ARQ U E O LO G Í A
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L o s g r a fi t i s d e l
te m p lo de D e b o d
MOLINERO POLO, M. Á., y MARTÍN FLORES, A, “Proyecto epigráfico en el templo de Debod”, enPÉREZ- DÍEZ, M. C. (ed.), 120 años de arqueología
española en Egipto, Madrid, Ministerio de
Cultura, 2009.
RUIZ MEDINA, C., y DELGADO CORONA, N., “La gráfica digital aplicada a la epigrafía egipcia. Técnicas y procedimientos visuales”, en Trabajos de Egiptología, 2009.
Montaje del monumento en Madrid. Los trabajos de reconstrucción se prolongaron dos años. Su
INAUGURACIÓNfue el 20 de julio de 1972.
V
alidos, entendido el término en un sen- tido amplio, como favoritos de quien tiene un poder absoluto, ha habido siem- pre”, sostiene la real académica de la His- toria Carmen Iglesias, que coordina un ciclo de conferencias sobre tan fascinante institución: Los validos como fenómeno eu-ropeo. De la privanza real a los ministros de la Corona, organizado por las fundacio-
nes Banco Santander y Cultural de la No- bleza, en el que intervienen también los académicos Carmen Sanz, Fernando Ma- rías y Gonzalo Anes, además del catedrá- tico Xavier Gil. “Por ejemplo, en Roma es famoso Sejano, que fue, podríamos de- cir, el primer ministro y desde luego el fa- vorito de Tiberio, o en la Biblia, José, al ser- vicio del faraón”, añade, poniéndonos en antecedentes: “En nuestra historia, en el siglo XV destaca don Álvaro de Luna”, va- lido del rey Juan II de Castilla.
PREGUNTA.¿Cuáles son sus funciones?
RESPUESTA.En el siglo XVII son de va- rios tipos; ejercen el control en una so- ciedad todavía instalada en el Antiguo Ré- gimen pero en plena transformación, que pasa de la dispersión del poder a la con- centración en manos del monarca abso- luto. La dispersión
está basada en una red de clientelis- mos, de patronaz- go; cuando se forta- lece el Estado, el va- lido ejerce esa fun- ción de control que no puede recaer en el rey, a quien no es posible estar pen- diente de que las nuevas normas y
disposiciones se
cumplan en todo su territorio.
El valido del si- glo XVII no tiene por qué ser íntimo del rey, puede serlo o
no; lo que caracteriza su función es la efi- cacia que muestra en su tarea de control. También interviene en el campo de los con- sejos y de las decisiones políticas. Por eso resulta tan odiado para la alta aristocracia de su tiempo. Le acusan de usurpador del rey, pero en realidad es un complemento absolutamente necesario para las monar- quías porque, además, sirve de chivo expia- torio. En cierto modo, la Corona queda pro- tegida. El valido es el antecedente de un Pri- mer Ministro, pero con características pro- pias hasta que el Estado moderno crea sus propias instituciones legales.
P.¿Su ascenso supone un estadio de
evolución inevitable del Estado moder- no, cada vez más complejo?
R.No sé si inevitable pero desde luego
fue eficaz, porque una de las característi- cas que comparten los validos en toda la Europa del siglo XVII es –a pesar de las críticas feroces que reciben de escritores, de todos los arbitristas y de la alta aris- tocracia en España, que sabe que su po- der decrece– la capacidad de resistencia que muestran, aguantan durante muchos años. Y realmente, y esto es importante, son por definición reformadores, están en
el poder para hacer las cosas que el monar- ca directamente no puede hacer: deci- den sobre asuntos fiscales, por ejemplo, cuestión de suma trascendencia. He aquí el fracaso del conde-duque de Olivares, que no logra unificar la Hacienda ni comple- tar sus reformas administrativas, orienta- das a centralizar el poder. Si lo analiza- mos en perspectiva, el Estado moderno es la antesala del tránsito de conversión de súbditos en ciudadanos, es decir, de la igualdad ante la ley. Frente a la disper- sión y arbitrariedad medieval, se trata de unificar la Justicia bajo una ley común. Es cierto que la monarquía centraliza el po- der en función de sus propios intereses, aunque eso daba igual, lo que importaba en ese momento era el resultado.
P.Los grandes validos europeos ¿son di- ques de contención de la monarquía o en algunos casos conspiradores profesio- nales contra la monarquía?
R.No creo que conspiren contra la mo-
narquía. Lo que pasa es que las relaciones entre el rey y el valido no han de ser forzo- samente buenas. Por ejemplo, Richelieu no tiene relación personal con Luis XIII. Por tan- to, conspiradores no, creo que al revés, siem- pre son un apo- yo, de una mane- ra o de otra, con in- dependencia de la empatía entre am- bos, rey y valido. En España, el enrique- cimiento ilícito y exagerado de Álva- ro de Luna en el si- glo XV o del duque
de Lerma en
el XVII, va de soi, es una cuestión aso- ciada a sus funcio- nes. A medida que el poder se centra- liza y agrupa, ellos amplían el suyo, controlan las redes
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O d i ad o , t e m i d o y e fi c az
valido
TENÍAN MALA PRENSA, PERO LOS FAVORITOS REALES JUGARON UN PAPEL ESENCIAL EN LA MODERNIZACIÓN DEL ESTADO. LA ACADÉMICA COORDINA UN CICLO DE CONFERENCIAS SOBRE TAN CONTROVERTIDA FIGURA