LIBRO PARA EL DOCENTE
Educación Primaria
Las acciones que realizan los alumnos (en cuanto a su acercamiento a este lenguaje artístico), los relaciona con el término actores, ya que están haciendo un ejercicio de preparación parecido al de las personas que se dedican al teatro profesional: ejercitan su cuerpo, su voz, su imaginación.
A los actores también se les conoce como intérpretes, porque están representando a otras personas con sus problemas, sus sentimientos y su forma de decir y hacer las cosas, con la intención de hacernos creer que son reales; por ello, en el escenario podemos ver a alguien que se parece a nosotros, o a alguien conocido.
Mediante el juego teatral, el docente procura a los alumnos la creación de personajes sencillos (o estereotipos): un policía, una viejita o un doctor; de esta manera, y conforme avancen en su proceso teatral, tendrán recursos para construir personajes más complejos, como los que se presentan en diversas obras de autores de teatro infantil.
Si no hubiera intérpretes o actores, simplemente no existiría lo que entendemos por teatro, pues fue a partir de los cantos que se ofrecían al dios Dionisos, que la figura del actor se fue creando en las representaciones.
El profesor puede organizar una búsqueda de información sobre actores que han sobresalido en la historia del teatro en México y porqué y cómo lo han hecho. A partir de esa búsqueda pueden utilizar este material para recrear algunos personajes que resulten interesantes para los niños.
En la clase de teatro, y como parte de la preparación de los alumnos, el docente pondrá especial cuidado en la forma en que éstos se comunican al hacer sus ejercicios, porque cada acción que uno realiza debe generar, como consecuencia, una reacción en quien lo mira, lo oye o lo toca. Es decir, cuando un alumno hace o dice algo, pero el otro no lo ve o no lo oye, no podrá responderle de manera adecuada y, por lo tanto, se corta la comunicación y las acciones pierden sentido.
Observemos que en un juego, una improvisación o una escena cualquiera, la acción y la reacción se dan constantemente, a través de palabras, miradas o gestos; sin embargo, para lograrlo es fundamental que los actores estén con sus sentidos bien dispuestos, tanto para enviar una acción clara, y recibir la reacción del otro o los otros. La improvisación juega un papel fundamental para lograr que los niños se vuelvan expertos en accionar y reaccionar, pues el participar en situaciones espontáneas estimula su sentido de atención.
El maestro Seki Sano, en su libro Apuntes de un director escénico,21 pone el siguiente ejemplo, que implica las acciones y reacciones de alguien que está solo en el escenario; esto se puede llevar a diferentes situaciones en las que haya dos, tres, cuatro o más alumnos:
El alumno tiene que salir con urgencia de la ciudad; quiere entrar al cuarto donde tiene preparadas sus cosas, pero no encuentra la llave y sólo le quedan unos minutos para tomar su avión.
¿Cómo resolverlo a nivel corporal y emocional?: la acción es querer abrir la puerta y la reacción es no poder abrirla.
21 Adaptación libre del original en Teoría y praxis del teatro en México, p. 170.
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ARTICULACIÓN CURRICULAR
EDUCACIÓN ARTÍSTICA
Todo lo que realizamos en nuestra vida implica utilizar una cierta energía; a veces hacemos cosas que denotan que tenemos mucha, pero otras, apenas si podemos levantar un brazo, movernos o salirnos de la cama.
La energía es la fuerza que le damos a un movimiento y tiene que ver con las calidades de éste (se revisaron en primer grado). Así, dicha energía expresa la actitud corporal que tenemos al llevar a cabo diferentes tareas.
Para que los alumnos puedan identificar este concepto y apropiárselo, el docente puede sugerir la realización de actividades sencillas, en la que represente diferentes niveles de energía. Por ejemplo: caminar muy despacio, como si nunca terminara de llegar a un lado del escenario; correr apresuradamente porque alguien lo persigue y no se puede detener; está muy aburrido, tirado en el piso y no quiere ni levantar un brazo ni una pierna, todo le pesa; juega a los encantados con alguien y tiene que ser muy ágil para que no le atrapen, entre otras situaciones. La energía es otro elemento importante de tener en cuenta al desarrollar el lenguaje corporal.
Cuando los niños van tomando conciencia de su movimiento, aprenden a manejarlo y a imprimirle la fuerza (o energía) que el o los personajes necesitan. Por lo mismo, pueden ir logrando que éstos tengan actitudes corporales y vocales más definidos lo que ayudará a sentirse seguros de sus logros y avances con el lenguaje teatral.
Cada ejercicio que se realiza en la clase de teatro, por pequeño que sea, nos presenta una historia, que es la serie de acciones que, a través de los personajes, nos cuenta un suceso; su estructura tiene un principio, un nudo o
problema (en teatro se llama conflicto) y un desenlace; es
decir, nos habla de una situación problemática, que le pasa a uno, dos o más personajes, y sucede en un tiempo y un lugar determinados.
Hay muchos tipos de historias, largas o cortas; algunas son para niños, otras para adolescentes y la mayoría para adultos. El docente puede organizar para sus alumnos sesiones de lectura de diversos tipos de texto, no sólo teatro, a fin de que se familiaricen con distintas formas narrativas.
En seguida, será conveniente reflexionar sobre lo que leen, definir qué tipo de historia les interesa representar y, después, adaptarlas junto con ellos para que las monten en el salón de clases.
También puede sugerir a los alumnos que sean ellos mismos los que lleven las historias que llamen su atención, siempre y cuando los temas se ajusten a su edad y su nivel de compresión.
El texto dramático tiene un formato que lo distingue del cuento y la novela, pues mientras éstos dos hacen uso de la narración y la descripción, mediante un narrador, en el teatro la historia que se cuenta la van haciendo los mismos personajes mediante el diálogo, complementado con las acotaciones (llamados que incluye el dramaturgo a lo largo de la obra para indicar acciones, emociones, lugares, entradas y salidas de los actores, cambio de escenografía, de escena, entre otras cosas que, de alguna manera, representan su voz).
Podemos ejemplificar el formato del texto teatral a partir de un fragmento del primer acto de la obra Seis personajes en busca de
autor, de Luigi Pirandello:22
DIRECTOR DE ESCENA: —¡Oh! ¿Qué haces?
TRAMOYISTA: —¡Me parece que yo también debo tener tiempo para trabajar!
DIRECTOR DE ESCENA: —Lo tendrás, pero no ahora. TRAMOYISTA: — ¿Y cuándo?
DIRECTOR DE ESCENA: —Cuando no sea la hora del ensayo. Vamos, vamos, llévate esos listones y déjame preparar la escena para el segundo acto de El juego de los papeles.
22 Seis personajes en busca de autor, p. 31.