La negociación en el sector público a veces no permite alcanzar los objetivos apetecidos. En el transcurso de las negociaciones se pue- den presentar posiciones monetarias predeterminadas, establecidas por los ministerios de Finanzas y Hacienda, que han aprobado cifras con arreglo a un ciclo y a una dinámica diferentes. La situación se agrava cuando las posiciones se dan a conocer públicamente ya que las partes se obstinan en defenderlas. Ello alienta a los sindicatos a dar una respuesta similar, presentando demandas excesivas aproba- das por los afiliados, que más tarde será necesario reducir conside- rablemente en el transcurso de las negociaciones hasta llegar a un nivel aceptable.
Tampoco es recomendable que se salte el proceso de negociación y se recurra a las personalidades políticas y financieras que adoptan decisiones atendiendo a presiones no necesariamente funcionales para una óptima negociación colectiva y, por ende, para los resulta- dos sociales. En ese tipo de situación, la totalidad de la información no se da a conocer de manera transparente, sino que se distribuye con cuentagotas atendiendo a consideraciones tácticas. Todo ello puede entorpecer las negociaciones de buena fe orientadas a obtener beneficios mutuos.
Sin embargo, las partes deben reconocer que la negociación colecti- va refleja el funcionamiento y el buen juicio del proceso democráti- co. Por otra parte, la adopción de decisiones en cuanto a las políticas y el presupuesto se ve potenciada si existen pocas trabas para el funcionamiento de un modelo óptimo de negociación, mediación y, en caso necesario, arbitraje. Ello es en buena medida una cuestión de secuencia y de coordinación, que requiere una buena comprensión de la manera en que la institución de la negociación puede hacer su mejor contribución social.
La negociación orientada a obtener beneficios mutuos requiere que cada una de las partes examine cuidadosamente tanto sus propios intereses como los de la otra parte antes de proponer alguna solución a los problemas, ya que el hacer propuestas prematuras puede ser considerado presuntuoso. Niega la posibilidad no sólo de llegar a soluciones compartidas sino incluso de hacer un análisis en común del problema en sí. Podría incluso provocar una reacción de rechazo. El rasgo distintivo y más positivo de la negociación orientada a ob- tener beneficios mutuos es la exploración conjunta de los problemas, proponiendo y analizando opciones en un entorno creativo y prote- gido, lo que permite lograr resultados cualitativamente superiores. Por lo tanto, en teoría, las partes deberían llegar a la mesa de nego- ciaciones sin posiciones preestablecidas, pero con una idea clara de los intereses y problemas y con mandatos flexibles.
Para poder alcanzar soluciones óptimas y racionales, éstas deberían estar basadas en la totalidad de la información pertinente. Por consi- guiente, también es esencial que se distribuya un máximo de infor- mación, como prueba de confianza y buena fe.
A continuación se presenta una alternativa más flexible a la secuencia de negociación desde posiciones, con arreglo al Convenio núm. 154: (i) Funcionarios del Ministerio de Hacienda o del Ministerio de
Finanzas someten a los negociadores “parámetros indicati- vos” en materia de salarios, acordes con los principios gene- rales de la planificación presupuestaria y la modelización.75
75 Véase OIT: La libertad de asociación y la negociación colectiva (Ginebra, 1994), párr. 263: “En opinión de la Comisión [de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones], las disposiciones legislativas que habilitan al Parlamento o al órgano competente en materia presupuestaria para fijar límites superiores
Esos parámetros pueden consistir en aumentos flexibles de las escalas salariales o del coste total del acuerdo.
(ii) Cuando se da inicio a las negociaciones, se permite el acceso de las partes a los principales datos y a los análisis de antece- dentes. En las negociaciones se adopta un enfoque de resolu- ción de problemas, destinado a maximizar los beneficios para ambas partes.
(iii) El resultado provisional de la negociación puede estar com- prendido dentro de los límites previamente establecidos o caer fuera de esos límites. En este último caso, los negocia- dores, actuando de consuno, se dirigirían a las autoridades competentes para explicar la necesidad de modificar las ci- fras anteriores. Si reciben una respuesta positiva, la propuesta provisional es aprobada. De lo contrario, podría ocurrir que las partes abandonasen o modificasen su proyecto de acuerdo anterior, o que una o varias de las partes persistiesen en ese acuerdo provisional y recurriesen a las vías legales, incluidos los mecanismos de resolución de conflictos como la media- ción, el arbitraje o el ejercicio del poder de mercado (véase más adelante).
Incluso si la negociación desde posiciones es inevitable tratándose de cuestiones pecuniarias, las partes pueden abordar los aspectos no pecuniarios de las negociaciones en un espíritu más propicio a la resolución de problemas. Incluso cuando no es posible modificar la posición de los empleadores del Estado, en muchos casos puede seguir habiendo un margen considerable para que los negociadores puedan abordar con mente flexible y de manera creativa otros temas como la conciliación del trabajo y la vida familiar, la organización del trabajo e incluso la distribución del total de los fondos asignados a sueldos y salarios con el fin de conciliar los respectivos intereses de las partes.76
e inferiores a las negociaciones salariales o a establecer una “asignación” pre- supuestaria global, en cuyo marco las partes puedan negociar las cláusulas de índole pecuniaria o normativa . . o los que dan las autoridades financieras el derecho a participar en las negociaciones colectivas junto al empleador direc- to, son compatibles con el Convenio [98], en la medida que dejen un espacio significativo para la negociación colectiva.” Asimismo, véase el extracto de S. Olney y M. Rueda: Convention No. 154: Promoting collective bargaining [Con-
venio Núm. 154: Promoción de la negociación colectiva] (OIT, Ginebra, 2005),
reproducido en el recuadro en esta sección.
76 De hecho, los temas cubiertos por la negociación colectiva evolucionan con el tiempo y reflejan la evolución del mercado de trabajo. En la actualidad, la nego- ciación puede abarcar cuestiones como el teletrabajo, las relaciones laborales, la protección de los datos personales y los mecanismos alternativos de solución de controversias. Por otra parte, en algunos países, la negociación puede incluir
6. Preparativos para la negociación
Cualquiera que sea la forma oficial de todo marco de negociación que se establezca, los resultados del proceso pueden verse afectados por los preparativos de las partes antes de llegar a la mesa de nego- ciaciones.
Por razones fáciles de comprender, las negociaciones en el sector público tienen un marcado cariz político.77 Por otra parte, en las ne- gociaciones del sector público suelen hacerse sentir más las eleva- das expectativas y el optimismo de las distintas partes. Ello puede provocar más tarde ira y decepción, si las expectativas no se tradu- cen en resultados durante las negociaciones.
La profesionalidad en la negociación requiere:
cuestiones relacionadas con el desarrollo de la carrera profesional, el tiempo libre, la remuneración, los sistemas de evaluación, la retribución según los resultados, la licencia familiar, los planes de pensiones y las posibilidades de estudio. Por ejemplo, en Canadá se presta cada día más atención a cuestiones como la cobertura médica y la seguridad de las pensiones. Otra cuestión que cada día cobra mayor importancia es la relativa a las concesiones por parte de los trabajadores a cambio de compromisos de los empleadores para mantener la producción y el empleo en los lugares existentes. En esos casos, suelen hacerse concesiones en lo que se refiere a los incrementos salariales, las horas de trabajo y algunas otras prestaciones a cambio de la seguridad en el trabajo. Estrechamente relacionados con este tipo de acuerdos son los llamados “acuer- dos flexibles”, destinados a evitar los despidos, y los pactos para el empleo y la competitividad. Esos acuerdos pueden incluir gran número de cuestiones rela- tivas a la contención de costes, así como al tiempo de trabajo, la organización del trabajo y la flexibilidad de las competencias. Sin embargo, las opiniones divergen en cuanto a la conveniencia y el impacto de esos acuerdos (OIT: La
libertad de asociación y la libertad sindical en la práctica: lecciones extraídas,
Conferencia Internacional del Trabajo, 97.a reunión, 2008, págs. 23-25). El
Informe de la negociación salarial de 2008, publicado por el Instituto de Re-
cursos Laborales e Investigación (LaRRI) indica que los sindicatos deberían abandonar la tradición de negociar sólo los salarios para que las discusiones incluyan prestaciones como la vivienda, el transporte, la contribución para asis- tencia médica, etc., lo que finalmente redundará en el bienestar general de los trabajadores y sus familias. Asimismo, el informe alienta a los trabajadores y a sus sindicatos a no centrarse sólo en acuerdos salariales, sino también a que consideren seriamente políticas económicas y sociales alternativas para llegar a superar los problemas del desempleo masivo y la pobreza. (Wage Gap Increases
in Namibia: Wage Bargaining Report 2008 [Aumenta la Brecha Salarial en Na-
mibia: Informe de la negociación salarial 2008] Instituto de Recursos Laborales e Investigación (LaRRI), septiembre de 2009, págs. 27-28.).
77 Las relaciones laborales en la administración pública se caracterizan por un excesivo control político externo de los recursos y actividades (G. Casale y J. Tenkorang: Public service labour relations: A comparative overview [Relaciones laborales en la administración pública: Visión comparativa], Documento núm. 17, OIT, Departamento de Diálogo Social, Legislación y Administración del Tra- bajo, (Ginebra, OIT, 2008), págs. 1-2).
“
Actuar para asegurar la implicación de las partes, en una secuencia lógica, con el fin de analizar las cuestiones pertinentes que abarcan el conjunto de intereses del caso, en negociaciones procedentes, en el momento oportuno, con arreglo a expectativas acertadas, para hacer frente a las consecuencias que se deriven del abandono de las negociaciones si no se llegara a acuer- do.78Ello implica asegurar la participación en las negociaciones de sindi- catos y funcionarios gubernamentales debidamente facultados para representar los intereses de quienes se verían afectados por el acuer- do. Por otra parte, entraña también el examen pormenorizado de to- das las cuestiones que afectan al gobierno y a los funcionarios, con arreglo a los parámetros establecidos por la legislación. Asimismo, supone que los representantes en las negociaciones actúan de buena fe, y que la coyuntura es propicia para renovar la relación.