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Según A Baron, De la Rhétorique.

EL PUNTO DE PARTIDA DE LA ARGUMENT ACIÓN

A) LOS TIPOS DE OBJETO DE ACUERDO

57 Según A Baron, De la Rhétorique.

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Si esta peroración alcanzó tanto éxito (la llamada condujo a la fundación de THópital des Enfants-Trouvés), se lo debe al lugar de lo irreparable.

El valor de lo irreparable puede, si se quiere indagar sobre sus fundamentos, relacionarse con la cantidad; duración infinita del tiem- po que transcurrirá después de que se haya hecho o comprobados lo irreparable, certeza de que los efectos, deseados o no, se prolon- , garán indefinidamente. Pero, también puede vincularse a la cuali- dad: se confiere la unicidad al acontecimiento calificado de irrepa-J rabie. Sea bueno o malo en sus consecuencias, es fuente de pavor - para el hombre. Para que una acción sea irreparable, es preciso" ' que no pueda repetirse: tal acción adquiere un valor por el mero

hecho de ser considerado bajo este aspecto. :

Lo irreparable se aplica ora al sujeto ora al objeto. Algo puede ser irreparable en sí mismo o con relación a un sujeto en cuestión: • yo podría plantar de nuevo ante mi puerta otro roble, pero ya no

sería yo quien se sentaría bajo su sombra. ;>Í

Vemos que lo irreparable dentro de la argumentación es perfec- tamente un lugar de lo preferible, en el sentido de que, cuando alude al objeto, sólo puede ser en la medida en que éste lleva un valor; no mencionaremos lo irreparable, lo irremediable, cuando se trata de algo irreparable que no implica ninguna consecuencia en la conducta. Quizás se hable en un discurso científico de la se- gunda ley de la termodinámica, pero sólo se la considerará un argu- mento de lo irreparable si se atribuye un valor a cierto estado del universo.

Una decisión cuyas consecuencias fueran irremediables se valo- riza por el hecho mismo. En la acción, uno se atiene generalmente a lo que es urgente: los valores de intensidad, vinculados a lo úni- co, a lo precario, a lo irremediable, se encuentran en primer plano. De esta forma, Pascal se sirve de ios lugares de la cantidad para mostrarnos que se debe preferir la vida eterna a la vida terrestre; pero, cuando nos insta a tomar una decisión, Pascal afirma que

Tratado de la argumentaciónLugares de la cualidad 159

ÍStamos embarcados y que es preciso elegir, que la vacilación no t< puede durar, que hay riesgo y temor a naufragar.

Además de los usos del lugar de lo único en tanto que algo i- original y raro, cuya existencia es precaria y la pérdida, irremedia-

e, por lo que se opone a lo que es fungible y común, no hay ..ísgo de perder y es fácilmente reemplazable; hay, en cualquier - (tito orden de ideas, un empleo del lugar de ío único como si se fj&tase de algo contrario a lo diverso. En este caso, lo único es ; loque puede valer de norma, la cual adquiere un valor cualitativo respecto a la multiplicidad cuantitativa de lo diverso. Se opon- ;.drá la unicidad de la verdad a la diversidad de las opiniones. La

•^oeriorídad de las humanidades clásicas con relación a las humani- les modernas —indicará un autor 58— obedece a que los anti-

guos presentan modelos fijos, reconocidos, eternos y universales. pT-Lós autores modernos, aun cuando sean tan buenos como los anti-

guos, ofrecen el inconveniente de no poder servir de norma, de iriodelo indiscutible: la multiplicidad de los valores representados : » por los modernos provoca su inferioridad pedagógica. Pascal utili-

i ¿a este mismo lugar para justificar el valor de la costumbre:

* Í Pourquoi suit-on les anciennes lois et anciennes opinions? Est-ce " ; qu'elles sont les plus saines? non, mais elles sont uniques, et nous

ôtent la racine de la diversité 59.

(¿Por qué se siguen las antiguas leyes y las antiguas opiniones? ¿Porque son las mejores? No, pero son únicas y nos quitan la raíz de la diversidad).

Lo que es único goza de un prestigio evidente: a semejanza de Pascal, se puede explicar un fenómeno de adhesión, sustentándolo en el valor positivo que se toma como base de una argumentación sin deber fundamentarla a su vez. La inferioridad de lo múltiple,

- Ib., pág. 451, n. 5.

5! Pascal, Pensées, 240 (429), «Bibi. de la Pléiade», pág. 889 (n.° 301, ed. Bruns-

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160 Tratado de la argumentación.-mp'l 24. Otros lugares ya sea lo fungible o lo diverso, parece que, generalmente, está ad- |

mitida, cualesquiera que sean las justificaciones tan variadas qué! uno sería capaz de encontrar.

§ 2 4 . OTROS LUGARES

Se podría pensar en reducir todos los lugares a los de la candil dad o la cualidad, o, incluso, a los de una única clase -—tendremos í ocasión de aludir a estas tentativas. Pero creemos que es más útil;

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í dado el papel que han desempeñado y siguen desempeñando como

punto de partida de las argumentaciones, dedicar algunos desarro* V

líos a los lugares del orden, de lo existente, de la esencia y de-tolls persona.

Los lugares del orden afirman la superioridad de lo anterior " sobre lo posterior, ora de la causa, de los principios, ora del fía • o del objetivo.

La superioridad de los principios, de las leyes, sobre los hechos» lo concreto, que parecen ser su aplicación, está admitida dentro •*§ del pensamiento no empirista. Lo que es causa es razón de ser de { los efectos y, por consiguiente, es superior. Plotino señalará lo siguiente:

Si estas formas producidas [,..] existían por sí solas, no estarían en el último lugar; [si lo estuvieran, se debe a que] ahí abajo las cosas primitivas, las causas productoras son las que, porque son cau- sas, se hallan en primer lugar 60.

Muchas de las importantes querellas filosóficas se centran en la cuestión de saber lo que es anterior y lo que es posterior, para extraer conclusiones en cuanto al predominio de un aspecto de lo

real sobre lo demás. Las teorías finalistas, para valorar el objetivo, lo transforman en causa verdadera y origen de un proceso. El pen- samiento existencial que insiste en la importancia de la acción diri- gida hacia el futuro, relaciona el proyecto con la estructura del hom- bre y de ese modo «cherche toujours à remonter vers l'originaire,

vers la source» (siempre remontarse hacia lo originario, hacia la

fuente) 61.

Los lugares de lo existente confirman la superioridad de lo que existe, de lo que es actual, de lo que es real, sobre lo posible, lo eventual o lo imposible. El Afolloy de Samuel Beckett expresa así ventaja de lo que existe sobre lo que todavía debe realizarse, sobre el proyecto:

Car étant dans la forêt, endroit ni pire ni meilleur que les autres, ; et étant libre d'y rester, n9étais-je pas en droit d'y voir des avanta-

ges, non pas à cause de ce qu'elle était, mais parce que j'y étais. ^ Car j'y étais. Et y étant je n'avais plus besoin d'y aller [.../ 62.

(Pues, dado que estaba en el bosque, sitio ni peor ni mejor que los demás, y dado que era libre de permanecer allí, acaso no tenía derecho a ver sus ventajas, no porque existiera el bosque, sino por- , que yo estai» allí. Pues, estaba allí. Y, dado que estaba allí, ya

no necesitaba ir allí £...]).

La utilización de ios lugares de lo existente supone un acuerdo ¿obre la forma de lo real al cual se los aplica; en un gran número de controversias filosóficas, aunque se admita que se ha conseguido el acuerdo sobre los lugares, se esfuerzan por sacar un provecho inesperado, gracias a un cambio de nivel en su aplicación o a una nueva concepción de lo existente.

Por lugar de la esencia entendemos, no la actitud metafísica que demostraría la superioridad de la esencia sobre cada una de sus encarnaciones —y que se fundamenta en un lugar del orden—,

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