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Ve nezuela, metáforas y cantos

In document Libro de Texto Lengua Palabra creadora 9º (página 179-186)

A pesar de lo intensa y prolongada que fue la guerra de independencia en Venezuela, de las pasiones y tragedias que generó, no constituyó un motivo fuerte para la ficción literaria. En cambio, sí dio lugar a una abundante literatura política para propagar las ideas independentistas, representada por discursos, proclamas, letras de canciones y ensayos, los cuales desbordaban por su tonalidad lírica, influencia del Romanticismo*. Encontramos en las cartas y discursos de Bolívar, por ejemplo, la fuerza de un estilo vibrante, apasionado y metafórico. Mi delirio sobre el Chimborazo (1821) es una síntesis de dramatismo y emoción poética. Dentro de este mismo contexto histórico, se ubica Andrés Bello, figura representativa de la intelectualidad de la época. En 1826, escribió su poema “Silva a la Agricultura de la Zona Tórrida”, texto donde se advierten claves estéticas del Neoclasicismo*, pero con una profunda visión americanista, situación que también lo acerca al Romanticismo*. En esta silva, la exaltación de la naturaleza americana, el elogio a la fertilidad de las tierras tropicales y a la vida del campo son temas relevantes.

Años más tarde, en 1876, Juan Antonio Pérez Bonalde publicó su poema “Vuelta a la Patria”, un canto del desterrado que termina siendo una elegía a la madre muerta, donde domina la emoción romántica. Cuatro años después publica “El canto al Niágara”, que revela el asom- bro ante el espectáculo de la naturaleza y la indagación sobre los misterios de la vida y de la muerte. El ritmo y la musicalidad de este texto, junto a la explotación de lo sensorial en el lenguaje, lo acercan al Modernismo*, movimiento que marcó el rumbo de la poesía hispanoamericana entre 1880 y 1920, cuyo precursor fue Rubén Darío, poeta nicaragüense.

Contra esa estética modernista, marcada por la búsqueda del “arte por el arte”, la evasión del entorno y el cosmopolitismo cultural, insurge la generación del 18. Ésta buscaba nuevos rumbos para la lírica, apropiándose de un tono que conciliara las aspiraciones universalistas, alentadas por tendencias literarias europeas, con la intención de revalorizar los elementos de la nacionalidad. Se destacan en este grupo poetas como Fernando Paz Castillo, Luis Enrique Mármol, Enrique Planchart, José Antonio Ramos Sucre, Rodolfo Moleiro, Luis Barrios Cruz y Enriqueta Arvelo Larriva.

Entre 1920 y 1930, se sintieron en Venezuela los ecos de la Vanguardia*. Fue expresión no sólo literaria, sino que también estuvo vinculada a la realidad política nacional. Además de Pablo Rojas Guardia, Luis Castro y Carlos Augusto León, escritores identificados por la crítica literaria como vanguardistas, otros tres nombres se destacaron en este ámbito: Pío Tamayo, poeta y político que participó activamente en la lucha contra la dictadura de Juan Vicente Gómez; Antonio Arráiz, quien con su libro Áspero, rompe con los poetas del 18 y con un lenguaje audaz, reivindica la americanidad y vincula la poesía con nuestra historia, hechos que lo acercan a la vanguardia;

también merece especial mención la figura de Ana Enriqueta Terán quien, sin pertenecer a ningún grupo, crea una obra poética de vanguardia.

El grupo Viernes (1938 - 1941) influyó en las letras venezolanas contem- poráneas y significó una apertura al panorama literario mundial dando a conocer voces universales como Rilke, Rimbaud, Breton, Vicente Huidobro, Pablo Neruda, entre otros. La poesía de los viernistas se caracterizó por su hermetismo, por la subversión del lenguaje y la incorporación de imágenes oníricas de procedencia surrealista*. Algunos representantes de este grupo fueron Pablo Rojas Guardia, José Ramón Heredia, Oscar Rojas Jiménez, Vicente Gerbasi y Otto D´Sola.

Posteriormente, dos grupos ocuparon el espacio artístico venezolano:

Sardio (1958-1961) dio cabida a las nuevas promociones de creadores,

entre ellos a Ramón Palomares quien publicó su primer libro El reino (1958). A este grupo de tendencia esteticista se mantuvieron fieles escritores como Guillermo Sucre y Elisa Lerner. El techo de la ballena (1961-1965) grupo de inclinación izquierdista, reunió a exsardistas y a nuevos miembros; allí coincidieron poetas como Caupolicán Ovalles, Francisco Pérez Perdomo y Juan Calzadilla. La presencia de Rafael Cadenas se hizo sentir con la aparición de su libro Cuaderno del destierro (1960) publicado bajo el sello editorial de la revista En Haa.

Hacia finales de los sesenta, aparecen otros autores como Eugenio Montejo, quien publicó Elegos (1967) texto que armoniza la sencillez expresiva, la interiorización del paisaje y la ausencia de límites entre la vida y la muerte en un intento de acercamiento renovador a la tradición; Luis Alberto Crespo con sus obras Si el verano es dilatado (1968) y Cosas (1968) trabaja el tema regional como vía para la indagación existencial; Víctor Valera Mora con su obra Amanecí de bala (1971) elabora estéticamente su concepción ideológica y Gustavo Pereira con Preparativos del viaje (1964) y El interior de las sombras

(1968) también propone una poesía de denuncia y crítica social.

En la década de los setenta, predominaron las búsquedas formalistas que exploraban el lenguaje como valor estético en sí mismo, sobre otras tendencias minoritarias que asumían la poesía como instrumento de crítica social y subversión del lenguaje. Reynaldo Pérez Só con su poemario Para morirnos de otro sueño (1971) presenta la propuesta del poema breve, síntesis de destellos poéticos que, desde la intimidad, aprehenden el instante en la soledad, en la memoria y en los sueños. Elizabeth Schön, transita los caminos de la prosa poética y dota de lirismo al teatro. A finales de esta década, también se publican los poemarios Mas si yo fuese un buen poeta

y Estos 81 (1978) de William Osuna, textos en donde se hacen evidentes otras búsquedas. En ellos la palabra poética, más cercana a la vivencia y al

lector, intenta reescribir lo cotidiano, ahondar en las experiencias de la intimidad familiar, de la soledad interior y del desamparo, recurriendo, en ocasiones, a la ironía o al humor.

Grupos como Tráfico y Guaire capitalizaron un sector de la variada producción poética de los ochenta. Dentro de esta polifonía de voces cabe destacar el auge que tuvo en esta década la poesía escrita por mujeres, lo cual es consecuencia de la fuerza que toma la escritura femenina en el continente y del nivel de participación social alcanzado por las mujeres en estos años en Venezuela. Suenan nombres como Yolanda Pantin, Elena Vera, María Auxiliadora Álvarez, Maritza Jiménez, Mariela Álvarez, Reina Varela, Blanca Strepponi, entre otras.

Desde finales del siglo XX, y en lo que va del XXI, la poesía venezolana se ha caracterizado por la apertura y la diversidad de tendencias y nombres que dan cuenta de la dinámica cultural de nuestro país.

Debes pensar y organizar las ideas antes de escribir. Recuerda cuidar la ortografía. Presta atención a los signos de puntuación. Te sugerimos varias posibilidades de las cuales puedes seleccionar una.

Redacta un texto expositivo-argumentativo que responda la siguiente interrogante:

¿Qué importancia tiene la poesía para el hombre y la mujer de hoy?

Redacta un texto que tome como base las siguientes preguntas orientadoras:

¿Qué características tienen las personas soñadoras? ¿Eres tú soñador? ¿Es impor- tante soñar? Concluye tu párrafo con una oración que comience con cualquiera de estas dos formas:

Pensar, crear, escribir...

Es fundamental ampliar tus potencialidades para el desarrollo de la expresión escrita. A continuación, proponemos algunas actividades que te ayudarán a ejercitarte en la escritura de textos expositivos o de textos con intención artística.

Microbiografías

(Punta de Piedras, Edo. Nueva Esparta, 1940) Poeta y ensayista. Se doctoró en Estudios Literarios en la Universidad de París. Formó parte del grupo “Símbolo” (1958) y fue director - fundador de la revista Trópico Uno de Puerto La Cruz. Ha recibido múltiples reconocimientos, entre ellos, el Premio Joven Poesía de las Universidades Nacionales (1965), el Premio Municipal de Poesía de Caracas (1988), el Premio Fundarte de Poesía (1993), el Premio de la XII Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre (1997) y el Premio Nacional de Literatura de Venezuela (2001). En el año 2011 recibió el Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora, por el poemario Los cuatro horizontes del cielo y otros poemas. Entre sus obras se destacan:

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Preparativos del viaje (1964), El interior de las sombras (1968), Los cuatro horizontes del cielo (1970),

Poesía de qué (1971), Libro de los Somaris (1974),

Segundo libro de los Somaris (1979), El peor de los ofi cios (1990), La fi esta sigue (1992), Escritor salvaje

(1993), Costado indio (2001), Los seres invisibles

(2005). Fue redactor del Prólogo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999). 1) Si no fuera por los soñadores… 2) Gracias a los soñadores…

El comienzo de la oración fi nal dependerá del sentido que le hayas dado a tu texto. Colócale un título.

Investiga si hay poetas en tu región. En caso afi rmativo, selecciona una muestra poética del autor elegido y redacta un comentario crítico sobre su obra.

Escribe un canto de amor. Colócale un título.

Selecciona un objeto de tu cotidianidad, el más simple que parezca, y crea un poema donde lo describas, mostrando todas sus virtudes. Colócale un título.

Escoge algún animal de tu agrado y elabora un pequeño poema. Crea un poema en donde resaltes la naturaleza y el paisaje venezolano.

(Caracas, 1939 - 1997). Parte de su infancia y adolescencia transcurrieron en Ciudad Bolívar. Su amplia formación literaria y sensibilidad artística alimentaron su bagaje poético y la hacen objeto de múltiples reconocimientos. Gran parte de su vida se desenvolvió entre los recintos universitarios y el gremio de los escritores poetas. Profesora de Castellano, Literatura y Latín (Instituto Pedagógico de Caracas), Licenciada en Letras (Universidad de Los Andes), Magister en Literatura Hispanoamericana (IPC) y Magister en Literatura Venezolana (Universidad Central de Venezuela). Desempeñó diversos cargos, entre ellos la Vice-Presidencia Nacional de la Asociación de Escritores de Venezuela. Su obra trasciende más allá de la publicación de sus poemas y los galardones recibidos:

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El hermano, el hombre y el extraño (1959), Celacanto

(1978) Primer premio de poesía en la Bienal “José Antonio Ramos Sucre”, Acrimonia (1979) Premio de poesía “Universidad de Carabobo”, De Amantes (1982) Premio “Alfonsina Storni”, Flor y Canto: 25 años de poesía venezolana 1958-1983, Sombraduras (1987), El Auroch (1992). Muere aún joven, a los 58 años de edad, dejando una estela poética inolvidable.

(Valera, 1935 – Caracas 1984) Es una de las referencias más reveladoras de los rumbos que tomó la poesía en español, durante los años sesenta. Estudió Sociología en la Universidad Central de Venezuela. Fue político militante y estuvo en prisión por participar en las manifestaciones contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Entre sus obras se pueden citar:

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Canción del soldado justo (1961), Amanecí de bala

(1971), Con un pie en el estribo (1972), 70 poemas stalinistas (1979), con este libro ganó el Premio CONAC (1979), Del ridículo arte de componer poesía

(Póstumo 1979 -1984). En su honor, se creó el Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora -equivalente al Rómulo Gallegos de narrativa- en reconocimiento a los valores de su poesía.

(Barinitas, Edo. Barinas, 1886 - Caracas, 1962). Su padre, don Alfredo Arvelo y su madre doña Mercedes Larriva (maestra de escuela) junto a sus cuatro hermanos, infl uyeron en su inspiración literaria. Mantenía correspondencia con las poetas Gabriela Mistral y Juana de Ibarbouru. En febrero de 1930, la poeta visita Caracas por primera vez, y es a partir de 1948 cuando se radica defi nitivamente en esta ciudad. Sus obras recogen el compendio de su vida: Voz aislada (1939), El Cristal nervioso (1941), Poemas de una pena

(elegía a la muerte de su padre, (1942), Canto de Recuento (1949), Mandato del Canto: poemas (1957), Poemas perseverantes (1960). Publicó en el Semanario Patria y Unión de Barinas, en el periódico El Impulso de Barquisimeto y en El Diario de Carora; en Caracas, en El Universal y El Nacional en la sección “Papel Literario”.

(Trujillo, 1918). Poeta con una amplia e intensa obra, una de nuestras escritoras con mayor proyección dentro y fuera del país. A diferencia de otras mujeres poetas, le gusta que la llamen poetisa. Sus libros: Al norte de la sangre (1946), Presencia terrena (1949), Verdor secreto (1949), De bosque a bosque (1970), Libro de los ofi cios

(1975), Libro de Jajó (1980-1987), Casa de hablas (1991), Albatros (1992) Música con pie de salmo (1985), Antología poética (2005), Construcciones sobre basamentos de niebla (2006). Desempeñó cargos diplomáticos en la Embajada de Venezuela en Uruguay (1946) y en Argentina (1950), cargo al cual renunció en 1952 como rechazo a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

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Desde 1945 hasta 1947 ejerce diversos cargos polí- ticos: Diputada a la Asamblea Legislativa del Estado Barinas. Diputada Suplente a la Asamblea Constituyente (1947). Recibe el Premio de poesía en el Segundo Concurso Femenino Venezolano (1941) y el Premio Municipal de Poesía (1957).

Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1989. En ese mismo año, la Universidad de Carabobo le concedió el Doctorado Honoris Causa y en el año 2007 fue la poeta homenajeada en el IV Festival Mundial de Poesía, celebrado en Venezuela.

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(Canoabo, Edo. Carabobo, 1913 - Caracas, 1992) Hijo de inmigrantes italianos. Poeta, diplomático y también ejerció el trabajo periodístico. Miembro del grupo Viernes

(1938), grupo que signifi có apertura y renovación para el aletargado mundo cultural de la Venezuela de entonces. Fundó y dirigió numerosas revistas culturales: El perfi l y la noche, junto al poeta Juan Sánchez Peláez, Bitácora, Poesía venezolana, Revista del Caribe, Revista Shell. Fue jefe de redacción de la Revista Nacional de Cultura. Premio Nacional de Literatura 1986.

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Entre sus obras se cuentan: Vigilia del Náufrago

(1937), Bosque doliente (1940), Liras (1943), Poemas de la noche y de la tierra (1943), Mi padre el inmigrante

(1945), Tres nocturnos (1946), Los espacios cálidos

(1952), Tirano de sombra y fuego (1955), Por arte de sol (1958), La rama y el relámpago (1953), Olivos de eternidad (1961), Poesía de viajes (1968).

(Caracas, 1781- Santiago de Chile, 1865) En el año de 1800, se gradúa de Bachiller en Artes. Fue maestro del Libertador Simón Bolívar. En 1810, La Junta de Caracas lo envía a Inglaterra junto a Simón Bolívar y Luis López Méndez, para solicitar apoyo del Reino Unido, por si se presentase una guerra con España. Vivió en Londres hasta el año de 1829, cuando regresa a América y se radica en Santiago de Chile por el resto de sus días. Allí cumplirá los encargos del gobierno chileno, como fueron la fundación de la Universidad de Chile y la elaboración del Código Civil. Su obra cumbre fue la elaboración de la Gramática Castellana para uso de los americanos.

Realizó traducciones de poetas franceses, ingle- ses, griegos y latinos. Hizo estudios sobre Derecho Internacional y sobre la métrica de la poesía cas- tellana. Escribió toda una vasta obra poética. Fue tal la calidad de su producción literaria que se le ha llamado el “Libertador de las letras americanas”.

Otros

caminos a la lectura

Es una poesía del paisaje interiorizado, serena, contemplativa a veces, meditativa otras. En ella se reúnen el canto del gallo, un buey, las ranas, un pueblo terroso, barcos a lo lejos, en medio de una atmósfera de soledad.

Reúne una poesía de la tierra que recrea la dimensión mítica del paisaje, con sus leyendas, sus personajes y el habla provinciana como una forma de redimir nuestro pasado ancestral.

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