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Speelman,J Blackstock,L

Va ria ntes poco usuales 1.d4 f)f6 2/�g

PARTIDA 4 Speelman,J Blackstock,L

China, 1981 l.d4 tzJf6 2.fig5 b6 3.tzJd2

Con esta jugada las blancas prefieren man­ tener la presión de su alfil en g5 y trasladar a las negras la decisión de mover su peón e (en cuyo caso las blancas toman el centro con e4) o su peón g (entonces pueden tomar en f6 en mejores condiciones). Con esta misma idea es interesante

3.tzJc3! ? fib7 4.tzJf3 Para responder a e6 con e4. 4 ... g6 5.d5 (5/iixf6 exf6 6.e4±, seguido

de fid3, dificultando f5, parece prometedor.) 5 ... d6 6.e4 fig7 7.�d2 o-o 8.fih6t Reinaldo - Castaldo, Avilés Cto Europa Junior. 2000.

3. 4.

fib7 tzJgO e6

Las negras tienen que decidirse a desarrollar su alfil de rey y pueden optar también por 4 .... g6 5.c4 Conquest quiere jugar e4 sin cambiar su alfil y lo consigue. [5.fixf6 exf6 6.e4t (6.g3!?) ] 5 ... fig7 6.�c2 d6 7.e4t Ahora el alfil de b7 corre el riesgo de quedar fuera de juego de forma permanente. 7 ... tzJbd7 8.h3 o-o 9.fie2 c5 10.d5! Aquí está. El desarrollo del alfil por b7 demuestra ser un derroche de tiempos. 10 ... b5 11.cxb5 a6 12.0-0 axb5 13.fixb5 fia6 14.fixa6 �xa6 15.a4 �a8 16.b3 e6 17.dxe6 fxe6 18.�ad1 d5 19.!!fe1± Conquest,S-Holst,AlEstocolmo 1999 (1-0 en 45) 5. 6. 7. e4 fixf6 fid3 h6 �xf6

Llegamos a la posición básica del cruce en­ tre estas dos variantes del Trompowsky. Las partidas que analizamos aquí, y la mayoría de las que llegan a esta posición, lo hacen por el orden 1.d4 tzJf6 2.fig5 e6 3.e4 h6 4.fif6 �f6 5.tzJf3 b6 6.fid3 fib7 7.tzJbd2, pero este no

Capítulo

es el orden recomendado en este libro ni para las blancas (recomendaremos 5.fJc3) ni para las negras (no recomendaríamos 5 ... b6). Por ese motivo lo analizamos aquí al ser ésta la única manera en que podemos llegar a ella.

7. d6

Ahora las negras también pueden jugar 7 ... \Wd8 8.e5 (8.\We2 {}ie7 9.0-0-0 c5 y ahora con 10.dxc5! (en vez de 1 0. d5!? exd5! 1 1 . exd5 {}ixd5 1 2. \We5 {}ie6 1 3 . \Wxg 7 (}if6 14. \Wg3 d5 15. c4! wj8 16. \Wf4!?OCJ Kosten, A­ Rotstein,A/París 1994) 10 ... {}ixc5 11.e5t ha­ bilitando la casilla e4 para las piezas y las blancas estarían mejor) 8 ... {}ie7 9.\We2 Las blancas tienen una perfecta centralización y se preparan sencillamente para enrocar largo y atacar al rey negro en el centro o en el enroque. La posición negra parece sólida, pero es sorprendente la gran cantidad de par­ tidas en las cuales se desmorona en pocas jugadas. 9 ... d5 10.exd6 Mejor abrir, a pesar de la pareja de alfiles. Las blancas tienen mejor desarrollo y si la partida se decide a largo plazo la pareja de alfiles sería más va­ liosa. 10 ... cxd6 11.0-0-0 \Wc7 12.wb1 fJd7 13J!c1 fJf6 14.c4 0-0 15.g4 Una jugada tí­ pica de Bellón. Pero en este caso es algo más. El punto de ruptura en g5 hace que la carrera de ataques sea demasiado desigual. 15 ... fJxg4? muy peligroso 16 J!hg1 fJf6 17.\We3 1-0 Bellón López,J-Alonso,R/ Capablanca B, Cienfuegos, 1996. A primera vista resulta un poco extraño que las negras abandonaran aquí, pero profundizando un poco más podemos sentimos solidarios con Alonso y compartir su punto de vista Ej:(17.i.We3 wh8 18.�xg7! wxg7 19.�gl+ wh8 20.i.Wxh6+) 8. i.We2 g6 9. h4 {}ig7 10. c3 i.We7 1 1. 0-0-0 fJd7 12. wb1

Las últimas jugadas blancas son muy signi­ ficativas. Amparadas en su perfecto control del centro, las blancas se preparan para lle­ var a cabo su iniciativa en cualquier sector del tablero, y no temen a la pareja de alfiles porque pueden eliminar el de casillas blan­ cas cuando les convenga.

12 ... 0--0-0 13.{}ia6! c6 14.fJe1 �he8 lS.fJc2 fJb8 16.{}ixb7+ wxb7 17.hS gS 18.�he1 t.

PARTIDA S

Zlochevskij,A - Riazantsev,A

é

Moscú, 1996

1 .d4 fJf6 2.{}igS b6 3.{}ixf6 gxf6 Poco coordinado con b6.

4. e4

Por supuesto, planes basados en c4-fJc3- y el cambio del alfil de casillas blancas en la gran diagonal, o bien planes con e3 y c3, son posibles, pero ya hemos visto cosas pareci­ das. Con este orden de jugadas las blancas están en condiciones de jugar un más ambi­ cioso desarrollo.

4.

S. fJc3

{}ib7 e6

1.d4 fJf6 2.<iig5

6. fJge2 d6

7. fJg3 t.We7

8. dS

Esta jugada debilita las casillas negras y nor­ malmente hay que tener cuidado con ella. Sin embargo ahora el alfil de negras tiene probemas para situarse en la gran diagonal (debido a un eventual fJh5) y el de blancas está fuera de juego .

8. fJd7

9. <iie2± 0-0-0

Cualquier lugar es malo para el rey negro pero esta jugada es la señal para que las blan­ cas inicien el ataque

10. a4 <iih6 1 1. aS cJib8

12. axb6 axb6

13. t.Wbl

Una estrategia muy primitiva siempre se jus­ tifica por defectos considerables en la posi­ ción rival, y ése es el caso.

13. fJcS 14. O-O fS 1 5. t.Wa2 fxe4 16. b4 exdS 17. bxcS dxcS 18. t.Wa7+ cJic8 19. <iia6

19.<iig4+ combinada con fJf5 gana material a cántaros.

19 ... <iixa6 20.t.Wxa6+ cJid7 21.fJxdS t.WgS 22.fJxe4 1� PARTIDA 6 Hodgson,J - Costigan Filadelfia open, 1990 l.d4 fJf6 2.<iigS c6

Una jugada poco frecuente, aunque lo bas­ tante sana como para merecer atención. Las negras preparan la salida de la dama a b6 ó a5, lo cual tiene su peso en algunas varian­ tes. Están preparadas a tomar con el peón "e" en caso de cambio, y a colocar inmediata­ mente su peón en d5; en esta línea la jugada c6 es perfectamente útil. Pero no quieren jugar d5 directamente, para evitar las líneas supersólidas que se producen sin cambiar en f6. El G .M. rumano Suba es su principal de­ fensor y ha logrado hacer algún adepto. Con­ sideraremos dos variantes para las blancas: 3.fJd2 y 3.<iif6 (que se verá en la próxima par­ tida).

3. fJd2

Éste es un intento de seguir buscando ven­ taja sin cambiar el alfil, del cual hay pocos ejemplos y que merece la pena investigar más. Naturalmente, las negras deben hacer algo porque prepara e4. [3.e3?? es por su­ puesto una pésima jugada, pero es sorpren­ dente la cantidad de jugadores que caen en este truco tan simple. 3 ... t.Wa5+ gana una pie­ za. 0-1 Vas sallo - Gamundi, Salamanca 1998.

Capítulo

La continuación más nonnal, pero pennite trasponer a 2 ... d5 y algunos jugadores pre­ fieren justificar 2 ... c6 de otra fonna: 3 ... Wb6!? atacando dos peones 4.'fJgO! La única fonna de dar sentido al esquema blan­ co, aunque hay que entregar un peón. (4.'fJb3 d5 Y el caballo blanco no está bien situado

en b3.) 4 ... Wxb2 5.e4 d5 y ahora:

A) 6.�d3 'fJxe4 7.'fJxe4 dxe4 8.�xe4 Wc3+ 9.�d2 Wc4 10.c3 (tal vez 1 0. �d3 We6+ 11.�e3OCJ) 10 ... 'fJd7 11.Wc2 g6 12.fíb1 �g7 13.'fJg5 Ia compensación blanca es muy du­ dosa, pero las negras comienzan a hacer ju­ gadas extrañas. 13 ... a5 (13 .. . 'fJb6! 7 14.fíb4 Wa6 15.�d3 Wa5 16.0-0 �f5+) 14.�e3 O-O 15.h4 f57 (15 ... e5) 16.�d3 Wd5 17.h5 con un fuerte ataque. Wilgenhof,O-Kohler,AlDieren op 1991/ (1-0 en 89)

B) 6.e5 'fJe4 7.'fJxe4 dxe4 8.fíb1 Wxa2 9.'fJd2 Wa5 1 0.�e2 g6 11.h4 (También se puede probar la más nonnal 11.0-0!7 f6 (1 1 . . . Wd5 12.�e3f5?! 13. exf6 exf6 14.�c4�) 12.�e3 f5 13.f3OCJ) 11...�g7 12.h5 h67! 13.�e3 g5 14.0- O b5 15.'fJxe4 con enonne compensación. Danielian,O-Hellsten,J/Hallsberg op 1993/ (1-0 en 27)

4. e3

Las blancas siguen aquí con su estrategia de elasticidad. Otra idea, infrecuente en el Trompo, pero jugable aquí, es 4.�xf6 exf6 5.e4!7 para aprovechar la mayoría de peones del ala de dama en el final. Este tema de la variante del cambio de la española no suele funcionar en la Trompowsky, pero en esta partida las blancas intentaron demostrar que c6 es una pérdida de tiempo. 5 ... de4 ( Claro que, para jugar 5.e4 con blancas, hay que demostrar que 5 ... Wb6! 7 no refuta de inme­ diato. 6.fíb1 dxe4 7.'fJxe4 �e6! (7 .. . Wa5+ 8. 'fJd2 Wxa2 9. �c4 da cierta compensación.) 8.'fJc3 'fJd7 9.'fJf3 0-0-0 Y las negras están

muy bien) 5 ... dxe4 6.f)xe4 Wb6 7.b3 f5 8.'fJc3

�b4 9.'fJge2 Wa5 10.Wd3 0-0 11.0-0-0 �e6 12. wb2 la posición blanca es muy rara, aun­ que lograron defenderse e imponerse en el final. Klinger,J-Wetscherek,G/Oberwart op 1991/ (1-0 en 72)

4. �f5

Es natural intentar sacar el alfil fuera de la cadena antes de jugar e6, pero esta jugada tiene un inconveniente. Consideremos las otras alternativas lógicas:

4 . . . 'fJbd7 5.f4!7 Otras jugadas son posibles, pero esta especie de muro de piedra con el alfil por fuera está muy justificada aquí por­ que las negras no pueden pasar sin jugar c5 para molestar el centro blanco, y ahora esto implica perder un tiempo.

4 ... g6!? 5.�d3 �g7 6.f4 aquí este esquema es más discutible en vista de �f5. Pero en otro caso habría que aceptar 5 .�f6

4 ... �g4 5.0!7 �f5 6.c4 manteniendo abier­ tos varios frentes de lucha, ente ellos Wb3 y e4 contra e6.

4 ... Wb6 5.fíb1 Y la dama negra está mal colo­

cada ante la futura ruptura c4.

1.d4 0Jf6 2.<iig5

Esta jugada siempre compromete más la es­ tructura de peones, y el alfil de f5 no está bien colocado. [5 ... exf6 6.<iid3 Éste es el pro­ blema de <iif5. Las blancas ofrecen de inme­ diato el cambio de la pareja de alfiles negra, y en caso de rechazarlo se pierden tiempos. 6 ... <iixd3 7.cxd3 Se produce una posición interesante. Las negras deben igualar con un juego cuidadoso, pero las blancas tienen un plan claro con la casilla c5 para el "centine­ la", o con un ataque de minorías al flanco de dama. ]

6. 0Je2 eS?!

Otra jugada extraña. Sin embargo, la estruc­ tura normal con el peón en e6 invitaría a las blancas a hostigar el alfil 6 ... e6 7.0Jg3 <iig6 8.h4 h6 9.h5 <iih7 10.<iid3;t

7. 8. 9. 0Jg3 \WhS <iie2 <iie6 \Wc7 a:g8

Impidiendo �g4, después de lo cual la supe­ rioridad en las casillas blancas sería peli­ grosa.

10. 1 1.

o-o

c4± f)d7

y las blancas, fiadas a su mejor desarrollo,

abren el juego. 1 1 . exd4 1 2. cxdS �xdS 13. exd4 \Wf4 13 ... 0-0-0 14.�f3 f)b6 15.\Wxh7 14. f)c4 a:gS 1 5. \Wxh7 ¡;¡:g6. 16. f)e3 �e6 1 7. �c4 �xc4 1 8. 0Jxc4 \Wxd4 1 9. a:fel+

Las negras han descuidado el enroque y aho­ ra pierden material

20.a:e4!

19. 0JeS

20. 0JxeS

20 ... fxeS 21.a:adl \Wxb2 22.\Wh8 a:e6 23.0JfS \Wxa2 24.0Jg7+ we7 2S.0Jxe6 fxe6 26JWh7+ wf6 27.a:d7 1-0

PARTIDA 7