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Capítulo 3. Lugares de origen

3.2 La distribución de los lugares de origen

3.2.1 Las provincias del Macizo Central

Analizando el núcleo del Macizo Central, se observa que los orígenes de los emigrantes no se distribuyen uniformemente por las tres provincias principales (Lemosín, Auvernia y Quercy), sino que se concentran en el área en la que se unen las tres.

En efecto, este núcleo central está conformado por la unión de tres territorios. En primer lugar, se puede observar la zona del Sur del Lemosín, que se corresponde con la mitad del departamento de Corrèze, alrededor de las ciudades de Tulle, Brive-la-Gaillarde y Argentat (representada en el mapa siguiente por puntos de color anaranjado).

En segundo lugar, el Suroeste de Auvernia formado por la mitad occidental del Departamento de Cantal, en torno a las ciudades de Aurillac y Mauriac (representado en el mapa por puntos de color verde).

Y en tercer lugar, el Este de Quercy, es decir, la mitad oriental del departamento de Lot, alrededor de las ciudades de Figeac y Saint-Céré (representada en el mapa por puntos de color rojo).

Esta última se prolonga por el sur en el extremo occidental del departamento del Aveyron, provincia de Ruerge (representado en el mapa por puntos de color rosado).

a) El Quercy

De estas tres áreas, la correspondiente al Quercy es con mucho la que cuenta con las localidades que más emigrantes proporcionan. La particularidad de esta zona es también que estos lugares no son sólo ciudades de tamaño mediano, como Saint-Céré y Figeac; en esta parte del departamento del Lot, pequeños pueblos como Comiac, Gagnac-sur-Cère, Biar-sur-Cère, Calviac, Teyssiu y Cornac proporcionan entre 14 y 39 inmigrantes cada uno, al nivel de capitales como Tolosa y Marsella, que aportan 48 y 23, respectivamente. Considerando además que la mayoría de ellos tienen hoy día del orden de 200 a 300 habitantes, es muy notable la cantidad relativa de emigrantes a Valencia que estas localidades proporcionaron.

La elevada concentración es la principal particularidad de este núcleo, que se presenta como un foco de máxima intensidad, alrededor del cual va descendiendo paulatinamente el número de emigrantes; y aunque es en el Quercy donde se manifiesta de manera más evidente, esta concentración de lugares de origen en sólo una parte de la provincia se da también en las otras dos.

El Quercy (Carsi, en los libros del Hospital) es una de las regiones menos conocidas como foco de migración a España. El hecho de que sea el principal punto de emigración a Valencia (22,3%), especialmente en sus cantones alrededor de Saint-Céré y Figeac, es uno de los hallazgos más interesantes de este trabajo. Apenas citado en los estudios franceses sobre la emigración210, y siempre de una manera subsidiaria con respecto al Lemosín y la Auvernia211

210 SALAS AUSÉNS, J. A., En Busca de El Dorado…, p. 24. En su pequeño inventario de obras sobre la

emigración, habla de estudios sobre Auvernia, el Bas Rouergue, Corrèze, Limousin, Béarn, sin mencionar el Quercy.

(Monchréstien, en su conocido texto, sólo cita a auverneses, gascones, bearneses y lemosinos), es identificado en la obra de Nadal como bajo Quercy y las Causses 212. La importancia del Quercy en Valencia contrasta con la poca que tiene en otras regiones. Así, aunque Amalric hace coincidir el patrón de emigración a Valencia con el de la costa catalana (para el que sólo el 9% vendría del Macizo Central, mientras que en Valencia lo hace un 47%), y lo diferencia del patrón de Madrid (que ofrecería mayores cantidades para los procedentes de Auvernia y Quercy213), la realidad es que esta masiva presencia de quercineses en Valencia supera, con mucho, al patrón madrileño. Según Alcouffe214, sólo un 4% de procedentes del Quercy se añaden en Madrid a sus vecinos auverneses que -estos sí- cuentan con un significativo 52% de ingresos en el Hospital de San Luis de los Franceses.

A diferencia de Auvernia y Lemosín -provincias que han sido ampliamente estudiadas por R. Duroux y A. Poitrineau-, el Quercy no dispone de un investigador que haya centrado sus esfuerzos en el estudio de la emigración a España. ¿Esta falta de fuentes es debida a la carencia de investigadores, o corresponde a alguna particularidad de la emigración de esta provincia? J. A. Salas Auséns viene en ayuda de esta hipótesis al aportar el dato de J. Montemayor de que, en Toledo, hay, con una colonia más reducida, un predominio abrumador de gentes de Quercy: el 58,59% del total de los franceses, frente al 3,89% en Madrid o el 3,38% en Cataluña. Sin duda, cabría hablar de la existencia de flujos migratorios de destino muy concreto215. Menos del 4% para Madrid y Cataluña, el 59% para Toledo y el 22% para Valencia. ¿Qué hace a la inmigración quercinesa concentrarse de este modo sólo en algunas áreas? La respuesta podría estar en que se trate de una emigración con

212 NADAL, J., Immigració y Redreç…, p. 167.

213 RODRÍGUEZ ALEMÁN, I., “Corrientes migratorias extranjeras con destino a Málaga en el siglo

XVII”, en M. B. Villar, P. Pezzi ( ed), Los extranjeros en la España Moderna, vol. 1, Málaga, 2003, p. 593.

214 ALCOUFFE, D., Contribution à la connaissance…, p. 186. 215 SALAS AUSÉNS, J. A., Movimientos migratorios..., p. 36.

objetivos muy controlados, que cuenta siempre con una red de contactos en destino, en oposición a otra más “aventurera”, que se dispersaría de manera más uniforme por todos los lugares. Quizás la caracterización profesional de estos inmigrantes pueda dar alguna pista más que permita formular una hipótesis con mayor fiabilidad.

El Quercy, por otra parte, es lugar de paso obligado para la emigración auvernesa y lemosina, habiendo sido atravesado, desde el siglo XI, por la Via Podiensis, una de las ramas principales del Camino de Santiago. A esta vía llegaba, desde el Lemosín, un ramal que canalizaba la emigración llegada del Norte.

Este “estar a la vera del camino” debió de crear en la provincia una temprana tradición de desplazamientos. Tradición volcada originariamente sobre el comercio, y que facilitaría la partida en los tiempos en que la atracción del Reino de España aumentara, con la llegada masiva de metales preciosos de América y sus disruptivas consecuencias económicas y sociales.

b) Auvernia

Con un 9,3% de inmigrantes identificados en el Hospital de Valencia, Auvernia es una de las regiones para las que la emigración a España ha sido más y mejor estudiada. La obra de R. Duroux216 se enfoca más a la dispersión de sus naturales por Castilla y a siglos más recientes; pero proporciona casi todas las claves de esta emigración. Claves que aparecen también en las obras de A. Poitrineau, muy centradas en el siglo para el que se realiza este estudio.

Región prototípica de emigración a España, ya se registra ésta en el siglo XV217. Asociada esta emigración con las necesidades de una tierra pobre y montuosa218, muestra tal homogeneidad que Amalric ha podido hablar del modelo auvernio,

216 DUROUX, R., Les Auvergnats de Castille...

217 DOMÍNGUEZ, A., Los extranjeros en la vida española…, p. 76. 218 SALAS AUSÉNS, J. A., En busca de El Dorado..., p. 26.

para el que existían sólidos lazos entre los lugares de origen y destino, en ocasiones facilitados por verdaderos agentes de emigración que facilitaban el traslado y la instalación de los emigrantes en sus lugares de destino, pero mucho más frecuentemente sustentados en la existencia de redes de parentesco o de vecindad prolongadas durante generaciones y generaciones219.

En este modelo, la salida de casa de los jóvenes forma parte del ciclo de reproducción familiar: el mozo emprende su viaje confiado por su familia a un pariente o un convecino, hacia un destino donde es acogido por otros familiares; y después de una estancia prolongada, su regreso a casa se produce cuando los ahorros acumulados en el país vecino le aseguran un matrimonio con alguna heredera de casa220.

Nadal recoge muy bien las características de la Auvernia que causan o refuerzan esta emigración: pobreza física, repartimiento desfavorable de la riqueza hereditaria, fecundidad, espíritu de mejora económica, inactividad forzosa durante meses por el clima riguroso, estructuras migratorias tradicionales, e incluso temperamento aventurero221. La presencia de auverneses de Plèus (Pleaux, Cantal), localidad perteneciente al área de emigración, ya se encuentra constatada en el siglo XV para Navalcarnero, donde tenían constituida una compañía comercial que duró hasta el siglo XVIII222.

Circunscrita principalmente a la parte occidental del departamento de Cantal, en la diócesis de Saint-Flour, el área localizada coincide con -y aun amplía- la determinada por Poitrineau: La zona de partida de los emigrantes auverneses para España está constituida por un polígono situado en la parte occidental de

219 SALAS AUSÉNS, J. A., En busca de El Dorado..., p. 42.

220 AMALRIC, J., “Franceses en Tierras de España. Una presencia mediadora en el Antiguo Régimen”,

en M. B. Villar, P. Pezzi ( ed), Los extranjeros en la España Moderna, vol, 1, Málaga, 2003, p. 24.

221 NADAL, J., Immigraciò i Redreç demográfic..., p. 162. 222 NADAL, J., Immigraciò i Redreç demográfic..., p. 165.

la Alta Auvernia, al oeste del Lioran, delimitación esencial de los países altos de Aurillac y de Saint-Flour223.

Así, como muy bien sintetiza E. Benedicto, siguiendo a A. Poitrineau, esta emigración auvernesa a España es un fenómeno multisecular que pasa de padres a hijos, prolongándose durante varias generaciones. Es de tal calibre la tradición emigratoria que, en sus propias localidades natales, a algunas familias se las denomina popularmente con el sobrenombre de “espagnols”, ya que conocían España y hablaban perfectamente su idioma224.

¿Cuáles son las principales actividades profesionales de esta emigración? Aunque los auverneses desarrollen los consabidos trabajos generales del campo, o del servicio, hay una tradición largamente atestiguada que los hace monopolizadores del trabajo del metal; la de los caldereros auverneses es el prototipo de una especialización localizada en un área específica, que se prolonga durante generaciones. Además de esta actividad, que hacía a los caldereros de Auvernia famosos en toda Europa225, otra típica especialización de los originarios de esta región era la panadería226, con la formación de grandes compañías comerciales, especialmente difundidas en Madrid y sus alrededores, donde llegaron a monopolizar, en siglos recientes, el abasto de la harina y el pan. Además, los auverneses eran también habituales comerciantes ambulantes, de caja, traficantes en tejidos y multitud de pequeños objetos, susceptibles de ser transportados por una persona (granjería de puntas, encajes -también llamados

223 POITRINEAU, A., Les Espagnols de l’Auvergne..., p. 40.

224 BENEDICTO, E., “La emigración francesa en Calamocha (1530-1791)”, en Xiloca, nº 29, C.E. Jiloca,

Calamocha, 2002, p. 35.

225 BENEDICTO, E., “Mercaderes y artesanos franceses en el sur de Aragón. La emigración en

Calamocha, 1530-1791)”, en M. B. Villar, P. Pezzi (ed), Los extranjeros en la España Moderna, vol, 1, Málaga, 2003, p. 169.

hilos de Flandes- y otras mercancías menudas227). Y aunaban otra a estas especialidades: el comercio de mulas y caballos228, tradición que se ha prolongado hasta hace muy poco tiempo. Yo misma he tenido ocasión de conocer a una persona en la localidad de Saint-Martin-Valmeroux, en Cantal, que me transmitió cómo su abuelo, antes de la Gran Guerra, llevaba caballos a la feria de Xàtiva para su venta.

Una vez más, es A. Poitrineau quien resume las “especialidades auvernesas”, las que dan carácter a la emigración procedente de esta provincia: combinando el comercio de las mulas y los caballos al de la tela llamada “Bretaña” y al de los calderos y marmitas de metal, forman sociedades familiares que agrupan a varios parientes y compatriotas229.

c) Lemosín

Aunque no sea una región tan montañosa como la de Auvernia, el Lemosín (Limousin-Llemosí) participa de las mismas características de rudeza climática que aquélla; especialmente la zona meridional, la que corresponde con el actual departamento de Corrèze, y la diócesis de Tulle. En ésta, como en las otras áreas montañosas, la pobreza y la emigración eran parte del paisaje. Según un cuaderno de la parroquia de Saint Paul: (hay) una emigración sorprendente en esta parroquia, ocasionada por la miseria y por la dificultad de poder subsistir en ella. Los jóvenes, cuando llegan a la edad de quince años, abrazan los oficios

227 RAMOS, M. D., "Algunas compañías mercantiles francesas en el comercio minorista madrileño en la

segunda mitad del Seiscientos", Cuadernos de Historia Moderna, núm. 26, Universidad Complutense, Madrid, 2001, p. 60.

228 POITRINEAU, A., Les Espagnols de l’Auvergne, p. 113. Les maquignons … de la Haute-Auvergne

sont solidement implantés en Espagne; (estos) ont pour marchés principaux le Pays Valencien et la Catalogne.

de albañiles y de techadores. Otros van a España y las tierras quedan incultas, faltas de brazos230.

Esta idea no es infrecuente para el Lemosín. La miseria es la causa de la emigración pero también la consecuencia, al detraer recursos al campo: se da tanto espacio a la landa y tan poco a los campos de cultivo y a las praderas, en toda la zona de las mesetas medias que han sido afectadas por la emigración hacia España; no hay duda de que toda una parte del Bajo Lemosín, especialmente la región de la ‘Châtaigneraie’, que ha visto su economía agrícola casi arruinada por un movimiento migratorio incontrolado, que ha atendido solamente a los beneficios inmediatos231.

Al igual que para Auvernia, y quizá más aún, la emigración forma parte de la vida lemosina desde la Edad Media. Como ha hecho notar J. Tricard, a partir de la recuperación que siguió a la Guerra de los Cien Años, los naturales del Lemosín se encuentran como repobladores por todas las regiones de Francia. Bien como inmigrantes definitivos, bien como inmigrantes estacionales, crean itinerarios de migración, redes de conocimientos y de solidaridades en las cuales apoyarse, y que serán fundamentales para la expansión de estos inmigrantes, que llegarán hasta los últimos rincones de España232.

Como refiere A. Poitrineau: Esta “cuenca emisora”, extendida entre Mauriac y Calvinet, se prolonga hacia la Generalidad de Limoges, separada de Auvernia, por la comarca de la Xaintrie, perteneciente al Lemosín, y que también es fuertemente atraída por el mercado de trabajo español. En este país, la

230 PERREL, J., "L’émigration Bas-Limousine en Espagne aux XVIIe et XVIII siècles", en Actes du

Quatre-vingt-hutième Congrès National des Sociétés Savantes, París, 1964, p. 712.

231 PERREL, J., "L’émigration Bas-Limousine Limousine…", p. 729.

232 TRICARD, J., Les Campagnes Limousines du XIVe au XVIe Siècle, Publications de la Sorbonne, 1996,

emigración hacia España es un fenómeno de masas, tan tradicional que llega a formar parte de la cultura propia de estas tierras.233

Aunque se trate de dos provincias con personalidad propia, Auvernia y Lemosín aparecen casi siempre unidas en todas las noticias sobre la emigración: dijérase que tienen un comportamiento similar, ya reconocido en la misma época. De hecho, como hace notar Perrel, los testimonios sobre la emigración son numerosos y variados, pero carecen de precisión como para poder discernir las características propiamente lemosinas234.

Aunque sea generalizable también para otras provincias francesas, un rasgo de la emigración lemosina, que aparece ampliamente repetido en los textos, es que ésta es en gran parte realizada para obtener numerario. Todo el antiguo sistema económico en estas áreas rurales está orientado a proporcionar al propietario con qué vestirse, alojarse o calentarse; pero no le provee de dinero líquido en cantidad suficiente como para cumplir las obligaciones que pesan sobre él: impuestos, alquiler, compra de material y herramientas... Es en la emigración en donde busca esta liquidez235. Como escribe el intendente Le Vayer en 1697, del

dinero que han amasado pagan, a su retorno, los impuestos y otras cargas públicas… Sólo su contribución permite a la provincia hacer frente a estas obligaciones236. Contemporánea (1698) es la observación del intendente De Bernages, que relataba cómo todos los lemosines del País Llano tienen generalmente la costumbre de salir de la provincia cada año, volviendo en

233 POITRINEAU, A., Les Espagnols de l’Auvergne…, p. 40. 234 PERREL, J., "L’émigration Bas-Limousine…", p. 709

235 MERLIER, A., "Types d’Emigration limousine", en Les Études Rhodaniennes, vol. 10, Issue 10-3,

Université de Lyon, Lyon, 1934, p. 216.

236 MERLIER, A., "Types d’Emigration limousine...p. 216. Mais la pauvreté générale retentit sur les

échanges, forcément limités. Tout le système économique ancien est orienté de façon à fournir au propriétaire ce qu’il lui faut pour vivre, se vêtir, se loger, se chauffer, mais ne lui donne point d’argent liquide en quantité suffisante pour acquitter les obligations multiples qui pèsent sur lui : cens, impôts de toute nature, achat des instruments et du matériel de la ferme, et, s’il est fermier, location de la propriété. C’est à l’émigration qu’on demande l’argent liquide dont on a besoin. « De l’argent qu’ils ont amassé, ils paient leur tailles et autres charges publiques à leur retour… Leur industrie seule met cette province en état de soutenir les charges publiques » écrit l’intendant Le Vayer en 1697

invierno, trayendo el dinero que han ganado en la cosecha, la siega y otras ocupaciones 237, dinero con el que pagan sus impuestos y permiten a sus familias

subsistir238.

Es tal esta incidencia de los metales preciosos provenientes de la emigración, que constituye un tópico su amplia difusión por la provincia: las piezas españolas circulan por el Bajo Lemosín de un modo notable239 como medios de pago. En numerosas herencias, una parte de la suma legada es expresada en pistolas de oro con el cuño de España240.

¿Cuál es la dedicación principal de los emigrantes lemosines? Así como el oficio de calderero era el más llamativamente asociado a la Auvernia, para el Lemosín sobresale el de canteros y albañiles: En todo caso, la mayor parte de los emigrantes son albañiles, y entre las profesiones de la emigración temporal en los siglos XVIII y XIX, los albañiles siguen siendo los más numerosos. Parten del 1 al 15 de Marzo y vuelven entre el 15 de Noviembre y el 15 de Diciembre. Van a todas las ciudades de Francia pero, sobre todo, a las ciudades a las que son llamados por los trabajos de mayor tamaño, especialmente en Lión y París. Algunos, incluso, frecuentaron España entre los siglos XVI y XVII 241.

Estos albañiles y obreros lemosines no sólo encuentran trabajo en los monumentos o las casas, también mantienen los canales de irrigación en las huertas de la costa oriental, trabajando en Cataluña y Valencia242. Baste

237 NADAL, J., Immigraciò i Redreç Demográfic, p, 216.

238 PERREL, J., "L’Émigration Bas-Limousine en Espagne…", p. 710. 239 ALCOUFFE, D., "Contribution à la connaissance des émigrés… ", p. 196.

240 PERREL, J., "L’émigration Bas-Limousine…", p. 727. … pistolles d’or ou coing d’Espagne.

241 MERLIER, A., "Types d’Émigration Limousine… , p. 221. En tous cas, la plupart des émigrants ont

été longtemps des maçons. Et au milieu des professions diverses dans l’émigration temporaire au XVIIIe et au XIXe siècle, les maçons restent encore les plus nombreux. Ils partent di 1er au 15 mars et rentrent

du 15 novembre au 15 décembre. Ils vont dans toutes les régions de la France, mais surtout dans les villes où les appellent les travaux les plus considérables, notamment à Lyon et à Paris. Quelques-uns ont même fréquenté l’Espagne au XVIe et au XVIIe siècle.

242 POITRINEAU, A., Les Espagnols de l’Auvergne…, p. 110. Assez largement représentés au XVIIe les

recordar la ingente obra de la Junta de Murs i Valls en el siglo XVII; ¿cuántas de las obras de la Valencia de esta centuria contaron con canteros lemosines? Además de los oficios relacionados con la construcción, los lemosines abrazan, según las fuentes, casi todas las actividades manuales, especialmente las de aserradores (scieurs de long) y carpinteros243; aunque también son conocidos como cerrajeros244, zapateros, panaderos y sastres245, no desdeñando oficios menores, como obreros, criados, empleados humildes o modestos artesanos246. Como ya se ha indicado, y al igual que sucede con las otras dos provincias, no participa todo el Lemosín por igual en el flujo hacia Valencia. Los inmigrantes provienen de una región claramente definida, la del llamado “Bajo Lemosín”. Jean Perrel la delimita muy bien, centrándola en las llanuras de las riberas del Dordoña (límite entre Auvernia y Lemosín). Habla de una línea Lapleau-