En la hora más aciaga el alma recibe alimento y fortaleza para proseguir y resistir.
HEARTWARRIORCHOSA
"¿Eso es verdad, o usted lo puso en la cartelera porque suena bien?". "¿De qué me hablas?", le contesté, sin levantar la vista del trabajo.
"Ese aviso que usted escribió y que dice.'Si lo concibes y puedes creer en ello, también lo puedes lograr'".
.Levanté la vista para mirar el rostro de Paúl, uno de mis estudiantes favoritos, pero no por cierto uno de los mejores.
"Mira, Paúl", le dije, "Napoleón Hill, el señor que escribió esas palabras, lo hizo después de muchos años de estudiar las vidas de grandes hombres y mujeres. Descubrió que todos ellos sólo tenían en común el haber manifestado ese mismo concepto de diversas formas. Julio
Veme lo expresó de otra forma al decir, 'Cualquier cosa que la mente de un hombre pueda imaginar, la mente de otro la puede concebir'".
"¿Me quiere decir que si yo tengo una idea en la que creo de verdad, la puedo convenir en realidad?", me preguntó con tal intensidad que le presté toda mi atención.
"Paúl, por lo que he podido leer y ver, no estamos hablando de una teoría, sino de una ley que ha sido comprobada a través de la historia".
Paúl clavó las manos hasta el fondo de los bolsillos de su jean y dio vueltas por la habitación. Por fin se detuvo frente a mi y me dijo con renovada energía: "Profesor, yo he sido un estudiante mediocre toda mi vida, y sé que eso me va costar caro más adelante. ¿Qué sucedería si yo imaginara que soy un buen estudiante y verdaderamente lo creyera... de tal forma que hasta lo pudiera lograr?".
"Paúl, entiende esto: si verdaderamente lo crees, pro cederás a la acción. Pienso que tienes una gran fuerza dentro de ti, y que se desencadenará para ayudarte, una vez que asumas tu compromiso".
"¿Qué quiere usted decir con compromiso?", pregunté.
"Escucha la historia de un cura que fue a visitar a uno de sus feligreses a su pequeña finca. Admirado por la belleza del lugar, el cura dijo al granjero: 'Saúl, no cabe duda de que tú y el Señor han creado aquí un remanso de belleza'.
'Gracias, reverendo', respondió Saúl, 'pero usted ha debido ver este lugar cuando el mismo Señor lo manejaba'.
La realidad. Paúl, es que Dios nos da la leña y nosotros tenemos que encender la hoguera". Se produjo un silencio cargado de tensión. "Está bien", dijo Paúl. "Lo haré. Para el fin de este semestre seré un estudiante de nivel B".
Ya habían corrido cinco semanas desde el inicio del período, y en mi clase Paúl tenía un promedio de D en todas las materias.
"Es una montaña empinada y difícil de escalar, pero creo que eres capaz de realizar lo que has concebido". Soltamos la carcajada y él dio media vuelta y se fue a almorzar.
Durante las próximas doce semanas. Paúl me permitió, una de las experiencias más inspiradoras que profesor alguno puede recibir. Fue desarrollando un agudo senti do de la curiosidad a medida que formulaba preguntas inte ligentes. Su nuevo enfoque de la disciplina se percibía en una discreta pulcritud en el vestir y en un refrescante sentido de dirección en su andar. Su promedio comenzó a incrementarse lentamente, se hizo merecedor de una mención por mejoramiento y su autoestima empezó a crecer. Por primera vez en su vida encontró que otros estudiantes solicitaban su ayuda. Comenzó a desarrollar una personalidad atractiva y una cordialidad carismática.
Por último gestó la victoria. Un viernes por la tarde me senté a calific ar un examen importante de historia. Escudriñé el examen de Paúl durante largo tiempo antes de empuñar mi pluma de tinta roja para iniciar su correc ción. No utilicé la pluma una sola vez. Había concebido el exámen perfecto, para así lograr su primera nota de excelencia, A +- De inmediato saqué su promedio en las otras materias y ahí estaba, un promedio A/ B. Había
logrado escalar la cima con cuatro semanas de ventaja. Me puse en contacto con mis colegas para compartir las buenas nuevas.
Ese sábado por la mañana fui al colegio para un ensayo de Persigue tu sueño, una obra de teatro que yo dirigía. Llegué al parqueadero con el corazón lleno de ilusión y fui recibido por Catalina, la actriz estrella de la obra y la mejor amiga de Paúl. Su rostro estaba bañado en lágrimas. Apenas salí del coche, vino corriendo y se estrelló contra mí, gimiendo desgarradamente- Entre lágrimas me contó lo sucedido.
Paúl estaba en casa de un amigo, jugueteando con la colección de armas "descargadas", en la sala familiar. Como lo habría hecho cualquier niño, iniciaron un juego de ladrones y policías. Uno de los muchachos apuntó a la cabeza de Paúl con un revólver "descargado" y disparó. Paúl se desplomó con una bala incrustada en el cerebro.
El lunes por la mañana un ayudante acadé mico se presentó con un formulario de "retiro" para Paúl. Había una casilla junto a "libro" para establecer si yo tenía su examen, y junto a la casilla marcada con el rótulo "calificación", decía: "No hace falta".
Eso es lo que usted dice, pensé, mientras colocaba una B enorme en la casilla. Le di la espalda a los alumnos para que no vieran mis lágrimas. Paúl se había merecido esa calificación y ahí estaba, pero él jamás retornaría. La ropa nueva, que había comprado con el dinero proveniente de su trabajo como distribuidor de periódicos, todavía estaba colgada en el ropero, pero él jamás retomaría. Sus amigos, su mención honorífica y su trofeo de fútbol estaban ahí, pero Paúl jamás volvería- ¿Por qué?
El desconsuelo total y absoluto impone sobre el ser humano tal grado de humildad, que trae consigo la bienaventuranza de eliminar cualquier resistencia a la voz de ese poder amoroso, que se desencadena y jamás nos abandona.
"¡Oh alma mía!, edifícate mansiones más imponentes". A medida que las palabras de esa vieja poesía le hablaban a mi corazón, pude constatar que Paúl se había llevado algo consigo. Las lágrimas comenzaron a desvanecerse y una sonrisa afloró en mis labios. Pude visualizar a Paúl concibiendo nuevamente, creyendo de nuevo y logrando nuevas realizaciones, armado de su curiosidad, su disciplina, su autoestima y su sentido de dirección recién adquiridos; esas mansiones invisibles del alma que debemos construir mientras estamos en este mundo.
Como legado nos dejó muchas riquezas. Después del entierro reuní a mis estudiantes de teatro en la puerta de la iglesia y les hice saber que los ensayos se reanudarían al día siguiente. En recuerdo de Paúl y de todo lo que nos había dejado, había llegado la hora de perseguir nuevamente el sueño.
Jack Schlatter
Yo soy...
Las palabras "Yo soy... "son potentes; ten cuidado a qué las amarras. Aquello que estás
reclamando tiene la habilidad de devolverse y reclamarte a tí..
A. L.KlTSELMAN
B.
[NOTA DEL EDITOR: ¿Alguna vez te has fijado qué tan frecuentemente te preguntan qué vas a hacer, qué haces o qué piensas hacer cuando termines la universidad? Para todos
aquellos de nosotros que hemos sufrido porque lo que hacemos o vamos a ser no recibe aprobación, aquí está la respuesta verdadera. Y recordemos esta la próxima vez que alguien diga: "Oh, ¿de veras? Pues bien... no hay nada de malo en asar hamburguesas para ganarse la vida. Deberías sentirte orgu lloso".}
Yo soy arquitecto: he construido un cimiento sólido, y cada año que voy a ese colegio agrego otro piso de sabiduría y conocimiento.
Yo soy escultor: he dado forma a mis principios morales y a mis filosofías de acuerdo con la arcilla del bien y del mal.
Yo soy pintor: con cada nueva idea que expreso, pinto un nuevo tono en la multitud de colores del mundo.
Yo soy científico: con cada día que pasa recojo nueva información, hago observaciones importantes y experimento con nuevos conceptos e ideas.
Yo soy astrólogo: leo y analizo las palmas de la vida y a cada persona que encuentro. Yo soy astronauta: constantemente exploro y amplío mis horizontes.
Yo soy médico: curo a aquellos que vienen a consultarme y a pedir consejo; además, lleno de vitalidad a aquellos que han perdido el deseo de vivir.
Yo soy abogado: no me atemoriza defender firmemente mis derechos básicos e inalienables, como también los del prójimo.
Yo soy oficial de policía: siempre estoy pendiente del bienestar de los demás y siempre me encuentro en el lugar preciso para evitar peleas y mantener la paz.
Yo soy profesora: mediante mi ejemplo muchos aprenden e l significado de las palabras dedicación, trabajo tesonero y firmeza.
Yo soy matemático: estoy dispuesto a conquistar cada uno de mis problemas con las soluciones apropiadas.
Yo soy detective: escudriño el mundo a través de mis dos lentes y busco el significado y el sentido de los misterios de la vida.
Yo soy miembro del jurado: juzgo a los demás y sus circunstancias, sólo después de haber escuchado y entendido sus historias en su totalidad.
Yo soy banquero: muchos comparten conmigo su confianza y sus valores, y jamás pierden el interés.
Yo soy futbolista: estoy listo para hacer una gambeta que emocione al público y para meter el gol en la portería contraria.
Yo soy corredor de maratón: siempre estoy en movimiento y lleno de energía, dispuesto a enfrentar el próximo reto.
Yo soy alpinista: a paso lento pera seguro, camino hacia la cima.
Yo soy equilibrista: siempre logro llegar al extre mo opuesto, midiendo cada paso cuidadosa y suavemente en cada situación peligrosa.
Yo soy millonario: rico en amor, sinceridad y compasión. También soy poseedor de una inmensa reserva de sabiduría, conocimientos, experiencia e ingenio.
Pero más importante aún, yo soy yo.
AmyYerkes
Para Sparky, el colegio era casi una misión imposible. Cuando cursó octavo grado perdió todas las materias-Reprobó física cuando cursaba el último año de bachille rato, con un cero aclamado. También perdió latín, álgebra e inglés. En la arena deportiva también se encontró con el fracaso. Aunque logró ingresar al equipo de golf, se las arregló para perder el único torneo importante de la temporada. Se programó un torneo de consolación, y también lo perdió.
Durante toda la adolescencia Sparky se perfiló como un ser socialmente torpe. De hecho, Sparky no le caía antipático a los demás estudiantes, por cuanto ni siquiera le daban esa importancia. Recibir un saludo de algún compañero de clase por fuera de los predios del colegio era motivo de asombro para él. No hay forma de saber cómo le habría ido si hubiera invitado a salir a las chicas. Sparky jamás se atrevió a fijar una cita durante todo el bachillerato. Tenía pavor de ser rechazado.
En resumen, Sparky era un perdedor. Eso lo sabían él, sus compañeros y el mundo entero. En consecuencia, se dejaba llevar por la corriente- Desde una tierna edad, Sparky había llegado a la conclusión de que si las cosas se le iban a dar, se le darían a su debido momento. Mientras tanto, él se contentaría con aquello que parecía ser una mediocridad inevitable.
Sin embargo, había algo importante en la vida de Sparky y ese algo era el dibujo. Sus obras artísticas lo enorgullecían. Desde luego, nadie más les daba valor alguno. Cuando cursaba el último año de bachillerato, sometió unas caricaturas a consideración del consejo editorial del anuario de su clase. Fueron rechazadas. A pesar de este fracaso Sparky decidió volverse artista profesional, pues estaba convencido de sus habilidades.
Al terminar el bachillerato, dirigió una carta a los estudios cinematográficos de Wait
Disney El estudio le solicitó que enviara unas muestras de su trabajo y además, le sugirió el tema de una tira cómica. Sparky llevó a cabo la tarea que le solicitaron. Dedicó valioso
tiempo a su realización, como también a los demás dibujos que presentó. Por fin recibió la respuesta de los Estudios Disney. Su trabajo había sido rechazado una vez más. Al perdedor se le propinaba una derrota adicional.
Es así como Sparky decidió escribir su propia autobio grafía en forma de una tira cómica. Plasmó en dibujos su personalidad infantil, aquélla de un pequeño perdedor de bajo rendimiento crónico. El héroe de esta tira cómica se volvería mundialmente famoso en poco tiempo, pues Sparky, el chico que había tenido tan poco éxito en el colegio y cuyos trabajos habían sido rechazados una y otra vez, era nada menos que Charles Schultz. Su ingenio creó la tira cómica de Carlitos, el jovencito que nunca logra que su cometa vuele o que jamás puede propinarle una patada a la pelota de fútbol.
Tomado de: Bits &-Pieces