Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

Texto completo

(1)
(2)

Créditos

Institución Educativa Distrital Colegio Nuevo Horizonte Sede B Autor: Andrea Plata Vanegas

Director: Eduardo Gutiérrez Diseñador: Daniela Plata

Trabajo de grado para optar por el título de comunicadora social Pontiicia Universidad Javeriana

Facultad de Comunicación y Lenguaje Carrera de Comunicación Social Campo Periodismo

(3)
(4)
(5)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

de

tabla

contenido

7

11 12 13 14 15 16 17

18 19 20

22 23 24

25 26

27 28

30

31 Introducción ...

Capítulo Primero ... Apropósito de la imaginación... Crear posibilidades... Educación + Imaginación... Fábrica de fantasías... ¿Jajajajaja…?... Puzzleador...

Capítulo Segundo ... Protagonistas de…... Ser noticia de última hora...

Capítulo Tercero ... Involucrémonos... ¿Cómo?...

Capítulo Cuarto ... Periodismo del corazón...

Capítulo Quinto ... Ruta ‘La Estrellita’ - Codito...

(6)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

Capítulo Séptimo ... Día a día...

Capítulo Octavo ... Seccionando el mundo de los escolares... Del colegio para el mundo...

Capítulo Noveno ... Yo jugaba a ser profesora; ellos, periodistas...

Capítulo Décimo ... Imaginaron, fantasearon…lo lograron...

Capítulo Undécimo ... Shhhh…no. No son secretos, son encuentros...

El inal del viaje ...

Bibliografía ...

Anexo... 33 34

48

49 54

62

63

69

70

74

77

80

82

(7)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

Aún hoy recuerdo cuando en preescolar comenzaba a realizar los primeros trazos. Las letras que aprendí a escribir con mayor rapidez fueron aquellas que co-rresponden a mi nombre. Ahí comenzó la fascinación por las letras. De lo que no tengo claro es de dónde provino el disfrute. Sólo sé que lo hacía. Cuando la tarea era escribir me resultaba mucho más interesante que pintar.

En nuestras escuelas generalmente, se ríe demasiado poco. Se olvida la alegría que debería proporcionar, dice Gianni Rodari en la Gramática de la fantasía. El italiano cree que el proceso de aprendizaje y enseñan-za debería ser divertido, sobre todo en los primeros años de vida escolar. Por eso es que le apuesta a la fantasía como el antídoto para combatir el aburri-miento en las aulas y comenzar a gozarse la jornada académica.

Escribir resulta tedioso para muchos. Durante el ba-chillerato si debía haber escrito unos 40 ensayos en la

clase de ilosofía, en realidad escribí 120. Le hacia los

trabajos a tres compañeros y amigos de curso. Accedía a realizar sus escritos pues en aquel entonces pensaba que no eran capaces y les era imposible lograrlo, y yo disfrutaba escribir.

Hoy me doy cuenta que sencillamente no se dieron la oportunidad de si quiera intentarlo, simplemente se negaron la posibilidad. Y yo les colaboré en ello des-conociendo que la imaginación es el modo de operar de la mente humana y es una aptitud común a todos los hombres para la creatividad, de la cual los

resulta-dos inales pueden ser inluiresulta-dos por factores como la

extracción social o la formación cultural, como airma L.S. Vygotski (citado por Rodari, 1983, capítulo 44).

Así que seguramente mis amigos podrían haber hecho mejores textos que los míos. Sino que ellos desco-nocían que en el arte de escribir la realidad nos da la posibilidad de entrar por la puerta principal o — es más divertido —a través de una ventana, como lo propone Rodari.

(8)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

El romance con las letras me llevó al mundo periodís-tico y la inserción en un programa de enseñanza supe-rior. Durante los cuatro años de carrera en las aulas de clase escuché siempre un discurso desarrollado a la luz de la pirámide invertida, la objetividad, el distancia-miento y la anulación de todo sentidistancia-miento o juicio.

En palabras de Ana María Miralles, el objetivismo ad-quirió el carácter de doctrina, moldeó las labores de los periodistas y permeó la formación de los mismos. La noticia estructurada en un modelo montado sobre los 6 interrogantes, qué, quién, dónde, cuándo, cómo, por qué. (1998, pág. 107)

Y lo anterior sumado a que, según Miralles, la pirámide invertida, jerarquización de la información de mayor a menor importancia, se convirtió en ritual. Encajar la realidad en el esquema, basta para informar. (1998, pág. 108)

Un día de clase de periodismo televisivo tuve una dis-crepancia con el profesor respecto al planteamiento de la noticia. Él me pedía que dejara de lado al cómo

y lo pusiera al inalizar si había tiempo y espacio. Yo,

consideraba que era importante para que los recep-tores pudieran entender de qué se estaba hablando. Él se mantuvo en su posición y yo para no extendernos en una discusión en la que ninguno de los dos iba a ceder, callé.

Cuando la realidad es ajustada en el esquema, hay una normalización de las informaciones a razón del formato noticioso: terribles masacres se convierten en

relatos estandarizados, airma Miralles. (1998, pág. 108)

Así que propone un periodismo cívico. Siendo éste una sugestiva invitación a traspasar las fronteras del

periodismo tradicional y a involucrarse en la esfera de la deliberación pública, en vez de quedarse en el registro de los hechos que otros producen (1998, pág. 105).

En Miralles encontré la razón por la que la forma en cómo se me había enseñado periodismo dejaba en mí muchos sin sabores. Lo que falta es compromiso social—dice—, algo que ni la formulación posterior del derecho a la información ha contribuido a crear. (1998, pág. 106)

Una mañana de marzo de 2009 pasé a visitar a mi mejor amiga. Ella estaba corrigiendo las crónicas que conformarían su trabajo de grado. Me autoinvi-té a leerlas. Eran historias llenas de vida, ilusiones y diversión. Se trataba de las vivencias en un taller de periodismo dictado a niños de un colegio distrital de Bogotá. Los textos relataban lo que ocurría al interior

del taller, pero a la vez hacían una coniguración de las

particularidades de quienes lo recibían.

Ese día me sedujo la vida escolar o mejor, me interesé por conocer un poco más de ella. Comencé a pensar en cómo poder entregarle otras herramientas, cómo nutrir, profundizar esa experiencia que ya había tenido lugar.

El diario escolar debe ser diferente a la copia o suce-sión de los diarios de los adultos, es decir de los de circulación nacional. Comprende una nueva produc-ción con normas y leyes propias, donde el contenido tenga que ver con los intereses de los escolares, air -ma el pionero en experiencias de periodismo escolar Celestin Freinet.

El maestro Freinet dice también que el producto, el

(9)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

diario, es la transformación de niños y niñas. Ya que es la expresión libre de problemas individuales que son compartidos por una comunidad.

Las clases en un colegio suelen ser monótonas y en consecuencia el aburrimiento se apodera de ellas. La imaginación de fantasía es necesaria ya que si dispu-siéramos de una fantástica, como disponemos de una lógica, se habría descubierto el arte de inventar, como asevera Novalis (citado por Rodari, 1983, capítulo 1).

Cuando se llega a la adultez se cree que ya no se está en edad para jugar, mucho menos para fantasear. Así se anula la posibilidad que la fantasía entrega de redescubrir y presentar nuevas formas de la realidad (Rodari, 1983, capítulo 1). Siendo este redescubrir un ingrediente clave para que las narraciones vuelen con sus propias alas.

Los profesores tienen un papel clave en el proceso de aprendizaje. Son los tutores y cuando no impositores del saber dentro de la institución educativa. Freinet

airma que el diario escolar es una posibilidad para

el periodismo. Yo creo que podría ser también que el periodismo, materializado en la forma del periódico escolar, sea una posibilidad para la escuela. ¿Cómo pueden los maestros usar al periodismo como una

herramienta de clase para identiicar, y por qué no transformar, las diicultades propias de la cotidianidad

de la escuela y de la realidad de la misma?

Hay un punto de encuentro entre la fantasía de Roda-ri, el periodismo cívico de Millares y el diario escolar de Freinet.

El día que los ciudadanos sepan que su diario puede

mentir, o al menos presentar como deinitivas solu

-ciones que no son más que un aspecto parcial de los problemas planteados por la vida, cuando estén en condiciones de discutir con serenidad, pero también con osadía, cuando tengan esta formación de experi-mentadores y de creadores que nos empeñamos en darles, algo habrá cambiado en nuestra democracia, dice Freinet.

(1974, pág. 124)

Un periodismo cuya agenda sea participativa, que promueva la deliberación y la acción pública, que admita que el periodismo es un actor y no solamente un relator de la vida social. Nos llevaría a caminos que tendrían más que ver con la sociedad de la comunica-ción que con la de la informacomunica-ción, dice Miralles. (1998, pág. 110)

Dar un signiicado nuevo, sacándolo de la cadena de

las esclavitudes cotidianas. El papel impreso exige aventuras más substanciosas que las orales, dice Ro-dari. También, ¿Cuántos maestros reconocerán a sus alumnos la libertad de escribir, si fuera necesario, la palabra ‘mierda’? (1983, capítulo 34)

Por todo eso es que le apuesto al proyecto que gesté en el Colegio Distrital Nuevo Horizonte Sede B. Es una institución educativa a la que niños de estrato 1 y 2 asisten. Dentro de éste espacio socio-cultural ver a la educación como algo productivo y que podrá mejorar su situación es complicado, por no decir que remoto. El escepticismo aumenta en los niños de forma proporcional a su grado de escolaridad. La escuela les aburre, resulta tediosa y muchas veces des-esperanzadora; ella no cumple con sus expectativas y lo peor recalca muchas veces sus miedos. Hay ciertos escenarios que parecen recordarles o reforzarles la desesperanza en la que por azar nacieron: un día

(10)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

do llegaba a dictarle el taller a los profesores, uno de ellos se encontraba discutiendo con un alumno.

Siga así. Con ustedes deinitivamente es imposible

El niño advirtió mi presencia, no moduló palabra, sólo me miraba. El profesor debido a eso la notó.

Con esa patanería nunca va a estudiar en una universi-dad como la de ella

Le dijo mientras esperaba una respuesta de mi parte. A esta edad ya son incorregibles. En su universidad seguro no hay guaches como estos

Así, los niños encuentran más fascinante el mundo del

hurto, el tráico de droga, de los carros rápidos, de

delinquir con una estación de policía a pocas cuadras

de su cuadra y desaiar así a la justicia; pues en ellos

no les ponen un veto, no les cortan las alas antes de haber siquiera intentado volar.

Los profesores no lo hacen de mala fe, por el

contra-rio. Todo proviene de su preocupación, impotencia y fracaso en lograr u obtener un cambio o respuesta positiva de sus estudiantes.

¿Qué papel puede jugar el periodismo en estos escenarios?, ¿Cómo los profesores pueden aprove-charlo?, ¿Pueden las historias ser una herramienta para

comenzar a buscar nuevas vías a las diicultades, si

bien no de solución al menos de concientización de la situación?

El colegio, todo el ambiente escolar está lleno de ricas historias. Dignas de ser contadas y posteriormen-te llevadas al debaposteriormen-te público. Y qué mejor forma de hacerlo mediante la voz de aquellos agentes del medio que dentro del agite del día a día olvidaron lo esencial de su papel. Que entre la tensión del ambiente y sus historias personales, empezaron a suprimir la posibili-dad de soñar, crear…disfrutar lo que hacen.

(11)

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero

Capítulo Primero Capítulo Primero Capítulo Primero Capítulo Primero Capítulo Primero Capítulo Primero

(12)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

Apropósito

El diccionario Larousse deine a la imaginación como

“facultad de representarse los objetos no presentes. Facultad de inventar o contar. Y a la fantasía, imagina-ción: dejar vagar la fantasía. Ficción, cuento”.

Para mí, la imaginación es posibilidad. Implica un resultado, que algo ocurra. Una hoja en blanco y el silencio son los espacios en los que la imaginación está latente y es más fuerte. Son los motores que llevan a su búsqueda. Así, el blanco se llena de muchas, algunas, escasas, siluetas; de ellas aparecen pensamientos; de ellos fotografías…y con ellas las posibilidades. ¿El

lími-te de ellas? Me atrevería a decir que ininito.

En las proposiciones de Dewey, Hegel y el Diccionario Larousse también está mi propuesta o mi propuesta incluye la de ellos.

Dewey ve a la imaginación como un instrumento que posibilita la visibilidad a objetos, personas, situaciones; pero que a su vez la selección de ellos dependerá de la forma de ver la realidad del observador. Lo que nos entregaría una cantidad “n” de posibilidades, teniendo en cuenta que existen una cantidad “n” de formas de ver el hoy y ahora, pues esta depende de cada indi-viduo. Claro, en ciertas cosas coincidimos, pero sería

una gran mentira airmar que pensamos exactamente

igual a alguien en todo.

Hegel, la ve como un caliicativo de la inteligencia. Y de

la manera como la usemos podremos tener repro-ducciones o creaciones. En éste caso tendríamos dos posibilidades.

El Larousse nos hace una propuesta con varias posibi-lidades. Una apoya la propuesta hecha por Dewey, otra abre la puerta a la invención, otra al relato o narra-ción. A la fantasía la considera sinónimo de la

imagina-ción pues en ella aparece la icimagina-ción o lo irreal.

En este sentido, el periodista Daniel Samper Ospina quien en sus columnas de la Revista Semana ha decidi-do imaginar: que es Uribista, que apoya en lo bueno y especialmente en lo malo al gobierno. En consecuen-cia, desde ese supuesto apoyo, critica y le imprime el tono irónico a su artículo.

Si el propósito verdadero es hacer de Haití ya no digamos un pueblo que supere un terremoto, sino un país moderno, que ingrese al Primer Mundo y que respete las leyes y la Constitución, no pode-mos ser mezquinos: debepode-mos desprendernos del presidente Uribe y compartirlo con ellos.

No es fácil para mí solicitarlo. Lo hago reteniendo las lágrimas. Pero su misma doctrina me enseñó a tener el corazón grande, y por eso tomo impulso para decírselo:

“La función propia de la imaginación es la visión de la realidad. Su inalidad es penetrar claramente en

lo remoto, ausente, absurdo, oscuro”, dice Dewey (citado en Rodari, 1983, capítulo 44). Mientras que

Hegel (citado en Rodari, 1983, capítulo 44) airma que “La inteligencia como imaginación es simplemen-te reproductiva; como fantasía, es creadora”.

imaginación

de la

(13)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

Presidente Uribe: diríjase cuanto antes a Puerto Príncipe. Monte allá una tienda de campaña, usted, que vive de campaña, y traslade a todo su gabinete a esa tierra devastada para sacarla adelante. (2010, 23 de enero)

¿Estaría faltando a la rigurosidad del oicio periodísti

-co que tiene -como credo la idelidad a la verdad, los

datos, la información? No. Él imagina, y a su mente

lle-gan una gran variedad de posibilidades. Luego las iltra.

Juega con las palabras, fantasea. Crea y nos deleita con un escrito rico en información, pero a la vez digeri-ble y disfrutadigeri-ble palabra a palabra. Con una posición clara, creativa, propositiva y que genera en los lectores posiciones.

Una vez más, un gran número de posibilidades. Por eso creo que el riesgo de imaginar es crear una posi-bilidad, o en su defecto varias.

crear

posibilidades

Un ruido que evoque un recuerdo. Una palabra que transporta a un momento anteriormente vivido. Una canción que siempre que suene va a traer a la mente a esa persona. El día que por primera vez: los ojos advirtieron a las olas chocar con la arena, la adrenali-na se apodera del cuerpo al anotar el gol gaadrenali-nador o una cesta de 3, que las manos sostienen un lápiz, que escriben una historia.

Estas situaciones pueden estimular la imaginación y hacer que La narración vuele con sus propias alas

(Rodari, 1983, capítulo 2). La clave está en no cohibir los sentidos, redescubrirlos y jugar con ellos durante el proceso. Como dicen por ahí, desandar los propios pasos: caminar lugares comunes con los ojos cerrados, de espaldas; almorzar, desayunar o tomar las onces con la nariz tapada; permanecer callado en momentos en los que se hablaría, hablar cuando se callaría. Hasta ahí llegó mi creatividad… ¿o imaginación?

La narración vuele con sus propias alas

Rodari.

(14)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

+

e i

e

i

=

=

educación

imaginación

A lo largo de mi edad escolar presencié como mis profesores, compañeros de clase, y hasta yo, poníamos en ridículo a quien cometiera un error al pronun-ciar, escribir, o utilizar una palabra. Sin darnos cuenta fuimos haciendo que el miedo se apoderara de su cuerpo al hablar, al tener que pronunciar o escribir esa palabra. La letra no entra con sangre y menos con burla.

No es gratuito que aquellos que generalmente no eran los más lucidos al hablar o escribir, buscaran la forma de salvarse de tener que tomar un lápiz, o digi-tar con sus dedos, y al ritmo del ‘taipeo’ o las siluetas de su caligrafía crear una historia. Fuimos anulando, sin planearlo, sus posibilidades de crear, de imaginar.

Sólo alguien como Gianni Rodari contemplaría a la auto-burla sana como una manera de estimular la imaginación, teniendo como valor agregado el

apren-dizaje. Esa es una de los tantos impactos que puede tener en la educación.

A mí se me ocurre que a través de periódicos murales de aula podría transmitírseles a los estudiantes los valores que se quieren difundir. Más que imprimirle en su mente una forma maniquea del mundo, de bandos

opuestos, que ellos empiecen a identiicar qué es lo

que quieren, qué los mueve, qué les gusta. Hablando de ellos mismos. De sus lugares comunes, de lo que ven todos los días.

También, podrían buscarse nuevas formas de entregar los mensajes. La escritura por más que se disfrute puede llegar a ser monótona, rutinaria y en ella ir per-diendo el encanto. Un chocolate por más bueno que sea si se come a la misma hora siempre, comienza a perder su magia. La razón: el factor sorpresa que hace aparecer la adrenalina se esfuma.

De los errores se aprende a los errores

se inventa.

Rodari.

(15)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

Fábrica fantasías

de

Líneas atrás el diccionario Larousse deinía a la fan

-tasía el espacio en el que la icción y lo irreal simul

-táneamente se maniiestan. Por eso, la imaginación

—según él—está latente en ella.

“¿Qué quieres ser cuando grande?”, es una pregunta a la que todos en diferentes momentos de nuestra vida estamos expuestos. Recuerdo que a mis 6 años, estando en Preescolar, exactamente en Jardín el hoy llamado transición, en un trabajo de clase debía res-ponder a este trascendental cuestionamiento. A partir de la respuesta la profesora pondría en el cuaderno una plantilla con el dibujo de lo que quería ser. Mi mente estaba en blanco y en realidad no sabía qué. Lo único que se me vino a la mente fue mi papá, así que dije “doctor, médico”.

Mientras coloreaba, imaginaba mi vida como la de mi papá: un beeper sonaba, tomaba el teléfono y salía corriendo. Varios domingos estaba ausente de casa y la palabra vacaciones no existía por un par de años. Entre semana, llegaba siempre muy tarde y me iba muy temprano de casa. A esa edad no entendía el por qué de la ausencia de mi padre, con el tiempo fui comprendiendo mejor. Tenía una vocación total por su profesión, servir a otros le hacía feliz.

En aquel entonces imaginé ser mi papá, pero dicho pensamiento no se convirtió en un deseo. Diez años

después, tenía muy claro qué iba a ser. Me mudaría a Milán y allí estudiaría Diseño. En mi cabeza era un he-cho. Podía ver los papeles regados sobre una mesa, mi mano sosteniendo un lápiz y trazando líneas, borran-do…deseé ser diseñadora, fantaseé con ello.

Sin embargo, dos años después redescubrí algo que siempre había estado presente en mi vida. Las letras. Y deseé ser periodista. Verme sentada frente a un computador o con un lápiz y una hoja enfrente no era muy difícil. Lo había hecho durante varios años. Bastaba pensarlo para sentir los susurros de la noche a quienes había hecho cómplices de mis escritos. El deseo era visceral. Lo cuál para mí era una muestra muy poderosa que demostraba cuán convencida esta-ba de vivir todos los días en mi fantasía.

Unos planiican su vida, mientras que otros la viven

al ritmo que les marca el deseo. El deseo de vivir y de hacerlo a su manera. Por eso sus autobiografías son más descriptivas que explicativas, pues sus vidas no tanto se deben a los resultados u objeti-vos cumplidos, sino al sentido inherente al mismo proceso de vivir. Y este proceso, de uno u otro modo, lo establece siempre el deseo.

Si bien el deseo rebosa incertidumbre acerca del itinerario, a muchas personas les garantiza la

(16)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

guridad en cuanto a los pasos dados. Bien enten-dido que el deseo no es una voz oscura, confusa y estúpida, sino que - en una persona madura - es luminosa, clara e inteligente. Las emociones están en la base de los deseos y de la inteligencia se dice que es emocional. Visto de este modo, el deseo se convierte en el portavoz de uno mismo. (Punset, citado por Wikipedia, 2007.)

La imaginación hace que nuestros sentidos se despier-ten, maximicen sus capacidades y exploten todas sus potencialidades. No obstante, no todo lo que

imagina-mos se convierte en un deseo…o aquello con lo que fantaseamos. Así, la imaginación no requiere siempre de la fantasía para llegar a ser; mientras que la fantasía sí, de la imaginación. En consecuencia, no son sinóni-mos como lo dice el Larousse sino complementos. Y por eso es que Hegel (vuelvo a utilizar la misma cita)

airma que la inteligencia como imaginación es repro

-ductiva - nos entrega ininitas posibilidades-; como

fantasía, creadora.

Mi fantasía de ser periodista me llevo a otra. La razón por la que ustedes me leen hoy.

¿jajajajaja…?

Carcajadas estruendosas pueden aparecer, como también silencios acompañados de un gesto de

des-aprobación, de desinle. Depende de quién lo lea. La

risa es una muestra de que algo proporciona diversión. Es una de las formas de evidenciarse lo divertido que algo puede resultar. La diversión tiene diversas mani-festaciones, pero tiene una única fuente: el disfrute y el gozo.

1. Estaban dos gamines en la calle, acostados en una acera. De repente uno le pega al otro con un pedazo de cartón.

-“Oíiiiiga, gonogarnuia por qué me pega” -“Nooooo, guerra de almohadas”.

2. Un francés y un mexicano fueron a una en-trevista de trabajo en Inglaterra. Antes de ella, les dijeron que debían hacer un enunciado en inglés con tres palabras clave: green, yellow y pink. El francés fue primero: “I wake up in the morning. I eat a yellow banana, a green pepper and in the evening I watch the pink panther on T.V.”

El mexicano cuando llegó su turno: “I wake up in the morning. I hear the phone ‘green, green’...I ‘pink’ the phone and say ‘yellow?’.“

(17)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

Puzzleador

El oicio de un periodista y el de un maestro son simi -lares. Los dos están recogiendo las partes de un todo. Deben unirlas exactamente con aquellas que encajen

para formar una igura clara, real, con forma y fondo. Y

en efecto no es fácil.

Los profesores deben identiicar cómo, mediante qué

y guiados por cuál dinámica sus estudiantes serán más receptivos a su mensaje. Cómo lograr que capten la enseñanza. Cómo trabajar con aquellos que son más difíciles, qué estrategia usar. Están armando un rompecabezas y es el de hacer llegar el mensaje de

forma efectiva, clara, en un lenguaje común a todos. Los profesores que hacen este ejercicio diariamente, son periodistas todos los días.

O mejor, tanto periodistas y profesores que se cuestionan por el cómo abordarlo, cómo llegar al punto importante, cómo generar movilización frente al tema, cómo incentivar al diálogo…quienes día a día

se esfuerzan porque sus ichas encajen sin importar el

tiempo que tome lograrlo; son puzzleadores. (Adj.) no aparece en el diccionario de español ni inglés, pero sí existe el sujeto al que se puede

caliicar como tal: recolector de piezas o ichas que encajan de forma exacta las unas con las otras y de forma especíica. Una vez las ichas son unidas con sus pares, aparece un dibujo o una igura.

(18)

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo

Capítulo segundo

Capítulo segundo

Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo

Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo

segundo

capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo Capítulo segundo

(19)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

Protagonistas de…

“El ciudadano debería ser el protagonista de la vida pública”, dice Adela Cortina (2004, pág. 12). Y a este le entrega cuatro características; “no es súbdito, sino su propio señor, participa en la vida pública, responsable de su comunidad, goza de tres derechos de distinta naturaleza — civil, política y social—” (2004, pp. 13, 14, 15).

La ciudadanía de la que habla nuestra constitución está íntimamente relacionada con la acción de votar, que en su interior guarda el supuesto de decidir. Por eso hace la excepción que sólo se practicará al alcanzar la mayoría de edad, pues se supone que es el momento

en el que el hombre ha alcanzado la madurez sui -ciente para elegir, casarse con algo y en consecuencia tener la capacidad de soportar una pérdida o disfrutar de la victoria.

“Porque participar no es sólo votar, sino « saberse parte », saber que el propio juicio también importa” (Cortina, 2004, pág. 21) ¿Qué quiere decir Cortina con

que el propio juicio también importa? Está invitando a que la deliberación trascienda de las épocas electora-les, las urnas y los candidatos a cargos públicos. “Pero es preciso ir construyendo ya esa sociedad cosmopolita desde sujetos que no sean vasallos sino, por decirlo con Séneca, «artíices de la propia vida ». Ciudadanos, y no siervos” (Cortina, 2004, pág. 18).

El diario vivir está lleno de situaciones que nos hacen elegir. El despertar no es sólo un milagro del que se goza, ni una proeza, también es una cuestión de ciuda-danía. En nuestras manos está hacerlo o no. Así como la forma en la que nos relacionaremos con aquellos que nos rodean en la cotidianidad. Tal vez no se cae en cuenta de ello porque en el imaginario colectivo

se identiica a la deliberación pública, participación,

decisión y elección con el debate de los candidatos a cargos públicos.

El vendedor ambulante frente al colegio, el celador, los alumnos, los profesores, los padres de familia, ¿son

Art. 98. La ciudadanía se pierde, de hecho, cuando se ha renunciado a la nacionalidad, y su ejerci-cio se puede suspender en virtud de decisión judicial en los casos que determine la ley. Quienes hayan sido suspendidos en el ejercicio de la ciudadanía, podrán solicitar su rehabilitación.

Parágrafo. Mientras la ley no decida otra edad, la ciudadanía se ejercerá a partir de los diecio-cho años.

Eso es lo que airma la Constitución Política Colombiana.

(20)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

protagonistas de sus vidas?, ¿sus miedos son propios o impuestos?, ¿y sus deseos?, ¿sus necesidades olvidadas y visualizadas únicamente para llenar la sección de orden público, seguridad social…?

“La inluencia de los medios de comunicación es tal

que podemos hablar de una construcción mediática

de la realidad. Los medios de comunicación se han convertido en medios de control que impiden a los ciudadanos ser los protagonistas de sus vidas” (Corti-na, 2004, pág. 18).

última hora

Ser noticia de

Hay periódicos de ayer que sí valen la pena leer, contrario a lo que profesa la canción de Héctor Lavoe.

Hay temas cuya sensacionalidad no descansa en su

in-mediatez sino en sí mismo; Su conirmación no calma

el runruneo de pasillo, es el centro de discusiones en almuerzos y comidas; Y con el pasar de los días crecen las posiciones pares y opuestas. Son noticias de última hora permeables en el tiempo.

Sin embargo, en la actualidad la mayoría de los medios de comunicación bailan al son de la canción de Lavoe.

Para Adela Cortina, “los medios crean realidad y conciencia, pueden hacer creer a los ciudadanos que las cosas y las personas son como ellos las muestran, «dan el ser» a unos acontecimientos y personas, en la medida en que en una sociedad mediática «ser es apa-recer en los medios », y se la niegan a otros.” (2004, pág. 24 y 25)

Y es que “los ciudadanos saben de su mundo a través de lo que los medios les ofrecen”, airma cortina… con toda la razón. Podrán existir los ciudadanos activos en la actual sociedad mediática, se extinguie-ron con su llegada o no han existido con ella. Serán entonces opuestos o mejor, excluyentes.

Pero no, creo — y advierto, en la utopía —que los medios necesitan de un público activo, de protagonis-tas, no de sujetos que aumenten el raiting y el número de ejemplares que circulan en el mercado. Y que para que ese público activo exista se necesita de unos

medios lo suicientemente responsables, valientes y

Tu amor es un periódico de ayer que nadie más procura ya leer. Sensacional cuando salió en la

madrugada, a medio día ya noticia conirmada y

en la tarde materia olvidada (...)

-Héctor

(21)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

transparentes que no teman a la crítica, y el hacer del conocimiento un privilegio de todos en cuanto a nuestra raza humana.

“el profesional «excelente» en el ámbito mediático es el que intenta entretener creando público, y no masa, el que combina imaginación creadora y deseo de aumentar la libertad de los ciudadanos”. (Cortina, 2004, pág. 24)

Así un periódico de ayer no valdrá la pena leerlo si su lector lo cree conveniente. O es que ¿una muerte deja de tener importancia porque sucedió ayer?, ¿qué es lo que importa, cuándo y qué? cuyas respuestas harían que el suceso perdiera vigencia…o ¿cómo y por qué?, lo que lo haría inmortal a las manecillas del reloj. Ser noticia de última hora debería traspasar las barreras de las unidades de tiempo.

(22)

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

Capítulo tercero

(23)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

involucrémonos

“La información es vital para la democracia, pero los procedimientos para difundirlas pueden llegar a producir el efecto contrario al de la causa democrá-tica: cinismo, indiferencia, confusión, abstencionismo, privatización, y apatía”, dice Ana María Miralles. (1998, pág.105 y 106)

También, “Hay una brecha entre el mundo de los periodistas y el mundo de los ciudadanos en términos de agendas. Los medios, se han alejado de sus lectores por la selección de temas que no los tocan en sus intereses cotidianos sino desde la agenda de los políti-cos. Produciendo indiferencia, alejamiento y cinismo”. (1998, pág. 111)

Involucrarse, es en lo que se resume lo anterior. Involucrarse implica correr un riesgo, tener algo que ganar o perder. La exclusión le deja el camino abierto a la indiferencia y sus secuaces.

Hay situaciones que otros han vivido y que gracias a Dios muchos no han tenido que experimentar, o viceversa, muchos no han tenido la gracia de gozar de cosas extraordinarias de las que otros sí. Así que tener un registro sensorial de cada posible acontecimiento que se pueda presentar en nuestro mundo, no sólo es complicado sino remoto. Sin embargo, podemos aproximarnos a esas experiencias y sentimientos no vivenciados a través de los ojos de un tercero, com-plementarlo con nuestra imaginación…y enriquecerlo si decidimos fantasear.

Sí a través de la voz del relator el lector puede sentir que conoce el lugar que le están contando, comienza a imaginar teniendo como único punto de partida a las

palabras. Así, al inalizar el lector sentirá que conoce el

barrio, sus calles, los habitantes. El lector se involucra-rá en la medida en que el relato lo lleve a hacerlo, y el periodista logrará ese efecto en la medida en que se haya involucrado en la historia que está contando. El resultado: claridad, impacto directo, posible delibe-ración, pero indudablemente involucración.

También, al involucrarnos estaríamos comproban-do que el periodismo cívico no es simplemente una modalidad sino un periodismo más humano, real. Pues

como hombres no hay algo que nos deina más que

nuestros sentimientos. De igual forma, desvirtúa la objetividad como principal pilar del periodismo. De-bido a que somos seres de sentimientos, sensaciones,

percepciones, relexiones permeadas por nuestras

creencias.

Lo erróneo no es tomar partido, inmiscuir sentimien-tos; es mucho más grave presentar una información distante, objetiva, escueta, llena de datos con lo que en la cabeza en muchas ocasiones, en vez de claridad, hay es confusión. Los números no siempre son tan

exactos, no siempre nos permiten una lectura iel de

la realidad. Tampoco un hecho contado sin contexto,

sin una relexión, es claro.

El simple registro de las cosas no signiica un gran es -fuerzo. No tomar partido es muy complicado, pero lo es aún más ser transparente, decir esta es mi posición e invitar de forma implícita así al debate. Esto llevaría a que los juicios que aparecen en los lectores fueran más reales y se asemejaran más a la verdad. Como dice Héctor Abad Faciolince,

(24)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

“Una aproximación a la precaria verdad humana se construye solamente con la suma de los recuerdos imprecisos, unidos a la resta de los distintos olvidos” (2009, pág. 130)

Así, aparecerían realmente todas las caras de la mone-da, las cuales son mucho más que dos. “recordamos las cosas no tal como ocurrieron, sino tal como las re-latamos en nuestro último recuerdo, en nuestra última

manera de contarlas. El relato sustituye a la memoria

y se convierte en una forma de olvido” airmó Borges

(citado por Abad, 2009, pág. 149).

“La ‘objetividad’ es suponer que las informaciones solamente tienen dos caras: una versión y otra que la contradice. Este esquema deja por fuera las posiciones intermedias que son las de la mayoría de los ciudada-nos”. (Miralles, 1998, pág. 111)

¿Cómo?

Es un adverbio interrogativo. Su in es resolver la duda

acerca de la manera en la que una acción, situación, proceso o estado termina siendo lo que es. (wordre-ference.com) Así, es la forma en la que puede llegar a averiguarse el origen, motivo o causa de algo.

El cómo incluye a cuatro de las seis w’s que confor-man la pirámide invertida. Independientemente de lo ocurrido el punto de partida es ¿Qué?

Del qué inmediatamente vamos al cómo el cual nos remite a los hechos, historia (contada de forma

crono-lógica o no, pero dejando claro el orden de lo sucedi-do) y ahí mismo aparecen ¿quiénes?, ¿dónde?, ¿cuándo? y ¿por qué?

Sin embargo, en nuestra actualidad mediática se ha priorizado al ¿qué? y ¿quiénes? Es por eso que las noticias de ayer no vale la pena ser leídas hoy. El cómo hace posible la vigencia y atemporalidad de los hechos debido a que “El cómo y sus posibilidades narrativas y explicativas sobre los sucesos es el que dota al trabajo de profundidad” (Miralles, 1998, pág. 108).

(25)

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo

cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto Capítulo cuarto

(26)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

corazón

Periodismo

Aunque creemos que nuestro cerebro es quién con-trola la mayoría de nuestras acciones, es realmente ese músculo que bombea y nos mantiene vivos quién lo hace: el corazón.

Aquello que más nos mueve, interesa o llena suele ser lo que aumenta las palpitaciones hasta sentirlas en la garganta. Las emociones que aparecen oscilan entre la risa y el llanto, el dolor y la fascinación. La adrenalina aumenta y la cabeza pareciera estar a punto de explo-tar. Todo eso sin haber vivido en carne propia el relato que los ojos van leyendo.

Por eso, el periodismo no puede ser frío; es una práctica social proveniente del imperfecto y

paradi-siaco mundo de los hombres. También por eso es que Celestín Freinet dice que un diario escolar podría ser llamado prensa del corazón porque es la visión que tiene el niño-periodista del mundo, o mejor de su mundo. Así el contenido del periódico será más autén-tico y hablará de sus miedos, deseos, sueños.

Si además de niños-periodistas, tenemos profesores periodistas el periodismo del corazón latirá con más fuerza. En algunas ocasiones sus pálpitos parecerán descender, en otras ocasiones llegar a un ritmo tal

hasta alcanzar taquicardia…al inal, habrá un torrente de palabras sino más luido al menos con más dinamis -mo al interior del colegio.

del

(27)

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo

quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto Capítulo quinto

(28)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

La Estrellita

Ruta

En la carrera 15 con calle 104, sentido sur-norte, durante cinco meses hice la misma seña para detener

al bus cuyo destino inal era la estrellita, Codito. Con suerte conseguía un asiento disponible. Eran las 7 a.m. Una vez llegaba a la calle 127 con 7ma se podía contar con los dedos de la mano las personas que aún seguía-mos dentro de él.

El colegio Claustro Moderno en la carrera 7 con 174 advertía que justo ahí, en esa esquina a penas el semáforo lo permitiera, comenzaría el ascenso. En ese punto rara vez iba alguien más que el conductor y yo. La vía estaba pavimentada. Era bastante estrecha y las curvas cerradas eran lo que le ponían el ritmo al trayecto. Los sobresaltos eran constantes. Quien estaba al volante debía ser bastante hábil pues era una vía doble.

Tiendas, carnicerías, peluquerías, y casas de ladrillo desnudo y a medio pintar junto con callejones empi-nados dibujan el paisaje a lado y lado. Las escaleras in-terminables que ascendían al lado derecho evidencian lo inaccesible que es gran parte del sector. Los buses se movilizan únicamente por la carrera primera. Luego de la panadería esquinera, un mini mercado de verduras, frutas, y galguerías estaba el terminal. Un lote de tierra en el que los buses descansaban, cambiaban de ruta, algunas veces de conductor y volvían a salir. Ahí me bajaba, por la misma acera a media cuadra ba-jando a mano izquierda estaba mi destino: el Instituto

Educativo Distrital Colegio Nuevo Horizonte Sede B.

Estaba en el cerro Buenavista, que cobija a los barrios de El Codito, Buenavista, La Estrellita, Altos de Serre-zuela, Balcones de Vista Hermosa, Balmoral Norte, Chaparral, La Frontera, La Llanurita, Los consuelos, El Refugio de San Antonio, Horizontes, El Verbenal, Marantá, Mirador del Norte, Medellín, Maturín, San Antonio Norte, Tibabita, Viña del Mar y Santandersito.

El Colegio está en el Sector de El Codito, sin embargo corresponde al Barrio de Buenavista. A él asisten niños que viven en los diferentes barrios del cerro. Pues están muy juntos los unos a los otros, de una esquina a otra ya cambia y de loma arriba o abajo también.

Todos ellos nacieron de forma desordenada, hace 23 años, y fueron construcciones espontáneas que desplazados por la violencia, personas sin un techo, ladrones, madres solteras y campesinos en busca de mejores oportunidades eligieron como hogar.

Los materiales con los que están hechas las casas van desde ladrillo y cemento hasta lata. La mayoría son de dos plantas, pero en cada una viven diferentes familias. También casi ninguna tiene techo, tienen una planta su-perior en la que cuelgan sus ropas y tienen matas; en algunas este espacio está ocupado por animales como pollos, gallos y perros.

Codito

(29)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

Son ejemplo del tipo de noticias que salen en los me-dios de comunicación haciendo referencia a lo que ha ocurrido en el barrio en los últimos 3 años.

A pesar que esto pueda asustar y exigir un grado de precaución, me sedujo y reiteró que debía realizar mi experiencia en este lugar.

La puerta verde abría y con ella mis ganas de ver a los niños. Unos llegaban caminando como si aún estuvie-ran dormidos y este fuera un sueño recurrente, otros terminaban de arreglar su uniforme. Venían en grupos: hermanos, primos, vecinos. A uno que otro lo acompa-ñaba su mamá, quien le preguntaba al vigilante si el o la profe de su hijo ya estaba en el colegio. Por el tono

conidencial y la postura que adoptaban, encogían

su cuerpo, al preguntar dejaban al descubierto que aquello que querían hablar sólo lo podían hacer con

ellos. En algunas ocasiones era un favor, una queja que querían ponerle y en otras, un consejo que querían recibir.

Una mañana tal como se las acabo de describir, una mamá llegó peleando con su hija. La niña estaba llorando. Teresita estaba en la puerta, y con cariño le preguntó qué le había pasado. Cuando notó la presencia de la madre, le lanzó el mismo cuestio-namiento con la misma dosis de cariño. Escuchó primero a la niña y luego a la mamá. Abrazando a su alumna le reiteró el respeto que le debe a su progenitora, y a la mamá la necesidad de buscar otros mecanismos de corrección diferentes a los gritos y golpes.

Ese día tuve ante mis ojos por qué los profesores tenían el mundo completo de sus alumnos en su cabeza. Los docentes no tienen su casa en el barrio, pero es como si lo hicieran. Viven 6 horas del día en él. Muchos aún ya en su hogar siguen con la mente y el corazón con sus estudiantes. Así que ellos quienes algún día llegaron con preguntas, expectativas, dudas e ilusiones a ese lugar — al igual que yo —eran con quienes había decidido trabajar.

El gran interrogante que aparece entonces es cómo lograr que imaginen, que consideren la posibilidad de ser los protagonistas, que fantaseen con ello para que

el deseo los lleve a actuar, a conseguirlo y inalmente,

que disfruten el camino que elijan para lograrlo.

Titulares de El Tiempo y El Espectador

Violento Desalojo en el barrio El Codito, octubre de 2007, sobre el derrumbe de parte del cerro y la necesidad de sacar a los habitantes de allí.

Capturadas 18 personas tras enfrentarse a Policía,

noviembre 2008, 7 de ellas eran miembros de la peligrosa banda los Pascuales del Barrio El Codito.

Capturaron a 4 asaltantes en el barrio El Codito, junio de 2009, entres esos dos menores de edad.

(30)

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto Capítulo sexto

(31)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

corazón

periodismo

Letr

a

y juegos de

Letras que se pegaron a mi corazón. A pesar de que Andrea Herrera es mi mejor amiga, no supe de qué se trataba lo que había hecho en el colegio hasta cuando estaba escribiendo y registrando la experiencia. Ella puso ante mis ojos un mundo que si bien sabía que existía nunca lo había vivido de cerca. Trabajó con niños de preescolar a quinto de primaria.

Tengo una fascinación inexplicable por los niños. Puede que se deba a algo hereditario o a los buenos recuerdos que tengo de mi niñez. Mi mamá tiene un imán con los infantes. Prueba de ello es que tuvo cua-tro hijos y no bastándole con nosocua-tros, sigue niñean-do a mis sobrinas y primitos. Aunque en mi familia no todo ha sido fácil ni nuestra historia ha sido un cuento de hadas, si tuviera que repetir mi infancia lo haría sin pensarlo dos veces, fui una niña feliz.

Por eso es que me partía el alma las duras situaciones que Andrea me contaba tenían que vivir muchos niños en El codito y cómo debían crecer y ser adultos antes de tiempo.

Así que quise trabajar con ellos, con esos niños cuya

infancia era distante—en la forma— de la mía.

Comencé a trabajar con ellos junto con María Ale-jandra Pacheco y Lorena Rey. El cariño no demoró mucho tiempo para que apareciera. Y especialmente, los más inquietos comenzaron a ser muy importan-tes para mí. Ellos eran Jaime Guillermo Patarroyo y Jhostin García. Para mí su necedad era una solicitud de afecto, atención y que alguien los escuchara.

Jaime tenía un inocultable problema para hablar. Cam-biaba las letras de las palabras, y requería de mucha concentración entender lo que quería decir. Escribía igual a como hablaba. Siempre tenía la cara sucia, sus ojos no brillaban. Dibujar, hacerle alguna maldad a un compañero lo hacía sonreír y en ese momento dejaba al descubierto lo poquito de niño que seguía conser-vando.

Jhostin era un niño lindo, extrovertido y líder. Según Nidia García, directora del curso de Jhostin 5A Jorna-da de la mañana, era un niño impulsivo y agresivo. Re-accionaba con bastante violencia cuando las cosas no

pegada al

(32)

Un viaje a lo que han sido, son y podrían ser

le salían como él quería o esperaba. Pero según Nidia no era violento de puños, sino con su actitud “la ira y rabia se le nota en los ojos. No habla y clava la mirada

en un punto ijo. Con usted ha trabajado muy bonito.

Él es muy inteligente, pero bastante impulsivo”. A ese Jhostin por fortuna nunca lo conocí. Le gusta-ba contarme chistes una vez terminagusta-ba la actividad. Y a sus contados 11 años, sus chistes siempre tenían que ver con sexo. Andrea Camila, hermana menor de Jaime, era su novia. Camila y Jhostin cada uno por su lado me contó del noviazgo. Los dos en un tono de confesión y complicidad. Una que otra vez me pusie-ron a hacer de celestina: Camila le mandaba razones o cartas a Jhostin conmigo. Desconozco el contenido de ellas porque aunque la curiosidad me matara nunca me atreví a abrirlas. Camila también hacía parte del taller.

Aunque estaba muy apegada a ellos, al mes de haber estado en el colegio me di cuenta que los niños vienen y van, y las experiencias se irían con ellos. ¿Qué que-daría en el colegio?, ¿Cómo lograr una continuidad? Los profesores eran una pieza clave.

Andrea Herrera había trabajado con tres profes como agentes de apoyo. Esperanza Melo, por ser la coor-dinadora del proyecto de comunicación del colegio había sido su mano derecha. Y así Andrea pudo tener como resultado letra pegada al corazón de niños y niñas, como tituló su trabajo de grado.

La letra de esos niños, como lo dije líneas atrás, se había pegado a mi corazón. Distanciarme un poco de ellos fue difícil por lo mismo. Me di cuenta que no tenía en mis manos una varita mágica con la cuál hacer desaparecer las cicatrices que tenían. Así que decidí trabajar con aquellos que son más permanentes en el colegio y quienes comparten más tiempo con los niños de lo que yo lo podía hacer: los profesores.

Mi decisión no implicó que dejaría de lado a los niños. Les seguí el rastro con María Alejandra y Lorena. Seguí compartiendo con ellos hasta que el proyecto con los profes me lo permitió. Trabajar con los profesores me llevó a descubrir historias más crudas y dolorosas de alumnos de la misma institución.

A través de Alberto Martínez quise jugar y darles a conocer a los profesores un periodismo lejos de los “modelos que cuadriculan al reportero a pensar de una sola forma. Con la pirámide invertida, el lead forzado y los seis interrogantes básicos desconocien-do la libertaria capacidad creativa de los individuos” (Martínez y Durán, citado por Martínez, 2008, p.308), tal como él lo hizo con sus estudiantes de la clase de periodismo II de la Universidad del Norte.

Martínez buscó “anidar expectativas y, de ser posible, fervor entre los jóvenes comunicadores para que en tanto que se van descubriendo periodistas se diviertan y continúen el camino de la profesión. Pues el juego y trabajo hacen extender el gozo más allá de las aulas” (2008, p. 309).

Eso era lo que yo quería lograr con los profesores. Tal

como deino en el capítulo 1 qué es diversión, añoraba

que los profesores lograran divertirse no sólo en mi taller sino que encontraran en el periodismo una fuente para hacer las clases divertidas y en consecuen-cia el disfrute de su profesión volviera o aumentara, según fuera el caso.

De esta manera, la metodología que usaría para des-pertar en los maestros la curiosidad e introducirlos al mundo del periodismo sería muy similar a la que uso Alberto. “El juego explora vivencias cotidianas o circunstancias hipotéticas. El juego es un proceso mental activo, de construcción que exige motivación y esfuerzo”. (Martínez, 2008, págs. 309 y 312)

Figure

tablero y leyó más o menos.

tablero y

leyó más o menos. p.57

Referencias

Actualización...