CAPITULO 10 LEYENDO LA HISTORIA
1. Textos selectos de la Historia deuteronomista Libro de Josué
Lea el capítulo 1. Contiene un discurso de Dios a Josué (v.1-9), una orden de Josué a los alguaciles (v.10-11) y un diálogo de Josué con las tribus de Transjordania (v.12-18). Advierta estos detalles: en el discurso de Dios, la importancia que tiene la observancia y estudio del Libro de la Ley. En el diálogo de Josué con las tribus transjordanas, la idea de la unidad de todo Israel; se trata de una operación conjunta, incluso los que ya han adquirido sus territorios deben colaborar con sus hermanos.
Eche un vistazo a los capítulo 2-11, donde se cuenta la conquista. Podemos dividirlos en dos grandes partes: los preparativos (c.2-5) y la conquista (6-11).
Los preparativos incluyen: envío de espías a Jericó (c.2), cruce del Jordán (c.3-4), otros episodios como la circuncisión y la Pascua (c.5). El episodio de los espías es muy interesante porque el Libro de la Ley prohibe hacer pactos con los habitantes del país; pero la meditación de la ley hace que se acepten excepciones, como en el caso de Rajab. Si lee el paso del Jordán, advertirá que resulta muy confuso por las diversas tradiciones que se han ido acumulando, sobre todo de orígen sacerdotal (arca, levitas).
La conquista (c.6-11) sigue un esquema muy sencillo: primero se conquista el centro, en parte mediante una campaña militar (Jericó, Ay), en parte por un tratado con los gabaonitas (c.9). Sigue la conquista del sur (c.10), luego del norte (c.11). El episodio más famoso -no el más importante- es el de Josué deteniendo el sol (Jos 10,12-14). Lea al menos los capítulos 6-8.
Salte al capítulo 21, versos 43-45. Tras la conquista, se reconoce que Dios ha cumplido sus promesas. Y lea luego el c.23: discurso de despedida de Josué, animando al pueblo a servir a Dios y no emparentar con las naciones paganas. Ya he indicado que los discursos son importantísimos para conocer la mentalidad del autor (o autores) deuteronomistas.
Con esto tiene una idea clara de lo que pudo ser la sección correspondiente a Josué en la primera edición de la Historia deuteronomista. Un discurso inicial de Dios, relatos de la conquista, despedida de Josué.
1.2. El libro de los Jueces
Comience leyendo 2,6-17. Estos versos forman parte de la segunda introducción del libro y empalman con el discurso de despedida de Josué. Fíjese especialmente en 2,11-17. Subrayan unas ideas que reaparecerán delante de cada juez: el pueblo peca siguiendo a otros dioses, Dios lo castiga enviando enemigos de alrededor, Dios salva suscitando un juez.
Lea el episodio de Otoniel (3,7-11). No es muy ameno, pero sí muy interesante. Ya tenemos el esquema típico de esta época: pecado (idolatría), castigo (sometimiento al rey de Siria), conversión (“gritaron al Señor”), y salvación (Otoniel). Con respecto a los versos 2,11-17 encontramos un elemento nuevo, el de la conversión, que se repetirá en adelante.
Entramos ya en los personajes más famosos: Ehud, Débora y Barac, Gedeón, Abimelec, Jefté, Sansón. Le sugiero algo de su contenido, y usted va leyendo lo que le atraiga.
“ El relato de Ehud cuenta de forma divertida -con cruel realismo- cómo un zurdo mata a un gordo (3,12-30).
“ La hazaña de Débora y Barac, completada con el asesinato de Yael (c.4) es la mejor manera de entender el canto de victoria (c.5). Si le gusta la poesía, no deje de leer este capítulo, considerado el texto más antiguo de la Biblia. Lea al menos 5,24-31, magnífica descripción del asesinato de Yael, que contrasta con la angustia de la madre del capitán.
“ Los relatos de Gedeón abarcan episodios muy distintos y todos se leen con gusto (6,11- 8,35). Es interesante 8,22-23, porque supone el primer intento histórico de instaurar un sistema de jefatura hereditaria, semejante a la monarquía.
“ La historia de Abimelec (c.9) contiene uno de los más duros alegatos antimonárquicos de la literatura universal, la fábula de Jotán (9,8-15). No deje de leerla, aunque no comparta su opinión.
“ Jefté es famoso por el voto que le obliga a sacrificar a su propia hija, pero la tradición contiene otros datos (c.11-12,6).
“ Y llegamos a Sansón (c.13-16). Advierta que el c.15 y el 16 termina con la misma frase: “Sansón gobernó a Israel veinte años”. Esto demuestra que la tradición se fue ampliando, pero el protagonista no mejora de conducta. Son de las tradiciones más entretenidas y famosas. Y no pase por alto que Dalila sólo aparece en el c.16; en los c.14-15 se trata de otra mujer.
Habrá advertido que son tradiciones populares, capaces de divertir al público más exigente: no faltan sexo ni violencia. Pero no olvide los siguientes datos:
“ Todos los relatos quedan encuadrados en el marco teológico de pecado, castigo, conversión, salvación.
“ Todos los protagonistas ofrecen alguna característica que, en principio, parece volverlos incapaces de salvar al pueblo: Ehud es zurdo: Débora, una mujer; Barac, cobarde; Gedeón, falto de fe y desconfiado; Jefté, hijo de una prostituta; Sansón, mujeriego. La idea bíblica de que Dios salva a
través de instrumentos débiles está muy subrayada a través de estos “libertadores”.
“ El autor o autores han querido presentar la época como muy distinta a la de Josué. El pueblo cae continuamente en la idolatría, no aprende de los castigos divinos. En este sentido son fundamentales los dos episodios en que no aparecen jueces (6,1-10 y 10,6-16). El primero contiene la intervención de un profeta anónimo; el segundo, una liturgia penitencial. La función de estos episodios es subrayar que la situación se agrava a medida que avanza la época.
“ ¿Dónde radica el mal de fondo? Leyendo esos relatos, en la obstinación del pueblo. Pero al libro de los Jueces se unieron más tarde unas tradiciones que ofrecen otro punto de vista. La culpa de todo la tiene el sistema político: al no haber rey en Israel, “cada cual hacía lo que quería” (ver Jue 11,6; 18,1; 19,1; 21,25). Estos capítulos finales (la historia del santuario de Dan y la violación y asesinato de la mujer del levita) rematan la descripción de una época caótica. Hay que ponerle término instaurando un nuevo sistema político: la monarquía.
1.3. Los dos libros de Samuel
El título es muy desafortunado, porque Samuel sólo desempeña un papel importante en la primera parte del primero de ellos. Hablan de los últimos años de la época de los Jueces (1 Sam 1-7), los orígenes de la monarquía con Saul (1 Sam 8-15), la historia de la subida de David al trono (1 Sam 16-2 Sam 7) y la historia de la sucesión de David (2 Sam 9-20 “ 1 Re 1-2).
Le aconsejo que lea los relatos sobre la infancia de Samuel (1 Sam 1-3) y los referentes a los orígenes de la monarquía, al menos 1 Sam 8-11. Advierta que se mezclan las tradiciones antimonárquicas y promonárquicas. Al comienzo de esta nueva etapa, con todas sus incertidumbres, tenemos el capital discurso de Samuel (1 Sam 12). Lea los versos 6-16; la garantía de éxito estará en la obediencia a Dios y la observancia de sus normas.
La historia de la subida de David al trono la analizaremos luego detenidamente.
Por último, la llamada “Historia de la sucesión” (otros prefieren llamarla “Historias de David y su familia”) fue considerada por el gran historiador Eduard Meyer como la mayor obra historiográfica no sólo de Israel sino del mundo antiguo. Comienza en 2 Sam 9 y termina en 2 Re 2 (basta omitir los capítulos 2 Sam 21-24, que fueron añadidos más tarde). En ella se cuentan episodios tan famosos como el adulterio de David y el asesinato de Urías (2 Sam 11), el incesto de Amnón con Tamar (2 Sam 13), la rebelión de Absalón y su muerte (2 Sam 15-19), las intrigas finales para la sucesión, hasta que Salomón se afianza en el trono (1 Re 1-2). Al menos, no deje de leer 2 Sam 11, advirtiendo el finísimo análisis psicológico del protagonista, y la historia de la rebelión de Absalón. Son joyas de la literatura universal.
1.4. Los libros de los Reyes
Comienzan con la historia de Salomón (1 Re 3-11). A su muerte se divide el reino (2 Re 12). A partir de entonces tenemos la historia “sincrónica” de Israel (norte) y Judá (sur). El centro de interés, sin embargo, no lo ocupan los reyes, sino los profetas. Las tradiciones más famosas son las de Elías y Eliseo, distribuidas desde 1 Re 17 hasta 2 Re 13. Cuando desaparece el reino de Israel, en el año 722, la historia se limita, lógicamente, al de Judá.
Dentro de la historia de Salomón, los capítulos más famosos son el 3 y el 10. Pero, puestos a conocer la mentalidad de la Historia deuteronomista, conviene conceder especial atención a la
oración que pronuncia el rey con motivo de la consagración del templo (1 Re 8,22-53). Adviértase el tema de la conversión en 8,33-40, y la clarísima referencia al destierro en 8,46-51. Las consecuencias de no cumplir la ley las expone el c.11.
Es muy importante 1 Re 12, donde se cuenta la división del reino y las medidas religiosas adoptadas por Jeroboán en el norte. En el c.13 está la historia del profeta anónimo del sur que se inventaron los deuteronomistas, vaticinando incluso el nacimiento de Josías.
Las tradiciones de Elías son todas importantísimas. En una época de idolatría e injusticia, el profeta lucha por salvar la religión verdadera. 1 Re 17-19 se centra en la sequía, castigo de Dios al pueblo por dar culto a Baal, dios cananeo de la fecundidad. En 1 Re 21 tenemos el famoso episodio del asesinato de Nabot, con intervención posterior del profeta. En 2 Re 1 vuelve a intervenir contra la idolatría del monarca.
Eliseo es famoso por sus milagros. Lea al menos 2 Re 4-7. Esos capítulos no tienen desperdicio. De ellos está tomado nuestro conocido proverbio: “Lo verás, pero no lo catarás”.
Dada la mentalidad deuteronomista de lucha contra la idolatría, es lógico que le gustase la sangrienta revolución de Jehú, que infringió un duro golpe a los partidarios de Baal. Jehú fue como Pinochet. Pero su golpe de estado está contado de forma espléndida (2 Re 9-10).
No pase por alto 2 Re 17. Desaparece de la historia el Reino Norte. Los deuteronomistas no tienen un personaje importante al que atribuirle un discurso. Pero escriben sus reflexiones sobre la catástrofe. El texto resulta farragoso -cada cual fue añadiendo lo que consideró conveniente- pero es fundamental para conocer la mentalidad de estos autores.
Ezequías llevó a cabo una gran reforma religiosa. Por eso le dedican bastante espacio (2 Re 18-20). Si no está muy cansado, lea el capítulo 18.
Atención a Manasés, un auténtico canalla, al que se cargaría con la responsabilidad última de la desaparición del Reino Sur. Sus “proezas” se cuentan en 2 Re 21,1-18.
Josías le resulta conocido por la novelilla que me inventé. Puede conocerlo más de cerca leyendo 2 Re 22-23. Los deuteronomistas se lo agradecerán.
Los últimos años de Judá, desde el 609 hasta el 586, podríamos definirlos, con un título de Eugene O'Neil, “Viaje de un largo día hacia la noche”. De desgracia en desgracia. Puede leerlo en 2 Re 23,31-25,26. Por lo menos, lea el c.25, sobre la caída de Jerusalén.