• No se han encontrado resultados

Esta columna fue publicada en la revista Semana el 27 de septiembre de 2008. En este caso, el punto de vista de María Jimena es que “hasta hace poco, los cacaos eran Julio Mario Santo Domingo, Carlos Ardila Lülle, Luis Carlos Sarmiento Angulo y el Sindicato

151 Antioqueño. Sin embargo, tras casi siete años de régimen uribista, el relevo en el cacaoísmo nacional es total”.

Para defender esta idea, la columnista se apoya en un argumento basado en el ejemplo que se mezcla con el de definición. David Murcia Guzmán, hoy extraditado, podría ser el ejemplo más representativo de los cacaos a los que Duzán hace referencia. La columnista ofrece también una definición de quién es este personaje: “es un empresario, el rey del dinero fácil, dueño de la multinacional DMG, la empresa que ofrece beneficios descomunales a sus clientes”.

Otro personaje que María Jimena Duzán presenta como ejemplo de los nuevos cacaos es Felipe Sierra. La periodista escribió: “hasta hace poco un exitoso contratista de seguridad paisa, que infortunadamente cayó preso acusado de trabajar para ‘Don Mario’”.

El argumento por definición, en el caso de David Murcia, continúa. Según Duzán, este personaje difiere de Julio Mario por su extracción humilde: No estudió en reconocidas universidades gringas, empezó a trabajar desde los quince años, y sus pinos como comerciante los hizo cuando el Plan Colombia ofrecía subsidios a los campesinos del Putumayo para sacarlos del negocio de la coca. Sin embargo, dirigía una empresa de captación de dinero que producía una rentabilidad, como ninguna otra, en cualquier sector de la economía formal.

Luego evidenciamos el uso del argumento por división. Recordemos que este reza que, para poder afirmar alguna cosa sobre un género es preciso que se confirme en una de sus especies. Desde esta posición, la especie sería DMG. Y la afirmación sería que las pirámides son producto de la elasticidad de la ética pública, tan en boga en este gobierno.

Enseguida nos encontramos con un argumento de transitividad. Una vez el lector acepta la premisa del párrafo anterior, puede adherir más fácilmente a la idea de que “durante estos seis años las pirámides se han reproducido como conejos gracias a la elasticidad ética del gobierno. Además, gracias a él, muchas de las pirámides se están haciendo agua sin que el Estado hubiera anticipado medidas para evitar que cientos de colombianos estén hoy afectados”. Como vemos, cumple con la estructura de un silogismo.

Posteriormente vemos el uso de un argumento basado en los nexos de sucesión.

Esta vez la periodista quiso dar cuenta del fenómeno específico de DMG: “Desde luego este caso es bastante más complejo: no se ha desplomado, como ha sucedido con otras de

152 su especie, ni las tremendas suspicacias que suscita el misterio de su capital semilla han impedido que su clientela crezca: entre sus afectados se cuentan no sólo personas humildes, sino empleados de multinacionales”.

El argumento es más largo. Ahora nos muestra la manera fácil con la que DMG ha conseguido salirse con la suya. “A pesar de que a nadie le salen las cuentas, David Murcia sigue campante insistiendo en que no son una pirámide y en que su sostenibilidad se debe a la venta de tarjetas prepago. El Estado no encuentra cómo ponerlos en cintura y su dueño, consciente de ese vacío, sigue tranquilo defendiéndose de quienes lo acusan sin pruebas de ser para o lavador de dinero”.

Paso seguido encontramos otro argumento por transitividad. María Jimena Duzán hace referencia a una conversación con una de sus amigas. En ella, la conclusión era que David Murcia o era el próximo Nobel de la Economía o el más astuto de los estafadores. La periodista empleó el siguiente razonamiento: Si el abogado de Murcia es Alberto de la Espriella, entonces, David Murcia es el más astuto de los estafadores. Vemos el esquema del argumento. Sin embargo, más adelante, mostraremos que este razonamiento constituye una falacia.

Después, y para reafirmar la anterior conclusión, Duzán se vale del argumento por definición para decirnos quién es este abogado: “Exitoso figurín producto de este régimen, reconocido no sólo por ser el abogado de una buena parte de los parapolíticos presos en La Picota, sino por ser una de las personas más cercanas al fiscal Iguarán”.

Otro caso, que constituye otro ejemplo de estos nuevos cacaos, y que a la vez responde a las características del argumento por definición, es William Vélez Sierra. María Jimena Duzán lo describe como una persona natural de San Pedro Antioquia, no sólo amigo del presidente sino de sus hijos —que por cierto son un ejemplo de los que están a punto de convertirse en los llamados nuevos cacaos—, ha logrado amasar una inmensa fortuna durante estos seis años, se ubica entre el banquero Sarmiento y el industrial Carlos Ardila en el tiempo y es el nuevo socio de Planeta para la licitación para el tercer canal.

El caso de William Vélez profundiza un poco más en el razonamiento por definición. Aunque él es un caso específico de un nuevo cacao, Duzán nos explica por qué es considerado como tal. Es decir, nos ilustra sobre algunas de sus características. Por ejemplo, afirma que él ganó la concesion vial de la malla vial de Cúcuta y la del corredor

153 vía BogotáGirardotCajamarca. Además, participa de megaproyectos tan importantes y controvertidos como la nueva concesión del aeropuerto El Dorado.

Desde esta posición también podemos identificar un argumento basado en el silogismo. El razonamiento responde al siguiente esquema: Si William Vélez se ha ganado las más importantes concesiones viales, como la de la malla vial de Cúcuta y la del corredor vía BogotáGirardotCajamarca; y además participa en megaproyectos tan importantes como la concesión del aeropuerto El Dorado; entonces, este personaje hace parte de los nuevos cacaos.

Más adelante encontramos un argumento que responde a las características de la sucesión. María Jimena Duzán quiere mostrar la sociedad entre Vélez y el Grupo Planeta. Según ella, EL TIEMPO hasta escribe perfiles sobre este hombre. Y es más claro entender el porqué, si tenemos en cuenta que William Vélez es socio de Planeta en la licitación para el tercer canal de televisión.

Después encontramos un argumento por transitividad. Luego de habernos ofrecido toda su argumentación, Duzán concluye que: “En solo seis años, estos nuevos cacaos han alcanzado cimas empresariales que a los anteriores cacaos les tomó media vida”. La columna termina con una pregunta retórica que nos pone a pensar cuál es el peor entre dos males: “¿Terminaremos añorando a Julio Mario?”

En principio podría pensarse que esta pregunta constituye un falso dilema, puesto que cualquiera de las opciones que escojamos tiene consecuencias negativas. Sin embargo, después del razonamiento sobre los nuevos cacaos, y teniendo en cuenta, por ejemplo, la evasión de impuestos que hizo el señor Julio Mario al vender Bavaria, es lógico pensar ambos personajes resultan indeseables. Por tanto, el dilema es genuino: cualquiera de los cacaos, nuevos o viejos, son negativos para nuestro país.

Pasamos ahora al análisis a partir de la teoría de Toulmin, planteada por Álvaro Díaz. Lo primero que podemos decir es que el garante de esta columna radica en que a veces el remedio es más malo que la enfermedad. Los “nuevos cacaos”, como los llama la columnista, pueden ser igual o peor que los ya existentes.

En segundo lugar debemos anotar que la columna se fundamenta en el conocimiento del mundo del destinatario y en hechos y evidencias. Por una lado, porque todos los colombianos fuimos testigos del surgimiento de David Murcia Guzmán como exitoso

154 empresario . Por otro lado, afirmamos que la columna está basada en hechos y evidencias porque se dice en qué tipo de concesiones ha participado William Vélez y además se hace referencia explícita a un perfil de él publicado en EL TIEMPO.

En cuanto a las falacias, encontramos una en esta columna. Se trata de un ataque ad hominem ofensivo. En el texto, la periodista recrea una discusión con una de sus amigas. Concluyeron que David Murcia o era el próximo Nobel de Economía o el más astuto de los estafadores. María Jimena Duzán se va por la segunda opción, después de enterarse de que Abelardo de la Espriella era el abogado de DMG. A pesar de la mala reputación de este personaje, no podemos concluir que Murcia sea un estafador, aunque de hecho lo es, sólo porque lo asesora el señor de la Espriella.

Veamos ahora el tema de las audiencias. Con este propósito, consultemos el siguiente esquema:

A favor En contra No relevante Total

71 23 05 99

El comentario del señor Martín Korella fue calificado a favor, porque comparte la idea expuesta de Duzán y ofrece una premisa adicional:

MARTIN KORELLA B

La clase dirigente económica tradicional que le costo media vida hacer empresa sabia que clase de ética maneja Uribe y quienes lo han apoyado en toda su trayectoria y en todos los planos y aun así permitieron su elección, pudo más la codicia. NADA EN LA VIDA SALE GRATIS.

Para ilustrar los comentarios en contra, escogimos el de un seguidor de DMG, quien demuestra que hay un sector de nuestra sociedad que no tiene nada en contra de la plata fácil:

HECTOR ORLANDO GARCIA NIETO

Mi señora, con respecto al caso DMG no emita juicios de lo que no conoce. Hay una diferencia grande entre el dinero facil y el dinero inteligente. Y rompa el paradigma de que el dinero se consigue luega de toda una vida de trabajo, porque esa mentalidad es lo que hace que lleguemos a la tumba, pobres. El mundo esta cambiando, y el dinero no es

155 para quien mas trabaje, porque si fuera así los "rusos" estarian millonarios. Si no para el

que lo multiplica inteligentemente.

Para terminar, veamos un nuevo caso de Certero 33. Esta vez, no fue más allá del insulto; por eso fue calificado como comentario no relevante:

CERTERO33 DIEGO ÁLVAREZ

Esta mujer disfrazada de periodista no es más que una HIENA QUE DESTILA ODIO o una VÍBORA QUE DESTILA VENENO; depende de la víctima!!! QUÉ ASCO!!!

“El fin de los ‘yuppies’”

Continuamos con esta columna publicada el 4 de octubre de 2008. María Jimena Duzán propone que en la hecatombe económica no solo cayeron en desgracia los bancos de inversión, sino que con ellos también, los ‘yuppies’.

Duzán nos ofrece, para empezar, dos ejemplos de aquellos bancos de inversión que fracasaron. Se trata de Merryl Lynch y Lehman Brothers. Paso seguido nos ofrece una definición de los ‘yuppies’: “especie del género humano engendrada por estos bancos a mediados de los años 80, para infortunio de los mortales”.

Encontramos también en este caso las características del argumento por transitividad. Duzán plantea que así como los bancos inversionistas se han venido a menos, lo mismo les ha sucedido a los ‘yuppies’.

Posteriormente, continúa el argumento por definición acerca de los ‘yuppies’: “esa tribu urbana que personificó de manera impecable la ambición desmedida que impulsó ese auge de los bancos de inversión en las últimas décadas y que les permitió por muchos años ganar altos rendimientos haciendo millonarias operaciones de compraventa al debe hasta que se autodestruyeron”.

El argumento por definición persiste: “yuppies es la abreviación para Young Urban Professionals; que en castellano traduciría “Jóvenes profesionales en ascenso”. A este razonamiento hay que añadirle el de transitividad. Duzán escribió que: “Con la desaparición de los bancos de inversión, uno sí aspiraría a que los yuppies queden, si no extintos, al menos reducidos a su mínima expresión”. Tiene las características del silogismo

156 porque el origen de esta especie se atribuye al de los bancos de inversión. Por tanto, si éstos desaparecen, se esperaría que quienes nacieron a partir de ellos, hagan lo mismo.

Paso seguido, María Jimena vuelve a utilizar el argumento por definición. El final de los yuppies, para Duzán, no sólo es una buena noticia; es el final de una maldición.

Además, la periodista atribuye otras características a esta especie humana de jóvenes profesionales en ascenso. Según la columnista: “Son un ejército de consumistas pretenciosos y ególatras que crearon una forma de vida dominada por el derroche y el rápido éxito económico, especulando con el dinero de los otros. Se distinguen de otras tribus urbanas porque su ambición suele ser tan grande como su ropero, en el que, además, todas las prendas tienen que ser de marca”.

El argumento por definición se prolonga. Veamos: “Para desgracia nuestra, los yuppies no solo nacieron y se multiplicaron en Wall Street, sino que son especies que aprendieron a sobrevivir en cualquier hábitat. Se les puede ver en la Zona T del norte de Bogotá, rumbeando de noche, gastando como si fueran hijos de narcos, pero siempre al debe, manejando plata ajena”. Continúa: “Vivan en donde vivan, los yuppies se comportan igual. Todos viven del leasing. Ni su carro descapotable es de su propiedad, ni su apartamento de soltero, ni su televisor plasma. En el fondo no tienen nada, sólo su celular, y unos cuantos gramos de ‘perico’. No obstante, viven como si lo tuvieran todo, pensando que la vida es como un videojuego”.

Paso seguido encontramos un argumento por transitividad. El silogismo tiene el siguiente esquema: Para vender títulos vacíos se necesita ser muy arriesgado. En el imaginario popular, a una persona muy osada se le dice retóricamente que no tiene hígados. Por tanto, los yuppies carecen de este órgano; ya que a la hora de asumir riesgos son los mejores.

La definición de los yuppies es aún más compleja. Esta vez está acompañada de un

argumento basado en los nexos de sucesión. Duzán pretende dar cuenta de que una de las causas que impulsaron la crisis económica mundial se dio gracias a los yuppies y a quienes pretendieron imitarlos: “A la hora de asumir riesgos, son seres sin hígados. Si los tuvieran no habrían tenido las agallas de vender títulos que no contenían sino aire a incautos que los compraron, seducidos no sólo por la labia de estos culebreros modernos, sino por el afán de parecerse a ellos”.

157 La columna continúa con un argumento de transitividad que se divide en dos partes. La primera: Si una parte de los fondos de pensiones colombianos fue puesta en Lehman Brothers, y esta empresa quebró, la huella de los estragos de la crisis mundial ya se empezó a sentir en nuestro país.

La segunda: El senador Gustavo Petro afirmó que el Banco de la República perdió 2.500 millones de dólares en reservas internacionales en el derrumbe de Wall Street. Este hecho no ha sido ni confirmado ni desmentido por las autoridades del banco. Si esto es cierto, la huella de los estragos económicos de la crisis mundial aumentaría en nuestro país. Como podemos ver, en este caso se mezcla la transitividad con el argumento de autoridad. Primero, Duzán cita al senador Petro al referirse al tema de la pérdida colombiana de parte de sus reservas internacionales. Luego, se basa en que lo dicho por el congresista podría ser cierto, ya que la máxima autoridad en el tema —el Banco de la República— no ha corroborado ni desmentido esta versión.

Posteriormente, vemos el uso de un argumento basado en el ejemplo. María Jimena pretende demostrar que “[…] no hemos necesitado de los yuppies para tener pruebas fehacientes de la ineptitud de los administradores de los recursos ajenos. Para ilustrar esta situación, la periodista escribió que ese es el caso de los fondos de pensiones que no le han dado a una sola, en las distintas etapas del ciclo económico”.

También podemos ver un nexo de sucesión, ya que la columnista pretende dar cuenta de un problema histórico específico: “A finales de los 90, muchos vimos marchitar nuestros ahorros de toda una vida cuando se estalló la burbuja tecnológica afuera, y la inmobiliaria en Colombia. Luego, cuando se recuperó la economía mundial, nos salieron con la excusa de que la reevaluación impedía que esos rendimientos se recuperaran, y ahora, con la crisis internacional, nuestras pensiones se devaluaron”.

La columna termina con un argumento de transitividad que pretende pasar la adhesión de la argumentación hasta el momento expuesta, a las siguientes dos premisas: una, que sean snobs, yuppies arribistas, o veteranos administradores de fondos; todos hacen fiesta con la plata ajena y el que lleva del bulto siempre es uno. Dos, que por cuenta de esta crisis, lo deseable sería que los colombianos acabemos de desterrar ese pequeño yuppie que muchos llevamos dentro.

158 Al aplicar la teoría de Toulmin, vemos que el garante radica en la última premisa expresada en el párrafo anterior. A pesar de que los “yuppies” citados por Duzán son repulsivos desde todo punto de vista, muchos colombianos tenemos en nuestra personalidad por lo menos una de sus características.

Esta columna se fundamenta en el conocimiento del mundo del destinatario, porque la mayoría de los lectores sabe a quienes se hace referencia cuando se nombra la palabra ‘yuppie’. De hecho, y como lo escribió María Jimena Duzán, es usual verlos gastar al debe en la Zona T de Bogotá.

Sin embargo, incurre en la falacia de la definición persuasiva. Su concepción de los yuppies está cargada de una pequeña dosis de emotividad. Además, independientemente de que hubiera podido herir algunas susceptibilidades, hubo foristas que manifestaron trabajar en el sector de las finanzas, pero que no cumplen con las características atribuidas por la columnista. Por tanto, también pudo haber incurrido en una generalización.

Para evaluar el tema de las audiencias, veamos el siguiente esquema:

A favor En contra No relevante Total

55 36 05 96

Escogimos para representar los comentarios a favor, el de un forista que le da la razón a Duzán acerca de las características que tienen los yuppies:

JUAQUIN CARLOS WATIBONSA ORTEGON

YO EN MI JUVENTUD FUI YUPI PERO EL CONSUMO DE COCAINA Y LA COMPRADERA DE ROPA DE MARCA PARA APARENTAR ME ESTABA LLEVANDO A LA QUIEBRA TOTAL , SE RUMBEA DEMASIADO Y COCA A LA NARIS ESO ES SER YUPI Y EL QUE SE DESCUIDE LO ESTAFABA.

Por otra parte, escogimos a otro que cree pertenecer a esta tribu urbana, pero no cumple con las características atribuidas por María Jimena Duzán y se manifiesta en contra:

159 Que pena que publiquen este tipo de articulos, tachar a todo un grupo de personas por

el comportamiento que esta periodista pueda ver en algunos, y lo digo porque si ella lo ha visto es porque ha estado allí; es muy deprimente. Yo he trabajado en empresas de sector real y financiero, he estudiado tal vez más que ella, y puedo llegar a pertenecer al grupo al que se refire, y la verdad lo mio no son las drogas y me preparo muy bien para asesorar bien a los clientes, y conozco muchas personas del medio que así son,