posiciones críticas contra el gobierno, su permanente condena al golpe de Estado y sus llamados a favor del retorno del ex presidente Zelaya. La vio- lencia policial produjo numerosos heridos, otros tantos arrestados y la muer- te de un curioso que sufrió ahogo por los gases lacrimógenos. Las denun- cias internacionales contra el gobierno lobista por violaciones a los derechos humanos se han multiplicado en las redes electrónicas a nivel mundial. Al día siguiente, todavía bajo los efectos del triunfalismo por las multitudina- rias marchas convocadas el día anterior, la dirigencia del FNRP convocó a una conferencia de prensa para presentar en público el resultado de cuatro meses de intensa labor proselitista a favor de la recolección de firmas para respaldar la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente y exigir el retorno seguro del exiliado ex presidente Zelaya. En cuatro meses de traba- jo, los organizadores del FNRP lograron reunir una cifra impresionante de solicitudes: un millón 342 mil 876 boletas debidamente avaladas por la fir- ma, el número de la tarjeta de identidad y la huella digital de los peticiona- rios. La cifra representa un poco más de la tercera parte del padrón electoral real y una suma superior al número de los votos (un millón 213 mil 695) obtenidos por la candidatura del actual presidente Porfirio Lobo en las con- troversiales elecciones generales de noviembre del año pasado. Sin duda alguna, la campaña de recolección de firmas ha sido un incuestionable éxito de la Resistencia y ningún político serio puede desestimar su importancia. Aprovechando la euforia desatada por la presentación de las firmas, Juan Barahona, uno de los principales dirigentes del FNRP, anunció por primera vez su disposición a negociar con el presidente Lobo pero, eso sí, advirtió, únicamente sobre el tema de la Asamblea Nacional Constituyente y la fija- ción de la fecha para su inevitable convocatoria. Una agenda cerrada con demandas rígidas y un tono que más parece de provocación que de pro- puesta para un diálogo entre las partes. El presidente Lobo, por supuesto, no ha respondido todavía al “reto” lanzado por Barahona.
Al tiempo que se llevaba a cabo la presentación de las firmas, trascendió la noticia de que el ex presidente Zelaya había sido finalmente juramentado como diputado en el Parlamento Centroamericano (Parlacen), ocupando la curul que le corresponde por su condición de ex presidente constitucional de Honduras. Un triunfo más de la Resistencia y un golpe directo a las preten- siones de los partidarios del golpe de Estado que insistían en otorgar ese cargo al gobernante de facto Roberto Micheletti.
El ingreso de Zelaya en el Parlacen le acerca más al escenario político local y le garantiza un mayor protagonismo regional. Su posible retorno a Hondu- ras cada vez luce más inminente, aunque él siga insistiendo en que primero deben ser anulados los procesos criminales que le han sido incoados por el
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Diario de la conflictividad en Honduras 2009 - 2015
Ministerio Público y la Corte Suprema de Justicia, dos instancias del Estado hondureño a las que Zelaya se niega a reconocer y exige su sustitución total.
Sin embargo, a pesar de estas tensiones inevitables y de la crispación que a veces prevalece en las relaciones de Zelaya y el gobierno de su paisano Porfirio Lobo, lo cierto es que poco a poco, al parecer, se van creando las condiciones para un posible diálogo entre el gobierno lobista y los dirigentes del FNRP. Al final, el tema clave será la convocatoria de la Asamblea Na- cional Constituyente (ANC), una demanda que goza del prudente y matiza- do respaldo del propio presidente Lobo. Para llegar a ese punto, será nece- saria mucha flexibilidad de ambos lados, pero hay indicios que ya apuntan en esa dirección.
Ya en el pasado Lobo ha dado sobradas muestras de pragmatismo y habili- dad política para negociar con sus adversarios. Es un convencido de las virtudes del diálogo y tiene fama de hombre paciente y calmado, con mucho autocontrol y seguridad interior, virtudes derivadas de su afición declarada por las artes marciales. No debería sorprendernos si un buen día declara abiertamente su disposición a negociar la convocatoria de la Constituyente, proponiendo reformas a las leyes que rigen el sistema electoral y a las figu- ras del Plebiscito y el Referéndum. El presidente es capaz de tomar ventaja y convertir el reto de Juan Barahona en una beneficiosa oportunidad política para su gobierno.
Pero antes, Lobo deberá vencer la fuerte oposición de muchos dirigentes de su propio partido, el Nacional, que rechazan la idea de una ANC en la que tengan participación beligerante los miembros del FNRP. En una reunión llevada a cabo en los primeros días del mes, un grupo de dirigentes nacio- nalistas encabezados por el alcalde capitalino y presidente del partido, Ri- cardo Álvarez, junto a los diputados Rodolfo Irías Navas, Antonio Rivera Callejas y Celim Discua, reconocidos por su apoyo total al golpe de Estado, reclamaron al presidente Lobo por lo que consideraron sus “veleidades iz- quierdistas” y le recordaron que el partido Nacional ha sido siempre y debe seguir siendo un partido de derechas, sin inclinaciones ni gestos demasiado complacientes hacia la izquierda, especialmente hacia el FNRP. En esa reunión, el presidente se hizo acompañar por su, hasta hoy, principal aliado político, el presidente del Congreso Nacional, Juan Orlando Hernández, y la influyente Ministra de la Presidencia y Designada presidencial María Anto- nieta Bográn. Pidió calma y paciencia a sus críticos, asegurándoles que las cosas van por buen camino y que no hay motivos reales para preocuparse. Al parecer, esa es una de las características del estilo de Porfirio Lobo: res- tarle importancia a las cosas, pedir calma, reclamar tolerancia y prometer soluciones prontas y favorables… Todo envuelto en una sonrisa compla-