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iv Qué se debe esperar de esta tesis

1. Antecedentes de la investigación

2.1 Replanteamiento de la Estrategia Económica de Chile a partir de

Tras el golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende, las nuevas autoridades se abocaron a dar continuidad a las actividades del país en todos los ámbitos y en economía a implementar muchas de las medidas esbozadas en el citado documento “El Ladrillo” (De Castro 1992), medidas que –como mostraron los hechos– fueron mezcla de voluntad política con un alto componente de apremio por la coyuntura. Los estudios sobre la época y las cifras del Banco Central recuerdan que la profunda reforma estructural llevada a cabo en aquella década incluyó una acelerada liberalización comercial considerada como factor crítico, para lo cual fue preciso que los aranceles cayeran “desde un promedio de 94% a fines de 1973 a un 10,1% a mediados de 1979, mientras otras trabas al comercio de importación se suprimieron” (Valdés 1992). Estos datos corroboran lo consignado por Vittorio Corbo et al., cuando sostiene que “a fines de 1974 la protección a la industria manufacturera en Chile era muy alta y diferenciada” (Corbo 1992: 129).

En lo que respecta a la agricultura, agroindustria, industria frutícola y vitivinícola, de forma tangencial, otros estudios muestran que entre 1979 y 1989 se presentó una importante reestructuración al interior de dicho sector, que permite afirmar que el desarrollo exportador del sector agrícola –por su parte, involucró una amplia

[email protected] Página 20 reconversión productiva (Valdés 1992), con los consiguientes desplazamientos de mano de obra y destrucción de capital18.

Este escenario era bastante complejo para iniciar las reformas propuestas, pues a comienzos de 1975, a consecuencia de los hechos políticos y sociales acaecidos y en curso, el mercado de capitales internacionales estaba virtualmente cerrado para Chile, cierre del crédito que se agrava con un precio del cobre que cayó casi a la mitad, en circunstancias que el precio del petróleo se cuadruplicaba. Este escenario de crisis obliga al gobierno a precipitar la apertura de la economía y a devaluar el peso (Corbo 1992), cuestión que acentúa la crisis fiscal, sumando a los esfuerzos de estabilización de precios la severidad de los shocks externos. De esta forma el PGB19 de Chile cayó en un 12,9 por ciento en 1975. Es a partir de esa fuerte caída que Chile consigue “(…) transformar el quinquenio comprendido entre 1976 y 1980 en uno de los períodos históricos de más alto crecimiento en su PGB” (Corbo 1992: 131).

La apuesta de casi tres lustros fue un patrón de crecimiento hacia afuera, con fuerte apoyo al sector privado como agente dinamizador de un cambio estructural que, en su incipiente desarrollo, no sería capaz de enfrentar los embates del mercado global y se vería arrastrado en un espiral de crisis cuya primera señal es la bancarrota y consecuente continuidad de giro (por un tiempo), de una de las dos principales refinerías de azúcar del país (julio de 1982), luego de ello comienza el derrumbe del sistema financiero –en un escenario de recesión internacional, que contribuye al aumento de incobrabilidad de créditos, sumado al aumento de la tasa PRIME con que se había pactado el endeudamiento de estas entidades, provocando la fusión, privatización, venta y liquidación de 21 entidades entre fines de 1981 y 1986 (Barandiarán y Hernández 1999). Para la misma época sostiene Sebastián Ainzúa, que “producto de la crisis del 82, el PIB chileno disminuyó en un 14,3%, el desempleo alcanzó al 23,7% y a su vez el gobierno decidió devaluar el peso en un 18%” (Ainzúa s.f.: 2). Esta abrupta y excesiva dependencia del mercado externo dejó a la economía chilena sobreexpuesta a la recesión mundial de 1980. Sin embargo, el objetivo era 18 Cabe aquí hacer mención que esta reestructuración fue posible en virtud que en la década de 1960 se impulsa un drástico proceso de reforma agraria (ley 16.640), que permitió racionalizar la estructura de propiedad del agro y, en muchos casos, abolir el latifundio. Proceso que se radicalizó en el periodo 1970 – 73. 19 Como se adelantó en las “Aclaraciones al Texto” al inicio,se ha utilizado aquí PGB pues es la definición

de medida de cuenta utilizada hasta principios de la década de 1990 en Chile y, para respetar la nomenclatura y ser fiel al contenido de las citas, según sea el caso, se alude al Producto Geográfico Bruto (PGB) o al Producto Interno Bruto (PIB), según sea la ocasión. Sin perjuicio de esta explicación, se invita al lector a revisar la entrada correspondiente en el Glosario, donde encontrará las respectivas definiciones que han sido extraídas del sitio del Ministerio de Hacienda de Chile.

[email protected] Página 21 integrar a Chile a la economía mundial, tal como lo había aconsejado Milton Friedman en su carta al gobierno chileno y cuyo extracto relevante se reproduce en el cuadro 2- 1, la cual constituirá una verdadera “Carta de Navegación” en las décadas de 1970 y 1980 para la economía chilena y su vigencia es fácilmente observable aun en la dinámica económica del país.

Cuadro Nº 2-1. Extracto de la carta de Milton Friedman al gobierno chileno (abril de 1975)

La eliminación de la mayor cantidad posible de obstáculos que, hoy por hoy, entorpecen el desarrollo del libre mercado. Por ejemplo, suspender, en el caso de las personas que van a emplearse, la actual ley que impide el despido de los trabajadores. En la actualidad, esta ley causa desempleo. También eliminar los obstáculos a la creación de nuevas instituciones financieras. Asimismo, eliminar la mayor cantidad posible de controles sobre los precios y salarios. El control de precios y salarios no sirve como medida para eliminar la inflación; por el contrario, es una de las peores partes de la enfermedad […].

Eliminar obstáculos, pero o sustituir subsidios. La empresa privada tendrá la facultad de gozar de las recompensas del éxito sólo si también arriesga soportar los costos del fracaso. Todo hombre de negocios cree en la libre empresa para todos, pero busca también favores especiales para sí mismo. Ningún obstáculo, ningún subsidio; esa debiera ser la regla […].

Un programa de shock tal como este podría eliminar la inflación en cuestión de meses. También fundaría las bases necesarias para lograr la solución de su segundo problema: la promoción de una efectiva economía social de mercado […]. El más importante paso en este sentido es la liberalización del comercio internacional para, de este modo, proveer una efectiva competitividad a las empresas chilenas y promover la expansión tanto de las importaciones como de las exportaciones […].

En mi opinión personal, creo que un buen consejo para Chile sería dirigirse a la liberalización del comercio a una velocidad y en una extensión mucho mayores de las que hasta ahora han sido propuestas. Un comercio totalmente libre es el objetivo final deseable, aunque no sea posible alcanzar en el más cercano futuro […].

Si Chile toma la senda correcta, creo que puede lograr otro milagro económico: despegar hacia un crecimiento económico sostenido que proveerá una ampliamente compartida prosperidad. Pero para aprovechar esta oportunidad, Chile deberá primero superar un muy dificultoso periodo de transición.

Fuente: Ossandón, José y Eugenio Tironi (editores) 2013. “Adaptación. La empresa chilena después de

Friedman”. Ediciones Universidad Diego Portales. 406 pp., Santiago de Chile, pág. 19.

El principio rector de esta política fue pasar de un sistema de subsidios y otro fundado en el principio de subsidiariedad, en virtud del cual el Estado sólo debe ejecutar una labor orientada al bien común cuando advierte que los particulares no la realizan adecuadamente. Este fue el patrón doctrinario en que sustentó el desarrollo socio- económico de Chile desde 1973 en adelante, tal como se lee a continuación:

[email protected] Página 22 “(…) debemos concluir que [al Estado] le corresponde asumir directamente sólo aquellas funciones que las sociedades intermedias o particulares no están en condiciones de cumplir adecuadamente, ya sea porque de suyo desbordan sus posibilidades (…), o porque su importancia para la colectividad no aconseja dejar entregadas a grupos particulares restringidos (…), o porque envuelven una coordinación general que por su naturaleza corresponden al Estado”. (Junta Militar 1974)20.

Estos son los fundamentos ideológicos del concepto de Estado subsidiario que será el cemento de la nueva organización social y económica que se materializan en tres declaraciones básicas:

- Primero, el Estado es ineficiente, por tanto debe dejar las actividades productivas en manos de la iniciativa privada que es más eficiente;

- Segundo, este Estado debe otorgar y ser garante de la máxima libertad posible para la libre iniciativa privada, no hacerse cargo –por tanto– de aquellas actividades en las que el mercado es un asignador más eficiente, y

- Tercero, deberá limitarse –el Estado– a las funciones de defensa, seguridad y administración general de políticas sociales remediales, que pudieren provocar serias y evidentes distorsiones y efectos adversos que, eventualmente, pudieren ser provocados por el funcionamiento de la acción del mercado.

En virtud de ello, y considerando la situación de la economía, a partir de 1973 se observa la implementación de una drástica política de ajuste –política shock como sería anunciada en abril de 1975 por el ministro de Hacienda Jorge Cauas, tendiente básicamente a controlar la inflación y reducir el déficit fiscal21, a la par que iniciar una política de reducción de empleados fiscales y de privatización de empresas públicas. Como una forma de engrosar las arcas fiscales en 1975 se implanta el impuesto al valor agregado (IVA), que reemplazará a un sinnúmero de impuestos vinculados a la compraventa, además el gasto social experimenta una importante reducción.

En 1974 ve la luz la regionalización del país que provee un nuevo ordenamiento administrativo22, esto dará espacio a una posterior descentralización asignando un

20 Se trata del Título II, Núm. 4. Santiago, Marzo 11 de 1974.

21 El mensaje difundido en aquella época (24/04/1975) se puede encontrar en:

http://www.josepinera.com/chile/ chile_libertad _cauas.htm, revisado en agosto de 2013.

22 El 11 de julio de 1974 se inicia el proceso de regionalización de Chile, a cargo de la Comisión Nacional

[email protected] Página 23 nuevo rol a las municipalidades23 y un conjunto de responsabilidades, entre ellas la educación.

Estas medidas de ordenamiento y la construcción de un relato, maduran en la búsqueda de un tono articulador que otorgue sentido a los cambios que, como se presenta, tendrán su expresión en 1979 en lo que se denominó las “Siete Modernizaciones”.