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Vestir y fajar un (a) wawa Como ya se dijo, la abuela o la

CAPITULO III: SISTEMA CULTURAL DE CRIANZA Y LOS CICLOS DE VIDA

C) Vestir y fajar un (a) wawa Como ya se dijo, la abuela o la

progenitora, luego del baño, colocan al bebe sobre su regazo e inician la tarea de vestirlo. En las primeras semanas no lo visten con ropón chompa, sino que cubren con “aka wara”58 su espalda y con los extremos envuelven sus brazos y manos, procurando mantenerlos rectos y junto al cuerpo y, hecho esto, le visten con otro aka wara, de manera que queda cubierto todo su tronco y sus extremidades superiores. Usará una chompa generalmente, al mes.

Seguidamente, desde la cintura del infante, con un “pañal” le cubren las nalgas y las entrepiernas y con un retazo de tela suave le protegen el ombligo. Con el siguiente pañal lo envuelven, enderezando en sentido horizontal, las piernas y tezando con firmeza. El tercer pañal cubre

todo el cuerpo, desde los hombros hasta los pies, él bebe queda envuelto, en sus pañales, como un fardo. La cabeza del bebe es abrigada con un gorro, especialmente tejido para esta ocasión. Dentro del gorro ponen un pedazo de lana para que “le caliente la cabeza y lo proteja del frío y no se enferme”. Los Ninamarkinos piensan que “las enfermedades pueden entrar por el frío en la cabeza”. Encima del gorro le colocan el chuk’u, pañal que cubre toda la cabeza y el cuello y, trenzando lo unen con el tercer pañal. Finalmente, lo envuelven con la faja desde los hombros hasta los pies. Vestido así, el niño puede lactar y dormir.

El chuk’u será un accesorio que él bebe utilizará como mínimo un mes y máximo hasta tres meses de vida. Este pañal, desde el punto de vista de los padres, es para que “el cuello con la cabeza se mantenga rectos y no se zafen de su lugar”, es decir sino le pusieran este accesorio el cuello y su cabeza como “pesa se iría a otro lado y su cuello se torcería y él bebe quedaría deforme”.

La madre para cumplir con sus obligaciones dentro de casa o fuera de ella cargará a su wawa, “walthasqa” en la espalda con una manta en sentido vertical. Y para evitar que el cuerpo del bebé se desplace de la manta por su propio peso y se caiga, carga una “sikina”, es decir otra manta con unos cuantos pañales y sus tejidos. El infante permanecerá así, hasta que se despierte y, nuevamente, su madre le dará de lactar y le cambiará el pañal número uno y dos de las extremidades inferiores.

Al cambiar los pañales, la mamá seca los pliegues de las entrepiernas y limpia las heces con uno de los extremos del pañal y coloca inmediatamente otro. Es común que la madre, si están en la chacra o en el pastoreo, haga secar el pañal de orín encima de su sombrero para volver a usarlo de nuevo. Si se encuentra en la casa suele lavar el pañal con agua y jabón o detergente.

Los padres ninamarkinos opinan que el fajado es bueno para el recién nacido para ayudar a “madurar” sus músculos y huesos ya que, al nacer todo su cuerpo es “yuyu”, es débil, frágil, se puede fracturar alguna parte. Y, no permitiría que “sus bracitos o sus piernitas se cansen”. Además, los bebes al estar fajados están “quietos y no corren el riesgo de sufrir algún percance que dañe su cuerpo”.

Fuera de la casa, él bebé permanece fajado por lo menos hasta los seis meses, tiempo en que ya podrá ser cuidado con medio cuerpo fajado, quedando su tronco y extremidades superiores libres. En la casa, desde el mes, él bebe es desfajado y puesto en la cama, cubierto provisionalmente con sus pañales. En la cama él bebé “t’anka”, es decir puede mover sus pies, brazos, manos, etc. Así se puede observar cómo se lleva una de las manos en forma de puño a la boca y chuparlo como un chupete. Él bebé t’anka por un cuarto de hora, máximo media hora, luego vuelve a ser fajado, esto para evitar que se enfrié y resfrié, ya que los vestidos que lleva están, básicamente, formados por pañales, lo que no permite que éste mucho tiempo sin fajar.

Al mes de vida el infante ya viste chompas, que son grandes para su tamaño y, entonces, puede permanecer mucho más tiempo en la casa, con medio cuerpo fajado y juguetear con sus manos. Sus hermanos juguetearon con él, hablándole y ofreciéndole objetos para que los agarre. A los tres meses él bebe ya no está al cuidado exclusivo de la madre, también, se ocupan de él sus hermanas mayores. Ellas lo cargan cuando esta fajado y alimentado; lo pasean por los alrededores de la casa para hacerlo dormir o tranquilizarlo, si llora mucho. En ocasiones, lo cargan en sus brazos.

A partir de los ocho o nueve meses él bebe viste “phalis” 59 o un pañal a manera de phali, en el día, y de noche siempre será fajadopara que duerma. Con el phali tanto el orín como sus deposiciones caen al suelo.

Justo por esta edad ya puede gatear. Primero se arrastra con la barriga para luego sostenerse en cuatro pies y gatear. Al año se sostiene sobre sus dos pies, y otros ya pueden dar pasos.

Las prácticas de vestir y fajar a un(a) wawa, descrito en los párrafos anteriores, tiene un sentido para las madres desde su condición de ser mujeres runas y opinan que al fajar al infante: “pueden evitar cualquier problema en el cuidado de su cuerpo, ya que su cabeza, cuello, manos, caderas y pies no sufrirán daños y asimismo, lo protegerán del frio, el viento, la lluvia o el calor”.