Nivel de actividad y sectores productivos
1. El nivel de actividad en
El favorable contexto externo y la recuperación de la demanda inter- na determinaron la consolidación del crecimiento económico en
2005. En efecto, ya en el tercer tri- mestre de 2005 el PIB se recuperó totalmente de la depresión sufrida durante cuatro años, de modo que en julio-setiembre la tendencia-ci- clo del PIB fue levemente superior al nivel del tercer trimestre de
1998, el pico máximo de actividad del ciclo expansivo anterior.1 Así, el
1. La tendencia-ciclo del PIB recoge el nivel de largo plazo y las fluctuaciones cíclicas debidas a la actividad económica, eliminando de la serie los factores estacionales e irregulares. Para descom- poner la tendencia y el ciclo separadamente se utilizó el filtro de Hodrick-Prescott (HP).
crecimiento verificado en el último trimestre de 2005 permitió que el volumen físico de la producción alcanzara un nuevo récord (Gráfico V.1). De este modo, la economía habría dejado atrás la fase baja del ciclo económico para retomar una senda de crecimiento en línea con la tendencia de largo plazo, en la que la economía estaría utilizando plenamente su capacidad física disponible. La sustentabilidad fu- tura del crecimiento dependerá de que continúen las inversiones que permitan aumentar la capacidad instalada, de modo que ésta no constituya un freno a la actividad económica.
En lo que hace al escenario exter- no, a pesar de la evolución negativa de los términos de intercambio, éste habría sido relativamente favorable en 2005. En efecto, la economía y el comercio mundiales –liderados por China y Estados Unidos– continua- ron creciendo a buen ritmo en 2005 (4,8% y 7,3% respectivamente) mientras que persistió el intenso cre- cimiento del PIB argentino (9,2%) y, en menor medida, del brasileño (2,3%).2 Por su parte, los precios in- ternacionales de nuestros principales productos de exportación permane- cieron en niveles elevados, lo que permitió que las ventas al exterior alcanzaran un nuevo récord.
El crecimiento del PIB en 2005 (6,6%) fue incluso algo superior al esperado por los especialistas y el gobierno. A principios de año la mayoría de los analistas esperaba un crecimiento de 5% al cabo de 2005,
mientras que, según la encuesta de expectativas económicas que rea- liza el Banco Central del Uruguay (BCU), la mediana del crecimiento esperado en la medición de di- ciembre de 2005 era de 6,25%. Por su parte, el equipo económico del gobierno proyectó un crecimiento de 5,5% para 2005 en el programa económico vigente.
Las expectativas de los empresa- rios respecto a la marcha de la eco- nomía y al comportamiento de sus ventas siguieron siendo relativamente favorables en 2005, aunque no tanto como en 2004, cuando se registró una de las mayores tasas de creci- miento económico de la historia del país. Aunque la percepción empresa- rial habría sido la de una mejora de la actividad económica global –que habría repercutido favorablemente en la actividad y rentabilidad de las fir- mas de los empresarios consultados–, el menor optimismo se habría debido a las incertidumbres que persistieron durante el año.3 El encarecimiento del
petróleo, el aumento de las tasas de interés internacionales, la disminu- ción del tipo de cambio real y algunos desencuentros entre el gobierno y las cámaras empresariales en torno a los temas de la política monetaria-cam- biaria, la reforma tributaria y, fun- damentalmente, las nuevas normas laborales que se discutieron a lo largo del año (en particular la ley de fuero sindical) habrían determinado que los empresarios se volvieran menos optimistas en la primera mitad del año, aunque en los últimos meses de 2005 dicha tendencia negativa se habría revertido parcialmente. Por otra parte, aunque disminuyó, el gobierno continuó teniendo una ele- vada popularidad entre la población, ya que recibió la aprobación de una proporción mayor de la población a aquella con la que resultó electo.4
De modo que el primer año de la administración de Tabaré Váz- quez estuvo signado por expectati-
2. Ver capítulos II (Economía internacional) y III (Economía regional) de este Informe.
3. Ello surge de la evolución del Índice de Con- fianza Empresarial de KPMG y de las encuestas de la Cámara de Industrias del Uruguay y de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios.
4. En efecto, el presidente Vázquez obtuvo 54% de aprobación en la encuesta realizada por la consultora Equipos Mori en febrero de 2006, algo mayor a la proporción de votos con que fue electo en 2004, que representa su “base de apoyo original» (50,5%).
V. Nivel de actividad y sectores productivos
vas predominantemente optimistas por parte de los agentes económi- cos (aunque desmejoraron durante el transcurso del año), mientras que la incertidumbre que se pudo haber generado por algunas medidas del nuevo gobierno no logró frenar el fuerte impulso de la recuperación económica en ningún momento del año. Por el contrario, según las estimaciones del BCU, luego de haberse mantenido estancada en el primer trimestre de 2005, la activi- dad, medida en términos desesta- cionalizados, creció vigorosamente en el segundo trimestre (3,3%) y continuó incrementándose en el tercero y el cuarto (1,5% y 1,2% respectivamente).5 No obstante, debe tenerse en cuenta que en el primer trimestre de 2005 tuvo lugar la «semana de turismo» o
«Pascua» –que en 2004 había sido en el segundo trimestre–, de modo que el número de días hábiles fue muy diferente en los trimestres considerados. Ello distorsiona sig- nificativamente las comparaciones, debido a que las estimaciones del BCU no corrigen ese «efecto Pas- cua». Según estimaciones propias, cada día hábil de la «semana de Turismo» representa una caída de aproximadamente 0,3% del PIB, de modo que, si la Pascua no hubiera tenido lugar en el primer trimestre, el PIB habría crecido aproximadamente 2,1% en el primer trimestre de 2005 respecto al cuarto de 2004, mientras que el crecimiento del segundo trimestre sería menor al informado por el BCU (1,2% y no 3,3%) (Cuadro V.1). Asimismo, otros problemas metodológicos explican parcial- mente la significativa aceleración de la actividad económica en el segundo trimestre que se desprende
de las estimaciones del BCU. Ello está vinculado con la estimación de la actividad agrícola, en particular debido a la forma en que se asigna el crecimiento de la producción de soja en los distintos trimestres.
De modo que, depurado de los factores estacionales, del «efecto Pascua» y de otros componentes irregulares, el nivel de actividad –medido a través de la tendencia- ciclo del PIB– habría continuado creciendo a buen ritmo en los cuatro trimestres de 2005, sin mostrar signos de agotamiento o enlentecimiento.
El leve aumento medio de los precios implícitos del PIB (1,7%) unido a la notable apreciación media del peso (14,9%) determinó que los precios implícitos del PIB en dólares aumentaran 16,6% en 2005, de modo que el PIB fue de 16.830 millones de dólares, es decir 27,1% mayor que el de 2004 (Cuadro 25). Ello se debió
5. Como es usual, en su último informe de Cuentas Nacionales el BCU corrigió las esti- maciones de 2003, 2004 y los primeros tres trimestres de 2005.
CUADRO V.1 EVOLUCIÓN DEL PRODUCTO INTERNO BRUTO (PIB)