1.7.3 ¿QUÉ INVESTIGAR? ¿PARA QUÉ?
2. PROPUESTAS TEÓRICAS EN MEDIO SIGLO DE VIAJE
2.6 PARTICIPACIÓN, GESTIÓN PÚBLICA Y GESTIÓN SOCIAL
Organización, gestión y capital social no pueden ser entendidos por sí mismos sino a través de su asociación en el espacio y el tiempo y asociados también a la cultura, la estrategia y la historia. De hecho, estos son componentes esenciales del poder dice Garduño (2011). Pero el poder no depositado en el Estado como se creyó desde el siglo XIX, pues la cultura e historia nos demuestran que antes que él, existió depositado en otras estructuras y que hoy lo que era propio del Estado como es lo político, se ha transformado en corporativo (p. 52).
La gestión responde a los valores, usos, costumbres y modos de sentir y percibir la realidad. La estrategia como lógica de mando antecede a la organización, a la que le da razón y sentido de ser. En cuanto al capital social, decir que “este se nutre de la historia que ofrece el marco de la circunstancialidad humana para buscar explicar el entramado mundo social a través de las interacciones entre sus miembros” (Drucker citado por Garduño, 2011, pp. 596-598).
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2.6.1 REDES Y ASOCIACIONISMO
Castells (2012) advierte sobre los nuevos movimientos sociales, que comparten su acción con organizaciones de la sociedad civil, de momento están cambiando la forma del movimiento social, son movimientos sociales no políticos, porque si fueran políticos no existirían, porque lo peor que puede hacer un movimiento es transformarse en lo mismo que combate, por eso se dice que se diluyen fácilmente, porque no llegan al poder, pero falta ver si lo que han conseguido es meramente social, es decir, hacer conciencia.
La mayor parte de la gente que participa de ellos no se fía de los partidos y no quieren líderes. ¿Qué no hacen nada? Sí, consiguen pequeñas victorias, pero el efecto es mucho más lento e intersticial en términos del cambio de mentalidad. La pregunta que surge con esta reflexión es ¿Qué acciones de los movimientos sociales en la actualidad son compartidas con las organizaciones de la sociedad civil? ¿Qué prácticas comunicativas ayudan al cambio de mentalidad, a hacer acción social desde todos estos organismos?
Si una organización de la sociedad civil trabaja con proyectos de intervención de cualquier ámbito, va a ser necesario que tenga presente su proyecto de comunicación, tanto interno como externo, y que este sea congruente con la ejecución política, social, o económica que realiza. En el caso de esta investigación, si la intervención es educativa, ¿cómo han sido las prácticas de comunicación que persiguen los mismos objetivos que el proyecto de educación?
Vale la pena conocer si en el proyecto de educación, se instruye acerca del empoderamiento de la comunicación, sus herramientas y tecnologías, la creación de mensajes por parte de todos los actores involucrados en el proceso de intervención de la Organización de la Sociedad Civil ¿Cómo se apropian de la comunicación todos los actores interrelacionados a la OC entorno a un proyecto?
La Comunicación en el sentido popular y alternativa, es necesaria para potenciar o complementar el movimiento popular representado por alguna organización, este tema es importante porque la comunicación es parte integrante de los procesos educativos y organizativos. No hay contacto humano sin que algún tipo de comunicación esté presente, no hay educación popular sin comunicación popular.
2.6.2 DEMOCRACIA Y CIUDADANÍA
Respecto a la relación Sociedad Civil y sus organizaciones con el gobierno, aparecen los conceptos como ciudadanía, gobernanza y gobernabilidad, todo tiene qué ver con el contexto, los ritmos marcados por los cambios económico, político y social obligan a los actores institucionales a transformar tipos de desempeño, estrategias y programas sobre la base de sociedades mejor informadas, exigentes y hasta contestatarias, lo que es manifestación del nuevo protagonismo de la sociedad civil.
En los albores del siglo XXI, no podemos pasar por alto las transformaciones en las redes relacionales entre sociedad y Estado. En México las transformaciones han sido sobre todo en el plano político, cuyo origen ha sido el debilitamiento de la cultura autoritaria y el tránsito de un régimen de partido dominante a un régimen competitivo (Lernen, Uvalle, Moreno, 2012, p. 20).
Ello ha dado lugar a que en el país haya nuevas relaciones entre instituciones, que surjan y estén surgiendo nuevas prácticas democráticas (como la competencia política, la transparencia, la rendición de cuentas) lo que también ha propiciado a que se produzca la incorporación lenta de nuevos valores congruentes con el avance democrático (Lernen et al., p. 20).
La “visión desde abajo” de la coyuntura es lo que ha permitido que entre instituciones el tipo de relación y vínculo tenga un nuevo sentido, Sánchez (2012) menciona que las décadas de 1970 y 1980 pueden considerase como las “de la gobernabilidad y la ingobernabilidad” en el mundo occidental. Actualmente estamos asistiendo a la “década de la gobernanza”, con nuevos retos entre el Estado, el gobierno (“Buen Gobierno”), el mercado y la sociedad.
Este autor desarrolla un marco conceptual respecto a las diferencias entre gobernabilidad (governability) y gobernanza (governance) y que hay que separar para efectos analíticos porque son términos utilizados para explicar fenómenos heterogéneos. Aunque las fronteras analíticas también se confunden con las voces gobierno (government), gobernación (governing), Sánchez (2012) considera que los usos de la gobernabilidad y la gobernanza marcan las diferencias para su empleo, la gobernabilidad se asocia más con los conceptos de orden, estabilidad, eficacia y legitimidad política basada en la democracia, los usos de la gobernanza son más diversos y en los mismos aparecen los énfasis que imprimen las diferencias con la gobernabilidad. La diferencia marcada entre gobernabilidad y gobernanza se muestra de manera clara en lo que corresponde a los propósitos, pero en particular en los ámbitos.
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Resulta más evidente la diferencia cuando se hace uso de —gobierno red y gobernanza interactiva— argumentación propia y original que ataca la idea de la gobernabilidad como gobierno centro y jerárquico, por un gobierno red e interactivo de redes, agentes y organizaciones que influyen en las políticas públicas donde el gobierno es un actor central pero no el único, ni el decisivo en el proceso definitorio de gobernación….Aún más evidente es la diferencia entre gobernabilidad y gobernanza cuando se hace uso de la gobernanza en sus ámbitos — corporativa, local, global y europea—, debido a que los estudios realizados en esta materia demuestran el interés en conocer el comportamiento de las redes en diferentes ámbitos tanto privados (pero sobre todo en niveles locales y regionales) como en multiniveles global y europeo. Las aportaciones de la gobernanza en estos campos de estudio son determinantes para indagar acerca de la importancia de las redes, las interacciones en los diversos niveles gubernativos y si las redes son autorregulables. En resumen, la gobernanza ha sido asociada a los conceptos de codirección, interacción y cogestión y, en algunos casos, de conducción entre actores políticos y sociales (Sánchez, 2012, pp. 257- 258.
La gobernanza está de moda y ha sido objeto de muchos debates más por el término en inglés “Governance” que ha sido vulgarizado, sobre todo a propósito de del sector privado, pero se trata de un término que ha sido popularizado en un enfoque neoliberal, para reducir y delimitar el campo de la acción pública, por la vía de la connotación normativa de las recetas de “buen gobierno” impuestas por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y posteriormente por la Unión Europea, como condición para sus ayudas. (Calame, p. 15)
Cuando se habla de participación ciudadana frecuentemente hablamos de la democracia formal y directa, y en ocasiones representativa. Los enfoques de la participación ciudadana, desde un punto de vista formal, frecuentemente la asocian con la emisión del voto ciudadano en elecciones, plebiscitos, referéndum, consultas públicas e iniciativas populares; ponen énfasis en los procedimientos y en reglas claras para todos, así como en ámbitos de competencia para su ejercicio (Álvarez y Castro, 2010).
Los enfoques de la participación ciudadana directa ponen énfasis en la resolución de problemas locales con participación pública. Para ello se aluden a las experiencias de autogobierno, procesos autogestivos y formas de acercamiento entre el gobierno y la población local para la definición de procedimientos y mecanismos que se adecuen a los problemas que se quieren resolver.
Los enfoques representativos hacen alusión a la participación ciudadana por medio de la elección de personas que representan a una comunidad o a un determinado
número de individuos, en un espacio u órgano de decisión, control y vigilancia de los acuerdos colectivos, que generalmente son ejecutados por un órgano distinto (el ejecutivo).
La participación comunitaria (participación local tradicional, formas de autogobierno y resolución) y la participación social (participación sectorial o virtual: demandas sociales reivindicativas y urbana, movimientos sociales) son formas de participación ciudadana (Álvarez y Castro, 2010).