Aunque probablemente el motor del cambio cultural que llevará a la formación de la cultura ibérica en esta zona se revela en la interacción entre el impacto de la presencia fenicia y las transformaciones de los grupos locales, lo cierto es que, salvo hallazgos excepcionales,
en el Guadiana Menor solo tenemos evidencias de una explotación y tránsito desde el s. VI a.C. (Figura 2). Tres im- portantes asentamientos constituirán los extremos entre los que se traza el movimiento regional: Úbeda la Vieja, en la confluencia del Jandulilla con el Guadalquivir, a me- nos de 5 km de la desembocadura del Guadiana Menor; Toya, en la confluencia de este río con el de Quesada; y Galera, en plena hoya granadina y en el camino que seguirá la formación fluvial hacia el Alto Guadalquivir. Además de ellos, en esta primera etapa y controlando el acceso al Guadiana Menor desde el camino de Gra-
Figura 2.–Yacimientos y caminos durante el Ibérico antiguo en el valle del
Guadiana Menor: 1) Úbeda la Vieja; 2) Cámara de Hornos; 3) Toya;
4) San José de los Propios; 5) Castellones de Céal; 6) Canto Tortoso; 7) Cerro Forruchu; 8) Barranco del Moro.
nada se constituyeron los poblados de Cerro Forruchu (Villanueva de las Torres) y Canto Tortoso (Gorafe), en cuyo entorno se juntarían las rutas de entrada hacia el curso medio del río (Adroher et al., 2002).
La voluntad de facilitar este camino se demuestra con la fundación del asentamiento de Castellones, en un lugar clave que domina el encuentro del Guadiana Menor con el río de Céal, controlando el vado que permite cruzar este último y seguir el camino de forma paralela al pri- mero. Esta localización parece cambiar ligeramente las rutas anteriores, puesto que a pesar de no haberse halla- do asentamientos más antiguos, contamos con la infor- mación del depósito de Arroyomolinos, consistente en tres hachas de bronce y dos brazaletes (Siret, 1913: 358, 427, 422), que pudieron vincularse a un vado situado 3 km aguas arriba del río de Céal, en una ruta alternativa que volvió a recuperarse en época histórica, cuando el asentamiento de Castellones se abandonó. Aunque los restos arqueológicos de esta etapa son muy escasos, dada su infraposición a niveles posteriores, la presencia de una necrópolis de incineración muestra el carácter permanente del asentamiento, y la probable explota- ción de los terrenos aledaños.
A pesar de que se han realizado prospecciones en las áreas intermedias entre Cerro Forruchu-Canto Tortoso y Castellones de Céal, no se han encontrado evidencias de lugares intermedios. La aplicación de un itinerario hipo- tético automático con recorrido de mínima fricción en- tre estos lugares se introduce en el fondo de valle, cosa más que improbable teniendo en cuenta el carácter alta- mente variable del caudal y las dificultades que plantean diversas zonas de estrechamientos, como la “Cerrada de la Puerta”, que no permiten seguir por la vega. Los cami- nos discurrirían probablemente por el borde de la mese- ta que hoy ocupan los Llanos de Pozo Alcón hasta enla-
zar con el camino tradicional de herradura que llevaba hasta Céal por lo alto de las lomas, descendiendo en este último punto hacia el vado. La distancia con este trazado rondaría los 30 km, lo que permitiría hacer una jornada intensiva de recorrido.
Por su parte, la continuación del camino hacia la desem- bocadura del Guadiana Menor transitaría probablemen- te también por la zona de pendiente al menos hasta el entorno de la actual población de Huesa, acercándose luego hacia el curso del río para llegar a Toya, lo que de nuevo supone una distancia en torno a 30 km. Sin em- bargo, a cierta distancia de esta población el camino se dividía ofreciendo la oportunidad de alcanzar directa- mente el asentamiento de Úbeda la Vieja. Esta bifurca- ción parece confirmarse por la presencia en esta etapa del importante yacimiento de San José de los Propios (Figura 3), localizado en prospección, y que parece per- durar solo hasta inicios del s. V a.C.
Este lugar fortificado se sitúa en la margen izquierda del río y domina el “Vado de las Cabras”. Su distancia respec- to a Toya es de menos de 10 km y apenas de 8 km res- pecto a la Cámara de Hornos (Molinos y Ruiz, 2007). Su emplazamiento y sus características muestran el carác- ter estratégico de la ruta del Guadiana Menor en estos momentos y el interés de los grandes asentamientos por controlarla. Sería necesario un estudio paleogeográfico detallado para determinar si el río, que hoy transcurre directamente junto al yacimiento, ha cambiado su po- sición entre la época ibérica y la actual. La zona de vega formada por los aportes fluviales parece tener una for- mación reciente, y ciertos indicios pueden apuntar a que en época antigua el río discurriese lamiendo su margen derecha y no la izquierda como en la actualidad. El he- cho de que la Venta de San José, un yacimiento roma- no situado a poca distancia y en el mismo flanco que el asentamiento ibérico, se encuentre cortado por la acción del río, apoya esta hipótesis (Mayoral, 2004: 241, Lám. 22). La clara vinculación del yacimiento al vado y al acceso directo a Úbeda la Vieja por el llamado “Camino Plata” no implica que esta población careciera de recursos agríco- las y ganaderos directos. De hecho, la vega inmediata y el piedemonte ofrecían oportunidades para el cereal y los cultivos de huerta, además de que la llanura de inun- dación inmediata y su entorno era un lugar adecuado para el pasto. De hecho, las muestras de polen obteni- das6 revelan un paisaje muy deforestado, donde el por-
centaje de árboles apenas alcanza el 10-20%, siendo mayoritario el de plantas herbáceas, muy especialmente pastizales graminoides con una clara vocación pastoril.
6 Las muestras de polen han sido estudiadas por el Dr. José Antonio
López Sáez, responsable del Grupo de Investigación de Arqueobio- logía del Instituto de Historia (CSIC).
Se conforma así un paleopaisaje completamente abier- to, altamente antropizado, donde puede confirmarse una alta presión ganadera y antrópica bajo condiciones climáticas térmicas fundamentalmente áridas.
El siglo V a.C. supone una reorganización del paisaje que provoca la desaparición de los puntos de apoyo de la ruta, tanto en las cabeceras como en el interior del va- lle. Ni Canto Tortoso ni Castellones de Céal están habi- tados en este momento y San José de los Propios termi- na como muy tarde en el primer cuarto del siglo7. Estos
datos muestran que el proceso de urbanización que se desarrolla en estos momentos, concentrando a la pobla- ción en los grandes hábitats y definiendo sus territorios (Ruiz, 1992: 114), provoca el establecimiento de fronteras más que la interrelación entre grupos vecinos. Son muy escasas las tumbas y los materiales importados pertene- cientes a esta centuria, en la que sin embargo se cons- truyen grandes –y efímeros– monumentos como el de Porcuna (Negueruela, 1990), donde se representa todo un imaginario del poder y unos enfrentamientos entre grupos ibéricos que, aunque llevados al plano mítico, debieron tener un correlato real.
Estos cambios van a comportar una progresiva reestruc- turación de las relaciones entre la ciudad ibérica y su te- rritorio. La jerarquización social permite el despliegue del poder de las élites y éstas promoverán el desarrollo de nuevas tecnologías que permitan intensificar y controlar la producción. La generalización del hierro para el utillaje agrícola implicará cambios productivos y demográficos,
7 C14: AA 63082 2479± 42 BP, 770-480 cal BC 86,5%; C14: AA 63083:
2436± 38 BP, 600-400 cal BC 64,1%. Programa de calibración: OxCal versión 3.10. Agradecemos al Dr. Antonio Rubinos, del Institudo de Química-Física Rocasolano (CSIC), el asesoramiento sobre la calibra- ción de las fechas.
impulsando nuevas formas de explotación de la tierra. Se adquiere ahora una capacidad sin precedentes para mo- dificar y colonizar el paisaje (Buxó, 1997: 299). Las aristo- cracias tenderán a asumir la propiedad de la tierra vincu- lándola necesariamente a la ciudad que controlan. Este modelo aristocrático se consolidará a lo largo del s. V a.C., alcanzando a fines del siglo un carácter expansivo sobre los territorios dominados desde el hábitat principal.