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Los peatones

5. La percepción de riesgo y la realidad de las prácticas

5.1 Los peatones

[...] por lo general, los riesgos bien advertidos resultan estar conectados con princi- pios morales legitimadores. (Douglas, 1996: 98)

Cuestión distinta es la de si la sensibilidad más aguda a los riesgos hace que los indi-

viduos sean más prudentes a la hora de evitarlos.(Douglas, 1996: 26)

Los peatones mayores perciben claramente los riesgos de la circulación urbana para mismos y son capaces de definirlos, a un tiempo, en términos de causas y de consecuen- cias. El temor expresado con mayor frecuencia es el atropellamiento por un automóvil y, en menor medida, por otros vehículos,97 clasificado como temor o miedo por la propia

persona, al daño físico grave o a la pérdida de la vida. Sus discursos reflejan el interés por salvaguardar la propia integridad física, así como las representaciones acerca de las posi- bles consecuencias de la falta de eficiencia de la propia agencia ante sucesos para ellos

94 Que no son necesariamente fijas, pueden variar de acuerdo con las circunstancias.

95 Incluyendo la propia experiencia en él y el conocimiento de las reglas que orientan sus acciones. 96 Mientras las causas fueron incluidas de manera más o menos explícita en las preguntas acerca de

diversos factoresde riesgo –como parece ser lo más frecuente en la investigación sobre AT– las refe- rencias a consecuencias surgieron más espontáneamente en las respuestas.

97 Como ciclomotores, motos o bicicletas, pues perciben las prácticas de riesgo que desarrollan sus conductores, aun en su propio perjuicio. Pero los jóvenes que conducen estos vehículos por motivos laborales fueron los más justificados por los adultos mayores, debido a las exigencias de desempeño a las que están sometidos en sus trabajos precarios y también por contarse ellos mismos entre los usuarios más vulnerables.

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imprevisibles98 y el poder de daño de la agencia de quienes conducen vehículos. Un temor

expresado con frecuencia fue al hecho de que, debido a un choque o a una circunstancia fortuita –como un bache que desvíe la dirección del vehículo– y sin que medie culpabilidad del conductor, un auto se suba a la vereda o se metan adentro de un negocio. Quienes se definen como peatones prudentes y respetuosos de las normas de tránsito que ponen en juego acciones de seguridad personal, perciben así que el único riesgo que podrían correr es el causado por otros agentes o factores.

E: ¿Alguna vez sufrió o tuvo algún AT? ¿Alguna vez pensó que algo así podía pasar-

le? ¿Qué cosas le dan más temor en la calle?

—Eso depende del instinto de conservación [...] es el miedo: “No, no cruzo la calle porque me van a pisar”… “ah, hay una obra en demolición, voy a pasar por otro lado, me cruzo”. Si no tenés el instinto de conservación desarrollado…, que es lo que te frena Sería por imprudencia de la otra parte, no por imprudencia mía, o por un accidente o un desplazamiento de un auto por un choque o una cosa así… (Noé, P75)

—Siempre, si no, no estás atento ... con mi experiencia [como conductor] veo muchas maniobras relacionadas con la pérdida del control del vehículo [...] mi temor es a que haya algún accidente, a que se enganchen dos vehículos, uno se desplace, porque eso para mí sería impredecible [porque] estoy ya prevenido contra todo lo que yo sé(Juan, P72)

—Sí, por eso tengo miedo a cruzar la calle, porque tengo temor que algún día me

atropellen. Una vez [...] justo en la mitad de la calle me caí, decí que los autos estaban lejos, me pude levantar. Pero si no me levanto me llevaban por delante. [...] Es una casualidad pero que no estás exento de que te pase (Ana, P78)

—... uno tiene cuidado pero a veces [..], uno está en una esquina y se sube un co- che,.. no está a salvo nadie, ni en la puerta de tu casa. [si yo sufriera un AT] quizás no va a ser imprudencia mía en las calles, más por imprudencia de los que manejan.(Ada, P69) Las principales estrategias de cuidado –en cuanto prácticas durables, de las que los sujetos dieron razones–, centradas en los aspectos positivos de la propia agencia, son las siguientes: esperar a que la luz a su favor recién se inicie; no cruzar sola/o por la esquina o la cebra, sino esperar a que se junte un grupo de peatones, a fin de ser más visibles para el potencial conductor irrespetuoso; tomar un taxi por una o dos cuadras, para cruzar una avenida ancha que presenta dificultades al cruce peatonal; cambiar de acera para circular por la vereda que consideran más segura (porque hay autos estacionados que amortigua- rían el eventual impacto de uno que subiera a la vereda); evitar salir de casa.

... pierdo unos minutos pero espero que vuelva a cambiar, y me gusta cruzar cuan-

do recién cambió el semáforo porque me siento más segura (Cora, M69) Porque en

alguna parte es más corto el tiempo, en otras más largo... (Lía, P68)

Si estoy sola me cuido. Si estoy en grupo no, voy con ellos, pero porque están todos, no nos van a llevar a todos por delante, pero sola no la cruzo a la esquina yo, muy difícil, me voy hasta la otra esquina donde sé que van a parar porque no hay vuelta (Ana, P78) Estas prácticas, relativamente seguras en lo que respecta a factores previsibles, requieren de tranquilidad, capacidad de reflexión, disponibilidad de tiempo y también de renuncia a dere- chos y disfrutes. Las constricciones situacionales (de tiempo, del medio, de las prácticas ajenas, etc.) llevan a otros sujetos al desarrollo de prácticas más peligrosas para sí mismos. Al tomar en cuenta sus atribuciones de causalidad, responsabilidad y culpa a las personas, objetos, con- textos y procesos que podrían convertirlos en víctimas de atropellamiento, las percepciones de los peatones se pueden agrupar analíticamente en tres tipos de situaciones, que implican la interacción entre la agencia de los actores involucrados y entre ésta y aspectos de la estructura urbana.99 Los dos tipos de situaciones más aludidas refieren a las infracciones de los conducto-

res y a las constricciones que los peatones enfrentan en el entorno físico. En tercer lugar, las me- nos reconocidas de manera explícita, son aquellas donde sus propias prácticas los exponen al riesgo de ser atropellados. Así, tanto desde el punto de vista de las causas como de las posibles consecuencias, al hablar sobre la percepción del riesgo de AT los peatones tienden a clasificarse a sí mismos más como víctimas potenciales que como posibles causantes.

En primer lugar, las transgresiones de los conductores que ponen en peligro a los peato- nes que cruzan confiados: ellos no ven los semáforos, cruzan el semáforo a último momento, acelerando para evitar el corte de luz, arrancan y “pican”, salen a velocidad con luz amarilla;

98 Incluyendo el hecho de estar, uno mismo, en el lugar y momento de la ocurrencia.

99 Por supuesto, la percepción de riesgo se potencia por la concurrencia de causas y factores de diverso tipo.

invaden las líneas blancas cuando un embotellamiento les impide seguir avanzando; doblan rápido y pasan por delante del peatón o casi rozándolo; giran en las avenidas cuando no está permitido hacerlo, o a la izquierda sin poner el guiño. Estas percepciones incluyen, de manera implícita o explícita, juicios de valor que implican atribución de culpa e intencionalidad, deman- das de sanción legal a los transgresores (los irresponsables, imprudentes, los que no les importa nada del otro) y nociones de injusticia por la percepción de asimetría de poder y falta de reci- procidad en sus actitudes de respeto, tolerancia o consideración hacia el otro.100

Cuando van como locos sí, eso te causa temor. [...] yo le tengo pavor a la velocidad. A esos locos que arrancan... Ayer mismo, en la calle Directorio, uno por ganar un segun- do, cruzó que ya estaba la luz roja, no me agarró por casualidad, para irse a parar en la otra esquina que ya estaba la luz roja, ¿te das cuenta? (Dina, P73)

[los automovilistas manejan mal] porque los veo muy imprudentes, ellos tienen auto y allá van ... los peatonesque se mueran. Eso no puede ser (Dina, P73)

[...] aparece un coche, o un medio de transporte cruzando el semáforo en rojo,[...] eso es una brutalidad, a esa persona no se le puede disculpar. Hay que sancionarlo, con multa, con lo que sea, y si hace falta, sacarle el coche, no darle posibilidad de que siga

conduciendo, porque [...] está cometiendo un crimen. El que va a una velocidad que

no corresponde, y cruza semáforos, eso es lo más peligroso, el que dobla, a veces muy rápido, porque el que dobla despacito deja que el peatón vaya cruzando ... O el peatón

[se]para y deja que el coche se adelante, aunque no es lo correcto(Raúl, P74) Aunque el foco de la indagación estuvo puesto en la interacción entre peatones y auto- movilistas, aquellos de los primeros que viajan habitualmente en colectivo hablaron de los peligros causados por los estilos de manejo de los choferes profesionales y de las constric- ciones que les representan las falencias en el diseño de las unidades (como la altura de los escalones en el ascenso y descenso). Un temor típico, expresado por las mujeres mayores, es el de caer a la calle mientras están ascendiendo o descendiendo.

En segundo lugar, se mencionan con similar frecuencia características de las vías, del

equipamiento urbano y del ordenamiento de la circulación que contribuyen a configu- rar situaciones de peligro y aun a inducir a transgresiones de los peatones.101 Entre las más

mencionadas se encuentran las avenidas muy anchas, con grandes distancias o varios tramos para atravesar; los tiempos de cambio de luz de los semáforos que resultan insuficientes para quienes no pueden caminar rápido o correr; la ausencia de semáforos en esquinas de mucho tránsito vehicular y peatonal; semáforos muy distanciados entre sí, especialmente en avenidas importantes y de tránsito rápido, que los obliga a caminar grandes distancias para poder cruzar en forma correcta (o los induce a cruzar donde no hay señales); habilitación de paso a peatones y conductores al mismo tiempo o sin luces diferenciales para cruce peatonal y giro vehicular (o vehículos que doblan en esquinas sin semáforos); obstáculos a la visibilidad.

... miedo a estar cruzando en una esquina y que venga alguien en la curva y me atro- pelle, … que cambie la luz antes de que yo termine de cruzar, eso sí. Y el no sentirme fuerte para correr (Cora, P69)

Yo miro, miro las luces de giro del auto que viene de frente para saber si va a doblar, es más difícil… cruzar acá Asamblea... y ahí hay una falta de responsabilidad del con-

ductor, algo que el conductor no quiere entender que por más luz verde que tenga

cuando él planea un giro permitido entra en una calle que no está habilitada [...] él tiene un flujo de gente que va por la senda peatonal, él tiene que fijarse, frenar, parar,

y a la persona que está cruzando, tiene una obligación fundamental, de dejarla

pasar(Juan, P72)

Los coches que pueden atropellarte, que no tienen cuidado al girar una esquina,

giran como locos, y vos confíás que ese coche va a girar pero no que se viene encima, porque, [...] ellos tendrían que girar por detrás de ti y con cuidado para que el peatón

tenga tiempo para cruzar (Ada, P69)

... yo para cruzar Hidalgo tengo que mirar si es que viene alguien detrás del camión. A ver qué pasa. Si no llego a mirar, me distraigo, puede atropellarme cualquiera. Y yo digo: “hasta que no se mate alguno no van a parar” ... así que yo digo, “acá hay que

100 La hostilidad hacia los conductores también parece responder al resentimiento de aquellos que, por diversas causas ajenas a su voluntad no pueden conducir y que, para salvaguardar su vida, se ven obligados a resignar también suderecho de prioridad de paso.

101 Algunas de estas situaciones fueron tratadas en la sección dedicada a las percepciones sobre la nor- mativa vigente y a propósito de los conflictos de intereses entre peatones y conductores.

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protestar”. Todos los vecinos deberíamos pedir que pongan un semáforo. Porque no se

puede cruzar así [...] Y a veces no voy a esa verdulería que suelo ir siempre porque

tengo que trasladarme hasta Hidalgo para cruzar con el semáforo y dar toda la vuelta.

La verdad que a veces compro acá en la esquina que me queda más cerca. No me

gusta la mercadería, pero me veo obligada a no cruzar(Lola, P77)

Bueno, una avenida es más difícil, porque es más ancha, es más tiempo, si tiene dos manos hay que tener cuidado con los que doblan, los que vienen por la calle perpen-

dicular, entonces hay una serie de cosas que las personas tienen que estar siempre

alertas. Por supuesto que cuanto más ancha la avenida, peor. [...] con vehículos que van a 100 Km., es mucho más peligroso que una calle donde puedan ir a sesenta y es más angosta para cruzar más rápido [...] la Av. Libertador tiene tramos enormes para cruzar ... de dos o tres cuadras ... y no están bien demarcados ... no está bien claro. Aparte el tiempo que lleva cruzar y el tiempo que el semáforo está parado [...] porque

un peatón no puede ir corriendo (Raúl, P74)

A los factores del entorno físico se agregan errores en la evaluación de la situación por conductores que se apresuran para aprovechar la luz a su favor y de peatones que estiman mal las distancias que los separan de los vehículos que se aproximan, la velocidad a la que se mueven y el tiempo de corte del semáforo, y errores en la anticipación de la acción que desarrollará el otro: cada uno puede imaginar –o espera, orientado por sus propias reglas cul- turales o morales de convivencia– que el otro lo dejará pasar. En estos casos, el peatón puede apelar al sentido de responsabilidad del conductor, mientras éste puede suponer, consciente de su mayor poder de daño, que el peatón adoptará una actitud de responsabilidad en el cuidado de sí mismo y no continuará avanzando.102 Los riesgos de este tipo se relacionan con

el sentido de confianza defraudada, juicios de valor, atribución de culpabilidad e incapacidad de ponerse en el lugar del otro y nociones de imprevisibilidad; y, también, autojustificación.

Vienen tan ligero que a uno le parece que no viene nadie. Yo voy a cruzar porque,bue- no, creo que no viene nadie y de repente me aparece uno, entonces le tengo que hacer así con la mano [gesto] para que apacigüe la velocidad porque parece que se viene enci-

ma… porque tengo miedo viste… por eso grabame para poner semáforos… (Luz, P85)

Temor ... y, por ejemplo que yo no mire bien por donde tengo que cruzar y me

arrolla un auto, eso es terrorífico, porque no siempre se lleva la mejor parte. Un bólido de esos que te choque, lo hace [a uno] volar por el aire hasta que queda todo destarta-

lado. Yo como peatona siempre fui muy educada, porque yo respeto –si yo no respe-

taba yo no estaría viva– [...] entonces yo respeto muchísimo mi tiempo y yo no me largo [a cruzar] pienso... bueno, también los otros tendrían que pensar como yo, y no es así, así que un accidente pasa por eso [...] a veces los autos pasan con la luz que no les corresponde, porque ... si es la verde para ellos y la roja para los peatones pienso que también ellos tienen que respetar, y no. Muchísimas veces [...] los autos pasan con la roja, y fijate ahí si una persona [pensara] “bueno, la roja es mía” y yo paso lenteja como

yo te dije, ¿qué pensás si viene un auto a noventa o ciento veinte?... Nada, una vida

que no está y nada más. [Relata experiencia personal]: o sea que no sé quién tendría la culpa, será yo que no miré para atrás [...] pero la velocidad que traía [el taxi] para pasar el semáforo, viste cómo hacen los autos, ellos calculan, entonces les duele tener que esperar segundos y aceleran y ahí es también cuando pasan catástrofes porque una boba... que no miré para atrás y caminaba lentamente [...] (Lía, P68)

¿Cómo puede ser que un coche da vuelta en la esquina y sabe que en esta esquina está el semáforo en rojo, y pega una acelerada rapidísimo? ¿Y si yo llego ahí cruzando por el medio de la calle, cosa que no debería hacerlo, pero que a veces lo hago? ... aceleran como para tirarme el coche encima, y total tienen que frenar en la esquina... (Karl, P72)

[...] y fui a cruzar y yo vi que lejos venía un auto. Como el auto venía lejos –no sé, me parece que no había semáforo ahí–. Y dije “sí, tengo tiempo a cruzar” y el auto pen- que yo lo iba a dejar pasar a él y aceleró. Cosa que el auto no tendría que haber acelerado, tenía que esperar a ver qué hacía yo. Y entonces yo venía cruzando lo más bien y de pronto me pasa por atrás:... casi me caí, de cómo me asusté. [...] ... si yo me puse a cruzar porque vi que venía lejos, ¿por qué tuvo él que acelerar pensando que yo lo iba a dejar pasar? Así pasan los accidentes [...] Al ver que yo estaba decidida a cruzar [creí que] me iba a dejar cruzar. Y él creyó que yo no iba a cruzar (Cora, P69)

102 O la velocidad a la que circula y su evaluación de los otros vehículos que lo rodean puede no permitirle detenerse a tiempo o realizar una maniobra para esquivar al peatón.

Según surge de los discursos, el peatón esperaría, de acuerdo consus propias reglas morales103 que, actuando de acuerdo con la ley y –aun si él/ella mismo/a la estuvieratrans-

grediendo– el automovilistarespetara su integridad.

En tercer lugar se cuentan las escasas transgresiones propias reconocidas por los peatones al hablar sobre sus percepciones de riesgo: cruzar por mitad de cuadra, sin se-

máforo, no respetar la senda, cuando los autos parecen lejanos, o entre autos detenidos

en el semáforo; bajar el cordón de la vereda para esperar la luz habilitante para cruzar o la llegada del transporte colectivo.

E: ¿Alguna vez pensaste que algo así [un AT] podría ocurrirte?

—Sí, cómo no. Por mi inconsciencia, a mí me protegen, sino ya tendría que estar

arriba de un auto. Ahora no tanto, pero hace dos años, todo el grupo mío me vieron cruzar Córdoba ... casi me mata un [colectivo] 132. Es parte de mi personalidad, de mi inconsciencia,... ¿qué apuro puedo tener? O por no perder un colectivo... ¿qué puedo ganar? (Dina, P73)

—A mí me tocó una vez, cruzar la Av. Libertador. Por supuesto que la culpa la tuve yo. Porque yo no hice lo que corresponde y era un lugar donde [no era] el cruce de peatones. Yo vi que los coches estaban lejísimos. Cuando cruzo, fiado por la distancia –estaba como a tres cuadras el coche más cercano y de golpe, como iba a ciento veinte, ciento treinta, estaba al lado– y cuando estoy en medio de la avenida, me encuentro con dos coches que pasan uno adelante y otro detrás. Bueno, ése es el ejemplo de un peatón

que es una persona que merece que corra peligro. Pero es un aprendizaje(Raúl, P74)

El mismo Raúl, cuyo argumento completo fue fragmentado a los fines analíticos y ex- positivos, proporcionó, en el apartado anterior, las razones para su transgresión, inducida por las constricciones materiales (tramos anchos para cruzar, semáforos demasiado distan- ciados) y la ambigüedad de las señalizaciones y la demarcación de sendas peatonales. En éste, como en los otros tipos descriptos de evaluación y definición del riesgo, los discursos peatonales sobre experiencia personal de haber estado expuesto/a a situaciones de peligro para su integridad física, suelen enfatizar el aspecto de aprendizaje de cuidado de sí mismo, poniendo el énfasis en la agencia personal para el desarrollo de una actitud de cuidado basada en la propia responsabilidad.

Sin embargo, el análisis a lo largo de todos y cada uno de los casos, permitió concluir que este aprendizaje no siempre se aplica, que las prácticas –más seguras o más riesgosas– de-