasos. Si no aprenden a relativizarlos y alegrarse lo suficiente de sus éxitos, pueden entrar en estrés y depresión.

En 1927, la psicóloga Bluma Zeigarnik mostró que recordamos mejor las tareas inacabadas o interrumpidas que las que hemos ter- minado. El estudio partió de una observación que hizo el psicólogo Kurt Lewin, su profesor, de cómo un camarero era capaz de recordar fácilmente la lista de pedidos pendientes, pero no podía recordar los platos que acababa de servir. El experimento consistió en proponer a un grupo de personas una serie de 18 a 21 tareas sucesivas (enigmas, problemas de aritmética, tareas manuales...). Cuando se interrumpía la tarea, las personas sentían ansiedad por dejarlas incompletas y posteriormente las recordaban con más fuerza que las que habían terminado. Es decir, tenemos un impulso que nos lleva a terminar las cosas y nos sentimos mal, si no lo hacemos. Con toda probabili- dad, las personas con alto motivo de logro experimentan en mayor medida el llamado “efecto Zeigarnik”.

7.3.NNeurobiología y personalidad

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