Seguimos con esta columna publicada el 18 de octubre de 2008. En este texto, Duzán propone que la Íngrid Betancourt que vimos libre de las cadenas del secuestro, difiere mucho de la que es hoy en día, presa de las cadenas de oro.
La columna comienza con un argumento fundamentado en un nexo de sucesión. María Jimena Duzán intenta dar cuenta de la reacción de los comités de apoyo de Íngrid Betancourt frente a la premiación del ex presidente finlandés Nartti Ahtisaari, como Nobel de Paz. Según la periodista, el 10 de octubre, cuando la Academia sueca anunció al ganador, los seguidores de la colombiana respondieron con una declaración de guerra muy poco apropiada para una ceremonia en la que la paz era la gran convidada.
La periodista continúa con la descripción del suceso. Esta vez, mezcla el nexo de sucesión con un argumento por antimodelo. Según ella, los comités de apoyo de Íngrid publicaron un comunicado en el que “lejos de felicitar a Ahtisaari, como suele suceder en estos casos, se cuestionaba a la academia por haberlo escogido. “Estamos muy decepcionados”, fueron las palabras del comité. Además, dieron a entender que Íngrid estaba muy por encima del ex presidente finlandés, a quien se le consideró como un mediador de poca monta, “muy lejos de Mandela o de Dalai Lama””.
164 El nexo de sucesión resulta más extenso. La periodista dirige su argumento hacia la determinación de los efectos que tuvo para Betancourt el hecho que la firma de Olivier Roubi apareciera en la comunicación; veamos: “Si el comunicado no hubiera sido firmado por el presidente de la Federación Internacional de los Comités de Apoyo a Íngrid Betancourt (Ficib), y quien se ha convertido prácticamente en su jefe de prensa desde su llegada a Paris, Íngrid habría podido separarse de estas y otras embarradas cometidas por sus comités de apoyo”.
Paso seguido, la columnista se apoya en dos ejemplos para sustentar que “[…] a estas alturas, a Íngrid le va a quedar difícil decir que todas esas “descachadas” son culpa de su jefe de prensa”. El primer episodio al que Duzán hace referencia es el del comunicado enviado a los medios franceses, invitándolos a una rueda de prensa en la que ella diría su discurso de aceptación del premio en un lujoso hotel. El segundo caso también responde a un comunicado. Esta vez se trató del que “enviaron a la prensa bajo embargo”. En el documento se explicaban las razones por las cuales este galardón le había sido entregado.
De este argumento, pasamos a uno de transitividad que se mezcla con la metáfora. Una vez los lectores conocen los dos casos mencionados, podrían estar más dispuestos a aceptar que estos episodios “garciamarquianos” dejan muy mal parados a Íngrid y a su compañía.
La metáfora radica en el calificativo que María Jimena utiliza. Al hacer referencia a García Márquez, se establece una relación de semejanza entre estos hechos, protagonizados por los Comités de Íngrid, y los que escribe el Nobel colombiano, fundamentados en el realismo―mágico.
Paso seguido, encontramos un argumento basado en la analogía. Duzán escribió que así como sucede con las candidatas colombianas en Miss Universo, que siempre declaran ante los medios que les robaron la corona; a los miembros de los comités de apoyo les faltó salir a denunciar que a Íngrid le robaron el Premio Nobel de Paz.
Más adelante nos encontramos con un argumento por transitividad. El razonamiento cumple con la regla p → q. Por cuenta de las “descachadas” de los comités de Íngrid, la prensa ha empezado a criticarla no sólo por su falta de decoro, sino por su fascinación por el poder y por los poderosos.
165 Posteriormente, la periodista utiliza el argumento por ilustración para hacer más clara la idea expuesta en el párrafo anterior. Siguiendo a María Jimena Duzán, “a Íngrid sólo se le ha visto fotografiada con presidentes de Estado y con el Papa […]”.
Luego encontramos un razonamiento que cumple con las características de una contradicción. Según la columnista, ver a Íngrid fotografiarse sólo con personajes importantes resulta contradictorio con el mensaje de paz y reconciliación que da no sólo en sus discursos, sino en sus apresurados comunicados.
Para hacer más clara la contradicción entre lo que hace Íngrid y lo que dicen sus comunicados, la columnista utiliza un argumento basado en el ejemplo. La periodista escribió que en los comunicados se dice que “Íngrid Betancourt, encarna hoy el drama internacional de los rehenes”, pero cada vez es más difícil explicar por qué una persona que representa semejante drama escoge para dar sus ruedas de prensa costosos hoteles de cinco estrellas.
El siguiente argumento también responde a los nexos de coexistencia. Recordemos que a la Teoría de la Argumentación le basta con constatar que la idea que uno se hace de una persona y la manera de comprender sus actos están en constante interacción.
Desde esta posición, la forma como Íngrid ha reaccionado deja un gran interrogante entre los colombianos. Sobre todo, si se tiene en cuenta que “de por medio están las vidas de los demás secuestrados que se están pudriendo en la selva colombiana y a quienes ella y otros liberados prometieron no olvidar”.
Después nos encontramos nuevamente con un argumento por contradicción. Duzán plantea que fue a pesar de los comités pro Íngrid, y no gracias a ellos, que la colombiana obtuvo su libertad.
La premisa anterior va acompañada de un nexo de sucesión. La periodista escribe que a Íngrid no la liberaron sus comités, sino el presidente Uribe. Luego, intenta explicar que el proceso que terminó en la Operación Jaque no lo inició ningún comité. Lo empezó la esposa de Luis Eladio Pérez, Ángela de Pérez. La columnista hace la respectiva explicación:
“Desesperada de tantos desencantos y de tantos maltratos –José Obdulio le dijo un día que los secuestrados eran pacientes terminales― y viendo que las cosas no se movían por la vía de la familia de Íngrid, una vía que para las familias de los demás secuestrados siempre fue bastante lejana, Ángela
166 decidió replantear el esquema y tocar otras puertas en compañía de varios de los familiares de secuestrados. Este camino la condujo hasta donde el presidente Chávez. Y fue tal su empeño que consiguió que el presidente Uribe lo aceptara como facilitador, lo cual permitió la liberación de los primeros secuestrados, entre ellos du propio marido…”.
Luego de esta descripción, María Jimena construye un argumento de transitividad.
Gracias a la liberación del primer grupo de secuestrados, y también a la de los estadounidenses, el Ejército Colombiano pudo concebir la Operación Jaque.
Más adelante reconocemos un argumento por contradicción. Duzán escribe: “Por eso resulta bastante irónico que sean esos comités de Íngrid los que invoquen ser los grandes adalides en la liberación de los secuestrados en Colombia, cuando en realidad poco hicieron en ese proceso”.
El siguiente es un argumento basado en los nexos de coexistencia. A grandes rasgos, la columnista plantea, nuevamente, que no hay sincronía entre lo que Íngrid dijo que iba a hacer y lo que está haciendo; veamos:
“…yo sí pensé que una vez liberada, Íngrid iba a retomar la antorcha dejada por Ángela de Pérez. Al menos eso creí cuando la vi salir del avión convertida en otra mujer, una mujer que se veía cambiada por el dolor y que decía estar comprometida en buscar la liberación de los que se quedaron. Hoy no estoy tan segura de que eso siga siendo cierto”.
La columna termina con una analogía planteada por Ghandi. Él decía que “los grilletes de oro son mucho peores que los de hierro”. Y Duzán escribe, con la salvedad de poder equivocarse, que “La Íngrid que se ve revoloteando entre poderosos, que no quiere volver a Colombia, parece presa de otras cadenas”. Esta imagen refuerza la metáfora propuesta en el título de esta columna.
Ahora, al aplicar la teoría de Toulmin, podemos afirmar que el garante de esta columna radica en el hecho de que una persona debe ser consecuente con lo dice y lo que hace, más si es una figura pública. Desde esa posición, Íngrid no es el mejor ejemplo. Por otra parte, vale la pena mencionar que esta columna también está libre de falacias argumentativas.
167
A favor En contra No relevante Total
75 12 8 94
Veamos un comentario a favor que redondea la idea de María Jimena en una frase:
HERNAN GUILLERMO HERNANDEZ PEÑALOZA ELLA NECESITA UNA SEGUNDA LIBERACION
El siguiente caso es el de un forista que malinterpretó lo escrito por Duzán. Él cree que deseamos que Íngrid se hubiera podrido en la selva; y eso no es cierto. Lo que propone la columnista es que la ex secuestrada sea coherente con su discurso. Este comentario fue calificado en contra, veamos:
Luis Ernesto Castañeda
Para los malquerientes de Íngrid, mejor que se hubiese podrido en la selva. la ENVIDIA, la gran virtud nacional colombiana. Cómo habrìa sido su rabia, si hubiese ganado el premio.
Para terminar, veamos un caso de comentario no relevante que se apoya en un ataque personal:
luis javier salazar giraldo
yo creo a a esta señora tambien le robaron la corona de reina de belleza, no le ven ese perfil, vieja envidiosa