TEXTO, EXPOSICIÓN Y AYUDAS PRÁCTICAS
AYUDAS SUPLEMENTARIAS
II. EDIFICACIÓN DEL PUEBLO, 7:1—13:
1. Nehemías toma medidas para la defensa de Jerusalén, 7:1–73a
(1) Los porteros y los guardias, 7:1–5a. El pasaje 6:17–7:5a sirve de transición en-
tre las dos grandes tareas del libro, la construcción de la muralla (caps. 1–6) y la purifi- cación del nuevo Israel (caps. 7–13), y también entre los dos personajes principales: Nehemías (caps. 1–6), y el pueblo con su liderazgo múltiple (caps. 7–12). Así, por ejem- plo, los verbos en 7:1, 2 hablan en forma alternada del trabajo de Nehemías (coloqué, puse) y del pueblo y su liderazgo (fue reedificada, fueron asignados).
Retomando el tema de la muralla (7:1a), Nehemías pasa a informar de algunas me- didas para defender la ciudad (7:1b–5). En el v. 1a cuenta otra vez lo que ya fue repor- tado en 6:15, pues colocar las puertas (lit. “las hojas”; ver la exposición de 3:3) fue el paso final para terminar la muralla (ver 6:1). Los porteros aquí lógicamente debían ser los de la muralla (ver 2 Rey. 7:10), pero la lista porteros, cantores y levitas implica más bien que eran los porteros del templo (ver la exposición de 7:45). Según parece, el per- sonal del templo fue asignado a las puertas de la ciudad porque faltaban guardias se- culares (ver v. 4), pero también porque toda Jerusalén se consideraba casa de Dios (ver 11:1; 13:22; y la exposición de 3:1).
Nehemías nombró a dos gobernantes sobre Jerusalén (7:2) y les dio instrucciones sobre la seguridad de la ciudad (7:3). La repetición de mi hermano Hanani en 1:2 y 7:2 marca el inicio de las dos [página 133] secciones principales del libro. Nehemías nom- bró a su hermano porque no lo traicionaría (cf. 6:17–19). Ananías también era hombre de verdad (es decir, fiel; ver 9:33) y temeroso de Dios (ver la exposición de 5:19). Se le presenta aquí al principio de la segunda parte del libro como un ejemplo de lo que todo el pueblo debería ser. Además, tenía experiencia en la defensa de la ciudad. Sobre la fortaleza, ver la exposición de 2:8.
Semillero homilético
Un hombre de verdad
7:2b
Introducción: Una persona “transparente” es una que “es lo que se ve”. No es como el “hipócrita”, un actor griego de la antigüedad que llevaba una máscara según el papel que le tocaba representar.
¿Cómo es el “hombre de verdad”?
Es una persona fiel que cumple los propósitos dignos.
Es una persona de verdad que busca lo que es verdadero.
Es una persona veraz que habla la verdad en amor.
Es una persona estable que no fluctúa según lo que oye.
Es una persona recta que anda en sendas de rectitud.
¿Cómo se llega a ser un “hombre de verdad”? Por el ejemplo de padres piadosos.
Por la enseñanza de maestros piadosos.
Por su propia búsqueda de una relación auténtica con Dios.
Por su propia búsqueda a través de la lectura disciplinada de la Biblia.
Por su entrega a propósitos piadosos.
Por sus relaciones piadosas con otros que tienen el mismo deseo de agradar a Dios.
Por su deseo de formar y mantener relaciones positivas con otros.
Conclusión: Una persona llega a ser “transparente” por su profunda relación personal con Dios por me- dio de Jesucristo y por sus auténticas relaciones es- pirituales con otros.
Nehemías instruyó a los dos gobernantes acerca de las puertas y los guardias (7:3). El horario de abrir y cerrar las puertas prevenía contra intrusos que intentaran entrar bajo el manto de las tinieblas (cf. Rut 3:14). Sobre frente a su casa, ver la exposición de 3:10.
No había suficientes habitantes en Jerusalén para defenderla (7:4). Las casas no es- taban reconstruidas se debe interpretar en sentido relativo: había pocas casas recons- truidas (cf. v. 3; 3:10, 20, 23, 29, 30; Hag. 1:4). Nehemías juntó al pueblo (el heb. tra- ducido que reuniese es lit. “y reuní”) para un censo genealógico (7:5). Buscaba datos que sirvieran de base para trasladar a algunas familias a Jerusalén (ver 11:1). Atribuyó a Dios el crédito por la idea y el deseo de llevarla a cabo (cf. 2:12, cf. Esd. 7:27). El cen- so no fue inspirado por Satanás como en el caso de David [página 134] (cf. 1 Crón. 21:1). No buscaba aumentar la confianza en la fuerza militar (ver 1 Crón. 21:2, 3), sino planificar un uso justo y sabio de recursos escasos.
Obviamente la convocación para el censo no se realizó durante los cinco días entre 6:15 y 8:2. Más bien en 7:6–73a el relato rebasa el marco cronológico para desarrollar más el tema de la defensa de la ciudad. La misma técnica narrativa se usa en 5:14–19 y Esdras 4:6–23.
(2) Registro de los que retornaron, 7:5b–73a. Durante el censo, Nehemías halló el
libro de la genealogía (traducción literal) de los clanes que habían participado en el re- torno en tiempos de Ciro (7:5). Cita de ese documento histórico en 7:6, 73a, así “des- viándose” del tema de la defensa de Jerusalén, al cual no se volverá hasta 11:1.
El pasaje 7:6–73a es paralelo a Esdras 2:1–70. La repetición de la larga lista recalca la relevancia del pueblo en Esdras-Nehemías y sugiere que ahora se va a retomar preci- samente ese tema donde se dejó inconcluso en Esdras 10 con el divorcio de las esposas paganas. La repetición también honra a los fundadores del nuevo Israel, y el censo se- ñala la continuidad entre las dos generaciones dentro del mismo pueblo. Se esperaba que en ese pueblo Jehovah cumpliría todas las promesas de los profetas: paz, prosperi- dad, exaltación, justicia, transformación personal y nacional del reino davídico.
Hay discrepancias entre 7:6–73a y Esdras 2:1–70 en los nombres, y muchas más en los números. La escritura no incluía las vocales, lo cual dificultaba la labor de transcri- bir nombres de personas y sitios poco conocidos. Un sistema para anotar los números consistía en rayitas verticales y horizontales, algo similar a los números romanos. Era fácil en ese sistema cometer errores al copiar, sobre todo cuando el texto del manuscri- to anterior era borroso. Para una comparación de las dos listas en columnas paralelas, ver el libro de Samuel Pagán, Esdras, Nehemías y Ester (Comentario Bíblico Hispano- americano; Miami: Editorial Caribe, 1992), pp. 154–158. No es claro cuál lista fue ori- ginal, o si ambas fueron copiadas de un tercer documento, o aun de ediciones distintas de un tercer documento.
El registro se introduce en 7:6, 7a. La provincia (7:6) era Judá (cf. 1:3; 11:3; Esd. 5:8). La lista de doce líderes (7:7) da a entender que los retornados representaron no sólo las tribus de Judá, Benjamín y Leví (ver Esd. 1:5), sino todo Israel (ver Esd. 8:35 y la exposición de 1:6). El retorno fue un segundo Éxodo.
Zorobabel fue el líder principal. Su nombre significa “semilla de Babilonia”, es decir, “engendrado en Babilonia”. Fue nieto de Joaquín, penúltimo rey de Judá (ver 1 Crón. 3:16–19). Llegó a ser gobernador persa de Judá (Hag. 1:1, 14; 2:21), constructor del
[página 135] templo (Esd. 3:1–4:5; 5:1, 2) y objeto de esperanzas mesiánicas (Hag.
2:20–23). Algunos aducen que retornó cerca del año 520 a. de J.C., poco antes de ini- ciar la reconstrucción del templo (Hag. 1:1, 12; Esd. 5:1, 2). Sin embargo, Esdras 1–5 indica que regresó en el mismo retorno encabezado por Sesbasar poco después del año 538 a. de J.C. (ver Esd. 1:5–11; 5:14–16). Tal vez Sesbasar era el gobernador de Judá (Esd. 5:14) y el encargado del retorno desde la perspectiva persa, pero Zorobabel, quien posteriormente sería gobernador, fue el verdadero líder del retorno desde la perspectiva judía. O quizá Zorobabel y Sesbasar eran dos nombres del mismo hombre. Los dos nombres se usan del líder del retorno (ver 7:7; Esd. 1:5–11; 2:2), del gobernador de Ju- dá (ver Esd. 5:14; Hag. 1:1) y del líder que puso los cimientos del templo (ver Esd. 3:8– 13; 5:16), y nunca aparecen juntos en un mismo contexto designando a dos hombres distintos.
Jesúa (7:7), llamado Josué en Hageo y Zacarías, fue sumo sacerdote (ver 12:10; Hag. 1:1; Zac. 3:1). Hijo de Josadac (Esd. 3:2; Hag. 1:1), fue nieto de Seraías, el último sumo sacerdote que fungía como tal antes del cautiverio babilónico (cf. 2 Rey. 25:18 y 1 Crón. 6:15). Cobró fama por su liderazgo, juntamente con Zorobabel, en la reconstrucción del templo (ver Hag. 1:12, 14; Esd. 3:2; 5:2).
Algunos opinan que Nehemías y Mardoqueo (7:7) fueron los mismos héroes de los li- bros de Nehemías y Ester, y que Azarías fue Esdras (son dos formas alternas del mismo nombre en heb.). Según esta teoría, el v. 7 combina datos de distintos períodos de la historia judía posexílica. La teoría es dudosa, pues Nehemías, Esdras y Azarías, por lo menos, eran nombres comunes (ver 3:16; 12:1, 13, 33).
El pasaje 7:7b–38 enumera los grupos de los laicos. Sobre Israel (7:7b), ver la expo- sición de 1:6. Algunos grupos fueron identificados por su clan (7:8–25), y otros por su ciudad (7:26–38), aunque se sabía el clan de todos (ver 7:61–64). En cambio, 7:26–38 a su vez tiene una lista de los hombres de ciertas ciudades (7:26–33), y otra de los hijos
de otras ciudades (7:34–38). Estas diferencias pueden indicar que el compilador de la lista usó varias fuentes.
Entre 7:8–25 y Esdras 2:3–20 tres de los nombres difieren (ver las notas) y el 55% de los números. Gibar (un clan; Esd. 2:20) fue el original en lugar de Gabaón (una ciu- dad; 7:25), pues en caso contrario la frase en 7:25 sería “hombres de Gabaón”, como en la lista de ciudades a continuación (7:26–33). Además, en esta lista las ciudades gene- ralmente están ordenadas de sur a norte, pero Gabaón (7:25) estaba bastante al norte de Belén (7:26).
La única diferencia notable entre 7:26–38 y Esdras 2:21–35 en los nombres es la omisión de los hijos de Magbis (Esd. 2:30) en Nehemías 7, pero hay discrepancias en el 36% de los números. Casi todas las [página 136] ciudades estaban cerca de Jerusalén, mayormente al norte de ella. Ninguna estaba al sur de Belén, tal vez porque las ciuda- des del sur quedaban más devastadas por las invasiones babilonias.
El cambio de hombres a hijos en 7:34 puede indicar que el otro Elam era un clan, como el Elam del v. 12. Por otro lado, v. 33 habla de otro Nebo sin que haya aparecido un Nebo antes en la lista, y en 7:35, 36 hijos de claramente se usa con nombres de ciudades. Como los hijos de Senaa (7:38) fueron el grupo más numeroso de toda la lista y la ubicación de Senaa es desconocida, algunos sugieren que la palabra original fue otra similar que significaba “el aborrecido” y que se refería a la clase social baja o a los israelitas de las tribus del norte (ver 1 Crón. 9:3). Sin embargo, ningún manuscrito apoya esta teoría, es improbable que una lista oficial llamara “el aborrecido” a una par- te de la nación, y existía una ciudad de Senaa (ver 3:3).
El pasaje 7:39–42 da los datos acerca de los sacerdotes. No hay discrepancias con Esd. 2:36–39, y tampoco las hay entre 7:63 y Esdras 2:61. Era más crítico que los es- cribas copiaran con exactitud los datos sacerdotales (ver 7:64, 65). Sólo eran cuatro familias, las mismas que aparecen en Esdras 10:18–22. Jedaías, Imer y Harim fueron 3 de las 24 familias sacerdotales organizadas por David según 1 Crónicas 24:7–19, y Pas- jur tal vez fue hijo del Malquías en esa misma lista (cf. 1 Crón. 9:12 y 24:9). Según la tradición rabínica, de estas cuatro familias los judíos reconstituyeron los 24 grupos (Tosefta ii. I, 216; ver las referencias al grupo de Abías en Luc. 1:5 y 1 Crón. 24:10). Jesúa recibe una mención especial porque era el sumo sacerdote (7:39).
Los sacerdotes sumaron 4.289 (7:39–42), más del 10% de toda la congregación (7:66). Tenían un interés especial en la meta del retorno, la reconstrucción del templo (ver Esd. 1:2–4). Además, bastantes sacerdotes fueron llevados al cautiverio, ya que los babilonios habían deportado líderes (ver 2 Rey. 24:14; 25:12).
El pasaje 7:43–45 registra los clanes de levitas, cantores y porteros. Son iguales a los de Esdras 2:40–42, pero las dos terceras partes de los números difieren. Los levitas (7:43) eran pocos, especialmente en comparación con los 4.289 sacerdotes, así como en el retorno dirigido por Esdras (Esd. 8:15–19). Estos datos chocan con la teoría crítica de que las leyes acerca de los levitas no se redactaron hasta después del cautiverio ba- bilónico. Según la Ley, los levitas deben recibir todos los diezmos y dar el diezmo del diezmo a los sacerdotes (Núm. 18:22, 26). La elaboración de tales leyes no tendría sen- tido cuando había menos levitas que sacerdotes. La falta de levitas se debía a la refor- ma de Josías, quien quitó los lugares altos (2 Rey. 23:5–9). Muchos sacerdotes de esos santuarios eran levitas (ver Jue. 17:7–13; 18:19, 20, 30), quienes luego se veían limita- dos a puestos de menos prestigio en el templo (ver Eze. 44:10–14; 2 Rey. 23:9). Esos puestos no los motivaban a abandonar sus hogares en Babilonia para regresar a Jeru- salén.
Los cantores (7:44; ver 11:17; 12:8, 9, 24, 25, 27–29, 36, 42) y los porteros (7:45) también eran levitas, si bien aquí se clasifican aparte (ver la exposición de 13:5; cf. 1
Crón. 24:20–26:28). Sobre Asaf (7:44) ver la exposición de 12:46. El [página 137] con- texto indica que los porteros del v. 45 fueron los del templo, responsables de guardar las cámaras y tesoros del templo, mantener un control de los utensilios y ofrendas en el templo y abrir las puertas cada mañana (ver 12:25; 1 Crón. 9:26–29).
Los clanes de los servidores del templo están registrados en 7:46–54 (y Esd. 2:43–54 incluye tres más). Si bien su título significa solamente los dados (ver la nota), en efecto eran personal del templo (ver Esd. 7:24). David y los magistrados los habían dado (tra- ducción literal) para servir a los levitas (Esd. 8:20), así como estos habían sido dados a los sacerdotes (Núm. 3:9; 8:19). Varios de sus nombres no son hebreos: Zija (7:46; nombre egipcio en los Papiros de Elefantina), Rezín (7:50; ver Isa. 7:1), Meunim (7:52; ver 1 Crón. 4:41), Nefusim (7:52; ver “Nafis” en Gén. 25:15; 1 Crón. 1:31; 5:19), Sísara (7:55; ver Jue. 4:2). Se cree que eran cautivos de guerras (ver las referencias a los meu- nim y nefusim en 1 Crón. 4:41; 5:19–22), sometidos, como los gabaonitas, a hacer las tareas más humildes en el santuario (ver Jos. 9:23, 27; Núm. 31:25–47). Así, Senaque- rib, rey asirio, en cierta ocasión entregó 41 cautivos de guerra al servicio del dios Zaba- ba. Por otro lado, los servidores del templo no eran esclavos, sino parte de la congrega- ción (ver 7:66, 67; 10:28, 29) y exentos de impuestos (Esd. 7:24). Algunos piensan que Ezequiel 44:6–9 los rechaza, cuando tilda de abominación el servicio en el templo de extranjeros incircuncisos de corazón y de carne, pero los servidores del templo que par- ticiparon en el retorno seguramente eran circuncidados (cf. Éxo. 12:48; Núm. 15:14, 15).
Los siervos de Salomón se mencionan en la Biblia sólo en 7:57–60; 11:3; Esdras 2:55–58. Su nombre y su agrupación con los servidores del templo en 7:60 sugieren que fueron extranjeros sometidos por Salomón a determinadas tareas (ver 1 Rey. 9:21, 22). Los nombres Soféret (7:57) y Poquéret-hazebaim (7:59) son femeninos. Significan “el ofi- cio de escriba” y “el oficio de guardián de las gacelas” respectivamente, y revelan el tra- bajo (secular) de los hijos de esos clanes. Hay discrepancias con Esdras 2:55–57 en dos de los diez nombres. Los clanes de los servidores del templo y siervos de Salomón eran pequeños (7:60).
Algunos clanes de laicos (7:61, 62) y sacerdotes (7:63–65) habían perdido sus docu- mentos genealógicos, tal vez cuando fueron llevados al cautiverio. Las ciudades del v. 61 habían de estar cerca de la ciudad de Babilonia (ver Eze. 3:15). Dos de ellas estaban construidas sobre un tel, un montículo artificial formado por los restos de tiempos an- teriores (cf. Jos. 11:13). No poder demostrar su casa paterna impedía a los laicos re- clamar sus propiedades [página 138] ancestrales. No poder demostrar si eran de Israel limitaba sus posibilidades de matrimonio y su participación en el culto (ver 9:2; 13:3). No se sabe si el Tobías de 7:62 fue ancestro del enemigo de Nehemías (ver 2:10). Los nombres de 7:61, 62 y Esdras 2:59, 60 son casi iguales, pero los números son diferen- tes.
Para los tiempos de Esdras los hijos de Cos (7:63) habían resuelto su problema si, como parece probable, el Meremot hijo de Urías, hijo de Cos en 3:4, 21, es el mismo Me- remot hijo del sacerdote Urías en Esdras 8:33. Barzilai el galadita fue un rico que apoyó a David (ver 2 Sam. 17:27–29; 19:32; 1 Rey. 2:7). Quizás una razón por la que los hijos de Barzilai no pudieron demostrar su linaje fue que su ancestro había adoptado el nombre de una familia no sacerdotal, tal vez para ser heredero de las riquezas del sue- gro. Si así fuera, la decisión del ancestro de buscar herencia humana en vez de depen- der de Jehovah como la herencia de los sacerdotes (ver Núm. 18:20) impidió el ministe- rio de sus descendientes (7:64, 65).
Fueron excluidos (7:64b), literalmente “considerados inmundos”, es decir, demasiado inmundos para ofrecer sacrificios sobre el altar, pues no podían demostrar que eran
descendientes de Aarón (ver Núm. 16:40). El gobernador (7:65, 70) era Sesbasar (ver la exposición de 7:7). Las cosas más santas eran las porciones de los sacrificios reserva- das para los sacerdotes (ver Lev. 2:3; 7:31–36).
El final de 7:65 no quiere decir que no había sacerdotes calificados (ver 7:39–42), si- no que el Urim y Tumim (ver Éxo. 28:30; Lev. 8:7, 8; Núm. 27:21) había caído en des- uso. No se menciona después del reinado de Saúl. Literalmente se puede traducir “has- ta que se parara el sacerdote para usar el Urim y Tumim”. Se trataba de dos piedras, palitos o dados marcados de tal manera que, cuando el sacerdote los sacaba del efod, decían, según las combinaciones, “sí”, “no” o “sin respuesta” (ver 1 Sam. 14:37; 28:6; y la nota sobre 1 Sam. 14:41).
En 7:66–69 se reportan las cifras totales de los que retornaron (7:66), sus esclavos (7:67a), sus cantores (7:67b) y sus bestias de carga (7:68, 69). Los primeros dos núme- ros son iguales a los de Esdras 2:64, 65, pero 42.360 (7:66) es mayor que la suma de los grupos en 7:8–62 (31.089) y en Esdras 2:3–67 (29.818; ver algo similar en Esd. 1:9– 11). Los 42.360, incluyeron a grupos no citadas en 7:8–62, notablemente israelitas de las tribus del norte (ver 1 Crón. 9:3). Quizás sea significativo que 42.360 es divisible entre 12.
Sus siervos y sus siervas (7:67) eran [página 139] esclavos. El hecho que había un esclavo por cada seis personas libres y que algunas familias también tenían cantores muestra que entre los que retornaron había gente próspera (ver 7:70–72). Los cantores del v. 67, de ambos sexos, a diferencia de los del v. 44, amenizaban el ambiente en ca- sas de ricos (ver 2 Sam. 19:35; Ecl. 2:8). Fueron 200 (ver Esd. 2:65); el ojo de un copis- ta saltó del 200 del v. 67 al 245 del v. 68, así también omitiendo el v. 68 (ver nota).
Las bestias de carga (7:68, 69) llevaron las pertenencias de los que retornaron en el viaje de Babilonia a Judá. Los números en 7:69 son iguales a los de Esdras 2:67.
El registro que Nehemías viene citando también proporciona datos sobre las ofren- das del gobernador (7:70), algunos jefes de casas paternas (7:71) y el resto del pueblo (7:72). Esdras 2:68, 69 incluye todo esto bajo el rubro de los jefes de las casas pater- nas, así como Nehemías 7:70a. La obra (7:70, 71) fue la reconstrucción del templo (ver Esd. 1:3–11). El ejemplo de los que retornaron animaría a la generación de Nehemías a ofrendar para mantener el culto en el templo (ver 10:32–39; 13:10–14, 30, 31).
Las casas paternas (7:70, 71) eran los clanes de 7:8–24, 39–59, 62, 63. El dracma (7:70–72), sea el dracma griego o el dárico persa, era una unidad de medida de oro, y la mina (7:71, 72) lo era de plata. Los tazones (7:70) eran para el rito de los sacrificios en el templo (ver Éxo. 38:3; 2 Crón. 4:8, 11, 22; Zac. 14:20). En 7:70, en lugar de “500 y 30”, la forma normal de escribir 530 en heb., el TM tiene “30 y 500”. Probablemente el original fue “30 vestiduras sacerdotales y 500 minas de plata” (cf. los datos en 7:71, 72 y Esd. 2:69).
Las diferencias entre los datos en 7:71 y Esdras 2:69 se deben en mayor parte a que Nehemías 7 registra las ofrendas de 7:70–72 bajo tres rubros y Esdras 2 resume todo bajo el rubro de los jefes de las casas paternas. La suma de las ofrendas en 7:70–72, tomando en cuenta la enmienda sugerida para el final del v. 70, es de 41.000 dracmas de oro, 50 tazones, 4.700 minas de plata y 97 vestiduras sacerdotales. Las 4.700 minas y 97 vestiduras concuerdan con los números redondos 5.000 y 100 en Esdras 2:69. La diferencia entre las 41.000 dracmas en Nehemías y las 61.000 en Esdras 2:69 se debe a un error del copista. Probablemente los 50 tazones (7:70) fueron omitidos adrede en Esdras 2:69, porque hay una lista más [página 140] completa de utensilios en Esdras 1:9–11.
La cita que Nehemías hace del registro histórico concluye con el v. 73a. Al llegar a Judá, los judíos habitaron en sus ciudades, pero faltaba gente en Jerusalén (7:4). Fue esto lo que motivó el censo de Nehemías (7:5). En cuanto a todo Israel, ver la exposición de 1:6. Todo Israel en sus ciudades (7:73a) y cada uno a su ciudad (7:6) forman una inclusión que enmarca toda la cita del documento acerca de los que retornaron.