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La argumentación en las columnas de opinión: Cómo argumentan los
columnistas en la era Uribe
Carlos Adolfo Cortés Martínez
Pontificia Universidad Javeriana Facultad de Comunicación y Lenguaje
Carrera de Comunicación Social Énfasis de Periodismo
7 La argumentación en las columnas de opinión: Cómo argumentan los columnistas
en la era Uribe
Carlos Adolfo Cortés Martínez
Trabajo de Grado para optar al título de comunicador social-periodista
Directora
Profesora Maryluz Vallejo
Pontificia Universidad Javeriana Facultad de Comunicación y Lenguaje
Carrera de Comunicación Social Bogotá D.C.
8 Artículo 23 de la Resolución Número 13 de junio de 1946
“La universidad no se hace responsable de los conceptos emitidos por sus alumnos en sus proyectos de grado.
9 Bogotá D.C., 30 de enero de 2010
Doctor
Jürgen Horbleck Decano Académico
Facultad de Comunicación y Lenguaje Pontificia Universidad Javeriana La ciudad
Respetado doctor:
Yo, Carlos Adolfo Cortés Martínez, identificado con cédula de ciudadanía 80779533 de Bogotá, presento ante usted el trabajo de grado titulado “La argumentación en las columnas de opinión: Cómo argumentan los columnistas en la era Uribe”. Este trabajo se elaboró bajo la dirección de Maryluz Vallejo, docente de planta de la Facultad de Comunicación y Lenguaje, para optar al título de Comunicador Social – Periodista.
Este trabajo consiste en un análisis de la argumentación, las falacias y la participación de las audiencias de las columnas de opinión de los periodistas Fernando Londoño, Daniel Coronell, Alfredo Molano, Antonio Caballero, María Jimena Duzán y Daniel Samper Ospina, durante la última semana de septiembre y la primera de noviembre de 2008. El análisis se basa en la Teoría de la Argumentación de Chaim Perelman y los planteamientos de Stephen Toulmin retomados por Álvaro Díaz.
Agradezco la atención prestada.
Cordialmente,
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Resumen del Trabajo de Grado
“La argumentación en las columnas de opinión: Cómo argumentan los columnistas en la era Uribe”
El presente trabajo analiza la argumentación, las falacias y la participación de las audiencias de las columnas de opinión de los periodistas Fernando Londoño, Daniel Coronell, Alfredo Molano, Antonio Caballero, María Jimena Duzán y Daniel Samper Ospina, durante la última semana de septiembre y la primera de noviembre de 2008. El análisis se basa en la Teoría de la Argumentación de Chaim Perelman y los planteamientos de Stephen Toulmin retomados por Álvaro Díaz.
11 MARYLUZ VALLEJO MEJÍA
Directora del Trabajo de Grado Cédula de ciudadanía: 43.021.555 de Medellín
Dirección: Transversal 4 No. 42 - 00 Ed. 67 José Rafael Arboleda Sexto Piso, Bogotá Teléfono: (0571) 3208320 Ext. 4589 Correo electrónico: [email protected]
ESTUDIOS
-Pregrado en Comunicación Social-Periodismo. Universidad Pontificia Bolivariana. 1982.
-Especialización en el Programa de Graduados Latinoamericanos -PGLA-, Universidad de Navarra (España). 1989.
-Doctorado en Ciencias de la Información, programa de Comunicación Pública, Departamento de Periodismo, Universidad de Navarra (España). 1992.
TRABAJO INVESTIGATIVO
-Tesis de licenciatura: “La crítica de arte en los años ochenta en Colombia”. Universidad Pontificia Bolivariana. 1985.
-Tesina del programa PGLA: “Criterios para la edición de suplementos culturales”. Universidad de Navarra. 1989.
-Tesis doctoral: “La crítica literaria como género periodístico en la prensa española”. Universidad de Navarra. 1992.
-“Referentes de la prensa de opinión en Colombia 1900-1950-“, 1997. CODI (Centro de investigaciones de la Universidad de Antioquia, Medellín).
-”Vida y obra periodística de Luis Vidales”. CODI, U.de Antioquia. 2000. Inédita.
-Agendas de la información en Colombia, Qué es noticia. Agendas, periodistas y ciudadanos. Cátedra Konrad Adenauer de Comunicación y Democracia. 2004.
-Talleres de crónicas barriales en Bogotá, en el marco de Bogotá Capital Mundial del Libro, 2007. Coordinadora Académica. Financiado por la rectoría Pontificia Universidad Javeriana.
-Estándares de calidad informativa en la construcción de los relatos periodísticos sobre salud en los medios colombianos. Registrada en la Vicerrectoría de Investigaciones de la Javeriana (2006-2008). Co-investigadora. Observatorio de Medios PUJ.
-Estándares de calidad periodística en la información sobre seguridad en Bogotá. Estudio financiado por la Cámara de Comercio de Bogotá (2009). Observatorio de Medios PUJ.
- Observatorio de Relaciones Internacionales: la crisis colombo ecuatoriana a raíz del ataque al campamento de Raúl Reyes, Universidad de Las Américas (Ecuador) y Universidad Javeriana. 2008.
- Observatorio de Relaciones Internacionales: La crisis de Colombia con Ecuador y Venezuela impactada por el acuerdo militar con Estados Unidos. PNUD y Javeriana. 2009.
-Directora de 10 trabajos de grado y posgrado en la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia (1995-2000).
-Directora de 30 trabajos de grado, pregrado de Comunicación de la Facultad de Comunicación y Lenguaje (2001-2009).
PUBLICACIONES
Libros:
-La crítica literaria como género periodístico, Editorial Eunsa, Universidad de Navarra, Pamplona, 1993. -La crónica en Colombia: Medio siglo de oro, Biblioteca Familiar Colombiana, Presidencia de la República, 1997.
12 -Talleres de crónicas barriales, antología. Prólogo y compilación, Imprenta Distrital, Archivo de Bogotá, 2008.
-Crónicas bogotanas de Felipe González Todelo, Prólogo y compilación, Editorial Planeta y Archivo de Bogotá, 2008.
Capítulos libro:
- “Revista Semana (1946-1961): Plataforma periodística del Frente Nacional”, VII Cátedra Ernesto Restrepo Tirado, en Memoria y Nación: Historia de los medios de comunicación en Colombia. pp. 338-365, Bogotá, Aguilar, 2003.
-“Los periodistas en Colombia: la idealización del oficio y de los medios informativos”, en ¿Qué es noticia? Agendas, periodistas y ciudadanos, Pontificia Universidad Javeriana y Cátedra Konrad Adenauer, Bogotá, pp. 59-74, 2004 (coed. Alma García).
-“Qué agendas, qué periodistas, qué ciudadanos”, en Qué es noticia? Agendas, periodistas y ciudadanos, pp. 95-105. 2004 (coed. Alma García).
“La ruta histórica de la crónica en Bogotá”, Tras las huellas de una escritura en tránsito. La crónica contemporánea en América Latina. Graciela Falbo (ed.), Ediciones Al Margen, Universidad de La Plata, Argentina, 2007.
-Retratos de Bogotá, en Bogotá años 50, obra fotográfica de Sady González, Editorial Número, Bogotá, 2008. -“Consensos y disensos de la opinión en el conflicto colombo-ecuatoriano”, en De Angostura a las computadoras de Uribe: prensa escrita y crisis de marzo, Universidad de las Américas, Ecuador, 2008. Observatorio de Medios PUJ.
-Reseñas literarias publicadas en El Colombiano, el Magazín del Espectador, revista Número, La Hoja de Medellín, revista Nuestro Tiempo (Universidad de Navarra), revista Universidad de Antioquia, Revista Signo y Pensamiento (Universidad Javeriana).
Por publicar (2010):
-Antología de crónicas ligeras, coed. Con Daniel Samper Pizano, Aguilar (en prensa)
-Estándares de calidad periodística en los medios colombianos. Observatorio de Medios del departamento de Comunicación, Facultad de Comunicación y Lenguaje. Coautoría: Mario Morales.
- La crisis de Colombia con Ecuador y Venezuela. Observatorio de Relaciones Internacionales, Programa de Estudios de Periodismo (PEP).
EXPERIENCIA PROFESIONAL
-Redactora cultural del periódico El Mundo de Medellín: 1983 1987. -Editora del suplemento cultural El Mundo Semanal: 1988.
-Coeditora de la revista Folios, de la Especialización en Periodismo Investigativo de la Universidad de Antioquia, 1997-2000.
-Coeditora de la revista Deshora de literatura, Medellín, 1998-1999.
-Directora del periódico De La Urbe, Facultad de Comunicaciones, Universidad de Antioquia, 2000-2001. -Directora de la revista Directo Bogotá, Campo de Periodismo, Facultad de Comunicación y Lenguaje, Pontificia Universidad Javeriana (2003 a la fecha).
-Miembro del equipo de redacción de la revista Pesquisa de ciencia y tecnología de la Pontificia Universidad Javeriana (2006-2008).
-Evaluadora de libros de las editoriales de la Universidad de Antioquia y Eafit.
EXPERIENCIA ACADÉMICA
-Profesora ayudante de Géneros Periodísticos en la sección de Periodismo. Facultad de Ciencias de la Información, Universidad de Navarra. 1989-1992.
-Profesora adjunta en la asignatura de Géneros Periodísticos Interpretativos. Universidad de Navarra. 1992-1993.
13 -Profesora invitada de las universidades Atlántico (Barranquilla), Surcolombiana (Neiva), Manizales, Cartagena y Univalle.
-Codiseñadora de los programas de Especialización en Periodismo Investigativo (1994) y del pregrado de Periodismo de la Universidad de Antioquia (2000-2001).
-Asesora académica del Premio Nacional de Crónica y Reportaje Universidad de Antioquia. Jurado en 1999. -Profesora asociada en el departamento de Comunicación, facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana. Coordinadora del Campo de Periodismo. 2005. Cursos a cargo 2001-2008: Proyecto profesional I y II, Laboratorio de Periodismo Cultural, Historia de la prensa en Colombia, Periodismo de Opinión. Periodismo Cultural. Pasantía Directo Bogotá.
-Coordinadora de la Cátedra de Comunicación y Democracia Konrad Adenauer 2002-2005. -Coordinadora de la Cátedra Semana. 2003-2004.
-Tallerista del Programa de Estudios de Periodismo de la Javeriana. Taller de periodismo escrito a los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta. Sala Matrix, Febrero 25 a marzo 1º de 2008 y mayo 6 al 12 de 2008.
-Profesora invitada del Programa de Estudios de Periodismo (PEP), Facultad de Comunicación y Lenguaje, PUJ.
-Par académico para procesos de acreditación del Ministerio de Educación: miembro comisión de acreditación de calidad del programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (septiembre de 2005). Coordinadora comisión de acreditación de calidad el programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales (noviembre de 2007).
-Miembro del grupo de investigación Comunicación y Cultura de la Facultad de Comunicación y Lenguaje, PUJ, registrado en Colciencias.
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Pontificia Universidad Javeriana ‐ Facultad de Comunicación y
Lenguaje
Carrera de Comunicación Social - Coordinación de Trabajos de Grado
_________________________________________________________________________
PROYECTO DE TRABAJO DE GRADO
- Único Formato aceptado por la Facultad -
Profesor Proyecto Profesional II:
Maryluz Vallejo.Fecha:________________ Calificación: __________________________
Asesor Propuesto: __________________________________________
Tel.:____________________ Fecha: ____________________________
Coordinación Trabajos de Grado: ______________________________
Fecha inscripción del Proyecto: Segundo semestre del 2008
I. DATOS GENERALES
Estudiante: Carlos Adolfo Cortés Martínez.
Campo Profesional: Periodismo.
Fecha de Presentación del Proyecto: _______________________________________
Tipo de Trabajo:
Teórico: _ Sistematización de Experiencia: Producción: _ Teórico – práctico: X
Profesor de Proyecto Profesional II: Maryluz Vallejo.
Asesor Propuesto: Maryluz Vallejo
Título Propuesto: (Provisional, corto, creativo, con subtítulo explicativo)
La argumentación en las columnas de opinión: cómo argumentan los columnistas en la era Uribe
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A. PROBLEMA
1. ¿Cuál es el problema? ¿Qué aspecto de la realidad considera que merece investigarse? Planteamiento del problema que se va a investigar (Un párrafo conciso definiendo el problema).
Por una parte, se pretende investigar si las argumentaciones de María Jimena Duzán, Antonio Caballero Calderón, Daniel Samper Pizano, Daniel Coronell, Alfredo Molano y Fernando Londoño, respectivamente, se basan en razonamientos lógicos o si, por el contrario, incurren en falacias argumentativas para convencer a los lectores de los puntos de vista que defienden. También se pretende establecer la posición ideológica de cada columnista, la credibilidad que genera entre los lectores y el estilo argumentativo que maneja. Por último, se analizarán las audiencias con la intención de establecer qué tanta adhesión tuvo el columnista, qué competencias deben tener los lectores y qué pactos de lectura existen entre emisor y receptor.
2. ¿Por qué es importante investigar ese problema? (Enumere las razones que justifican la investigación que se propone, su pertinencia e importancia, desde - para el campo profesional y para la Comunicación).
Dado que los columnistas tienen la función de orientar a la opinión pública, es necesario que basen sus criterios en razonamientos lógicos para poder ejercer de manera adecuada su oficio. Las audiencias también se verán beneficiadas porque los resultados de esta investigación les permitirán legitimar o no a los columnistas más reconocidos del país.
Por otra parte, de acuerdo con la visión de Antonio Caballero, el periodismo de opinión ha sustituido en muchos casos al periodismo informativo porque últimamente quedamos mejor informados por las columnas; tal vez porque las noticias tienen que pasar por muchos más filtros que la opinión. Apostándole al futuro de este tipo de periodismo, es necesario profundizar en los sistemas argumentativos de los columnistas con más trayectoria.
3. ¿Qué se va investigar específicamente ? (Defina el objeto o corpus de la investigación
¿Con qué materiales, entidades, espacios, textos, etc. va a trabajar?).
16 cuenta es el esquema de argumentación, más específicamente, los argumentos legítimos e ilegítimos que manejan. También se pretende establecer el estilo argumentativo, la credibilidad que genera y la posición ideológica de cada columnista. Por último, se analizarán los comentarios del público a cada artículo para poder identificar los pactos de lectura existentes, las competencias que deben desarrollar los receptores y la poca o mucha adhesión que logró el columnista.
B. OBJETIVOS
1. Objetivo General: (¿Qué busca alcanzar? Párrafo puntual donde define la META general que se propone para el Trabajo).
Identificar los esquemas argumentativos utilizados por María Jimena Duzán, Antonio Caballero Calderón, Daniel Samper Pizano, Daniel Coronell, Fernando Londoño, y Alfredo Molano en sus columnas de opinión.
2. Objetivos Específicos (Particulares): (Especifique qué otros objetivos se desprenden del Proyecto. ¿Qué tipo de metas se propone cumplir para lograr el objetivo general?).
Analizar seis columnas de cada autor para identificar los modelos, estilos argumentativos y la posición ideológica que generan sus artículos.
Recoger las opiniones de los lectores sobre las columnas de la muestra, para determinar la adhesión que tuvo cada artículo y los pactos de lectura ente escritor y lector.
III.FUNDAMENTACION Y METODOLOGIA
A. FUNDAMENTACION TEORICA
17 Jaramillo Millán, A. (2001), Proceso 8.000 ¿crisis del periodismo de opinión?
[Monografía de grado], Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, Comunicación Social. Cuervo Ochoa, D. (2007) Las estrategias retóricas y actos de habla utilizados encolumnas de opinión publicadas en la prensa colombiana: un análisis del discurso
[Tesis de grado], Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, Licenciatura en Lenguas Modernas.
Rodríguez Figueredo, UA. (2003), La libertad de prensa en Colombia durante el Estatuto de Seguridad (1978-1982), [tesis de pregrado], Bogotá, Pontificia Universidad
Javeriana, Carrera de comunicación y Lenguaje.
2. ¿Cuáles son las bases conceptuales con las que trabajará? (¿Qué conceptos, categorías, relaciones conceptuales básicas va a utilizar? Descríbalas brevemente).
Se van a tomar varios criterios en cuenta para hacer nuestra investigación. Las técnicas argumentativas descritas en “El imperio retórico” es el primero de ellos. Los argumentos se presentan bajo la forma de un nexo que permite transferir a la conclusión la adhesión acordada a las premisas (Perelman, 1997, p. 76). Entre los tipos de argumentos podemos encontrar, según Perelman, cuatro tipos de lazos o nexos: Los cuasilógicos, los basados en la estructura de lo real, los basados en los ejemplos y los basados en la estructura de las analogías (1997, p. 79).
Los argumentos cuasilógicos se parecen a los razonamientos formales en su apariencia lógica; sin embargo, en éstos últimos es necesario precisar todos los términos utilizados, eliminar toda la ambigüedad y quitar toda posibilidad de múltiples interpretaciones. (Perelman, 1997, p. 81)
Existen cinco tipos de argumentos cuasilógicos: Los primeros se relacionan con las contradicciones e incompatibilidades; se presentan cuando una regla afirmada, una tesis sostenida o una actitud adoptada conlleva un conflicto en un caso determinado (Perelman, 1997, p. 83).
18 definición normativa, que prescribe el uso de un término; la definición prescriptiva, que nos constata su uso normal, la definición de condensación, que indica los elementos esenciales de la definición descriptiva; y finalmente, la definición compleja, que combina, de manera variable, elementos de las definiciones precedentes (Naess, citado por Perelman, 1997, p. 90), y las tautologías son expresiones que pueden entenderse como una definición que no nos enseña nada nuevo, como: “los negocios son los negocios” o “un centavo es un centavo” (Perelman, 1997, p. 94).
Los terceros son los que se relacionan con la ley de justicia y de reciprocidad. Según Leibniz, dos seres son idénticos, si toda afirmación referente a uno de estos seres es equivalente a una afirmación referente al otro; pero en la práctica, el problema es saber en qué caso es racional o justo tratar de la misma manera dos seres, o dos situaciones, que difieren, pero que relacionamos una a otra (Perelman, 1997, p. 95); y el argumento de reciprocidad es el que asimila entre sí a dos seres o dos situaciones, mostrando que los términos correlativos en una relación deben ser tratados de la misma manera” (Perelman, 1997, p. 98).
Los argumentos de transitividad, de inclusión y de división constituyen el cuarto tipo de argumentos cuasilógicos. La transitividad es la propiedad de una relación que permite pasar de la afirmación de que ella existe entre un término y un segundo, entre éste segundo término y un tercero, a la conclusión de que se da entre el primer término y el tercero (Perelman, 1997, p. 101), La inclusión de la parte en el todo permite decir que el todo es más grande que cada una de sus partes; lo que es una verdad demostrable en aritmética y en geometría, se vuelve argumento cuasilógico si se sacan consecuencias de este tipo: “el todo vale más que una parte” o “lo que no le está permitido al todo, no le está permitido a la parte”, “quien puede lo más, puede lo menos”, donde “lo menos” se considera como una parte del todo, que es “lo más” (Perelman, 1997, p. 102), y por último, encontramos los argumentos por división: Para poder afirmar alguna cosa sobre el género, es preciso que esto se confirme en una de las especies; lo que no hace parte de ninguna especie, no hace parte de ningún género” (Perelman, 1997, p. 104).
19 la indicación de una magnitud relativa, pero siempre y cuando el término de comparación esté bien escogido (Perelman, 1997, p. 109).
En cuanto a los argumentos basados sobre la estructura de lo real encontramos tres tipos de nexos. Los primeros son los nexos de sucesión; en ellos la argumentación puede dirigirse hacia la búsqueda de las causas, hacia la determinación de los efectos y hacia la apreciación de un hecho por sus consecuencias, la argumentación así desarrollada sirve para dar cuenta de un fenómeno, para explicarlo, a veces para orientar las investigaciones (Perelman, 1997, p. 114).
Los nexos de coexistencia son el segundo tipo de argumentos basados en la estructura de lo real; ellos establecen un lazo entre realidades de desigual nivel de las cuales la una se presenta como la expresión o manifestación de la otra, tal como la relación de una persona y sus acciones, sus juicios o sus obras; a la Teoría de la argumentación le basta con constatar que la idea que uno se hace de una persona y la manera de comprender sus actos están en constante interacción (Perelman, 1997, p. 124).
Y en tercer lugar encontramos los nexos simbólicos y las dobles jerarquías. Se podría relacionar el nexo simbólico con los nexos de coexistencia tal como el que existe entre el símbolo y lo que evoca y lo que caracteriza por una relación de participación, apoyada en una visión mítica o especulativa de un conjunto del que símbolo y simbolizado hacen igualmente parte (Perelman, 1997, p. 136). Por su parte, los argumentos de doble jerarquía más frecuentes están fundados sobre los lazos de coexistencia y especialmente sobre la relación entre una persona y sus actos (Perelman, 1997, p. 139).
El otro tipo de argumentos son los basados en el ejemplo, la ilustración y el modelo. En la argumentación por el ejemplo, a partir de un caso particular, se busca la ley, la estructura que el revela o la generalización; se intenta, por medio de la evocación de un número de ejemplos de la misma naturaleza, no dejar ninguna duda respecto al alcance de una situación particular (Perelman, 1997, p. 143).
20 “La argumentación por el modelo, como el argumento de autoridad, supone que se trata de una autoridad que por su prestigio sirve de caución a la acción considerada” (Perelman, 1997, p. 148).
Y en cuanto al antimodelo, si el inferior imita al superior, éste último no desea por nada del mundo asemejarse al inferior, a quien desprecia y a quien toma como ejemplo de mala vida y de mal gusto (Perelman, 1997, p. 150).
Y el cuarto tipo de argumentos lo constituyen los argumentos por analogía y metáfora. La analogía difiere de la proporción puramente matemática; puesto que no se habla en términos de igualdad, sino en términos de semejanza; y sirve para poner en evidencia algunos aspectos importantes en la descripción de un fenómeno (Perelman, 1997, p. 159).
Y la metáfora no es sino la analogía condensada: a partir de la analogía “la vejes es a la vida lo que la noche es al día”, se derivan metáforas como “la noche de la vida” o “la vejez es una noche” (Perelman, 1997, p. 161).
Por otra parte los aportes del profesor Álvaro Díaz en “La argumentación escrita” también son útiles a nuestra investigación en cuanto a los esquemas de razonamiento. Es importante mostrar la diferencia que encuentra el profesor Díaz entre silogismo y entimema. El primero se inscribe en la lógica formal y se define como una deducción formada por tres proposiciones: una premisa mayor, una premisa menor y una conclusión; este tipo de razonamientos son necesariamente válidos aún si alguno de sus elementos expresa una falsedad empírica (Díaz, 2002, p. 20). El segundo hace parte del campo de lo que el autor denomina “lógica informal” y se diferencia del silogismo en que en éste puede haber más de dos premisas y la conclusión puede estar en cualquier lugar, incluso tácita (Díaz, 2002, p. 25). El autor sostiene que dentro de cada uno de los argumentos de un texto debe haber siempre un entimema (Díaz, 2002, p. 26).
21 Por último, las falacias argumentativas también serán una parte importante en nuestra investigación. Según el profesor Díaz, “sólo pueden considerarse como falaces aquellos razonamientos cuyos autores pretenden haber procedido con premisas verdaderas, con garantes o principios aceptados lógica, cultural o científicamente, y de haber obtenido una conclusión de acuerdo con alguna regla de inferencia, cuando en realidad no han procedido de esa manera” (2002, p. 95).
B. FUNDAMENTACION METODOLOGICA
1. ¿Cómo va a realizar la investigación? (¿Cómo va a alcanzar los objetivos propuestos?
¿Con qué tipo de metodología? ¿Qué instrumentos y técnicas de investigación va a trabajar? En trabajos con producción, ¿cómo lo va a realizar? ¿Supone diagnósticos previos?, ¿Entrevistas?, ¿Observación?, ¿Encuestas?, etc.).
Los pasos para hacer este análisis de contenido desde la Teoría de la Argumentación son los siguientes:
En primer lugar, se recuperará en físico cada una de las columnas escritas por los columnistas mencionados.
En segundo lugar, se hará el análisis respectivo de cada una de ellas aplicándole los conceptos propuestos por Álvaro Díaz en su libro “La argumentación escrita”, por Chaïm Perelman en “El imperio retórico, y por Anthony Weston en “Las claves de la argumentación”, entre otros.
En tercer lugar, se recogerán los comentarios de cada columna para poder determinar las competencias lectoras del público, la adhesión que logró el columnista y los pactos de lectura establecidos entre emisor y receptor
Por último, se sacarán las conclusiones de la investigación.
22 3. Bibliografía básica (Escriba todos los datos bibliográficos completos de aquellos documentos, textos, artículos, fuentes que serán fundamentales en la realización del trabajo).
Díaz, A. (2002), La argumentación escrita, Medellín, Editorial Universidad de Antioquia.
Perelman, C. (1997), El imperio retórico: retórica y argumentación,
Bogotá, editorial Norma S.A.
Weston, A. (2005), Las claves de la argumentación, Barcelona, editorial Ariel S.A.
Gómez, A. (1993), Argumentos y falacias, Cali, Ediciones Facultad de Humanidades. U. del Valle.
León Gross, T. (1996), El artículo de opinión. Barcelona, Editorial Ariel S.A.
López Pan, F. (1996), La columna periodística: teoría y práctica. El caso de Hilo Directo. Pamplona, Ediciones U. de Navarra S.A.
23 Agradecimientos
25 Contenido
Pág.
Introducción 29
Marco Teórico 32
Capítulo I
Querido por unos, odiado por otros
Un vistazo a las columnas de opinión escritas por Fernando Londoño Hoyos 57
Capítulo II
En busca de evidencias
Daniel Coronell, un recolector de hechos
y pruebas para sustentar sus juicios 82
Capítulo III
Alfredo Molano, ¡Bravo!
Un vistazo a las columnas de un sociólogo que analiza la realidad como un periodista,
pero que la narra con pluma de literato 100
Capítulo IV
Antonio Caballero: faena premiada con orejas
Puede escribir sobre las declaraciones de un cantante, sobre la situación económica mundial,
sobre las políticas de Estados Unidos, sobre cortinas de humo en nuestro país, sobre el orden público colombiano;
26 Capítulo V
María Jimena Duzán
Una columnista versátil 150
Capítulo VI
Daniel Samper Ospina
Una prueba más de que el humor es cosa seria 177
Conclusiones 188
Bibliografía 197
27 Lista de Anexos
Anexo A: Columnas de Fernando Londoño, con sus respectivos comentarios, publicadas por el periódico El Tiempo a partir del 25 de septiembre hasta el 03 de diciembre de 2008.
Anexo B: Columnas de Daniel Coronell, con sus respectivos comentarios, publicadas por la Revista Semana a partir del 27 de septiembre hasta el 01 de noviembre de 2008.
Anexo C: Columnas de Alfredo Molano, con sus respectivos comentarios, publicadas por el diario El Espectador a partir 27 de septiembre hasta el 01 de noviembre de 2008.
Anexo D: Columnas de Antonio Caballero, con sus respectivos comentarios, publicadas por la Revista Semana a partir del 27 de septiembre hasta el 01 de noviembre de 2008.
28
“Si en este país se forman suficientes maestros
que puedan enseñar a la gente a leer y a producir textos argumentativos, eso puede ser un instrumento de paz; porque argumentar es guerrear, pero es una guerra que no mata”
29
Introducción
Con el presente análisis se pretende investigar si las argumentaciones presentadas en las columnas de opinión de Fernando Londoño, Daniel Coronell, Alfredo Molano, Antonio Caballero, María Jimena Duzán y Daniel Samper Ospina, respectivamente, se basan en razonamientos lógicos o si, por el contrario, incurren en falacias argumentativas para convencer a los lectores de los puntos de vista que defienden.
También se tiene como objetivo establecer la posición ideológica de cada columnista, la credibilidad que genera entre los lectores y el estilo argumentativo que maneja. Por último, se analizará las audiencias con la intención de aproximarnos a este campo, poco explorado.
A todos los lectores de periodismo de opinión este estudio les será provechoso, ya que los periodistas tienen la función de orientar a la opinión pública. Por lo tanto, es necesario que basen sus criterios en razonamientos lógicos para poder ejercer su oficio de manera responsable. Las audiencias también se verán beneficiadas porque los resultados de esta investigación les permitirán legitimar o no a los columnistas más reconocidos del país.
Por otra parte, de acuerdo con la visión de Antonio Caballero, el periodismo de opinión ha sustituido en muchos casos al periodismo informativo porque, últimamente, quedamos mejor informados de los hechos por las columnas; tal vez porque las noticias tienen que pasar por muchos más filtros que la opinión. Apostándole al futuro de este tipo de periodismo, es necesario profundizar en los sistemas argumentativos de los columnistas con más trayectoria.
30 A grandes rasgos, éstos fueron los sucesos que ocuparon la agenda noticiosa de la época: las pirámides, la crisis económica, los falsos positivos, la supuesta purga que hubo en el Ejército a partir de ése escándalo, el asesinato del niño Luis Santiago, los problemas que enfrentó el Gobierno Uribe, el paro de Asonal Judicial, el de los corteros de caña, la minga indígena, la violación de los derechos de las minorías, los nuevos ricos, la confianza inversionista, la Presidencia de Estados Unidos y el proceso de investigación a cargo de la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes en contra del Presidente Uribe.
El interés especial en éste tema radica en dos aspectos. El primero es que estoy convencido de lo dicho por el profesor Felipe Pardo, citado al inicio de este trabajo: Si viviéramos en una sociedad en la que las personas saben argumentar, seguramente habría menos muertos. El segundo aspecto es que en Colombia son casi inexistentes los estudios basados en la Teoría de la Argumentación que se apliquen a textos periodísticos actuales sobre temas de debate público.
Sin la intención de ser pretencioso, este trabajo busca servir de guía, en particular, para los estudiosos de las ciencias sociales y del lenguaje. Y en general, para los interesados en la argumentación ―en el ámbito de la lógica informal o razonamiento práctico― ya que está presente en la vida diaria de todos los seres humanos y de los ciudadanos que desean tener una participación democrática más activa.
Otro de los objetivos de este trabajo era entrevistar a los columnistas para confrontar los hallazgos del estudio. Sin embargo, más que un desafío, se convirtió en un obstáculo, por la falta de respuestas de los periodistas. Pero el valor agregado de este análisis sigue siendo la voz de los foristas. Ellos, con sus comentarios atinados, sesgados y desviados, dan cuanta de la opinión que inducen y de las pasiones que desatan los columnistas estudiados.
31 Al respecto habrá que decir que una vez tomada la muestra para el análisis, se pasó a enumerar los comentarios hechos por el público. Después se clasificaron en tres categorías: A favor, En contra y No relevante. Por último, estos resultados se exponen en un esquema, que va acompañado de los casos más representativos de cada categoría.
Consciente de que aplicar la misma matriz de análisis podría ser un ejercicio fatigante, tanto para el investigador como para los lectores, el último capítulo que corresponde a Daniel Samper Ospina se sale de este esquema. Dado que este columnista fundamenta sus textos en el humor, el análisis de argumentos y de falacias resulta infructuoso. Por esta razón, se optó por un análisis de las estrategias utilizadas por el columnista, que si bien no siguen el rigor de las anteriores, espero sea divertido y nutra el presente trabajo.
Si bienel análisis de la recepción se se mantuvo en el estudio de Daniel Samper Ospina, hay que tener en cuenta que para septiembre de 2008, Samper se estaba estrenando en la revista Semana. Por esto, es importante conocer cómo recibieron los lectores esta novedosa propuesta por parte de la revista.
Finalmente, este trabajo de grado muestra que la argumentación basada en razonamientos lógicos y en las estrategias retóricas, como la ironía, no son incompatibles. De hecho, la combinación puede mover al lector a formar sus propios juicios y a participar en la discusióna través de las nuevas tecnologías. De manera inmediata se refrenda ese pacto de lectura que mantienen los lectores con sus columnistas odiados o amados. Y dado que son reacciones “en caliente”, escritas con prontitud y descuido, decidí citar textualmente, con todos los errores de digitación, de sintaxis y ortografía para no alterar los mensajes.
32
Marco teórico
“Quisiéramos nosotros, al discutir plácida y sencillamente sobre el artículo periodístico, no caer en la
vana tentación de definirlo” González Ruano
En primer lugar, y para empezar esta aproximación al discurso argumentativo en los medios de comunicación escritos, nos acercaremos a las definiciones alrededor del término
artículo de opinión.
Comenzaremos con un intento, vano por supuesto, de definir este género. Posteriormente, nombraremos algunas diferencias entre artículo y columna. Luego situaremos históricamente el nacimiento de este género. Después mencionaremos algunas de sus características. Y, por último, expondremos algunas clasificaciones de los artículos de opinión.
Todas las definiciones que veremos en adelante “determinan unos límites bastante imprecisos y de naturaleza en general expresionista: tema libre, aunque con la referencia de actualidad de interés público, firmado por escritores famosos, aunque pueden ser periodistas, con una finalidad valorativa y orientativa aunque también de entretenimiento, con un estilo ágil y sugestivo situado entre la literatura y el periodismo y que constituye la parte de un todo en cuanto elemento “articulador” o fragmento” (León Gross, 1996, p. 155). Siguiendo a León Gross (p.156), hay que pensar en columnas que sean el resultado de la combinación de la expositio, también de la argumentatio y, en menor medida, de la
narratio Sin embargo, vale la pena señalar que existen artículos aparentemente narrativos que constituyen artículos de opinión por su moraleja ideológica implícita o explícita (Santamaría, 2000, p. 131).
Entremos en materia. Aparte su literaturización, y por su naturaleza como género periodístico, el artículo puede ser informativo, de opinión y hasta en ciertos casos de carácter editorializante (Santamaría, 2000, p.146).
33 enjuiciativo, valorativo, con la finalidad de persuadir; es un artículo firmado y su responsabilidad se liga tan solo al autor del trabajo. La columna de análisis sería expositiva con función analítica y el comentario de opinión respondería al tipo argumentativo con voluntad de persuadir (p. 151).
Las columnas personales cumplen con los siguientes rasgos: 1) espacios de tema absolutamente libre, como cheques en blanco, 2) para escritores famosos 3) con la única condición de que firmen sus trabajos. (Santamaría, 2000, p. 151).
Luisa Santamaría define la columna como un artículo de opinión, que tiene sustancialmente la misma finalidad que el editorial: analiza los hechos para orientar a los lectores y ayudarles a formarse una opinión. Las dos condiciones que no le son comunes con el editorial son la firma y la periodicidad (Santamaría, 2000, p.152).
Para Susana Gonzáles Reyna (1991), la columna, como artículo de opinión, es el género periodístico que con una frecuencia determinada, interpreta, analiza, valora, y orienta al público respecto de sucesos noticiosos diversos (p. 153).
Esteban Morán Torres (1988, p. 153) determina que para que un artículo tenga consideración de columna debe ajustarse a ciertas normas como son su extensión uniforme, la libertad del tema, la asiduidad, y el amparo de un títulogeneral que la distingue de otros trabajos de colaboración.
Martín Vivaldi (1986, p. 153) aporta la definición genérica de artículo como “espacio periodístico reservado a un determinado escritor o periodista para que en él escriba sobre temas de actualidad que tengan interés público”. No obstante apunta otra definición más restrictiva: “Escribir un artículo para el periódico es dar forma escrita a una grata charla con el lector, diciéndole (“en román paladino, en el cual suele el pueblo hablar a su vecino”) lo que queramos comunicarle del modo más fácil posible” (Martín, 1986, p. 153).
De igual forma, define el artículo periodístico del siguiente modo: “escrito, de muy vario y amplio contenido, de varia y muy diversa forma, en el que se interpreta, valora o explica un hecho o una idea actuales, de especial trascendencia, según la convicción del articulista” (Martín, 1986, p. 154).
34 del nombre latino de artículis, derivado de artus, que valía tanto como juntura o miembro (…) el artículo no era para los latinos un todo, sino el resultado de una división: un miembro o una pieza susceptible de ser ensamblado, articulado (…) y el texto ha de estar a la altura de las grandes masas lectoras: ha de ser sugestivo y claro, tentador y evidente” (Fernández de la Mora, en Santamaría, 2000, p.155).
Fernando López Pan define el artículo como un “texto retórico-político de autoría individual que puede presentar diversas formas expresivas –narrativa, representativa o argumentativa- y temas, cuyo elemento configurador básico es el ethos del autor expresado a través de unos elementos formales permanentes que le permiten manifestarse con continuidad: lugar fijo y asiduidad” (López Pan, en Santamaría, 2000, p.156).
Las autoras de La opinión periodística citan varias definiciones a partir de la perspectiva académica, literaria y descriptiva. De su texto, se rescatan varias aproximaciones.
La primera es que el apelativo de opinión se ha impuesto para no confundir las cosas, para contraponerlo al concepto de información (Santamaría, 2000, p. 126). La segunda es una paráfrasis del alemán Emil Dovifat; según él, un artículo debe tener tres características básicas:
Deleitar con un estilo claro y agudo, porque el aburrimiento impide la lectura y, por supuesto, la comprensión. Enseñar, porque todo artículo ha de mostrar un pensamiento y no un lugar común. Conmover o indicar a la reflexión o a la adhesión, porque ese es su fin último que es inseparable de la persuasión (Santamaría, 2000, p. 128).
De los párrafos anteriores, pude identificarse una matizada distinción entre artículo y columna. Susana Gonzáles Reyna aporta una distinción más clara entre estos dos términos: “el articulista tiene como finalidad establecer una tesis, defender o atacar una posición, mientras que el columnista pretende dar a conocer sus opiniones personales en torno de un acontecimiento específico. Según esto, el artículo de fondo es más profundo y complejo que la columna (Gonzáles Reyna, 1991, p.158).
35 de influir en los lectores con ello; y en tercer lugar, la estructura del artículo es más compleja y analítica que la estructura de la columna (Gonzáles Reyna, 1991, p.159).
Luisa Santamaría y María Jesús Cassals (2000), por su parte, definen la columna como “una de esas ramas, fuete y vigorosa, que acoge todas las formas posibles que pueda adoptar un artículo ya que goza de una plena libertad lingüística y retórica. El columnismo es un género rico y básico dentro del periodismo de opinión, con una gran tradición histórica, y el que ha proporcionado la fama literaria y respeto intelectual a muchos de sus autores” (p. 288).
Muchas veces, las columnas se preocupan por esos hechos o asuntos que no han podido ser noticia ya que no han pasado los filtros de selección; otras veces extrae datos que han pasado inadvertidos en las informaciones apresuradas y los valora en su justa medida (Santamaría, 2000, p. 289).
Las columnas de opinión, más que orientarnos, deben pensar un poco por nosotros y deben reconfortarnos por la expresión de la idea que tenemos pero que nunca hemos podido formular con esa precisión.
Continuando con ese tácito acuerdo en adoptar la clasificación anglosajona para los artículos de opinión: texto de análisis interpretativo y texto opinativo personal, podemos afirmar que esta distinción presenta dos claros problemas: en primer lugar, al distinguir análisis y texto personal ―en ningún caso excluyentes― se induce la sugerencia de que aquel cumple una prestigiada función social y este puede reducirse a una amenidad o capricho individual. El segundo problema: se infiere de esa clasificación que existen objetivos sustancialmente diferentes entre uno y otro tipo de artículos; y aquí reside el vacío esencial de esta clasificación, puesto que no existe tal (Santamaría, 2000, p. 196).
Luisa Santamaría y María de Jesús Casals ahondan más en esta binaria distinción. Según ellas, la siguiente es la clasificación más inmediata que puede hacerse: las columnas analíticas y las columnas personales (p. 295).
36 dejan esa tarea a un lector que con esa aportación tiene mayores y mejores posibilidades de hacerlo. En cuanto a los escritores: podemos decir que no se caracterizan por un ingenio brillante, sino en la exposición clara e inteligente de las cuestiones tratadas. Es una tarea sumamente intelectual y de gran responsabilidad pública para la que se necesitan conocimientos, acceso a la documentación y fuentes diversas y especialización (Santamaría, 2000, p. 295).
Lo que distingue a la columna analítica es el estilo y el tono empleado en los razonamientos que son desapasionados, abiertos a varias interpretaciones posibles. Estas columnas ofrecen un foco de interés en lo social, lo político y lo económico; pero el tema no es determinante para clasificar como analítica o personal. Es el tono y la falta de juicios categóricos ―muy frecuentes y casi definitorios de las columnas personales― lo que la distingue de las otras columnas de opinión (Santamaría, 2000, p. 296).
Walter Lippman describe la columna analítica como la que es escrita por un analista especializado, serio y responsable, que se debe a sus lectores porque de él esperan explicaciones y no sentencias ni argumentos modelados.
Tal vez por esta razón las autoras ofrecen el significado de los siguientes sustantivos: “Analista: En el trabajo periodístico, persona que escribe el análisis o explicación objetiva de los hechos noticiados y que aporta los datos precisos para interpretarlos correctamente. Comentarista: En el trabajo periodístico, persona que enjuicia subjetivamente los acontecimientos y que manifiesta de manera explícita su opinión (Santamaría, 2000, p. 295).
En cuanto a la columna personal, las autoras afirman que hablar de este tipo de columna es redundar porque el propio concepto de columna lleva implícito la calidad de lo personal. Entones, es un artículo de opinión firmado por un autor de reconocida valía literaria, con seguidores ideológicos o simplemente admiradores de su estilo, y que aparece publicado en el mismo diario con periodicidad y en el mismo espacio disponible (Santamaría, 2000, p. 300).
37 La columna es un artículo de opinión, con calidad literaria, que logra captar a los lectores por la muy psicológica razón de verse reflejados en ese pensamiento; y también entre lectores muy dados al gusto de la polémica porque les proporciona motivos para discutir o rebatir o comprender por dónde van los tiros ideológicos (Santamaría, 2000, p. 301).
De López Hidalgo podría deducirse que la columna personal no cumple con la función de orientar al lector respecto de la actualidad que los medios de comunicación le sirven cada día.
Lo que le interesa al lector de estas columnas tan personales y con cita periódica son las vivencias y pensamientos de los columnistas, buenas plumas que proporcionan diariamente el esparcimiento literario, el adorno metafórico de la realidad (Santamaría, 2000, p. 302).
En el mejor de los casos la columna personal es una artística síntesis entre la racionalidad y la subjetividad, como si se tratara del sincretismo más gratificante de todo lo que ha construido nuestra historia intelectual desde el siglo XVIII. Y en el peor de los casos, la excusa del “yo” permite escribir artículos cargados de ideología doctrinaria utilizando datos y hechos al antojo más sectario; o artículos vacíos de pseudoescritores que obligan a formularse la pregunta ¿qué hace éste o ésta aquí? (Santamaría, 2000, p. 304).
Paul Johnson ha tratado de desvelar lo que define a un buen columnista. En primer lugar, emitir juicios sobre el mundo que nos rodea. Matiza que para ello deben existir cinco requisitos esenciales: el primero es el conocimiento, el segundo requisito son las lecturas, la tercera clave es el instinto para las noticias, el cuarto punto es la necesidad de la variedad y de la oportunidad y el quinto punto es la revelación del carácter del columnista (Santamaría, 2000, p. 306).
En raras ocasiones se puede usar la columna para promover una causa personal, acudir al rescate de un amigo en apuros o evocar a alguien que conocimos y de otra manera dejaría de ser mencionado.
38 defensa de una tesis con propósito persuasivo para obtener adhesiones (Santamaría, 2000, p. 220).
Una vez hecha esta distinción, podemos pasar a la ubicación cronológica de la columna de opinión. Luisa Santamaría sitúa la tradición de la columna en el periodismo norteamericano del siglo XIX, en el que era prevalente la opinión de ciertos individuos
―Benjamín Franklin o W.C. Bryant― y no la línea editorial (p. 159).
Sin embargo, en su libro La opinión periodística, esta autora apunta que Paul Jonhson la sitúa en el siglo XVI, con Michel de Montaigne como columnista fundador, y con Francis Bacon como su sucesor. Por supuesto, estos ensayos no tenían que cumplir con una periodicidad, un espacio fijo y un número limitado de palabras, características de la columna (p. 290).
El articulismo regular, practicado por escritores en la prensa europea desde el siglo XVIII y en forma muy actual desde la mitad del diecinueve, anticipa este columnismo, aunque en puridad faltaban dos rasgos que se dan aquí junto a la forma: el nombre de una sección estable (que puede no ser un nombre de sección sino un diseño estable y característico) y la disposición y la extensión casi fija (Santamaría, 2000, p. 160).
Ahora, para intentar darle una forma más concreta a la definición que hemos tratado de esbozar, podemos acudir a las características propias de este género. Luisa Santamaría y María de Jesús Cassals acuden a la retórica antigua y afirman que a partir de ella se analizan las partes que componen un discurso. La inventio, que supone el establecimiento de las razones o pruebas y significa la acción de encontrar qué decir; la dispositio, o el ordenamiento de estas razones o argumentos a lo largo del discurso; y la elocutio, o la composición verbal de los argumentos; y la utilización de los tropos y de las figuras del lenguaje. (Santamaría, 2000, p. 135).
En la inventio, se discurre qué se va a decir y cómo se van a exponer los argumentos en el discurso; en la dispositio, se trata de poner en orden las palabras para la eficacia comprensiva de lo ideado (Santamaría, 2000, p. 146). Y en la elocutio se atiende a la necesidad de corrección lingüística y cierta belleza formal que todo discurso debe llevar para ser atractivo desde un primer momento (Santamaría, 2000, p. 148)
39 clasificaciones; es decir, que en algunas ocasiones, los esquemas discursivos aristotélicos
deliberativo (en el que se aconseja o desaconseja), judicial (en el que se acusar o se defiende), o demostrativo (en el que se elogia o se reprueba un caso) podrían quedarse cortos (Santamaría, 2000, p. 150).
Lo anterior lleva a las autoras a definir el artículo de la siguiente manera: “Artículo es todo escrito publicado por la prensa que no pertenezca al género informativo ―noticia― o al género interpretativoreportaje y crónica―. Por tanto, el artículo es la forma característica del periodismo de opinión y es, en todos los casos, un discurso expresivo. Atendiendo a su estructura externa, los artículos pueden ser inductivos o deductivos. La tipología en cambio, es variada según su representación o según su tono de argumentación. Las clasificaciones de los artículos se realizan atendiendo a su función o cometido dentro del periódico” (Santamaría, 2000, p. 150).
Hablemos ahora de características más concretas. En cuanto a la técnica, Martín Vivaldi considera que determinarla es tarea inútil: “es casi un sarcasmo, un insulto al género y al articulista. No hay técnica alguna –no puede haberla― en un trabajo eminentemente personal” (Santamaría, 2000, p. 163). “No pueden imponerse normas. Aquí no impera ni el orden descendente ni el ascendente; mejor ducho, vale cualquier orden, cualquier forma. Más aún si se tiene en cuenta que en el articulismo la forma fluye del fondo (p. 164).
En cuanto al estilo Gutiérrez Palacio recaba que “el estilo de los columnistas puede ser narrativo, descriptivo, explicativo, descriptivo, o una combinación de dos o más de ellos (Santamaría, 2000, p. 165).
Respecto al contenido, Martín Vivaldi apunta que “la libertad temática no quiere decir libertad absoluta. Lo es en cuanto al tema, no en cuanto al modo de tratarlo. Hay que
humanizar y actualizar el tema […] actualizar, pues, un artículo es engarzar nuestras ideas en esa presentidad de lo que continuamente está siendo” (Santamaría, 2000, p. 166).
El último aspecto que vamos a estudiar es la clasificación que podrían tener los artículos de opinión. Martín Vivaldi mantiene la percepción éstas son prácticamente infinitas: tantas como temas o asuntos (Santamaría, 2000, p. 168).
40 (p. 167). Sin embargo, alude a tres modalidades tradicionales de artículos de comentario en el periodismo español:
- Comentario de política internacional - Comentario de política interior - Comentario de política municipal
Aunque advierte que en realidad puede haber columnismo en relación con cualquier actividad humana que se presente con una cierta continuidad en el tiempo y sea capaz de atraer la atención de un número importante de lectores (Santamaría, 2000, p. 167):
- Artículos de crítica en la sección cultural - Ensayo: divulgación científica o doctrinal - El artículo costumbrista
- El artículo de humor - El artículo retrospectivo
- Columnas personales
Después de todo, podemos afirmar que “el ideal del artículo periodístico –el artículo periodístico ideal― es el literario―poético―filosófico―humorístico, que nos dará una amena lección de cualquier cosa, con grato estilo, profundidad de pensamiento, aliento poético y una gotas de humor, de buen humor” (Santamaría, 2000, p. 168).
Después de hacer el necesario acercamiento al artículo de opinión, se van a definir varios criterios para desarrollar el análisis de contenido desde la Teoría de la Argumentación: los tipos de argumentos sugeridos por Chaim Perelman, la estructura de un argumento de Stephen Toulmin (en versión de Álvaro Díaz) y, por último, los argumentos sofísticos o falaces, que abordaré desde Adolfo León Gómez, Oscar Nocetti, Anthony Weston, Luisa Santamaría, María de Jesús Casals.
Según Perelman, los argumentos se presentan bajo la forma de un nexo que permite transferir a la conclusión la adhesión acordada en las premisas. Entre los tipos de argumentos podemos encontrar cuatro de lazos o nexos: los cuasilógicos, los basados en la estructura de lo real, los basados en los ejemplos y los basados en las analogías (Perelman, 1997, p. 76 ― 79).
41 utilizados, eliminar toda posible ambigüedad y posibilidad de múltiples interpretaciones (Perelman, 1997, p. 81).
Existen cinco tipos de argumentos cuasilógicos: los primeros se relacionan con las contradicciones e incompatibilidades; se presentan cuando una regla afirmada, una tesis sostenida o una actitud adoptada conlleva un conflicto en un caso determinado (Perelman, 1997, p. 83).
Los segundos son los argumentos por definición y tautología; según Perelman, en los primeros se presentan varios tipos de definiciones, desde la normativa y prescriptiva hasta la compleja. Las tautologías son expresiones que pueden entenderse como una definición que no nos enseña nada nuevo, en un círculo vicioso, como: “los negocios son los negocios” o “un centavo es un centavo” (Perelman, 1997, p. 94).
Los terceros se relacionan con la ley de justicia y de reciprocidad. Según Leibniz, dos seres son idénticos, si toda afirmación referente a uno de estos seres es equivalente a una afirmación referente al otro; pero en la práctica, el problema es saber en qué caso es racional o justo tratar de la misma manera dos seres, o dos situaciones, que difieren, pero que relacionamos una a otra (Perelman, 1997, p. 95); y el argumento de reciprocidad “es el que asimila entre sí a dos seres o dos situaciones, mostrando que los términos correlativos en una relación deben ser tratados de la misma manera” (Perelman, 1997, p. 98).
42 Y en quinto lugar encontramos los argumentos basados en pesos, medidas y probabilidades; el recurso a este argumento busca más impresionar que informar, la indicación de una magnitud numérica absoluta podrá ser menos eficaz para este efecto que la indicación de una magnitud relativa, pero siempre y cuando el término de comparación esté bien escogido (Perelman, 1997, p. 109).
En cuanto a los argumentos basados en la estructura de lo real encontramos tres tipos de nexos. Los primeros son los nexos de sucesión; en ellos “la argumentación puede dirigirse hacia la búsqueda de las causas, hacia la determinación de los efectos y hacia la apreciación de un hecho por sus consecuencias, la argumentación así desarrollada sirve para dar cuenta de un fenómeno, para explicarlo, a veces para orientar las investigaciones” (Perelman, 1997, p. 114).
Los nexos de coexistencia son el segundo tipo de argumentos basados en la estructura de lo real; “ellos establecen un lazo entre realidades de desigual nivel de las cuales la una se presenta como la expresión o manifestación de la otra, tal como la relación de una persona y sus acciones, sus juicios o sus obras; a la teoría de la argumentación le basta con constatar que la idea que uno se hace de una persona y la manera de comprender sus actos están en constante interacción” (Perelman, 1997, p. 124).
Y en tercer lugar encontramos los nexos simbólicos y las dobles jerarquías. Se podría relacionar el nexo simbólico con los nexos de coexistencia, tal como el que existe entre el símbolo y lo que evoca y lo que caracteriza por una relación de participación
(Perelman, 1997, p. 136). Por su parte, los argumentos de doble jerarquía más frecuentes están fundados sobre los lazos de coexistencia y especialmente sobre la relación entre una persona y sus actos (Perelman, 1997, p. 139).
El otro tipo de argumentos está basado en el ejemplo, la ilustración y el modelo. En la argumentación por el ejemplo, “a partir de un caso particular se busca la ley, la estructura que él revela o la generalización; se intenta, por medio de la evocación de un número de ejemplos de la misma naturaleza, no dejar ninguna duda respecto al alcance de una situación particular” (Perelman, 1997, p. 143).
43 desmienten o a la regla, o a la calificación que pretende su enunciado” (Perelman, 1997, p. 145).
“La argumentación por el modelo, como el argumento de autoridad, supone que se trata de una autoridad que por su prestigio sirve de caución a la acción considerada” (Perelman, 1997, p. 148).
Y en cuanto al antimodelo, “si el inferior imita al superior, éste último no desea por nada del mundo asemejarse al inferior, a quien desprecia y a quien toma como ejemplo de mala vida y de mal gusto” (Perelman, 1997, p. 150).
Y el cuarto tipo de argumentos lo constituyen los argumentos por analogía y metáfora. La analogía difiere de la proporción puramente matemática, puesto que no se habla en términos de igualdad, sino en términos de semejanza; sirve para poner en evidencia algunos aspectos importantes en la descripción de un fenómeno (Perelman, 1997, p. 159).
La metáfora es la analogía condensada: a partir de la analogía “la vejez es a la vida lo que la noche es al día”, se derivan metáforas como “la noche de la vida” o “la vejez es una noche” (Perelman, 1997, p. 161).
Por otra parte, los aportes del profesor Álvaro Díaz en La argumentación escrita
también son útiles para nuestra investigación. Díaz plantea que hay dos tipos de argumentos: simples y complejos. En los primeros, se ofrece una sola razón a favor de una convicción; y en los segundos, dado que se requiere una mayor sustentación, se pueden identificar seis elementos: el punto de vista, la fundamentación y el garante, que son obligatorios; y el condicionamiento del punto de vista, la concesión y la refutación, que son opcionales (2002, p. 63). Cabe aclarar que el autor de este esquema es el inglés Stephen Toulmin.
Punto de vista o conclusión: Es la idea central de un argumento que resume una convicción a favor de la tesis que se defiende
44 La fundamentación: Los enunciados que constituyen la fundamentación de un argumento se les designa con el nombre de premisas y se basan en opiniones, creencias, valores, presunciones, hechos, evidencias, indicios, datos estadísticos y testimonios de autoridades en el tema (Díaz, 2002).
Siguiendo a Díaz, existen tres tipos de fundamentos:
El primero, basado en el conocimiento del mundo del destinatario, sostiene que los argumentos deben apoyarse en premisas que se adapten al auditorio y deben existir mínimos acuerdos entre emisor y receptor para lograr una convicción
El segundo, basado en el ethos de la fuente, hace referencia a la confianza y respeto que inspira la fuente de argumentación en el auditorio. Es válido mencionar que, para Díaz, la confianza se basa en el prestigio, la honorabilidad y la credibilidad de quien argumenta
El tercero, basado en hechos o evidencias, hace referencia a que un argumento tiene mayor solidez cuando está respaldado en hechos, porque si se parte de la evidencia ―es decir, de un vestigio, una manifestación material, social o psíquica de la ocurrencia de un hecho― resulta difícil dudar de su certeza racionalmente.
El garante: Es un principio cuya validez se presume aceptada en el seno de una sociedad, por esta razón muchas veces los garantes resultan obvios y están implícitos en el discurso; se basan en leyes, normas sociales, convenciones culturales y en conclusiones racionales fruto de la experiencia y el conocimiento del mundo.
La concesión y la refutación: la primera se entiende como el reconocimiento de puntos de vista contrarios a los que se pretende defender; y la segunda se da después de hacer la concesión, puesto que se pasa a analizar los argumentos de la contraparte con la pretensión de mostrar sus fallas.
Por último, nos sumergiremos en el profundo océano de las falacias para poder sacar a flote las definiciones y los términos necesarios que nos sirvan de herramientas para navegar por las aguas del periodismo de opinión. Primero, nos acercaremos a la definición de falacias, luego veremos la clasificación que ofrece el profesor argentino Oscar Noccetti, retomando la tipología que estableció Aristóteles. Terminaremos con los algunas clases de falacias, específicamente, las más útiles para nuestro estudio.
45 garantes o principios aceptados lógica, cultural o científicamente, y de haber obtenido una conclusión de acuerdo con alguna regla de inferencia, cuando en realidad no han procedido de esa manera” (2002, p. 95).
Siguiendo a Nocetti, nos enfrentamos a una falacia cuando existe la intención de argumentar celadamente para desconcertar al lector o interlocutor; si no hay intención, es sólo un error, y se denomina paralogismo. “Las argumentaciones escritas exigen —en la medida de lo posible— conocer o discernir la intencionalidad del autor” (Nocetti, 1990, p. 13).
Por su parte, Anthony Weston (1998) escribió que una falacia es la que viola una de las reglas de los buenos argumentos. Para entender una falacia, entonces, tiene que entenderse cuál es la regla que está violando.
Para Aristóteles, la falacia es un argumento que no siendo válido se presenta — consciente o inconscientemente— como tal, por lo que puede llevar a engaño a una persona poco alerta (Citado por Nocetti, 1990, p.170). Su eficacia se basa en cuestiones de orden psicológico y emocional, más que lógico.
Es importante señalar que para este autor, falaz no es sinónimo de mendaz, una falacia no es una mentira sino un argumento rebatible por su construcción aparentemente impecable, pero lógicamente inadmisible (Nocetti, 1990, p. 224).
Aristóteles intenta hacer comprender la diferencia entre un argumento y lo que se parece pero no lo es, la falacia, y en esta distinción va elaborando su teoría argumentativa sólo superada hoy por el número de falacias que podemos encontrar en los discursos expresivos (Citado por Nocetti, 1990, p. 167). Aristóteles diferenció dos tipos de argumentaciones: las verdaderas y otras que no lo son, pero lo parecen. Este autor plantea una clasificación de los argumentos, que es la siguiente:
a. Argumentos didácticos: Razonan a partir de principios adecuados a cada tema, es decir, principios elegidos objetivamente según la cuestión a tratar.
b. Argumentos dialécticos: Razonan a partir de premisas generalmente admitidas, a favor de una o de otra parte de una contradicción.
46 d. Argumentos erísticos o contenciosos: Razonan o aparentan razonar una conclusión a partir de premisas que parecen generalmente admitidas, pero que de hecho no lo son.
Respecto a la clasificación, Aristóteles plantea que existe una jerarquía en los argumentos erísticos: refutación, falacia, paradoja, solecismo y burda palabrería. En nuestro contexto, nos interesa profundizar en el primer punto, dado que podemos encontrar un nexo en esta categorización y la que plantea Oscar Nocetti en su libro Falacias y Medios de Comunicación.
Refiriéndose a las refutaciones, Aristóteles enseña que hay dos métodos: a) El que se realiza de acuerdo con el lenguaje utilizado b) El que está desvinculado del lenguaje.
En cuanto a las que realizan con el lenguaje utilizado, Aristóteles afirmó que: “los métodos de producir una falsa ilusión o imagen de acuerdo con el lenguaje son seis: equivocidad, ambigüedad, combinación, división, acentuación y forma de expresión”.
En cuanto al método que está desvinculado del lenguaje, afirma que en general, estas falsas argumentaciones se han construido porque una de sus premisas no está justificada, porque las premisas no aportan la información suficiente o porque los argumentos empleados son de claro carácter sofístico. (Citado por Nocetti, 1990, p. 172).
Nocetti aporta una clasificación muy parecida. Según este autor, existen falacias de atinencia (extralingüísticas) y falacias de ambigüedad (lingüísticas). En nuestra clasificación, conservaremos esta tipología, pero se añadirán definiciones de otros autores que nos ayudarán a una mejor comprensión.
47 Las segundas son argumentaciones con anunciados inciertos en su significación y, por ello, sujetos a distintas interpretaciones. Esta ambigüedad resultante puede ser por falta de pericia argumentativa, por pobreza de léxico o por una intencionalidad ideológica (Nocetti, 1990, p. 172). Los razonamientos que usan estos enunciados suelen arribar a conclusiones muy tramposas, especialmente por su imprecisión (Nocetti, 1990, p. 42).
Una vez hecho este acercamiento, podemos pasar a los tipos de falacias. Podría decirse que hay tantas clasificaciones como número de falacias; sin embargo, escogimos las que más utilidad pueden ofrecer para nuestro análisis.
En las falacias de atinencia (extralingüísticas) encontramos las siguientes:
Apelación a la ignorancia (argumentum ad ignorantiam)
Se presenta toda vez que se sustenta una conclusión afirmando que es verdadera porque no ha podido demostrarse su falsedad; no es necesario afirmar la conclusión taxativamente, basta con la sugerencia (Nocetti, 1990, p. 15). La apelación a la ignorancia se convierte para quien la utiliza en la evidencia de una verdad que no ha necesitado ser demostrada, sino simplemente enunciada (p. 261).
Constituye una falacia porque se intenta imponer una opinión creando la imposibilidad de estar en contra de esa opinión porque no se tienen los conocimientos suficientes para ello (Nocetti, 1990, p. 261).
Pregunta capciosa
Todos sabemos que la naturaleza de una pregunta condiciona la respuesta. Una pregunta capciosa es una forma de interrogar a un entrevistado en la que existe una mala intención: la intención de obligar al que responde a asumir una presunción que contiene la pregunta o a dar por hecho algo que es simplemente una conjetura. Las preguntas capciosas en realidad no buscan opinión sino que, ora quieren atrapar al sujeto entrevistado en una evidente contradicción, ora intentan que la opinión contenida en la pregunta sea reafirmada por dicho sujeto porque no tiene posibilidad de escapatoria (Nocetti, 1990, p. 262).