solución mediante la firma del Acuerdo del pasado día 12 de abril, los pro- blemas resurgen con más fuerza y violencia. Cuatro grupos campesinos reclaman más y nuevas tierras ocupadas por las plantaciones de palma africana, mientras antiguos obreros agrícolas de la que fuera próspera y muy productiva Empresa Asociativa de Isletas, reaparecen de nuevo recla- mando parte de las tierras que ya habían vendido a los empresarios agríco- las de la zona. Ahora reclaman 750 hectáreas que, según ellos, nunca que- daron incluidas en la venta final que se hizo a favor de la compañía banane- ra norteamericana Standard Fruit Company. Todos estos reclamos e inva- siones van acompañados de frecuentes choques entre los guardias privados de los empresarios agrícolas y los campesinos armados, provocando la muerte en ambos bandos y causando serios daños materiales a las fincas de producción de palma africana.
A nivel de las dos principales ciudades del país, Tegucigalpa y San Pedro Sula, el gobierno de Lobo ha debido enfrentar las protestas callejeras y los bloqueos de tráfico protagonizados por los taxistas urbanos, que reclaman el pago de millonarias sumas por concepto de bonos ofrecidos en gobiernos anteriores. Sus millonarios reclamos llevaron casi a la desesperación al ministro de Finanzas, William Chong Wong, quien, ante las críticas del pre- sidente Lobo que, irónicamente le llamó “llorón”, puso su cargo a disposición y afirmó de manera rotunda que el país no tiene dinero para seguir pagando subsidios dudosos y bonos clientelistas.
Por el reclamo de los mismos bonos, esta vez para los estudiantes de se- cundaria a fin de que financien parte del costo del transporte, los alumnos de educación media salieron a protestar en las calles, generando desorden y caos en una ciudad ya colapsada por el exceso de vehículos en sus estre- chas calles. Los estudiantes se enfrentaron a la policía, que no escatimó el uso de la fuerza excesiva y la represión violenta. Una vez más el país apa- reció como un escenario constante de brutalidad policial y violación a los derechos humanos.
Delincuencia y corrupción
mediados del mes, quedó en evidencia la grave crisis financiera por la que atraviesa la otrora muy rentable Empresa Nacional Por- tuaria (ENP), que fuera sometida a un verdadero saqueo de sus finanzas en los seis meses del gobierno de facto. Tan sólo en el mes de enero, los funcionarios de Micheletti gastaron más del 50% de todo el pre- supuesto de la empresa asignado para el año 2010, entre ellos 56 millones de lempiras en compras directas que resultaron ser tan opacas como inne- cesarias.
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Diario de la conflictividad en Honduras 2009 - 2015
La Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI) descubrió una red de “clonadores” de dispensas parlamentarias, que se utilizan para introducir vehículos de lujo libres de impuestos y gravámenes. Un total de 17 diputados del Con- greso Nacional aparecen como beneficiarios dudosos de esos privilegios, a pesar de que ya en el mes de marzo el propio Congreso había prohibido la emisión de las mencionadas dispensas.
No es casual que un alto funcionario de la DEI haya sido víctima de un aten- tado criminal en los últimos días, cuando se desplazaba en función de con- trol y supervisión contra los evasores de impuestos por una de las carrete- ras de la zona norte del país. Fue atacado a balazos en una emboscada y salió con vida afortunadamente.
Todo esto sucede en el año que el propio presidente Lobo declaró oficial- mente al inicio de su Administración como el “año de la transparencia”, lo que no es obstáculo para que más de 70 instituciones del Estado, entre Ministerios, entidades descentralizadas, Direcciones y otras, se resistan todavía a cumplir con la ley y abrir portales electrónicos con la información básica de sus estructuras y funcionamiento. Este hecho ha sido denunciado públicamente por la directora del Instituto de Acceso a la Información Públi- ca (IAIP), Guadalupe Jerezano.
Junto a la corrupción generalizada y cada vez más extendida dentro del aparato estatal, el gobierno debe hacer frente a los peligrosos desafíos de la delincuencia común y organizada que no da tregua ni da indicios de retro- ceder. Las muertes violentas siguen a la orden del día: más de catorce per- sonas mueren violentamente cada día (en El Salvador, en plena guerra civil en los años 80 del siglo pasado, el número de muertos diarios era de ocho personas). El número de secuestros crece, aunque la policía ha logrado desmantelar varias bandas de secuestradores y capturado a centenares de reconocidos delincuentes y pandilleros. La situación es tal que el sistema carcelario ha entrado en una fase de virtual colapso, lo que ha obligado al Consejo de ministros, a petición de Óscar Álvarez, ministro de Seguridad, a declarar el “estado de emergencia carcelaria” a nivel nacional. Los 24 cen- tros de reclusión que existen el país (algunos ni siquiera son dignos de ese nombre) se han convertido en una verdadera bomba de tiempo debido al exceso y sobrecarga de población penitenciaria: 12,128 reos en 24 centros penales que sólo tienen capacidad para 8,230. Nueve de esos centros pe- nales están, dijo el ministro Álvarez, “en estado de coma”, a punto de esta- llar.
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AGOSTO
2010
La situación política
l mes de agosto ha sido un mes en extremo difícil y azaroso para la Administración del presidente Porfirio “Pepe” Lobo. Las protestas sociales alcanzaron su punto más alto, y muy peligroso para la esta- bilidad política del país, en el transcurso de este mes, sobre todo en la se- gunda mitad, cuando decenas de miles de maestros de todo el país conflu- yeron en la ciudad capital para protestar contra el gobierno y exigir la desti- tución del actual ministro de Educación, el otrora dirigente gremial del ma- gisterio Alejandro Ventura. Pero los maestros no sólo exigían eso: también pedían saldar las deudas acumuladas por parte del Estado con el Instituto de Previsión del Magisterio (INPREMA), el pago de salarios atrasados, el respeto al célebre Estatuto del Docente, el rechazo al anteproyecto de Ley General de Educación (un documento elaborado y “consensuado” a lo largo de los últimos seis años, sin que hasta la fecha los dirigentes magisteriales le hayan dado su respaldo y apoyo), la destitución de varios funcionarios intermedios y la celebración de nuevos concursos para aplicar a las plazas vacantes. Todo un conjunto abigarrado de demandas que volvían virtual- mente imposible la negociación bilateral y la perspectiva de un acuerdo ne- gociado.
Mientras se buscaba desesperadamente una fórmula de solución que permi- tiera el retorno de los maestros a sus aulas (se perdieron 46 días de clases, en un calendario ideal de 200 días), las manifestaciones callejeras alcanza- ban su más alto nivel de expresión: choques violentos con la policía, atas- camiento del tráfico urbano y un caos generalizado en la capital de la Repú- blica.
Y todo esto sucedía en momentos en que el país prácticamente se caía a pedazos, como resultado de su propia vulnerabilidad ambiental ante las lluvias incesantes que siguen todavía cayendo sobre el territorio nacional. Inundaciones, resquebrajamiento de la infraestructura vial, destrucción de cosechas, viviendas, puentes, derrumbes en las zonas urbanas de mayor riesgo, damnificados y muertos. Eso y más, como la gravísima crisis provo-
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cada en el sistema sanitario nacional por la epidemia del dengue (ya van 60 muertos, según los datos oficiales), ha debido sufrir Honduras durante este inquietante mes de agosto de 2010.
Desesperado ante la situación creada, el presidente Lobo no vaciló en re- clamar públicamente a sus ministros por la indiferencia mostrada por mu- chos de ellos ante la crisis general y por su inexplicable renuencia a defen- der al gobierno ante las críticas y ataques de los medios de comunicación. “Debo defenderme solo”, reprochó el presidente a sus ministros, al tiempo que evidenciaba, con esas palabras, la tremenda soledad en que se en- cuentra en el ejercicio del poder. Criticado por los dirigentes de su propio partido, rechazado por la oposición aglutinada en el Frente Nacional de Re- sistencia Popular (FNRP), sin la necesaria confianza en los círculos empre- sariales, y enfrentado a movilizaciones callejeras constantes y masivas, además de la posibilidad de una convocatoria a huelga general, el presiden- te Lobo da la impresión de encontrarse en una verdadera encrucijada, sin salidas visibles, caminando peligrosamente hacia la orilla de un precipicio cada vez más cercano y amenazante.
Su desesperante tardanza para encontrar una solución al espinoso asunto del salario mínimo, es decir fijar el porcentaje de aumento a ese salario que la ley obliga realizar a principios del año, ha colmado la paciencia de los dirigentes sindicales que, apresurados y sin medir las consecuencias de sus actos, han decidido convocar a una huelga general para el mes de septiem- bre en protesta por la demora en resolver lo del salario mínimo y en contra de la política económica del gobierno nacionalista. Todavía está por verse cuál es la verdadera capacidad de convocatoria de los viejos dirigentes sin- dicales, hace ya mucho tiempo divorciados de la dinámica social de sus bases y tranquilamente instalados en un ámbito cada vez más burocrático y privilegiado.
Hasta el momento, la convocatoria a huelga general ha sido el paso más audaz y desafiante por parte de la burocracia sindical ante el gobierno de Porfirio Lobo. Ni siquiera cuando se produjo el golpe de Estado del 28 de junio del año pasado, los sindicalistas llamaron a un paro general en protes- ta por el derrocamiento violento del entonces presidente constitucional Ma- nuel Zelaya. Se limitaron a sumarse a las demás organizaciones del hoy constituido FNRP, sin mostrar autonomía en sus demandas políticas y so- ciales. Hoy, en cambio, cansados ya de esperar por una solución positiva al problema del salario mínimo (demandan el 15% de aumento, mientras los empresarios sólo ofrecían al inicio 3%; hoy ya retiraron esa oferta y se muestran renuentes a volver a la mesa de negociaciones), han optado por la huelga general, para lo cual han creado ya los respectivos Comités de huel- ga en los principales centros urbanos del país. Para mediados de septiem-