• No se han encontrado resultados

Sto Tomás, adentrándose en el tema, va a darnos una penetrante explicación del modo cómo el entendimiento agente cumple su

CAPITULO VI. LOS DOS ENTENDIMIENTOS: AGENTE Y POSIBLE II EXISTENCIA DEL ENTENDIMIENTO AGENTE

4. Sto Tomás, adentrándose en el tema, va a darnos una penetrante explicación del modo cómo el entendimiento agente cumple su

misión y realiza esta operación de la abstracción de la esencia inteligible de sus notas materiales a partir de la imagen de la fantasía.

Igual que para Aristóteles, la necesidad del entendimiento agente estriba para el Doctor Angélico en la necesidad de una facultad intelectual activa que determine al entendimiento potencial a la

realización de su acto; sólo que S. Tomás expresamente reduce esta intervención del entendimiento agente a una iluminación del

entendimiento potencial por la iluminación de su objeto, vale decir, por la actualización de la inteligibilidad potencial de la forma del objeto sensible. E n la imagen de la fantasía encuéntrase material o potencialmente el objeto de la inteligencia, la esencia de la cosa material. Lo que impide su inteligibilidad en acto, es su materia. El entendimiento agente interviene, pues, despojando o abstrayendo a esta esencia o forma de sus notas materiales, con lo cual aquélla logra su inteligibilidad en acto y queda constituída en objeto

fecundante de la inteligencia potencial, en su "species intelligibilis impressa", que la capacita y determina objetivamente a la realización de su acto intelectivo. He aquí cómo se expresa el Santo Doctor en su Comentario al lugar antes citado' de Aristóteles: "En toda

naturaleza, que está a veces en potencia y a veces en acto, conviene poner algo, que es como la materia en cada uno de los géneros, a saber, que está en potencia para todas las cosas que son de aquel género. Y otro, que es como la causa agente y factiva, que así hace todas las cosas, como el arte o la materia. Pero el alma según la parte intelectiva está ya en potencia ya en acto. E s necesario, pues, que en el alma intelectiva haya estas diferencias: es decir, que uno sea el entendimiento, en el cual todas las cosas posibles puedan hacerse inteligibles, y éste es el entendimiento posible del cual antes se ha hablado: y que otro sea el entendimiento agente y es "como cierto hábito" [ ...1. El hábito es tomado aquí como

frecuentemente el Filósofo [Aristóteles] suele nombrar hábito a toda forma o naturaleza, en cuanto el hábito se distingue de la privación y la potencia; con el objeto de que nombrándolo así hábito, lo distinga del entendimiento posible, que es potencia. Por lo que dice que es hábito, como la luz, que en cierto modo hace que los colores

existentes en potencia existan en acto [...]. El entendimiento agente hace que existan en acto los mismos inteligibles, que primeramente

existían en potencia, abstrayéndolos de la materia; porque así,

según se dijo, son inteligibles en acto (intellectus autem agens facit ipsa intelligibilia esse in actu, quae prius erant in potentia, per hoc, quod a bstrahit a materia; sic enim su nt intelligibilia in actu, ut dictum est). Aristóteles es conducido a admitir el entendimiento agente para rechazar la opinión de Platón, quien defendió que las esencias de las cosas sensibles estaban separadas de la materia y eran inteligibles en acto; por lo que no necesitaba admitir el

entendimiento agente. Pero desde que Aristóteles defiende que las esencias de las cosas sensibles están en la materia y no son

inteligibles en acto, fué necesario que pusiese un entendimiento, que las abstrayese de la materia y así las hiciese inteligibles en acto (Sed quia Aristoteles ponit, quod quidditates rerum sensibilium sunt in materia et non intelligibiles actu, oportuit, quod poneret aliquem intellectum, qui abstraheret a materia et sic faceret eas intelligibiles

actu)" [197]. Casi literalmente repite lo mismo en la Suma Teológica.

Después de recordar por qué Platón no estaba necesitado a admitir el entendimiento agente, desde que las esencias o ideas eran

inteligibles en acto, prosigue: "Pero porque Aristóteles (Lib. III Met. a tex. 10 usque ad fin. lib.) no puso las formas subsistentes sin

materia (y las formas en acto), se seguía que las naturalezas o

formas de las cosas sensibles, que entendemos, no eran inteligibles en acto. Pero nada se reduce de la potencia al acto, sino es por

algún ser en acto; como el sentido llega a estar en acto por el

sensible en acto. Era necesario,. pues, poner alguna virtud de parte del entendimiento que actualizase a los objetos inteligibles por la abstracción de las especies [o formas] de las condiciones

materiales. Y esta es la necesidad de poner el entendimiento agente (Oportebat igitur ponere aliquam virtutem ex parte intellectus, quae faciat intelligibilia in actu per abstractionem specierum a

conditionibus materialibus. Et haec est necessitas ponendi

intellectum agentem)" [198].

Las imágenes sensibles, pues, no pueden determinar directamente a la inteligencia potencial o posible, a causa de su materialidad, pues una causa material no puede producir un efecto espiritual, cual sería la modificación objetiva de la inteligencia espiritual. Además en razón de la materia, la esencia está impedida de la inteligibilidad en acto y existe en estado de individualidad concreta.

De aquí que todos estos inconvenientes para una influencia inmediata de la imaginación sobre la inteligencia exijan, para ser superados, la intervención de una facultad espiritual, que posea la

inmaterialidad en acto para causarla eficientemente en el objeto inteligible. Y a esta facultad llama Sto. Tomás, siguiendo a

Aristóteles, el entendimiento agente. Su misión no es entender, sino hacer inteligible en acto el objeto por su abstracción de las notas materiales y, mediante esto, hacer entender al entendimiento

posible, determinar su acto por la inteligibilidad en acto del objeto. Esta acción del entendimiento no es, en rigor, inmanente, sino

transitoria, dirígese a las imágenes de la fantasía para "iluminarlas" inteligiblemente al despojarlas de sus notas materiales. El objeto formal -constitutivo especificante de toda facultad, según la doctrina aristotélica-tomista (cfr. c. II, n. 4)- del entendimiento agente es

diverso del propio del entendimiento posible y, por eso, ambos entendimientos constituyen no sólo dos aspectos de una misma facultad intelectiva, sino dos facultades realmente distintas. Si

ambos son facultades de la misma alma individual, o si pertenecen a dos substancias diversas, es cuestión sobre la que volveremos

luego de precisar, con Sto. Tomás, esta actividad del entendimiento agente en la realización de la inmaterialización y actualización del objeto inteligible.

Outline

Documento similar