2. El estado de la cuestión: los lugares, las culturas y los medios digitales
2.3 La redefinición tecnológica del espacio cultural en los medios digitales
2.3.1 Un nuevo espacio para los lugares de la cultura
Mientras el propio suelo pierde su antigua consistencia y se polariza formando un palimpsesto sociocultural y socioecológico que cuestiona el estatuto de las ciencias sociales y las humanidades, somos testigos de la construcción aleatoria y fragmentaria de un nuevo espacio global a través de las tecnologías digitales de información y comunicación. Por vez primera, las representaciones del tráfico de bienes, medios, personas y mensajes cuentan con un espacio común y propio, gracias a la convergencia multimedia de las tecnologías digitales que se condensa en el ordenador como metamedio (Manovich, 2005), la red Internet* como soporte y la World Wide Web* como servicio público de hipertexto transnacional. Este espacio digital emergente ya no se encuentra adscrito únicamente a los
lugares geográficos relacionados con la producción cultural, en su sentido más amplio. Al contrario, este nuevo espacio se extiende a lo largo y ancho de las redes telemáticas por todo el globo. A través de ellas circulan una extensa variedad de datos provistos por los diferentes usuarios mediante distintos dispositivos de captura como, por ejemplo, los sensores medio ambientales, los satélites, las sondas espaciales, las cámaras digitales de fotografía y vídeo o las grabadoras digitales de sonido. Todos ellos forman parte del hardware* que sustenta este nuevo espacio global de ordenadores sensibles conectados entre sí, multiplicados a su vez en dispositivos móviles (ordenadores portátiles, teléfonos digitales, PDAs*) y estacionarios (PCs*).
La antropología cultural no es extraña al nuevo estatuto de la información y la comunicación. Tampoco otras disciplinas sociales se mantienen distantes y lo admiten en su seno ampliando sus objetos de estudio y sus herramientas metodológicas. En muchos sentidos, los distintos «giros» que se han intentado resumir antes responden, todos ellos a su manera, al estatuto de las telecomunicaciones. No obstante, ninguno problematiza lo suficiente el papel de los medios digitales al interior de sus propias competencias, sus consecuencias, efectos y posibilidades a corto y largo plazo. Regresando en este caso a las excepciones, se encuentra la teoría literaria del hipertexto informático que ha realizado interesantes aportes dentro de su campo (Landow, 1992, 1997, 2006). Pero mientras existe abundante bibliografía sobre la globalización, no hay una producción comparable respecto a cómo es posible aproximarse a ella a través de los medios digitales y su expansión en sociedad. Estas tecnologías permanecen, en general, aisladas en el rango de objeto de
estudio. Sin embargo, la emergencia de un nuevo espacio cultural global no sólo afecta a los objetos de estudio sino que reconfigura por entero la posición que en él ocupa el investigador y sus herramientas teóricas y metodológicas de investigación. La transnacionalización paulatina de las tecnologías digitales de información y comunicación, y de los fenómenos socioculturales y socioecológicos, ha puesto en cuestión, por un lado, la identificación tradicional entre el lugar geográfico y el lugar de la cultura y, por otro, entre la fuente espacio/temporal de los contenidos y su grado de acceso, circunscritos antes a fragmentos específicos del espacio físico. Tanto los fenómenos cuanto sus imágenes y representaciones se han globalizado de un modo no homogéneo, articulando todo tipo de interdependiencias entre los lugares, las culturas y los medios digitales. El resultado más evidente de estos procesos simultáneos se denomina ‘desterritorialización de la cultura’, y consiste en la dificultad para afrontar con los instrumentos conocidos los cambios que se dan en la intersección contemporánea de ambas dimensiones. Para explorar el problema de los lugares de la cultura y profundizar en las estrategias transdisciplinares, resulta obligado atender seriamente a la transformación acaecida en los modos de producción, distribución, exhibición, conservación y recepción de la información. Por vez primera, las producciones culturales cuentan con un espacio común gracias a la convergencia multimedia de las tecnologías digitales. Mientras el lugar de la cultura y la cultura como lugar se polarizan y exponen sus múltiples dispersiones, sus imágenes y representaciones se integran de un modo nuevo, resultando todo ello en una duplicación del espacio cultural global, a un tiempo físico y digital. Ambas dimensiones espaciales son interculturales, interdisciplinares e intermediales, y a través de ellas circulan innumerables
traducciones que se ejercen y entrecruzan traspasando estos tres puntos de interacción que han sido convertidos en estrategias por y para las ciencias sociales.
La recientemente estrenada dualidad del espacio globalizado obliga a un reposicionamiento de los enclaves teóricos para afrontar el problema de los lugares de la cultura, que ya no se sitúan únicamente en el espacio físico actual e inmediato sino que adquieren ramificaciones propias en el espacio digital de los nuevos medios -que ya no lo son tanto- a través de la circulación transnacional de sus imágenes y sus representaciones. La cuestión de la interculturalidad se expande en derivas, favorecida por el aumento del acceso a informaciones diversas que antes de la revolución digital quedaban relegadas a enormes distancias espacio/temporales entre sus objetos. Las redes telemáticas conectan a su vez subjetividades procedentes de los contextos socioculturales y socioecológicos más variopintos. La conjunción de las redes sociales y las tecnologías digitales potencia en parte las traducciones, los traductores, los ‘lectores’ y los diccionarios. La metodología interdisciplinar pasa de ser sobre todo una labor en solitario, para convertirse potencialmente en un trabajo colaborativo donde no sólo se entrecruzan y confrontan las teorías, las investigaciones de campo y los datos, sino también los propios investigadores. La estructura conversacional de los medios digitales en línea, su carácter más que dialógico multifocal, en oposición a la naturaleza monológica de gran parte de los medios analógicos, es un aspecto fundamental de este proceso. El tratamiento de la intermedialidad deja de ser de forma necesaria mayoritariamente indirecto, constreñido a las limitaciones de los soportes analógicos. Los formatos, los medios, los géneros… se multiplican e hibridan
fomentando la indagación en los modelos de producción, representación, gestión, almacenamiento y transmisión del conocimiento. La redefinición tecnológica del espacio cultural afecta de forma transversal a todos los fenómenos socioculturales y socioecológicos. La transformación y el reposicionamiento, en este espacio dual, de las estrategias diseñadas para afrontar la aporía de lo global apunta a cómo diferentes actividades se están viendo afectadas por las innovaciones tecnológicas. Ejemplos de cómo se moviliza la cuestión de los lugares, las culturas y los medios digitales, se encuentran en la investigación, la educación y la política. Aunque el rango de actividades que están sufriendo en la actualidad profundas modificaciones sea mucho más amplio. Este proceso activo e inconcluso, informe, heterogéneo, aleatorio e impresionantemente vivo, es ante todo un basto espacio de experimentación social que es posible observar a través de casos puntuales.
Uno de los casos que ejemplifica los nuevos modelos de investigación académica que están surgiendo en la Red, lo ofrece Lawrence Lessig8, catedrático de la Universidad de Stanford y fundador de las licencias Creative Commons9. En 1999 Lessig “publica Code and other laws of cyberspace, considerado hoy un clásico moderno sobre la relación entre sociedades digitales, tecnología y arquitectura” (Cabello et al., 2009). Con el paso de los años este trabajo inicial comienza a perder vigencia y Lessig decide actualizar sus reflexiones abriéndolas al debate, invitando a estudiantes y otros colaboradores a sumar sus
8
Lawrence Lessig:
http://www.lessig.org/ [10/02/09]
9
Creative Commons, International:
aportaciones. Para ello, Lessig construyó en marzo de 2005 un Wiki* en SocialText10 (empresa que ofrece en la Web diversos servicios de software social*) titulado “Codev2”11. Para el año 2006, el nuevo libro nutrido con los comentarios de los lectores de su anterior trabajo, Codev2, estaba listo y disponible de forma gratuita en formato digital bajo licencia Creative Commons Attribution-ShareAlike 2.5, que permite realizar copias y obras derivadas12. Lo interesante es que este experimento puntual, años más tarde, despertó la inquietud de Florencio Cabello, profesor de Tecnología de la Comunicación Audiovisual de la Universidad de Málaga:
“En febrero de 2008, (…), propone a sus estudiantes de Tecnología de la Comunicación
Audiovisual un proyecto de investigación para analizar esta obra [Codev2] y preparar
su edición en castellano. Dicho proyecto parte de un enfoque de la asignatura
centrado en la digitalización y el ciberespacio y contempla un doble objetivo
pedagógico e investigador: por una parte, se trata de que los estudiantes asuman un
mayor protagonismo en su proceso de aprendizaje, convirtiéndose en coautores de su
propio material didáctico y, más allá, en suministradores de un legado para las
siguientes promociones; por otro lado, se trata de poner en marcha un experimento
de producción de conocimiento por parte de estudiantes, cuyo trabajo universitario
adquiera mayor repercusión mediante su publicación. Así, emulando la metodología
de Lessig, se abre un Wiki13 en el que durante varios meses más de cuarenta
10
SocialText:
http://www.socialtext.com/ [13/10/09]
11
Lawrence Lessig, Codev2, Wiki:
http://www.socialtext.net/codev2/index.cgi [10/02/09]
12
Todo el proceso está recogido en la página web de Lawrence Lessig, Codev2: http://codev2.cc/ [10/02/09]
13
Florencio Caballero, Código 2.0, Wiki (entrar como invitado):
estudiantes, divididos en grupos de ‘capitanes de capítulo’, vuelcan cooperativamente
su trabajo de estudio y traducción. Junto a esta dimensión virtual, se realizan
reuniones periódicas con el profesor para discutir ideas y seguir el avance del trabajo.
Finalmente la traducción resultante es revisada, completada y anotada por parte de
Florencio Cabello y su edición copyleft por parte de Traficantes de Sueños aparecerá
en mayo de 2009” (Cabello et al., 2009).
Gracias a su iniciativa docente la obra de Lessig se encuentra hoy publicada en castellano y disponible en dos formatos, gratuito y digital en pdf, o impreso en papel por el precio de 26€14. Este ejemplo muestra también cómo las dinámicas conversacionales en línea amplían y modifican el ámbito de inquietudes y herramientas, cuestionando cómo se investiga, cómo se enseña, cómo se aprende y cómo se interactúa en este nuevo espacio dual, globalizado de forma no homogénea.
A las prácticas emergentes de transmisión e interacción epistemológica se suman modelos distintos de articulación política transnacional. A un nivel micro abundan en la Red ejemplos que, como el descrito para la actividad investigadora y pedagógica, dibujan nuevas relaciones entre comunidades distantes. A un nivel macro, el éxito de la campaña digital de Barack Obama15 obliga a repensar las relaciones entre el Estado-nación, los ciudadanos y los medios. El director de la campaña digital de Barack Obama fue Chris Hugues, de veinticuatro años y cofundador de Facebook16. Obama consiguió el mayor
14
Traficantes de Sueños, Código 2.0 (Lessig, Lawrence, 2009):
http://www.traficantes.net/index.php/trafis/editorial/catalogo/coleccion_mapas/el_codigo_2_0 [10/02/09] 15 Barack Obama: http://my.barackobama.com/page/content/espanol [23/08/09] 16 Facebook:
número de votantes en toda la historia electoral de los Estados Unidos, y su uso de Internet y el llamado social media* fueron determinantes en esta victoria. La página web combinó a la perfección la construcción de una marca política, de una arquitectura de la información y de un diseño sencillo. El sitio funcionó como herramienta para crear un movimiento, ser parte de él, convertirse en embajador, compartir opiniones, diseminar información, generar contenido y crear grupos de afinidad, creándose el centro de llamadas telefónicas P2P* más grande hasta el momento e interconectando a las bases de apoyo, formadas incluso por ciudadanos no estadounidenses.
A través de estos tres casos se justifica por qué el recorrido que aquí se irá dibujando paso a paso se desplazará continuamente de forma necesaria entre la teoría y la tecnología, intentando abrir entre ellas rutas de ida y vuelta, estableciendo algunas de sus muchas traducciones posibles, es decir, experimentando la construcción de un marco tentativo de traducción, que permita poner en práctica las estrategias transdisciplinares diseñadas para afrontar el problema de los lugares en el nuevo espacio cultural dual.