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INTERNET Y LA TECNOLOGÍA DESDE EL PRISMA DE LA COOPERACIÓN Y LOS BIENES COMUNES UNAS

3.1. Claves del resurgimiento del Neorepublicanismo frente a un desgastado modelo Liberal Entre la oposición y el progreso al modelo establecido y sus

3.1.2. Los principios básicos del fundamento Neorepublicano: Libertad y virtud cívica

En el Neorepublicanismo86 hay dos elementos a través de los cuáles se rige todo su planteamiento filosófico y pragmático que son: la libertad como no-dominación y la virtud cívica87. Estos se relacionan entre sí y arrojan otras características como la ciudadanía, la justicia, la igualdad política, la libertad política y sus características de implementación y la deliberación que se condensan dentro de un modelo republicano de democracia deliberativa88 (Pettit, 1999; Sunstein, 1988). Este modelo se distingue por ser equitativo en el proceso de toma de decisiones y en la distribución de información dirigida a la partes implicadas en el proceso de deliberación. De acuerdo con Dahl (1990), este proceso se denomina “poliarquía”, el cual se basa en argumentos, valores de racionalidad e imparcialidad para concluir en el bien comunitario (Elster, 1998: 8). Esta democracia se fundamenta en la consideración de la igualdad, el bien común y la autonomía. Persigue maximizar los procesos de configuración y acción, a través del proceso deliberativo que toma fuerza a través de los trabajos de Cohen (1989) bajo la influencia de las obra de Sunstein.

De las características previas la libertad es el quid que desarrolla las características previamente mencionadas. Para Pettit el republicanismo no es dogmático, ni doctrinario (1999: 195), para hacer referencia que en las políticas republicanas no hay manual de cómo proceder, sino que simplemente se parte de la no-dominación.

Respecto a la libertad, en la obra “Republicanismo. Una teoría sobre la libertad y el gobierno”89 (1999), Pettit90 plantea que la libertad es posible cuando los demás no interfieren arbitrariamente en nuestras decisiones, “disfrutaremos de la no-dominación, en tanto la no-dominación esté garantizada para quienes estén en la misma clase de vulnerabilidad que nosotros” (1999:164).

86 Término que utilizaré para referirme al resurgir del pensamiento, pero entiéndase también como

Republicanismo cívico o Republican revival. N. de A.

87 A diferencia del Republicanismo clásico, en el planteamiento de Pettit (1997), el autogobierno

desaparece en el Neorepublicanismo para dar preponderancia a la libertad y el civismo o virtud cívica.

88 En 1980 Joseph Bessete utiliza por primera vez este término y es retomado por Carl Sunstein en 1985

para aplicarlo dentro del modelo democrático neorepublicanista. (Bessete, 1980)

89 Pettit hace un análisis profundo sobre la concepción de libertad heredada de Constant (1819) y Berlin

(1958) y propone una tercer alternativa “libertad como no-dominación” en la que nadie tiene la capacidad de interferir en la libertad de otro. Para una descripción más profunda. (Pettit, 1999)

90 es el más importante representante en la reformulación del término libertad humana (Skinner, 2005:

Para el Neorepublicanismo es necesario que la sociedad tenga una concepción de lo que es “ser libre”, para entonces entender el significado de detentar o perder la libertad. En palabras de Skinner “cualquier concepción de lo que significa para un ciudadano poseer o perder la libertad debe partir de lo que se considere que significa para una sociedad civil ser libre” (1993. En Ovejero & Gargarella, 2003:19). Por tanto, la libertad se plantea, por un lado, como un conjunto de estructuras independientes unidas por la condición de no ser sometido a un poder arbitrario de un dominador y, por el otro lado, como garantía del disfrute de una libertad eximida de cualquier tipo de dominación. (Pettit, 1999: 225; Lovett, 2014). Desde esta libertad surge el concepto Republicano de justicia desde una acepción amplia91, que abarca la virtud de los hombres y las prácticas justas.

Por todo lo anterior, el concepto de libertad de este pensamiento no difiere mucho del correspondiente al Liberalismo, aunque intenta desmarcarse del mismo. Ambos parten de una concepción negativa que persigue la no interferencia a través de un marco legal o de leyes. No obstante, los Neorepublicanos son libres en tanto son ciudadanos protegidos por leyes que evitan toda interferencia arbitraria o potencial (Pettit, 1997: 57) y los liberales, desde una posición más individualista92, gozan de la libertad cuando las interferencias están delimitadas por un marco legal que garantiza la no interferencia. Este pensamiento político plantea la promoción de una concepción de buena vida, no en el sentido de los liberales, sino una buena vida que tiene sus raíces en el valor de la ciudadanía activa. Esto resulta en la generación de virtudes cívicas para impedir cualquier esbozo de corrupción y establecer los puntos de una democracia capaz de sostener la libertad y las virtudes que el Neorepublicanismo reclama (Lovett, 2014; Gonzáles & Colomer, 2010: 10). Aquí los valores –virtudes– y las normas cívicas - leyes– se entrelazan puesto que, como afirma Maquiavelo, “así como las buenas costumbres necesitan, para mantenerse, de las leyes, así también las leyes, para ser observadas, necesitan de las buenas costumbres” (Viroli, 2014: 91). Por este tipo de relaciones, el neorepublicanismo da tanta importancia a los hábitos de virtud cívica y

91 No solamente entendida como distributiva, conmutativa o como un conjunto de principios. (De

Francisco, 2014: 70)

92 El planteamiento de libertad negativa desde una visión liberal se sostiene de argumentos como el de

Constant (1988) y Berlin (1969). El primero identifica que la principal necesidad de los modernos, en comparación con la libertad antigua, es la independencia individual. Por su parte, Berlin (1969) sostiene que la libertad negativa no restringe las libertades individuales y garantiza la esfera privada.

ciudadanía.

La virtud cívica, junto a la libertad, se entiende como un compromiso93 con la República a través de la participación activa de los ciudadanos en la esfera pública. En este sentido, la libertad individual se alcanza, de acuerdo con Skinner, cuando los ciudadanos se hacen cargo de los asuntos públicos y no consignan la confianza a los “príncipes” (2003:114). Es decir, la virtud cívica es requisito para alcanzar la libertad porque por medio de ésta se mantienen las instituciones, se controla el poder y se vigila de no caer en la corrupción. Aunque la virtud cívica no es el fundamento normativo del pensamiento (Ovejero, 2005: 125), aparece como necesaria para el florecimiento personal y el correcto funcionamiento de la vida pública (Viroli, 1999, en Vargas- Machuca, 2006: 70).

Las leyes son para la libertad y la libertad es razón de las leyes. Estas no son arbitrarias como temen los liberales, sino que son equivalentes a las necesidades de los ciudadanos. Las leyes advienen del constitucional que protege la libertad dentro del imperio de la ley y promueve, por medio de las instituciones políticas, la dispersión de poderes94, el orden normativo y las virtudes cívicas. Estas últimas razón y causa del mantenimiento de dichas instituciones a través de la participación y compromiso de los ciudadanos que gozan de libertad y derechos (Pettit, 1999: 225-239). Por su parte, los derechos individuales están creados en el marco político. No son previos a las personas como en el caso de los liberales.

3.1.3. La importancia de la participación ciudadana en el proceso deliberativo

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