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Estado original de santidad

In document Teologia Sistematica Buswell II (página 53-55)

1. Las declaraciones de los credos

Al examinar la imagen de Dios en el hombre, hemos ya explica- do que el estado original en que el hombre fue creado fue de «ciencia, santidad y justicia con dominio sobre las criaturas» (Cat. men. No. 10). El Catecismo menor describe el estado original del hombre así: «¿Qué acto particular de providencia ejecutó Dios respecto del hom- bre en el estado en que este fue creado? Cuando hubo creado al hom- bre, hizo con él una alianza de vida bajo la condición de perfecta obediencia: vedándole comer del árbol de la ciencia del bien y del mal so pena de la muerte» (P. 12).

«¿Permanecieron nuestros primeros padres en el estado en que fueron creados? Nuestros primeros padres, dejados a su libre albe- drío, cayeron del estado en que fueron creados, pecando contra Dios» (Preg. 13).

El Catecismo mayor declara algo más explícitamente en las pre- guntas: 17, 20, 21:

Preg. 17: ¿Cómo creó Dios al hombre?

Rpta.: Después que Dios hizo todas las criaturas, creó al hombre, varón y hembra; formó el cuerpo del hombre del polvo de la tierra y a la mujer de una costilla del hombre, los dotó de almas vivientes, ra- cionales e inmortales, haciéndolos conforme a su propia imagen, en ciencia, justicia, y santidad, teniendo la ley de Dios escrita en sus corazones, con poder para cumplirla, con dominio sobre las criaturas, aunque expuestos a caer.

Preg. 20: ¿Cuál fue la providencia de Dios para con el hombre en el estado en que este fue creado?

Rpta.: La providencia de Dios para con el hombre en el estado en que este fue creado consiste en haberlo colocado en el paraíso para que lo cultivara, concediéndole libertad para comer del fruto de la tierra, poniendo las criaturas bajo su dominio, e instituyendo el ma- trimonio para su ayuda, proporcionándole la comunión con él, e ins- tituyendo el descanso, entrando en un pacto de vida con el hombre bajo condición de obediencia personal, perfecta y perpetua, del cual el árbol de la vida era una prenda, prohibiéndole comer del árbol de la ciencia del bien y del mal bajo pena de muerte.

Preg. 21: ¿Permaneció el hombre en aquel primer estado en que Dios le creó?

Rpta.: Nuestros primeros padres, dejados a su libre albedrío, por la tentación de Satanás transgredieron el mandamiento de Dios comien- do del fruto prohibido, cayendo así del estado de inocencia en que fueron creados.

La Confesión de fe de Westminster describe la condición origi- nal del hombre en términos similares:

Después que Dios hubo creado todas las demás criaturas creó al hombre, varón y hembra, con alma racional e inmortal, dotados de conocimiento, justicia, y santidad verdadera a la imagen de Dios, te- niendo la ley de este escrita en su corazón y dotados del poder de cumplirla; sin embargo había la posibilidad de que la quebrantaran dejados a su libre albedrío, que era mudable. Además de esta ley es- crita en su corazón, recibieron el mandato de no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, y mientras guardaron este mandamiento, fueron felices gozando de comunión con Dios, y teniendo dominio sobre las criaturas (cap. IV, sec. 2).

La distancia que media entre Dios y la criatura es tan grande, que aun cuando las criaturas racionales le deben obediencia como a su Creador, sin embargo, no podrán nunca tener fruición con él como su bienaventu- ranza o galardón, si no es por alguna condescendencia voluntaria de parte de Dios, habiéndole placido a él expresarla por medio de un pacto. El primer pacto hecho con el hombre fue un pacto de obras en el que se prometía la vida a Adán, y en este a su posteridad bajo la condición de una obediencia personal perfecta (cap.VII, secs. 1,2).

Todos los grandes credos de las ramas de la iglesia tradicional- mente evangélica concuerdan en cada punto esencial con las cosas citadas arriba. He citado la Confesión de Westminster y los Catecis- mos, y no otros documentos paralelos de la iglesia, porque creo que estas normas son más completas sobre este tema que cualquier otra, y ninguna cosa que una rama de la iglesia haya considerado esencial bajo este tema se ha omitido.

2. El relato bíblico

La principal fuente bíblica de la doctrina del estado de santidad original del hombre se encuentra en Génesis 1 y 2. Muchas caracte- rísticas de este relato ya han sido discutidas ampliamente en otros propósitos y aquí sólo necesitamos mencionarlas.

(a) La imagen de Dios en el hombre implica semejanza y correspon- dencia moral con ausencia total de pecado en el principio y con dominio armonioso.

(b) Dentro del dominio ejercitado por el hombre se nos enseñan los principios de actividad económica productiva. Esto está implíci- to en las palabras de Génesis 2.-17: «Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había for- mado». Después de enumerar detalles interesantes incluyendo «el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal», esta declaración concluye con las palabras, «tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hom- bre diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás».

(c) La relación del hombre a la creación animal, como está descrita en Génesis 2.18-20, se puede tomar como una referencia al deseo natural del hombre de estudiar y clasificar al mundo creado en el cual se encuentra. También se ha dicho que estos versículos con- denan la bestialidad y separan al hombre del resto del mundo animal como un orden completamente distinto.

(d) El relato de la creación de Eva, Génesis 2.21-25, muestra clara- mente la santidad y singularidad de la relación matrimonial monógama.

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