INTERNET Y LA TECNOLOGÍA DESDE EL PRISMA DE LA COOPERACIÓN Y LOS BIENES COMUNES UNAS
3.1. Claves del resurgimiento del Neorepublicanismo frente a un desgastado modelo Liberal Entre la oposición y el progreso al modelo establecido y sus
3.2.3. Teoría de la comunidad de individuos vinculados
El liberalismo se presenta como una teoría universalista y de los derechos, sin embargo los comunitaristas denotan que tal universalismo ignora las experiencias y distintas realidades de la sociedad y las comunidades, la cultura. Además, observan una
122 La “igualdad compleja”, contraria a la “igualdad simple” que funciona como estrategia para afrontar el
monopolio de la justicia distributiva, imposibilita la dominación reduciendo el predominio entre las diferentes esferas sociales, defiende las fronteras de dichas esferas por medio de un criterio de distribución, se distribuirán los bienes a través de diferentes agentes impidiendo así que un grupo determinado obtenga tanto poder que pueda ejercer algún tipo de dominio sobre otra esfera. Es una forma de comprender el significado de los bienes sociales y examinar las diferentes esferas distributivas por separado. (Walzer, 1993:132)
123 Por ello considera que no puede apelarse a una forma de justificación privilegiada para los principios
distributivos de justicia como la razón, el contrato social o la naturaleza. (Walzer, 1993, 106)
124 Existen algunos autores que descolocan a Walzer como Comunitarista, para Rivera López, Walzer no
ha de considerarse comunitarista pues su “universalismo reiterativo” rompe con el rechazo a la tesis universalista dando a cada nación elegir sus principios. (Rivera López, 1999)
-Pisier, Duhamel, Châtelet consideran que éste planteamiento tiene un tinte universalista porque se presenta como valida universalmente, aunque es cada comunidad la que debe darle el contenido específico respetando las particularidades y elecciones de cada comunidad. (Pisier, Duhamel & Châtelet,
insuficiente receptividad de la solidaridad social en la que se deja de lado la importancia del crecimiento personal, la madurez y la autorrealización dentro de un contexto social. La comunidad125 puede ser explicada como un conjunto de personas que tienen algo en común que los une. Esas cosas en común pueden ir desde la ubicación geográfica, el trabajo, los gustos o la adhesión a una causa social126. Por ello, los principios de justicia, de acuerdo con Bell (2013) son aquellos que están impregnados en las tradiciones y en las formas de vida de la sociedad, los cuales pueden variar según determinado contexto. Sandel, contrario a una comunidad en sentido constitutiva127, observa la importancia de la participación en la vida pública, para construir una sociedad cohesionada y vinculada a su cultura (2000:87-89). En relación con Sandel, MacIntyre considera que el universalismo liberal es el camino para el empobrecimiento político y moral, por lo que ve necesario el desarrollo de ciertas prácticas dentro de la comunidad pues son el medio de perfeccionamiento de las virtudes128 (1987: 254).
Inspirado en la idea Aristotélica de el hombre como “animal político”129, Taylor (1985) considera que las personas sólo se entienden a sí mismas como parte de una comunidad de propósitos comunes, por ello sostiene la “Tesis Social”, como Tesis Antiatomista. En ella, la capacidad de autodeterminación130 sólo se puede ejercer desde una sociedad en particular, con un determinado contexto social y unos bienes sociales irreductibles como la cultura, que constituye muchos bienes como el lenguaje (1985: 190-191). Desde su
125 La comunidad, para los liberales, se concibe fundamentalmente como “un sistema equitativo de
cooperación social entre personas libres e iguales” y su bienestar se alcanza a través de la cooperación de personas mutuamente desinteresadas, pues sus fines son previos a ellos. (Rawls, 1996: 39)
126 Hay autores más extremos y críticos como Henry Tam que considera que cuando las personas no son
parte de una vida comunitaria éstos no pueden desarrollar la moral, el lenguaje o la cultura. (Tam, 1998: 220).
127 Aquella que elimina las posibilidades de desarrollar una vida pública limitando los propósitos y fines
comunes y otorga a las personas ciertos fines como “atributos”, no como “componentes” del “yo”. (Sandel, 2000: 86)
128 Critica la concepción del sujeto desvinculado, la cual tiene como principal cuantía la capacidad de las
personas de elegir los fines y no los fines que cada uno elige, esto resulta ser atomista para los comunitarios, puesto que se percibe de forma fragmentada la acción de las personas; si el yo está disociado de las relaciones sociales y los papeles de cada hombre, las virtudes se colocan por debajo de cualquier fin y la vida se convierte en una serie de eventos aislados de acuerdo a sus fines y, como resultado general, la integridad del hombre se ve degradada. (MacIntyre, 1987: 252-254)
129 Ante la pregunta ¿Cómo es que los hombres pueden ser autosuficientes para la sociedad? Taylor
considera que mientras los hombres sean concebidos como personas asoladas, éstas no serán autosuficientes por lo tanto permanecerán así para la sociedad. (Taylor, 1985: 190)
130 A través de la autodeterminación los individuos desarrollan su identidad por medio de la matriz social,
la cual podría permitir la toma de decisiones de forma autónoma o la participación activa en la deliberación de los asuntos públicos. (Taylor, 1985: 209)
perspectiva multiculturalista131, los hombres, si quieren gozar de verdadera autonomía individual, requieren que la sociedad reconozca la diversidad de condiciones sociales. MacIntyre, su obra “Tras la virtud” (1987), proyecta que la universalidad en el contexto político lleva a que los individuos “regatén” con el objetivo de alcanzar los resultados deseados, haciendo el mínimo esfuerzo material y social para conseguir la cooperación del otro. Culpa al liberalismo de que “el lenguaje y la práctica contemporánea moral se encuentra en estado de grave desorden” (1987: 314). Por lo tanto, el mundo occidental está en caos. Como conclusión argumenta que sólo hay dos opciones de organización. La primera sostiene al liberalismo y es desarrollada por Nietzsche bajo el fundamento de la “voluntad del poderío”; la segunda es la que Aristóteles representa a través de la “voluntad del bien común” (1987: 314-317).
Para los comunitaristas, la visión liberal de una sociedad de hombres desinteresados y con objetivos individuales es universalista y transcultural, es decir no tiene en cuenta las características culturales de la comunidad. Se vuelve secundario para los hombres ser de una comunidad siempre que puedan alcanzar sus deseos o preferencias. MacIntyre, Taylor y Sandel coinciden en la idea que, dentro de una comunidad más implicada, aquella que goce de prácticas y tradiciones, se pueden desarrollar las virtudes, fines o capacidades sociales. Desde esta perspectiva, la relación de los individuos con la comunidad no se sustenta por el interés propio, ni es la sociedad132 la que ejerce un papel instrumental, sino las concepciones del bien de cada uno, a la vez que éstas son parte de la cultura y el contexto social.