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Las tradiciones de estudio del lenguaje

In document Filosofía del Lenguaje (página 32-34)

2. LA FILOSOFÍA Y OTRAS CIENCIAS

2.2. Las diversas ciencias del lenguaje

2.2.1. Las tradiciones de estudio del lenguaje

En la cultura occidental el estudio del lenguaje ha sido llevado a cabo por tres tradiciones distintas de investigación que pueden ser caracterizadas de manera un tanto simplista como las tradiciones teológica, filosófica y científica35.

Muy probablemente la más antigua de estas tradiciones sea el estudio teológico

y religioso del lenguaje. Tanto la tradición judaica como la cristiana han prestado

siempre en sus enseñanzas una atención excepcional a los textos y a sus interpretaciones. En particular los relatos de la creación del mundo por la palabra divina, la primera actividad de Adán al dar nombre a los animales o el relato de la confusión de las lenguas en Babel han sido fuente permanente de reflexión. «En el principio era la Palabra» compendia el apóstol Juan al comenzar su Evangelio. La exégesis bíblica, la conciencia de la limitación del lenguaje humano para hablar de Dios, la necesidad de inculturar en todas las lenguas el mensaje salvífico o el valor pragmático del lenguaje sacramental son elementos esenciales que permiten advertir la importancia asignada al estudio del lenguaje en la tradición cristiana36.

El debate filosófico más antiguo sobre el lenguaje que se ha conservado es el diálogo de Platón (c. 427-347 a. de C.) titulado Cratilo. Se trata de una discusión acerca de los orígenes del lenguaje y la naturaleza del significado, en la que

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Cfr. A. LLANO, Metafísica y lenguaje, Eunsa, Pamplona, 1984, p. 13; T. BURGE, <<Philosophy of Language and Mind: 1950-1990>>, p. 28.

35

Cfr. G. FL0ISTAD, Contemporary Philosophy, Nijhoff, La Haya 1981, I,p.viii. 36

Hermógenes sostiene la opinión de que las palabras son convencionales y su relación con las cosas es arbitraria, mientras que Cratilo defiende que «hay un nombre correcto de modo natural para cada una de las cosas: un nombre no es simplemente el que varias personas acuerdan para llamar a una cosa»37. De hecho los griegos establecieron las nociones gramaticales básicas que a través de los romanos y del latín se hicieron tradicionales en el pensamiento occidental.

Desde finales del siglo XVIII el lenguaje y la diversidad de las lenguas atrajeron la atención de un número de especialistas cada vez mayor. Este enfoque fue conocido primero como «Filología» centrándose en el estudio del desarrollo histórico del lenguaje, pero en nuestro siglo su campo se ha ampliado notablemente como estudio multidisciplinar del lenguaje conforme ha ido creciendo el conocimiento de la diversidad y complejidad de los fenómenos lingüísticos38. En la actualidad suele emplearse el término «Lingüística» como rótulo genérico de esta tradición de estudio científico del lenguaje, en la que concurren muchas perspectivas y enfoques dis- tintos. Su núcleo está formado por la fonología, la morfología y la sintaxis, al que se añaden la semántica y la pragmática, junto con aquellas otras áreas que —como su nombre indica— son el resultado de su confluencia con otros saberes: la

psicolingüística o psicología del lenguaje, la lingüística computacional, la etnolingüística y la sociolingüística.

Los lingüistas han solido considerar su trabajo como científico y experimental en oposición a las «especulaciones» de las tradiciones filosófica y teológica. Pero, de forma creciente desde la lingüística se viene abordando en los últimos años el estudio de los fundamentos de la lingüística y la determinación de la naturaleza de las teorías lingüísticas que eran objetos de atención típicos de la filosofía, o se presta atención al lenguaje religioso y sus formas típicas de expresión. De este modo, en nuestros días cada vez parece más conveniente la aproximación entre aquellas tres

tradiciones de estudio del lenguaje (teológica, filosófica y científica) que tantas veces

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PLATÓN, Cratilo, 384d. 38

han estado muy distantes entre sí o incluso a menudo abiertamente enfrentadas. Además, el carácter multidisciplinar del estudio del lenguaje que se lleva a cabo desde cada una de las ramas de la lingüística reclama cada vez con más fuerza la cooperación de los lingüistas con antropólogos, filósofos, psicólogos y sociólogos. En particular, la filosofía del lenguaje, en cuanto genuina reflexión filosófica, es capaz de ofrecer un marco en el que se articulen los mejores resultados de esos saberes más especializados, al mismo tiempo que brinda un campo natural de reflexión para quien se inicia en el estudio de la filosofía. Puede decirse que en estos últimos años se está produciendo un proceso de convergencia interdisciplinar en torno a los problemas relativos al modo en que el lenguaje humano se hace con el mundo convirtiéndose en instrumento de conocimiento y comunicación. Una reflexión filosófica acerca del lenguaje entraña una aspiración de generalidad y de teoría que trasciende los conocimientos sectoriales especializados, pero al mismo tiempo ha de contar con las mejores teorías disponibles y con los mejores resultados experimentales que estos saberes puedan ofrecer.

La filosofía analítica angloamericana se centró de modo especial en el análisis lógico del lenguaje, más que en el estudio de la razón humana o del mundo: ése fue el giro lingüístico, que llevó consigo un claro abandono de la metafísica y de la epistemología. En contraste, el enfoque que en este libro se propone para la filosofía del lenguaje aboga por una apertura multidisciplinar no sólo a las dimensiones epistemológica y metafísica, sino también a las ciencias más recientes acerca del lenguaje y la comunicación humana. Se trata de favorecer así una efectiva comprensión multilateral de los problemas, que incluya también una profundización metafísica en la estructura comunicativa del lenguaje y de las condiciones que ésta establece para el desarrollo futuro del conocimiento humano.

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