TEXTO, EXPOSICIÓN Y AYUDAS PRÁCTICAS
AYUDAS SUPLEMENTARIAS
I. CONSTRUCCIÓN DE LA MURALLA, 1:1—6:19 1 Fórmula introductoria, 1:1a
5. Nehemías convence a los judíos de reconstruir la muralla, 2:11–
Después del viaje de 1.800 km (ver la exposición de 1:2), Nehemías tomó tres días, es decir, el resto del día de su llegada más los dos días siguientes, para descansar, or- denar sus asuntos y su casa, y ser recibido por las personas de influencia (2:11; cf. Esd. 8:32, 33).
La noche del tercer día Nehemías hizo un recorrido de los muros del sur de Jerusa- lén (2:12–16). Las repeticiones subrayan que buscaba examinar los muros (2:13, 15) y que la inspección fue secreta (de noche, 2:12, 13, 15), porque el proyecto de recons- trucción también lo era (2:12, 16). Nehemías quería informarse directamente de la con- dición de la muralla antes de anunciar el proyecto. Así podía anticipar las objeciones de los escépticos y los opositores, especialmente de los aliados poderosos de Tobías y San- balat (ver 6:17–19; 13:4, 5, 28).
Los pocos varones que acompañaron a Nehemías (2:12) deben haber sido de su con- fianza, incluyendo guías de Jerusalén. Les exigió ir a pie para evitar llamar la atención de los habitantes de la ciudad. No obstante, él iba montado, preservando su dignidad como funcionario persa. Su animal debía ser mula o asno, pues estos caminan con más seguridad y menos ruido que los caballos. Nehemías aclara que fue Dios quien le había dado el deseo de construir los muros (2:12), así como había inclinado el corazón de Ar- tajerjes en otra ocasión (Esd. 7:27).
Inspeccionó la muralla de la mitad sur de Jerusalén (2:13–15), primero en el lado occidental (2:13) y luego en el lado oriental (2:14, 15). Salió por la puerta del Valle (2:13), que conducía al valle que separaba los cerros oriental y occidental de [página
104] Jerusalén. Las evidencias arqueológicas indican que Nehemías dejó el cerro occi-
dental afuera de su muralla.
Procediendo hacia el sur, Nehemías pasó frente al manantial del Dragón (2:13), sitio hoy desconocido. Habiendo avanzado unos 450 m (ver 3:13), llegó a la puerta del Mula- dar, o mejor, “del Basurero”. Se cree que estaba cerca del extremo sur de la muralla occidental, y que conducía al basurero en el valle de Hinom. Nehemías iba observando que la muralla estaba “llena de brechas” (ver la explicación de derribado en 1:3) y las puertas quemadas (2:13).
Luego Nehemías comenzó a subir hacia el norte por el valle de Quedrón en el lado oriental de la ciudad. La puerta de la Fuente (2:14) probablemente estaba cerca del ex- tremo sur del cerro y conducía a En-rogel, un manantial afuera del muro (ver Jos. 15:7; 18:16). Muchos opinan que el estanque del Rey, mencionado sólo aquí, era el estanque de Siloé, también en el sur del cerro oriental (ver 3:15). Sin embargo, Nehemías tendría que pasar por el estanque de Siloé antes de llegar a la puerta de la Fuente, y no des- pués. Tal vez el estanque del Rey estaba afuera de la muralla en el valle de Quedrón.
Los escombros impedían que Nehemías siguiera en su cabalgadura (2:14). Las in- vestigaciones arqueológicas indican que cuando los babilonios destruyeron Jerusalén en el año 586 a. de J.C., arrojaron muchas piedras de la muralla por la ladera del valle
de Quedrón, y posteriormente cayeron por allí también las casas construidas sobre te- rrazas en la misma ladera. Entonces Nehemías siguió hacia el norte caminando a pie en el valle de Quedrón (el arroyo, 2:15).
Luego Nehemías regresó por el mismo camino y entró por la puerta del Valle, donde había comenzado la inspección (2:15). El hecho que no menciona ningún sitio en el la- do norte de la ciudad implica que no completó el circuito. Había visto la sección norte cuando llegó a Jerusalén y probablemente también en sus actividades durante sus primeros tres días (ver v. 11).
El v. 16 amplía lo que Nehemías ya había dicho en el v. 12: no había revelado a na- die su meta. La repetición enmarca el párrafo sobre la inspección (2:12–16). Los nobles y oficiales eran gobernantes judíos, poderosos económica y socialmente (5:7; 6:17, 18; 13:17), si bien ignoramos sus funciones exactas. Las mismas palabras hebreas están traducidas principales y magistrados en 5:7; 6:17; 7:5; 13:17; y la segunda se cambia por dirigentes en 13:11. La última frase del v. 16, lit. “ni a los que hacían la obra”, es un modismo hebreo que se refiere a otros gobernantes.
Cuando Nehemías les planteó a los judíos el proyecto (2:17, 18a), no les habló como un funcionario persa, sino como un hermano, usando la primera persona plural: nos encontramos, reedifiquemos, seamos (v. 17). Las referencias a las puertas quemadas en 1:3; 2:3, 13, 17 unen los caps. 1–2 y subrayan el estado vergonzoso en que se encon- traba la ciudad.
Nehemías los retó a trabajar con él (2:17b). No recalcó lo indefensa que se encontra- ba la ciudad, sino su vergüenza (ver 1:3; cf. 4:4; 5:9). Les contó cómo Dios había obra- do para que el rey le comisionara a edificar la muralla (2:18; cf. [página 105] vv. 1–8). Fue una noticia clave, pues sobre los judíos pesaba el decreto de Artajerjes que prohi- bía construir los muros (ver Esd. 4:21). Respondieron animados y dispuestos (2:18).
Cuando los enemigos lo oyeron (ver el comentario sobre este verbo en el v. 10), ini- ciaron una guerra psicológica (2:19). Los arqueólogos han descubierto que Gesem fue rey de Quedar, una ciudad en el norte de Arabia, y que encabezó una confederación de tribus árabes que logró dominar Moab, Edom, parte de Arabia y los caminos de acceso a Egipto. De manera que la oposición rodeaba a Judá en tres lados: Gesem en el sur, Sanbalat al norte en Samaria y Tobías al oriente en Amón (ver la exposición del v. 10).
El ataque consistía en la burla y una acusación de rebelión contra Artajerjes (2:19). La burla fue diseñada para desanimar, y la acusación para atemorizar. Fue por una acusación similar que Artajerjes ya había parado la reconstrucción de la muralla (Esd. 4:12, 19–21). Sin embargo, el testimonio de Nehemías (v. 18) había quitado de antema- no el aguijón de la acusación.
Nehemías no se acobardó ante el embate, sino que fue a la ofensiva. Afirmó su con- fianza en Jehovah y rechazó toda injerencia de los tres opositores en Jerusalén (2:20). No habló del apoyo del rey, sino del Dios de los cielos (cf. 1:11; 2:4, 8, 12, 18), a quien había clamado en 1:5 y 2:4. El rechazo enfático al final del v. 20 anticipa la lucha que Nehemías sostendrá contra la influencia de Tobías y Sanbalat en Jerusalén (ver 6:17– 19; 13:4–9, 28). También introduce un tema relevante en Esdras-Nehemías: la necesi- dad de la separación de la influencia pagana (ver 9:2; 10:28; 13:1–3, 23–30; Esd. 4:1–3; 6:21; 9:1, 2).
Joya bíblica
Les declaré cómo la mano de mi Dios estaba conmigo para bien, y también las palabras que el rey me había dicho (2:18).
La repetición de reedifiquemos (v. 17), edifiquemos (v. 18) y reedificaremos (v. 20) de- ja en claro la idea principal de 2:17–20. A la vez reconoce que la construcción no será obra de Nehemías solamente, sino de todo el pueblo (ver el cap. 3, y la sección “Perso- najes” en la “Introducción”).