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TIPO DE CAMBIO REAL EN REPÚBLICA DOMINICANA

(Índices 2000=100)

Fuente: CEPAL, sobre la base de cifras oficiales.

Fuente: CEPAL, sobre la base de cifras oficiales.

90 100 110 120 130 140 E ne- 2000 Mar- 2000 May- 2000 Jul- 2000 S ep- 2000 Nov- 2000 E ne- 2001 Mar- 2001 May- 2001 Jul- 2001 S ep- 2001 Nov- 2001 E ne- 2002 Mar- 2002 May- 2002 Jul- 2002 S ep- 2002 Nov- 2002 E ne- 2003 Mar- 2003 May- 2003

Real respecto del dólar

Comienza inyección de liquidez en Baninter Esterilización monetaria Baninter es declarado insolvente

República Dominicana tuvo una política monetaria contractiva en la primera mitad del 2002, destinada a contrarrestar el efecto del aumento del gasto público en el tipo de cambio, en un contexto de debilidad de la demanda externa e inflación creciente. Durante el tercer trimestre, el Banco Central comenzó a inyectar liquidez en el Banco Intercontinental (Baninter), el segundo en importancia del país por tamaño, lo que indujo una expansión de la base monetaria e incrementó la presión devaluatoria sobre el peso. Esto contribuyó a que la depreciación real respecto del dólar fuera del 16,7% en el 2002 y aceleró la inflación en el último trimestre del año. En abril del 2003, el Banco Central asumió el control de Baninter y, en mayo, el análisis de sus cuentas reveló que la entidad intervenida era insolvente a causa de un fraude de proporciones inéditas. Esto aceleró la depreciación nominal del peso, a pesar de las mejoras de la balanza de pagos y los esfuerzos por controlar el gasto fiscal. La magnitud del déficit cuasifiscal que generó la inyección de liquidez a Baninter y el deterioro de las expectativas provocaron una marcada depreciación nominal del peso entre abril y junio del 2003, llevando la depreciación real respecto del dólar al 14,7% durante el primer semestre del 2003, a pesar de la aceleración inflacionaria.

Colombia también registró una depreciación significativa de su moneda en el 2002, pero, a diferencia del grupo anterior, no atravesó una crisis. El peso se depreció en términos reales respecto del dólar a partir de abril del 2002, en un ambiente de bajas tasas de interés, asociado a la preocupación de los mercados por las cuentas fiscales, el aumento de la incertidumbre en la región y el debilitamiento de las exportaciones a Venezuela. En estas condiciones, el riesgo país aumentó hasta llegar a un nivel máximo en septiembre del 2002, para luego descender como resultado del compromiso de fortalecer las cuentas públicas asumido por el Presidente Uribe. El 2002 terminó con una depreciación real de la moneda del 16,7% respecto del dólar, ya que la inflación se desaceleró. A principios del 2003, las presiones inflacionarias llevaron al Banco Central a aplicar una política monetaria más restrictiva. Esto, junto con el acuerdo firmado con el Fondo Monetario en enero, determinó que el peso colombiano se apreciara nominalmente a partir de marzo; así, en el 2003, ha registrado una apreciación real del 3,3% respecto del dólar. Un tercer grupo incluye a las economías cuyas monedas no sufrieron depreciaciones significativas respecto del dólar en el 2002 y 2003. Tanto Chile como Perú tuvieron una evolución cambiaria acotada en

términos reales, en tanto que el peso mexicano se depreció moderadamente respecto del dólar, quebrando su tendencia a la apreciación real, observada desde 1995. En el 2002, la política monetaria expansiva, la crisis regional y el deterioro de los términos de intercambio se tradujeron en una depreciación real del peso chileno del 4,5% respecto del dólar. En el primer semestre del 2003, el peso casi no varió en relación con el dólar (0,4% real), aunque la depreciación cambiaria real respecto del peso argentino (23,9%) y del euro (15,1%) fue la principal causa de la depreciación real efectiva del 7,5% que se registró en el primer semestre del 2003.

En Perú, durante los primeros seis meses del 2002, el tipo de cambio se mantuvo estable. En el tercer trimestre, la incertidumbre en la región llevó a una depreciación nominal de la moneda que alcanzó su techo en septiembre. Luego se redujo la presión cambiaria, acompañando la baja de las tasas de interés, y el 2002 cerró con una depreciación real respecto del dólar del 3,2%. Durante casi todo el primer semestre del 2003, el tipo de cambio se mantuvo por debajo de los valores del último trimestre del año precedente, lo que se combinó con la baja inflación para producir una apreciación real respecto del dólar del 1,2%.

En México, el peso se depreció a partir de abril del 2002, paralelamente con el cambio de sentido de la política monetaria contractiva vigente en el primer trimestre del 2002, y tras haber alcanzado el nivel más bajo del tipo de cambio real en los últimos 10 años. En el segundo semestre del 2002, el enfriamiento de la economía de los Estados Unidos y la erosión de las expectativas reforzaron dicha tendencia, al tiempo que la depreciación de la moneda comenzaba a repercutir en la inflación. De esto resultó un endurecimiento monetario, que moderó la depreciación nominal del peso, aunque se mantuvieron las oscilaciones. De todas formas, el 2002 terminó con una depreciación real del 7,8% respecto del dólar. De diciembre del 2002 a febrero del 2003, el peso se depreció rápidamente, en parte debido a factores externos, tales como las previsiones generadas en torno a la guerra en Irak y la evolución del dólar. A partir de marzo, el endurecimiento de la política monetaria y la evolución del conflicto en Irak contribuyeron a que el peso se apreciara en términos reales respecto del dólar hasta mayo. De esta manera, el peso mexicano se apreció un 2,9% real en relación con el dólar durante el primer semestre del 2003 y, en junio, la paridad real se encontraba solo un 1,6% por encima de la registrada en noviembre de 1994, inmediatamente antes de la “crisis del tequila”.

Gráfico II.28

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