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se seca la hierba y se cae la flor,

In document 1-2 de Pedro y Judas (página 65-70)

G.  Bosquejo de 1 Pedro

25.  se seca la hierba y se cae la flor,

pero la palabra del Señor permanece para siempre”.

[p 90] Pedro apela a las Escrituras del Antiguo Testamento para comprobar sus enseñanzas. Hay que reconocer que no introduce la cita de la profecía de Isaías con la fórmula escrito está (v. 16) o en la  Escritura dice (2:6). Sin embargo, la conjunción porque es suficiente para demostrar que la cita proviene de las Escrituras del Antiguo Testamento. Desde el principio hasta el fin de su epístola Pedro las cita repetidamente. Y parece sentir preferencia por la profecía de Isaías, ya que la cita más que cualquier otro libro.113

La redacción de esta cita difiere ligeramente del texto de Isaías. Pedro omite la línea “porque el vien- to de Jehová sopló en ella. Ciertamente como hierba es la gente” (Is. 40:7). Y en la línea “pero la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Is. 40:8), él ha cambiado las palabras nuestro Dios por “Se- ñor”.

“Todo hombre es como la hierba”. El término todo admite exclusión alguna. Por otra parte, el hom- bre es frágil, tal como lo demuestra una traducción literal del texto: “Toda la carne es como hierba”. La fragilidad del hombre se compara con la hierba que hoy está aquí y mañana ya no (Sal. 103:15; y véase Mt. 6:30).

“Y toda su gloria como flora del campo; se seca la hierba y se cae la flor”. La belleza de la flor es de corta duración, especialmente en un clima tropical o subtropical; así es la gloria que el hombre emana a causa de sus talentos, logros o riquezas (véase Stg. 1:11). Los vientos del cambio soplan y rápidamente

112 La BJer sigue a la Vulgata; véase también a Phillips. En su comentario a The First Epistle of Peter, Calvino prefiere la

traducción la palabra del Dios viviente y agrega que esta “lectura es menos forzada” (p. 57).

113 Pedro cita la profecía de Isaías seis veces: 1:24–25—Is. 40:6–8; 2:6—Is. 28:16 (LXX); 2:8—Is. 8:14; 2:9a—Is. 43:20 (LXX);

2:9c—Is. 43:21 (LXX); 2:22—Is. 53:9. A contraste, él cita los Salmos dos veces; 2:7—Sal. 118:22; 3:10–12—Sal. 34:12–16; y Proverbios dos veces: 4:18—Pr. 11:31 (LXX); 5:5—Pr. 3:34 (LXX). Finalmente, tiene una cita de Exodo: 2:9b—Ex. 19:6 (LXX); y una de Levítico: 1:16—Lv. 19:2.

quitan toda gloria y honor. Pedro no da la razón de la desaparación de la gloria del hombre. El usa la ilustración de la hierba y de las flores solamente para subrayar el contraste entre el hombre temporal y la permanente Palabra de Dios.

“Pero la palabra del Señor permanece para siempre”. Aun si nos olvidáramos de todo el resto de es- ta cita, su frase final está grabada en nuestras memorias. En el griego, el vocablo palabra difiere de su uso anterior en el versículo 23: “la palabra de Dios que vive y permanece”. En el versículo 25 puede significar “aserción, dicho”. Sin embargo, dado que quizá Pedro no haya querido hacer otra cosa que usar un sinónimo, no debiéramos ser dogmáticos en nuestra traducción (p. ej., véase Hch. 10:36–37, que da una traducción única para estas dos palabras en el griego).114

El cambio que Pedro hace de la redacción “pero la palabra de nuestro Dios” a “pero la palabra del Señor” es deliberado. En el Antiguo [p 91] Testamento, la palabra Señor significa “el nombre autorreve- lado del Dios del pacto con Israel, Yahveh, ‘Jehová’. En el Nuevo Testamento la palabra Señor se trans- forma en la designación clásico de Jesucristo”.115 Por medio del término Señor, Pedro pone en relieve la

divinidad de Jesús; demuestra que la palabra del Señor es idéntica a la palabra del Señor Jesús. Es por tal razón que Pedro concluye esta sección con las siguientes palabras:

25b. Y ésta es la palabra que se les anunció a ustedes.

La palabra que los apóstoles predicaban era el evangelio de Jesús. Dios se reveló en Jesucristo, cuyo evangelio los apóstoles proclamaron ante judío y gentil. Esta palabra permanente de la revelación de Dios en su Hijo también le había sido llevada a los destinatarios de la carta de Pedro, ya que ellos mis- mos habían oído el autorizado mensaje del evangelio de Jesús (véase v. 12). De hecho, una traducción literal del versículo 25b diría: “Esta palabra es el evangelio que les fue predicado”.

Consideraciones doctrinales acerca de 1:22–25

Versículos 22–23

Los medios de comunicación en Estados Unidos han dado al término nacido de nuevo un grado de prominen- cia que nunca antes había tenido. No obstante, a pesar de toda esa publicidad, hay una innumerable cantidad de personas que no entienden todavía el término. ¿Qué dice la Biblia acerca del nuevo nacimiento?

El Nuevo Testamento enseña que el nuevo nacimiento, o la regeneración, es un acto de Dios en el corazón del hombre. En el proceso del nacimiento el hombre es pasivo, pero ni bien ha nacido de nuevo se pone en acción. Los efectos de este renacimiento se evidencian en su intelecto, en sus emociones y en su disposición moral. Dios le da una nueva vida al hombre y él demuestra inmediatamente esta nueva vida en su pensamiento, palabra y obra.

¿Cómo sé que he nacido de nuevo? Las siguientes tres son señales. En primer lugar, si he nacido de nuevo me he purificado moralmente y con mi nuevo corazón me esfuerzo por obedecer la Palabra de Dios. En segundo lugar, dedico mi nueva vida a obedecer a Dios amándole a él y a mi prójimo. Y finalmente, dado mi nuevo naci- miento, tengo innumerables hermanos y hermanas espirituales.

Versículos 24–25

Los versículos 24 y 25 demuestran la unidad de las Escrituras (como también otras doctrinas). Los lectores de la epístola de Pedro recibieron el Antiguo Testamento como la Palabra de Dios. Cuando los apóstoles y sus ayu- dantes les predicaron el evangelio de Jesús, ellos también lo aceptaron como Palabra de Dios. Para ellos el Anti- guo Testamento y el evangelio de Cristo tenían igual autoridad y validez.

114 Consultar KJV, ASV, NASB, RSV, NKJV. 115 Hiebert, First Peter, p. 107.

[p 92] Palabras, frases y construcciones griegas en 1:22–25

Versículo 22

ἡγνικότες—del verbo ἀγνίζω (purifico), este participio activo está en tiempo perfecto para demostrar una acción completada en el pasado con un significado perdurable en el presente.

τῆς ἀληθείας—este es un genitivo objetivo (“a la verdad”). El uso del artículo determinado indica que esta es la verdad de Dios.

διὰ πνεύματος—ausente de muchos “testigos antiguos y buenos”, esta frase parece ser “una expansión teo- lógica introducida por algún copista”.116

ἐκ [καθαρᾶς] καρδίας—la inclusión o exclusión del adjetivo καθαρᾶς (puro) es difícil de determinar. Sin embargo, los especialistas favorecen la inclusión basándose en una evidencia textual más firme.

ἀγαπήσατε—este es el verbo principal de los versículos 22 y 23, razón por la cual recibe énfasis. Es el aoristo activo imperativo de ἀγαπάω (yo amo). El aorista es ingresivo.

Versículo 23

ἐκ σπορᾶς—del verbo σπείρω (siembro), este sustantivo puede significar el acto de sembrar o la semilla que se siembra. El contexto favorece el segundo significado.

ζῶντος—junto con μένοντος modifica a λόγου, no a θεοῦ. Si describiese a θεοῦ, le seguiría.

μένοντος—algunos traductores incluyen la frase εἰς τὸν αἰῶνα (véase el v. 25) en el texto. Es más fácil expli- car la inserción que la omisión. La evidencia de los manuscritos sustenta la omisión.

Versículo 24

αὐτῆς—el Textus Receptus y el Texto Mayoritario tienen la lectura ἀνθρώπου para concordar con la redac- ción de la Septuaginta de Isaías 40:6.

ἐξηράνθη—de ξηραίνω (yo seco), este verbo es un pasivo aoristo.

ἐξέπεσεν—de ἐκπίπτω (caigo), la forma es de aoristo activo. Los aoristos son atemporales y por consiguiente aquí se los traduce en tiempo presente.

Versículo 25

μένει—aunque el verbo está en tiempo presente, apunta al futuro.

εὐαγγελισθέν—como participio aoristo pasivo neutro singular del verbo εὐαγγελίζομαι (proclamo el evan- gelio), este aoristo indica acción en el pasado.

[p 93] Resumen del Capítulo 1

Después de escribir la dirección y el saludo, Pedro expresa su gratitud a Dios por la nueva vida que él nos ha dado. Esta nueva vida es una herencia que nunca puede acabarse, está guardada para noso- tros en los cielos y será totalmente manifestada al fin de los tiempos. Aunque soportamos todo tipo de pruebas, estamos sin embargo llenos de gran gozo. Sabemos que estas pruebas nos son enviadas para que nuestra fe pueda ser probada para alabanza y gloria de Jesucristo. Aunque no hemos visto a Jesús, igualmente le amamos, tenemos fe en él y nos gozamos en el don de la salvación.

116 Bruce M. Metzger, A Textual Commentary on the Greek New Testament, 3ª. ed. corregida (Londres y Nueva York:

1: La enseñanza acerca de la salvación no es de origen reciente, puesto que los antiguos profetas, guiados por el Espíritu Santo, ya inquirían y trataban de entender cuándo Cristo sufriría y sería corona- do de gloria. Hasta los ángeles anhelan contemplar esas cosas.

Con muchas exhortaciones, Pedro nos anima a la acción, al dominio propio, a la obediencia y a la santidad. Teniendo en cuenta nuestra redención, Pedro nos exhorta a vivir como extranjeros en este mundo. Señala que con su preciosa sangre Cristo nos redimió de una manera vana de vivir. Enseña asimismo que Dios designó a Cristo como mediador nuestro antes de la creación de este mundo, pero que lo manifestó en nuestra época.

Pedro nos exhorta a amarnos unos a otros con un corazón purificado mediante la verdad de Dios. Esta verdad es la permanente Palabra de Dios que nos ha sido predicada.

[p 95]  

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Santidad, segunda parte (2:1–3) Elección (2:4–10) y Sumisión, primera parte (2:11–25) [p 96]   Bosquejo (continuación) 2:1–3 D. Creced espiritualmente 2:4–10 IV. La elección 2:4–8 A. Piedras vivas 2:4 1. Escogida 2:5–6 2. Edificados 2:7 3. Rechazada 2:8 4. Destinados 2:9–10 B. Pueblo escogido 2:11–3:12 V. Sumisión 2:11–12 A. Un ruego 2:13–17 B. Autoridad instituida 2:13–15 1. Obediencia 2:16–17 2. Libertad 2:18–20 3. Conducta encomiable 2:21–25 D. Pastor y supervisor 2:21–23 1. Sufrió 2:24 2. Murió 2:25 3. Regresados

[p 97] 

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1 Por lo tanto, líbrense da toda malicia y de todo engaño, de hipocresía, de envidias y de toda calum-

nia. 2 Como niños recién nacidos, deseen con ansia la leche espiritual pura, para que con ella crezcan en su salva-

ción, 3 ahora que han probado lo bueno que es el Señor.

D. Creced espiritualmente 2:1–3

Pedro llega a las exhortaciones finales acerca del tema de la santidad—un tema que introduce y ex- plica en el capítulo anterior (1:13–25). El anima a los lectores a sacarse de encima las actitudes negativas y los insta a expresar su necesidad de alimento espiritual, para que puedan madurar en la fe y en el co- nocimiento.

1. Por lo tanto, líbrense de toda malicia y de todo engaño, de hipocresía, de envidias y de toda ca‐

In document 1-2 de Pedro y Judas (página 65-70)

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