Esta columna fue publicada el 27 de septiembre de 2008. Antonio Caballero la escribió con base en las declaraciones del cantante Juan Estaban Aristizábal (Juanes). El columnista citó al cantautor, cuando se dirigió a unos empresarios en una fiesta de la revista
Portafolio: “mucha gente va por el mundo haciendo patria, incluso los inmigrantes que han tenido que dejar el país para ayudar a sus familias. Ellos también son embajadores”.
Caballero argumenta que los emigrantes a los que se refirió Juanes no pueden ser confundidos con los embajadores políticos que nos representan ante la comunidad internacional.
El primer tipo de argumento que pudimos identificar es el de transitividad. En primera instancia, el columnista plantea que a las personas que escucharon el discurso de Juanes, les debieron parecer muy bonitas las palabras del cantante, “muy solidarias, muy chorreantes de buenos sentimientos”. Sustenta esta hipótesis con el hecho de que el auditorio aplaudió la alocución, y que, al hacerlo, seguramente también se sintió muy solidario y bonito. Vemos, entonces, como intenta pasar la adhesión de una premisa a otra. La misma estrategia empleada en el silogismo.
El segundo tipo de argumento que podemos identificar está basado en los nexos de sucesión. En este caso, el periodista intenta dar cuenta de quiénes son en realidad las personas que viven en el exterior. Caballero plantea que esos supuestos embajadores son migrantes: “Se van de aquí. De aquí los echan. Aquí sobran”. Refuerza este argumento afirmando que la “confianza inversionista” no da para generar el empleo que necesitan los que se van del país, menos teniendo la competencia de tanto desplazado interno que genera la Seguridad Democrática.
El tercer tipo de argumento que usa Caballero es el que se basa en los pesos, las medidas y las probabilidades. Cuando el columnista cita el número de personas que viven en el exterior ofrecido por Juanes y le suma la cifra de migrantes de José Obdulio Gaviria, más el número de desplazados internos y externos, económicos y políticos; su intención no
124 es informar. En realidad, busca impresionar sobre la cantidad de personas que han sido expulsadas de Colombia.
El cuarto argumento está fundamentado también en los nexos de sucesión. Caballero escribió que los que se van del país, se van porque fueron expulsados por los que se están quedando con Colombia. “‘Refundándola’, como dicen en sus pactos de sangre. Para venderla luego, y sacar fuera las ganancias”. Así, este argumento es útil para dar cuenta de las consecuencias del “Pacto de Ralito” y de su relación con el número de colombianos exiliados. Además, sirve para mostrar que quienes se van de esta tierra, salen huyendo para que el gobierno no los mate o no los deje morir de hambre.
Si damos una mirada más detenida de los últimos tres argumentos expuestos, podemos inferir que están basados en la estructura por definición. Caballero expone que las personas que viven en el exterior no son embajadores, sino emigrantes. Son gente que se van de Colombia porque de aquí los expulsa el sistema. Ellos no “van por el mundo haciendo patria”, como dice Juanes. Ellos viven afuera porque si no nuestra patria los mataría o los dejaría morir de hambre. Así, nos aproximarnos a la concepción de emigrante, desde la perspectiva de Antonio Caballero.
El quinto argumento cumple con las condiciones del razonamiento por el ejemplo, aunque de manera retórica y, por supuesto, con mucho sarcasmo. Antonio nos muestra el hipotético caso de un colombiano que llega a otro país, veamos: “Recíbanme ustedes aquí en España, o en los Estados Unidos o en el Ecuador, porque aunque parezca un refugiado en realidad soy un embajador”.
El sexto argumento que podemos encontrar está relacionado con las contradicciones e incompatibilidades. Un embajador no puede ser uno de esos “colombianos que tienen que rebuscar en el mundo la seguridad para sus vidas que no encuentran aquí, el sustento para sus familias que no encuentran aquí”.
Por supuesto, el anterior razonamiento también da cuenta de la situación de los colombianos en el exterior. Por tanto, podría interpretarse que está basado en los nexos de sucesión.
El séptimo argumento que utiliza Antonio Caballero responde a las características del argumento por el ejemplo. Lo usa para dar cuenta de quiénes son los verdaderos embajadores. Según el periodista, los señores Salvador Arana, Jorge Noguera, Luis Camilo
125 Osorio, Juan José Chaux y Sabas Pretelt son personas que desempeñan este cargo público, con título, con sueldo y con representación. El párrafo también relaciona las deudas pendientes de estos personajes con la justicia o con la opinión pública.
Nuevamente, en el párrafo anterior podemos ver el argumento de transitividad. Cuando el lector entiende, por ejemplo, que el señor Salvador Arana fue embajador en Chile y hoy está preso por el asesinato de campesinos y por haber organizado bandas paramilitares cuando era gobernador de Sucre, está dispuesto a transferir la adhesión de esta premisa, a la siguiente, y así sucesivamente. Es decir, que Jorge Noguera se desempeñó como cónsul en Milán, pero que está siendo investigado por el asesinato de sindicalistas y por haber protegido a algunas bandas paramilitares cuando se desempeñó como director del DAS.
El octavo argumento tiene las características de los nexos de sucesión. Caballero trata de explicar que no solo los personajes nombrados en los dos párrafos anteriores son los verdaderos embajadores, sino que sus parientes también lo son. Para hacerse entender mejor, el columnista escribió que estos personajes ayudan a sus familiares para que obtengan cargos y sueldos diplomáticos.
El noveno argumento tienen las características del razonamiento por el ejemplo. Para ilustrar la idea desarrollada en el párrafo anterior, Caballero pone como ejemplo el caso del ex presidente Andrés Pastrana. Él aceptó el puesto de embajador en Washington hace algunos años. También cita el caso de Ernesto Samper, quien se desempeñó como embajador en Paris. Estos dos personajes llegaron a estos puestos, obviamente, por su influencia política. En el caso de Pastrana, tal vez más, por los contactos de su padre.
El décimo argumento empelado por Caballero es el del antimodelo y el de las contradicciones e incompatibilidades. En primera instancia, porque está mal que Juanes califique como embajadores a los emigrantes colombianos. A partir de la argumentación del columnista, esto podría entenderse casi como un insulto. En segunda instancia, hay una contradicción en ponerles el adjetivo de embajadores, cuando en otros países estas personas son recibidas con una desconfianza que no merecen.
Al aplicar la teoría de Toulmin, podemos afirmar que el garante de esta columna es que Juanes nos vende en su discurso gato por liebre; confunde los términos, como se han
126 confundido con frecuencia en el gobierno uribista, del que Juanes, sin duda, es uno de sus mejores “embajadores”.
Por otra parte, podemos afirmar que esta columna responde al fundamento basado en el conocimiento del mundo del destinatario. En varias ocasiones, el columnista hace referencia a las situaciones, por todos conocidas, a las que se ven expuestos los migrantes.
En cuanto a la estudio sobre las falacias, debemos advertir que en este caso pudimos identificar un caso que algunos podrían calificar como falacia. Se trata del énfasis. Esta falla en el razonamiento está abiertamente vinculada con el lenguaje. Después de leer el texto detenidamente, podemos identificar la palabra “cacareada” varias veces: “La tan cacareada ‘confianza inversionista’”, “la tan cacareada ‘seguridad democrática’”, “la tan cacareada ‘cohesión social’” y por último, la “tan cacareada ‘patria’”.
Sin embargo, más que una falacia, es un recurso retórico muy típico de Caballero. Se trata de la anáfora. Ésta consisite en repetir varias veces un mismo término para llamar la atención de los lectores sobre un tópico específico.
Ahora, al ocuparnos sobre el estudio de las audiencias, es necesario acudir al siguiente cuadro:
A favor En contra No relevante Total
23 1 33 57
Veamos un caso representativo de las personas que se manifestaron a favor del texto de Caballero. Este personaje se encargó de decir casi lo mismo que escribió el columnista, solo que en un lenguaje mucho más coloquial:
fabian alfonso pino10
Embajadores de trapero en mano,empleadas domesticas,jardineros y muchas pero muchas trabajadoras sexuales o P..fantasmas de la seguridad democratica,anhelando siempre volver y tratando de adaptarnos a esa nueva vida de desterrados que unos miserables asesinos escogieron por nosotros.Todo eso somos y mas,menos embajadores senor Juanes.
10
Las transcripciones de los comentarios en los foros de opinión son fieles a los originales, con sus erratas, con el fin de no desvirtuar los usos del lenguaje en el ámbito digital.
127 Veamos ahora un comentario que se manifestó en contra, pero que evidentemente ignora la realidad de muchos colombianos que son ilegales en otros países:
CARLOS MONROY LUNA
Mi estimado caballero, hoy no estoy de acuerdo con usted. La gran migracion colombiana se dio en los gobiernos Pastrana y Samper. Recuerdo ver a familiares y amigos haciendo colas en las embajada de USA para irse del pais. Esto no pasa ahora o no es tan notable por lo menos.
Para terminar con el análisis de esta columna, presentamos ahora un comentario que si bien manifiesta el punto de vista del lector, no aporta en nada al debate propuesto por Caballero, por eso se ha calificado como irrelevante:
jorge arrieta diaz
Adelante Antonio,María Jimena,Daniel Coronel,Daniel Samper,ustedes son la esperanza de los colombianos que deseamos una patria mejor en el concierto de las naciones civilizadas y de seres humanos libres de taras sociales ,religiosas y fundamentalistas.El insulto y la subida de tono ,ni la falsa estadística le dan razón a este dictador al servicio de los barones del dinero y la droga.