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El texto expositivo

EVALUACIÓN 1. Revisar y comparar las predicciones elaboradas al inicio

2.3 El texto expositivo

Retomando la perspectiva planteada al inicio del capítulo y referida a la lectura como un proceso de aprendizaje, en donde se lee para aprender; la preocupación de esta investigación está centrada precisamente en ayudar a que los estudiantes logren construir nuevos aprendizajes a través de la lectura. Para ello, es importante tener en cuenta que la gran mayoría del conocimiento que circula en el ámbito académico es de carácter expositivo; de allí la importancia de comprender realmente qué es un texto expositivo, qué estructura tiene y cómo puede lograrse una mejor comprensión de dichos textos.

2.3.1 Generalidades

El texto expositivo, según lo explica Álvarez (1996) tiene como propósito fundamental informar y trasmitir saberes; por tanto, se caracteriza por su intención de hacer comprender determinados fenómenos y en ese sentido responde a unas características textuales específicas, en tanto buscan modificar un estado de conocimiento. Por otra parte, Muth (1990) plantea que el texto expositivo puede definirse a partir de cuatro rasgos que le son comunes a la mayoría de estos. El primero tiene que ver con el texto expositivo como un texto de carácter informativo; este rasgo define el objetivo primordial de los textos expositivos que tiene que ver con informar sobre teorías, acontecimientos, fechas, entre otros; sin embargo, su definición no se agota en esta característica.

Otro de los rasgos importantes del texto expositivo está en relación con su carácter explicativo. Muth (1990) explica que “un buen texto expositivo incorpora explicaciones y elaboraciones significativas- relacionadas con las teorías, predicciones, personajes,

hechos, fechas, especificaciones, generalizaciones, limitaciones y conclusiones-, como parte del nivel informativo” (p.10); por tanto, un buen texto expositivo no se construye solo a partir de un listado de información sino que dicha información se conecta a partir de explicaciones que permitan que el lector active sus esquemas para comprender mejor el texto.

El tercer rasgo se refiere al texto expositivo como texto directivo. Dicho rasgo permite que el texto sea una guía dado que presenta, lo que la autora denomina “claves explícitas” como introducciones, títulos, subtítulos o resúmenes que permiten que el lector identifique las ideas más importantes y los conceptos que las sustentan. Este rasgo de los buenos textos expositivos permite que el lector participe activamente estableciendo un diálogo permanente a través de la orientación que ofrecen éstas pistas y que van facilitando la comprensión del lector, permitiendo que fije su atención en los aspectos más relevantes del texto.

El último rasgo se refiere al texto expositivo y la narrativa; sobre este aspecto Muth (1990) afirma que “un buen texto expositivo debe contener elementos narrativos” (p. 11) en tanto permite que la información se haga más interesante y comprensible para el lector y se convierte, además, en una forma de lograr que la información expuesta sea significativa. Los anteriores son entonces los rasgos que definen un buen texto expositivo y que, vale la pena aclarar, son rasgos que no se encuentran en todos los textos de este tipo que circulan en la escuela.

Por otra parte, Cárdenas, Rodríguez, Villabon & otros (2015) proponen en su libro El texto expositivo: leer, escribir y dialogar para aprender, algunas características de este tipo de texto:

Tabla N° 4: Características del texto expositivo

Perspectiva Rasgo Definición

Desde el autor

Son objetivos Se refieren directamente al conocimiento sobre la realidad y en ese sentido su estilo es más preciso y riguroso

Desde su forma expresiva Se presentan en forma de prosa Facilita la exposición clara y organizada de las ideas Desde lo lingüístico Predominan las oraciones

enunciativas y se utiliza la tercera persona

Los verbos se utilizan de forma impersonal y el registro es formal

Desde la edición Tienen carácter directivo Presentan claves que orientan a lector permitiendo identificar los enunciados y conceptos más relevantes del texto

Fuente: adaptado de Cárdenas & otros (2015, p. 13).

Además, las autoras resaltan la importancia del trabajo de este tipo de textos en la escuela dado que favorece el acceso al conocimiento científico y tecnológico, es transversal a las diferentes áreas del conocimiento y promueve el desarrollo cognitivo y social. (Cárdenas & otros, 2015).

Por su parte, Carretero (1993) explica que los textos expositivos son más densos en información, plantean una serie de conceptos especializados que, muchas veces, están fuera del dominio del lector, requieren mayor atención dado el carácter abstracto de sus contenidos y la interrelación de los conceptos y en la mayoría de casos carecen de una estructura espacio-temporal que facilite su comprensión, por lo que se hace necesario establecer una serie de estrategias que permitan lograr la comprensión de este tipo de textos.

2.3.2 Organización textual de los textos expositivos

A continuación, se presenta la representación textual que Van Dijk & Kintsch (1983, citado por Clemente y Domínguez,1999) han propuesto como una de las dimensiones de la comprensión y que para el caso de este apartado permite mostrar los aspectos más relevantes del texto expositivo en relación con su estructura y caracterización textual, fundamentales en la construcción de significado de este tipo de texto.

2.3.2.1 La superestructura: Organización global del texto

El término superestructura, propuesto por Van Dijk & Kintsch (1983, citado por Clemente & Domínguez, 1999) está relacionado con las representaciones textuales

necesarias en el proceso de comprensión; este constituye la forma global que articula o interrelaciona las ideas de un texto; por tanto, alude a la organización de los textos, respondiendo a la idea de que existen diferentes tipos de discurso que ofrecen distintos patrones organizativos o formas de interrelacionar las ideas a través de los elementos microestructurales de un texto. En relación con los textos expositivos Clemente & Domínguez (1999) proponen 5 categorías de organización: causas y efectos (superestructura causal), fases o estadios (superestructura secuencial), semejanzas y diferencias (superestructura comparativa), problema o solución (superestructura de respuesta) y rasgos o propiedades (superestructura descriptiva).

Para fines de esta investigación, la atención se centró en los textos expositivos con organización causativa o causal, en tanto es un tipo de texto muy recurrente en el ámbito académico y de difícil comprensión para nuestros estudiantes. Sánchez (1995) define y caracteriza a partir de los siguientes aspectos:

Tabla N° 5 Textos expositivo con organización causal Forma

organizativa

Características Tipos de relaciones

Causativa o causal

Contiene dos categorías: antecedente y consecuente

Relación temporal: los antecedentes preceden a los consecuentes.

Vínculos causales o cuasi-causales entre ellas: los antecedentes facilitan o son una condición necesaria y suficiente para que aparezcan los consecuentes.

Fuente: Elaboración propia

2.3.2.2 La macroestructura:

La macroestructura, se refiere, como lo explica Sánchez (1995) al “significado global que impregna y da sentido a los elementos locales” (p. 9); las funciones de la macroestructura son en primer lugar, proporcionar una coherencia global a las proposiciones planteadas en el texto. En segundo lugar, permite diferenciar las ideas que componen un texto y que se relacionan entre sí gracias a la presencia de elementos microestructurales y en tercer lugar permite reducir extensos fragmentos de información a un grupo manejable de ideas.

Clemente y Domínguez (1999) explican que, para lograr determinar el sentido global del texto el lector pone en juego una serie de estrategias que logran transformar y reducir la información seleccionando las ideas más relevantes del texto. Estas

estrategias son las macrorreglas propuestas por Van Dijk (1980) entre las que se encuentran la supresión que permite seleccionar ideas, que son una condición interpretativa para las demás ideas del texto y suprimir aquellas que no son relevantes. La segunda macrorregla es generalización en donde en una secuencia de proposiciones se sustituyen los conceptos incluidos en la secuencia por un concepto supraordenado. La última macrorregla es integración o construcción y allí una secuencia de proposiciones es reemplazada por otra totalmente nueva, que no aparece en el texto base.

2.3.2.3 La microestructura

En este nivel de estructuración se implican dos componentes: la organización de los significados en proposiciones y el establecimiento de continuidad temática. En relación con las ideas o proposiciones Sánchez (1995) explica que “una proposición no solo integra en un todo el significado de las palabras, sino que implícitamente establece entre ellas unas determinadas relaciones” (p.36); estas relaciones son las que determinan el hilo o la progresión temática en el texto y, como se planteó anteriormente definen la superestructura de un texto.

Dentro de los elementos microestructurales característicos de los textos expositivos, Álvarez (1996) plantea los elementos intra, meta e intertextuales que son recursos tipográficos que permiten la organización interna del texto y de las relaciones intertextuales:

Tabla N° 6: Recursos del texto expositivo

Recursos Ejemplos

Organizadores metatextuales Guiones, números o letras para enumerar hechos, argumentos, fenómenos, control de márgenes, comillas, subrayados, cambios en el tipo de letra, paréntesis, itálica (marcadores de reformulación textual).

Organizadores intertextuales Remiten a otro texto de autor identificado (sistema de citas.

Utilización de formas

supralinguisticas

títulos, subtítulos, en estrecha relación con los organizadores textuales

Diversidad de conectores lógicos y organizadores textuales utilizados con el propósito de establecer una relación lógica entre las ideas

Los textos con superestructura causal los conectores y marcadores más recurrentes son: por eso, por lo tanto, porque, en cambio, a pesar de, consecuentemente, pues, así que, por consiguiente, así pues, de ahí (que), en resumidas cuentas, entonces, de forma que, de manera que, de modo que, de suerte que, entre otros.

Para el caso de lo expuesto anteriormente, permite comprender la lectura como un proceso que requiere el aprendizaje de una serie de estrategias que, al ponerse en juego durante la actividad lectora, permitirán construir una interpretación más cercana al sentido del texto. Por otro lado, se muestra cómo lograr la comprensión de un texto expositivo requiere del docente unos saberes específicos que le permitan aprovechar realmente la lectura que de ellos se hace en el aula.