ROPOHUAYTA Construcción de textos II
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UNIDAD: N°
CONCEPTUALES PROCEDIMENTALES ACTITUDES
La técnica del resumen:
El resumen
Resumen de una conferencia
Resumen de un libro
Práctica de la lectura de Gómez Torrego.
Realiza el resumen de las páginas leídas del libro seleccionado. Desarrolla la práctica.
Evidencia éxito profesional.
Cumple con sus tareas y obligaciones profesionales de manera autónoma.
POMASUNCO HUAYTALLA, Rocío
UNIVERSIDAD NACIONAL DEL CENTRO
DEL PERÚ
FACULTAD DE CIENCIAS APLICADAS
FACAP
HTT - II
SEMANA N° 1-2
ROPOHUAYTA Construcción de textos II
EL RESUMEN
RESUMIR no es tan fácil como pudiera parecer a primera vista. En general se corre el peligro de escamotear lo esencial y de caer en lo accesorio.
Los casos más frecuentes que suelen presentarse son: el resumen de una conferencia y el de un libro.
RESUMEN DE UNA CONFERENCIA
Normalmente, una conferencia consta de muy pocas ideas esenciales. A veces, una sola idea fundamental es el núcleo de la disertación.
Primer requisito: no trabajar de memoria. Conviene tener a mano un cuaderno para tomar notas, y empleando ahora el acceso que se tiene a la tecnología, se puede grabar, filmar, etc.
Pero lo importante es saber escuchar. Hay que captar las ideas esenciales del discurso o conferencia, para trasladarlas en esquema al cuaderno.
El resumen es la exposición que sintetiza la
información esencial de un texto oral o escrito.
Pasos fundamentales del resumen de una conferencia: Captar las ideas fundamentales del discurso y anotarlas.
Localizar la más importante y exponerla de forma que atraiga la atención del lector.
ROPOHUAYTA Construcción de textos II Terminada la conferencia, ya ante las cuartillas, se leen las notas y se busca lo más importante para resaltarlo en su debido lugar.
No GENERALICE NUNCA. Vicio corriente en los resúmenes de conferencias, es el decir, ejemplo: "Fulano de Tal habló acerca de la influencia del átomo en la vida moderna”, sin decirnos en qué consiste esa influencia. Por ello:
NO SE DEBE PLANTEAR UN INTERROGANTE AL LECTOR SIN RESOLVERLO. En vez de escribir: “Fulano disertó acerca de tal o cual cosa", conviene resolver al lector el problema diciéndole lo que el conferenciante afirmó acerca del tema en cuestión. Si no podemos hacerlo porque no entendimos claramente la exposición, más vale callarse. De lo contrario, corremos el peligro de desvirtuar el tema e incluso de equivocar al lector.
No ADJETIVE NI ENCOMIE. No caiga en las usuales muletillas de “la profunda disertación" o "la inspirada conferencia", etc. Si las palabras del orador fueron profundas, inspiradas, elocuentes o mordaces, esto debe verlo el lector a través de nuestro resumen, sin necesidad de que nosotros se lo digamos.
No empiece diciendo: "Ayer, en el Aula Magna de..., pronunció una conferencia D…" Esto es lo que menos interesa al lector.
ROPOHUAYTA Construcción de textos II Y a continuación: "Sobre estas ideas disertó ayer en el Aula Magna de ... el profesor de... D...., en su conferencia titulada...".
Después, una vez expuesta la idea principal, se pueden ir dando detalles complementarios, para una mejor comprensión del resumen inicial.
Insistimos en que el arte de resumir una conferencia consiste en la habilidad de captar las ideas esenciales, el núcleo del discurso.
En cuanto a la extensión del resumen, sólo podemos decir que depende de la importancia de la disertación y del lugar en que haya de publicarse. Dicha extensión será mayor o menor según vaya a insertarse en una revista especializada, en un periódico de temas científicos o en un diario. Depende también de la personalidad del conferenciante, del momento o lugar, de la oportunidad o actualidad del tema, etc.
Son detalles éstos sobre los que no cabe dar reglas absolutas.
Conferencias excepcionales
Lo expuesto en cuanto a la técnica de resumir conferencias, sirve como regla general, pero no de valor absoluto.
ROPOHUAYTA Construcción de textos II Entonces, al lector que no asistió al “espectáculo”, le interesa saber, no sólo lo que dijo el ponente, sino lo que pasó con motivo de su disertación.
Y el encargado de informar de tales actos tendrá en este caso que empezar a escribir al dictado de la importancia que el suceso imponga. Habrá que comenzar por describir el ambiente de expectación “que reina en la sala” o pintar los tipos curiosos que a la conferencia acudan: o citar nombres de personalidades distinguidas que al acto asistan, etc.
En suma, en estos casos, manda el interés – centrado en el propio suceso- y dicho interés obliga a posponer el texto de la conferencia, a describir primero lo que primero nos llamó la atención.
Se nos dirá – y con razón- que, en los casos previstos, ya no se trata del problema de resumir una conferencia, sino de la información de un acto público.
Pero la advertencia queda hecha para que no crea el redactor principiante que toda la conferencia habrá de ser expuesta siempre conforme a un formulismo seco y sin vida.
RESUMEN DE UN LIBRO
Pasos fundamentales del resumen de un libro:
Averiguar cuáles son los capítulos más importantes y tomar notas sobre los conceptos fundamentales y la página correspondiente o subrayarlos sobre el texto.
Resumir lo más interesante para atraer la atención del lector siguiendo un sistema descendente que deje para el final lo de menos interés.
El orden del resumen debe reflejar lo que significa el libro en cuestión, su valor, su novedad y las ideas originales que aporta, dando respuesta a seis
preguntas clave: ¿qué?, ¿quién?, ¿cómo?,
ROPOHUAYTA Construcción de textos II Ante un libro, el problema varía un poco, por dos razones: primera, porque el libro suele ser más denso que la disertación oral, está más lleno de ideas y datos interesantes. En segundo lugar, porque lo tenemos a mano y podemos consultarlo siempre que sea preciso.
No obstante, también en un libro hay capítulos fundamentales, y otros que no lo son tanto.
Se impone, pues, averiguar los capítulos más importantes. Para ello, el índice suele ser de un gran valor.
En realidad, el problema de resumir un libro depende del tiempo de que disponga-mos para ello. Si tenedisponga-mos tiempo suficiente para leerlo despacio, conviene tener a mano un cuaderno de notas en el que escribiremos los conceptos fundamentales y la página correspondiente del libro. Otras veces se suele leer subrayando sobre el texto, pero sin olvidar el cuaderno de notas. Cabe mencionar que también podemos emplear la tecnología para este proceso por ejemplo: e-book, tablet, laptop, etc.
No es preciso resumir todos los capítulos. Conviene acentuar el resumen donde esté lo más interesante. También en un libro hay "grano'" y "paja".
ROPOHUAYTA Construcción de textos II Lo que hemos de procurar -técnica informativa- es atraer la atención del lector. Para ello, nada más útil que seguir el sistema descendente, dejando para el final lo de menos interés.
Téngase muy en cuenta que, tanto para el resumen de una conferencia, como para el de un libro, deben seguirse las reglas expuestas en el capítulo referente a la "técnica de la información". También aquí conviene no olvidar las seis preguntas clave: ¿qué?, ¿quién?, ¿cómo?, ?cuándo?, ¿dónde? y ¿por qué?. Naturalmente, en toda conferencia o en cualquier libro, el "¿qué?" es lo fundamental, puesto que es el tema del discurso o tratado. Las demás circunstancias se refieren al autor o conferenciante ("¿quién?"), lugar de la conferencia o título del libro, causa que motiva la preparación o publicación (detalles éstos que suelen explicar autores y conferenciantes), fecha de la disertación o publicación y sistema expositivo ("¿cómo?"). Para todos estos detalles basta con una ligera mención.
1. Lee detenidamente el texto siguiente, emplea técnicas de lectura: subraya,
resalta, sumilla, etc.
ROPOHUAYTA Construcción de textos II LA EDUCACIÓN EN UNA SOCIEDAD CIENTIFICA
Bertrand Russell
La educación tiene dos fines: por un lado, formar la inteligencia; por el otro, preparar al ciudadano. Los atenienses se fijaron más en lo primero; los espartanos, en lo segundo. Los espartanos ganaron. Pero los atenienses perviven en la memoria de los hombres.
Creo que la educación, en una sociedad científica, puede concebirse por analogía con la educación que dan los jesuitas. Los jesuitas proporcionan una clase de
educación a los niños que han de ser hombres corrientes en el mundo, y otra
distinta a aquellos que han de llegar a ser miembros de la Compañía de Jesús. De análoga manera, los gobernantes científicos proporcionarán un género de educación a los hombres y mujeres corrientes, y otro a aquellos que hayan de ser
mantenedores del poder cien- tífico. Los hombres y mujeres corrientes, es de
esperar que sean dóciles, diligentes, puntuales, de poco pensar y que se sientan
satisfechos. De estas cualidades, quizá la más importante será la satisfacción. Para producirla se recurrirá a todos los recursos del psicoanálisis, del behaviourismo y de la bioquímica. Los niños serán educados desde sus primeros años del modo más adecuado para no adquirir complejos. Casi todos serán niños o niñas normales, felices y llenos de salud. Su alimentación no será abandonada a caprichos de los padres, sino que será la que recomienden los mejores bioquímicos. Pasarán mucho tiempo al aire, libre, y no aprenderán en los libros más que lo absolutamente necesario. En los temperamentos así formados se impondrá la docilidad por los métodos de instrucción militar, o quizá por métodos
más suaves como los empleados por los boy-scouts. Todos los niños y niñas
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aunque es de esperar que los niños se conducirán tan bien, que rara vez necesitarán lo servicios de esta estimable persona.
Por otro lado, aquellos niños que estén destinados a ser miembros de la clase gobernante, recibirán una educación muy diferente. Serán seleccionados, algunos antes de nacer, otros durante los primeros tres años de vida, y unos pocos entre los tres y seis años. Toda ciencia conocida sed aplicará al desarrollo simultáneo de su inteligencia y de su voluntad.
La eugenesia será, el tratamiento químico y térmico del embrión, y el régimen de
comidas en los primeros años, se emplearán con vistas a la producción de individuos de máxima eficiencia. La perspectiva científica se imprimirá en el individuo desde el momento en que el niño sepa hablar, y durante los primeros años, en que al niño le impresiona todo, éste será, éste será preservado cuidadosamente del contacto con el ignorante y el no científico. Desde la infancia hasta los veintiún años, se le proporcionará el conocimiento científico, y todo caso, desde la edad de los doce años se le especializará en aquellas ciencias para las que demuestre mejor aptitud. Al mismo tiempo, se le enseñará la educación física, haciéndolo fuerte; se le habituará a revolcarse desnudo en la nieve, a ayunar en ocasiones durante veinticuatro horas, a correr muchas millas en días calurosos, a ser valiente en todas las aventuras físicas, a no quejarse cuando experimente dolor físico. Desde la edad de doce años se le enseñará a instruir niños un poco más
jóvenes que él y sufrirá una sanción severa si los grupos de dichos niños fracasan
en imitar a su jefe. Un sentido de su alto destino se mantendrá siempre despierto
en él, y habrá de considerar como cosa axiomática la lealtad 'a las órdenes, que no
deberán nunca ser discutidas. Cada joven será, de este modo, sometido a una
triple educación: de la inteligencia, del propio dominio y del mando sobre
otros.- Si fracasa en alguna de estas tres, sufrirá el terrible castigo de ser
degradado y pasar a las filas de los trabajadores ordinarios, viéndose condenado por el resto de su vida a convivir con hombres y mujeres muy inferiores a él en educación, y probablemente en inteligencia. El acicate de este temor bastará para hacer diligentes a todos, salvo a una pequeña minoría de niños y niñas de las clases directoras.
Excepto para la cuestión de la lealtad al Estado mundial y a su propia orden, los miembros de la clase directora serán inducidos a hacerse intrépidos y a tener
iniciativa. Será reconocida como de su competencia la mejora de la técnica
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continuas diversiones. Como personas de quienes depende todo progreso, no deberán ser demasiado tímidas, ni estar educadas de tal modo que resulten incapaces de nuevas ideas. Al contrario de lo que suceda con los niños destinados a ser trabajadores manuales, tendrán contacto personal con su profesor y serán alentados a discutir con él. Será asunto suyo procurar estar en lo cierto, si pueden, y en caso contrario, reconocer su error. Habrá, sin embargo, límites a esta libertad intelectual, aun entre los niños de las clases directoras. No les será permitido discutir el valor de la ciencia, o la división de la población en trabajadores manuales y expertos. No podrán jugar con la idea de que quizá la poesía es tan valiosa como la maquinaria, o el amor tan bueno como una investigación científica. Si tales ideas se le ocurriesen a algún espíritu aventurero, serán recibidas en doloroso silencio, y se pretenderá no haberlas oído.
Un sentido profundo del deber público se infiltrará en niños y niñas de la clase directora, tan pronto como sean capaces de comprender dicha idea. Se les enseñará que el género humano depende de ellos y que deben prestar un servicio de bondad, especialmente a las clases menos afortunadas, que están por debajo de ellos. Pero no hay que suponer que resulten fatuos, ni mucho menos. Replicarán con carcajadas despreciativas a toda observación siniestra que ponga en términos explícitos lo que todos crean en su corazón. Sus modales serán sencillos y corteses, y su sentido del humor será infalible.
El último peldaño en la educación de los intelectuales de la clase gobernante consistirá en el entrenamiento para la investigación. La investigación será muy
organizarla, y a los jóvenes no les será permitido escoger los casos particulares de
investigación en que habrán de trabajar, -aunque serán guiados, naturalmente, a
investigar aquellas materias en las que hayan demostrado especial habilidad. Sólo a unos pocos se les dará la mayor cantidad de conocimiento científico. Habrá arcanos reservados para una clase selecta de investigadores, que serán
cuidadosamente, escogidos por su combinación de talento y lealtad. Se puede
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nuevas ideas; pero si estos intentos fracasasen, ocultarán sus nuevas ideas hasta que ellos mismos hayan logrado una posición de autoridad, en cuyo momento olvidarán probablemente aquéllas. La atmósfera de autoridad y organización será extremadamente favorable a la investigación técnica, pero algo enemiga de las innovaciones subversivas como las que se han visto, por ejemplo, en física durante el presente siglo. Habrá, como es natural, una metafísica oficial, que será considerada sin importancia intelectualmente, pero que será sagrada desde el punto de vista político. A la larga, la proporción de progreso científico disminuirá, y el descubrimiento morirá por respeto a la autoridad.
En cuanto a los trabajadores manuales, se procurará que no se sumerjan en pensamientos serios; se les facilitará el mayor bienestar posible, y sus horas de trabajo serán mucho más reducidas que en la actualidad; no tendrán miedo a la destitución, o a la desgracia de sus hijos. Tan pronto como concluyan su labor diaria, se les divertirá con espectáculos que les proporcionen una alegría completa y que impidan la gestación de ideas de descontento, que en este caso nublarían su alegría.
En las raras ocasiones en que un niño no o una niña que haya pasado la edad en la que se determina el estado social muestre una capacidad muy señalada para sentirse, intelectualmente igual a los gobernantes, se suscitará una cuestión difícil que requerirá un estudio muy serio. Si el joven se contenta con abandonar a sus antiguos compañeros y echarse lealmente en brazos de los gobernantes, podrá ser promovido, después de pruebas convenientes, al rango de éstos; pero si demuestra alguna solidaridad, que sería lamentable, con sus antiguos compañeros, los gobernantes deducirán con repugnancia que no puede hacerse nada por él, excepto enviarle a la cámara de la muerte, antes de que su inteligencia, mal disciplinada, tenga tiempo de propagar la revuelta. Éste será un penoso deber de los gobernantes; pero creo que no retrocederán ante él.
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al niño a una minuciosa observación hasta la edad de seis años, en cuyo momento se supone que será posible tomar una decisión oficial, excepto en casos muy contados. Inversamente, los niños nacidos de trabajadores manuales podrán ser
ascendidos de clase, en cualquier momento comprendido entre los tres y seis años
de edad, y únicamente en muy raros casos en edades posteriores. Creo que puede
admitirse, sin embargo, que existirá una fuerte tendencia en la clase directora a hacerse hereditaria, y que después de varias generaciones muy pocos niños pasarán de una clase a otra. Esto ocurrirá con más probabilidad aún si los métodos embriológicos para perfeccionar la raza se aplican a la clase directora y no a la otra. De este modo, el espacio que separa las dos clases, en lo que respecta a la inteligencia de nacimiento, irá agrandándose cada vez más. Esto empero, no conducirá a la abolición de la clase menos inteligente, ya que los gobernantes no desearán realizar trabajos manuales poco interesantes, ni verse privados -de la oportunidad de ejercer la benevolencia y la consciencia social, ejercicio inherente
al mando sobre los trabajadores manuales.
2. Ahora elabora un resumen en una carilla de hoja tamaño A4.
3. Entregar la primera redacción a mano
4. Finalmente el resumen acabado en letra Arial N° 12 espacio y medio.
BIBLIOGRAFÍA: