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LAS TRANSFORMACIONES DEL VÍNCULO COMUNITARIO A TRAVÉS DEL PROCESO DE RETORNO. EL CASO DE VALLECITO, SUR DE
BOLÍVAR
Presentado por:
ESTEFANÍA PRIETO MACÍA
Director:
EFRÉN PIÑA RIVERA
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES
CARRERA DE SOCIOLOGÍA TRABAJO DE GRADO
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Agradecimientos
A mi familia por su apoyo y paciencia a lo largo de estos cinco años de carrera. Porque con su amor y ejemplo hacen que todo esto sea posible.
Al Servicio Jesuita a Refugiados Colombia, especialmente al Equipo Regional Magdalena Medio, por darme la oportunidad de conocer el caserío de Vallecito. Por permitirme vivir una gran experiencia a través de la práctica social en San Pablo y por su colaboración durante la realización de este trabajo.
A Efrén Piña Rivera por guiarme en este proceso de aprendizaje. Por hacerlo profundamente interesante y enriquecedor.
A Camila por acompañarme desde el primer día de la carrera. Así haya sido a lados opuestos del Magdalena.
A todos los que me acompañaron durante este proceso.
A los habitantes de Vallecito por confiar en mí. Por abrirme las puertas de sus casas y por compartir sus recuerdos. Gracias por sus enseñanzas y cariño.
Gran admiración por su historia y por la lucha que emprenden día a día.
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Tabla de Contenido
Tabla de figuras ... 5
Tabla de gráficas ... 6
Tabla de siglas y acrónimos ... 7
Resumen ... 8
1. Introducción ... 9
2. Capítulo Primero: Afinando la mirada. Cómo se rastrean los cambios en el vínculo comunitario. ... 15
2.1 Cuestiones preliminares: Vallecito, el caserío en la frontera. ... 15
2.1.1 A dos horas del bachillerato y a cuatro del hospital. Caracterización demográfica e índice de NBI. ... 18
2.1.2 Del oro a la coca y de la coca al oro. ... 21
2.2 Entre la perspectiva del proceso y el carácter relacional. Consideraciones metodológicas. ... 25
2.2.1 Del retorno como un proceso y la importancia de los límites para la percepción. .... 26
2.2.2 La comunidad: el lente para comprender el proceso de retorno. ... 29
2.2.3 Reconstruir el proceso de retorno: de las entrevistas en campo a la edición de los testimonios. ... 30
2.3 La comunidad desde lo relacional. ... 32
3. Capítulo segundo: Este es el caserío en el que nací y en el que me quiero quedar. El relato del retorno a Vallecito. ... 37
3.1 Vallecito era grande, bonito, tan lleno de gente y de ambiente. Antecedentes del desplazamiento. ... 37
3.1.1 De campamento minero, a centro de abastecimiento, a caserío consolidado. Colonización y establecimiento del caserío de Vallecito. ... 38
3.1.2 1997: Entrada paramilitar al sur de Bolívar. ... 43
3.1.3 1998: Éxodo campesino desde el sur de Bolívar. ... 44
3.1.4 Enero 8 de 1999: Entrada paramilitar a la cabecera municipal de San Pablo. ... 45
3.1.5 Abril, mayo y junio de 1999: Operación Anaconda. ... 45
3.1.6 1999 – 2000: Negociaciones acerca de la zona de encuentro entre el Gobierno Nacional y el ELN. ... 46
3.1.7 Julio y octubre del año 2000: Las quemas de Vallecito. ... 48
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3.2 Nuestro objetivo era reunir a la mayor cantidad de personal para recuperar el caserío, y lo
logramos. Primera etapa del retorno ... 51
3.2.1 Análisis primera etapa: “Comunidad” como foco de intervención. ... 70
3.3 Vimos de lo que éramos capaces y que valía la pena trabajarle al caserío. Segunda etapa del retorno ... 77
3.3.2 Análisis: Mejorar para permanecer. ... 102
3.4 Vallecito hoy. Nuevos y viejos riesgos para los habitantes del caserío. ... 108
4. Reflexiones finales ... 111
4.1 Sobre la importancia de estudiar el proceso de retorno a Vallecito. ... 111
4.2 Sobre la metodología. ... 112
4.3 Alcances y proyecciones del trabajo. ... 113
4.4 Sobre el vínculo comunitario a lo largo del proceso de retorno. ... 116
5. Referencias bibliográficas ... 120
6. Anexos ... 128
Anexo 1: Perfiles de los entrevistados ... 128
5 Tabla de figuras
Figura 1. Vista de la quebrada Santo Domingo desde “Vallecito viejo”……….2
Figura 2. Ruta San Pablo (cabecera municipal) – Vallecito………...16
Figura 3. “Línea” a Vallecito……….17
Figura 4. Esquema de exposición del proceso de retorno a Vallecito………28
Figura 5. Paisaje desde la vía hacia Vallecito……….39
Figura 6. Presencia del Ejército de Liberación Nacional en el Magdalena Medio periodo 2006 – 2007……….41
Figura 7. Carretera hacia Vallecito 2011………57
Figura 8. Vivienda construida con el proyecto de vivienda del PDPMM………..58
Figura 9. Caserío de Vallecito antes de la reubicación………...60
Figura 10. Escuela de Vallecito construida a finales de la primera etapa………..62
Figura 11. Habitantes de Vallecito jugando futbol……….68
Figura 12. Taller con las mujeres de la Tienda Comunitaria. Mayo de 2011………….80
Figura 13. Celebración del día de la madre con el SJR………..84
Figura 14. Evento “La gran asamblea”………...86
Figura 15. Evento “La gran asamblea”………...87
Figura 16. Terreno donde se construyó “Vallecito nuevo”……….93
Figura 17. Habitantes de Vallecito trabajando en la construcción de las viviendas…...94
Figura 18. Habitantes de Vallecito trabajando en el proceso de ensamble de las viviendas………..94
Figura 19. Imagen panorámica de la primera etapa finalizada………...96
Figura 20. Vivienda en “Vallecito nuevo”………..97
6 Tabla de gráficas
Gráfica 1. Distribución de las familias de Vallecito por rango de edad y género……...19
Gráfica 2. Nivel educativo de las familias de Vallecito………..21
Gráfica 3. Actividad laboral de las familias de Vallecito………...22
Gráfica 4. Área sembrada de coca en el municipio de San Pablo 2001 – 2011………..61
7 Tabla de siglas y acrónimos
ACNUR: Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados
ACVC: Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra
ASAMISUR: Asociación Agrominera del Sur
AUC: Autodefensas Unidas de Colombia
BCB: Bloque Central Bolívar
DANE: Departamento Administrativo Nacional de Estadística
DDHH: Derechos Humanos
ELN: Ejército de Liberación Nacional
JAC: Junta de Acción Comunal
NBI: Necesidades Básicas Insatisfechas
ONG: Organización No Gubernamental
PDPMM: Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio
SNARIV: Sistema Nacional de Atención y Reparación Integral a las Víctimas
SJR: Servicio Jesuita a Refugiados
8 Resumen
El presente trabajo rastrea los cambios en el vínculo comunitario entre los habitantes de Vallecito (municipio de San Pablo, Bolívar), a lo largo del proceso de retorno al caserío del que fueron desplazados en el año 2000. A través del relato del proceso de retorno devela cómo se articulan diferentes coyunturas e interacciones, que afectan el día a día de la vida en el caserío, con transformaciones en el vínculo comunitario que comparten sus habitantes. Así, da cuenta de que la comunidad de Vallecito se define de forma relacional, en un proceso que involucra la forma cómo los habitantes del caserío perciben su realidad y se proyectan en la misma. Finalmente, al registrar el proceso de retorno busca aportar a la interpretación que los habitantes de Vallecito tienen de su propio proceso de retorno.
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1.
Introducción
A mediados del año 2001 los habitantes del caserío de Vallecito, ubicado en el Cañón de Santo Domingo, departamento de Bolívar, empiezan a regresar al lugar del que fueron desplazados meses atrás. Es el inicio de un proceso de retorno autónomo que tiene lugar en medio de la disputa entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Bloque Central Bolívar (BCB) y el Ejército Nacional, por el control territorial del sur de Bolívar. Durante los trece años siguientes la consolidación de este retorno se ha dado a pesar de la inseguridad y las difíciles condiciones de vida en las que viven sus habitantes. Trece años en los cuales los habitantes de Vallecito se ven inmersos en una red de relaciones conformada por diferentes ONG y actores armados y en la que tienen lugar coyunturas sociales, económicas y ambientales que afectan la vida en el caserío. Inmerso en esta red de relaciones se moldea el vínculo comunitario entre los habitantes de Vallecito, aquel desde el que perciben la realidad que los rodea y desde el que se enuncian en la misma.
Mi primer acercamiento a Vallecito se dio enmarcado en la práctica social con el Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) en el 2014. Durante un poco más de cuatro meses viví en San Pablo, un municipio ubicado al margen del Río Magdalena, al sur del departamento de Bolívar. Llegué a reforzar el área de Integración local y búsqueda de soluciones duraderas del SJR Magdalena Medio1. En San Pablo esta área estratégica
trabaja con los habitantes de los corregimientos y veredas que se desplazaron de forma masiva a causa de las acciones violentas del año 2000 en la región y que posteriormente retornaron a sus respectivos caseríos. Como es el caso de los habitantes del caserío de Vallecito.
A lo largo de los cuatro meses de la práctica visité el caserío de Vallecito mínimo una vez por mes con la tarea de facilitar talleres a los miembros de la mesa directiva de la Junta de Acción Comunal(JAC) del caserío y a los demás pobladores del mismo. Los
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temas de los talleres giraban en torno al diálogo, la resolución de conflictos y por supuesto, el funcionamiento de la JAC. El espacio que brindaban los talleres no me representó un encuentro muy valioso en términos de fortalecer el contacto con los pobladores de Vallecito. En cambio, el poder compartir espacios más familiares y vecinales durante las visitas al caserío resultó ser un recurso más valioso a la hora de establecer relaciones con los habitantes de Vallecito.
Estos espacios fueron una parte fundamental de mis visitas a Vallecito, que normalmente duraban de tres a cinco días en los que me quedaba en las casas de los habitantes del caserío. Tiempo en el que pude distinguir otro tipo de problemáticas, además de las que se identificaban a nivel oficial. En el que pude tener un acercamiento a las opiniones y perspectivas que los habitantes de Vallecito tenían ante ciertas coyunturas. Poco a poco me fui ganando la confianza de algunos de los habitantes de Vallecito. Compartieron conmigo situaciones de la vida en el caserío: hechos violentos de su historia, temas de salud, problemas con los profesores de la escuela, miedos, quejas y expectativas. Muchas anécdotas que no eran sino manifestaciones de una realidad que muchas otras poblaciones del sur de Bolívar tienen. Pero sobre todo, que me ayudaron a cargar con hechos concretos las ideas que tenía de una región que en teoría conocía.
Una de las situaciones que más me llamó la atención durante estos cuatro meses fue la condición de vulnerabilidad en la que se encontraban los habitantes de Vallecito. Esta condición de vulnerabilidad era producto de diferentes coyunturas: las acciones armadas del Ejército Nacional en la zona, el poco alcance en el cubrimiento de servicios básicos en el caserío y la falta de oportunidades laborales para sus pobladores. Coyunturas que han afectado a los habitantes de Vallecito desde antes del desplazamiento masivo que sufrieron en el 2000 y que han condicionado la forma cómo se relacionan entre ellos mismos y con su territorio.
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lograr permanecer en el caserío hasta catorce años después. Un aspecto verdaderamente sorprendente de la historia de Vallecito.
Una vez finalizado el periodo de la práctica social debía iniciar el proceso del trabajo de grado. El proceso de retorno a Vallecito se presentó como un problema relevante a estudiar en el marco de este trabajo ¿Cómo fue posible que el retorno a Vallecito se hubiera dado en medio del conflicto y sin ningún tipo de acompañamiento por parte de las organizaciones encargadas2? ¿Cómo es que los habitantes de Vallecito han logrado
permanecer en el caserío? ¿Qué consecuencias ha tenido en la población de Vallecito este proceso de retorno? Eran muchos los interrogantes a través de los cuales pretendía acercarme a la comprensión de este proceso, así como los enfoques desde los cuales podría abordarlo.
No obstante, la complejidad del proceso de retorno a Vallecito probó ser un verdadero reto a la hora de definir el problema de estudio. Cualquier intento por acercarme al mismo que no implicara un proceso de reflexión previo, podía terminar alejándome de las dinámicas que me interesaba estudiar. Además no podía compararlo con algún otro caso de retorno ya registrado. Primero porque se dio sin ningún tipo de acompañamiento por parte de las entidades estatales competentes y segundo porque las particularidades de su historia demandaban una mirada diferente. Es así como comienza el proceso para definir los lentes a partir de los cuales se abordaría el retorno a Vallecito con el objetivo de poderlo comprender y caracterizar.
La respuesta llegó con la visita que hice al caserío en agosto del año 2015, casi un año después de haber ido por primera vez. Durante un poco más de una semana estuve nuevamente en el caserío, esta vez dedicada a realizar entrevistas y a recoger testimonios de parte de sus habitantes. Poco a poco, mientras indagaba sobre la historia del retorno al caserío fui entendiendo que lo que necesitaba para entrar a comprender las particularidades del retorno a Vallecito era un enfoque dinámico. Un enfoque que me permitiera reunir lo sucedido en Vallecito durante los años transcurridos desde que inició el retorno en 2001. Esto sin perderme en el detalle, pero con la posibilidad de
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indagar a profundidad. Un enfoque que me acercara a entender cómo las particularidades del retorno a Vallecito afectaron a sus habitantes.
En los testimonios de los habitantes del caserío pude identificar, entre otras cosas, que la permanencia de los habitantes en Vallecito se vio reforzada o debilitada por todo tipo de coyunturas a lo largo de estos catorce años. Ya sea la inundación que tuvo lugar en el año 2007, las fumigaciones con glifosato sobre la zona en 2010, o la intervención de entidades como el SJR, influyeron en el proceso de consolidación del retorno a Vallecito. Condicionaron la forma cómo los habitantes de Vallecito percibían el riesgo, sus oportunidades de vida en el caserío, su relación entre ellos mismos y su relación con el territorio. Dar cuenta de cómo cambió la percepción de los habitantes de Vallecito sobre su vida en el caserío se convierte en una opción para comprender o caracterizar su proceso de retorno.
La comunidad de Vallecito, o el estudio de la misma, se devela entonces cómo el enfoque que me acercaría a la comprensión del proceso de retorno al caserío. El estudio de los cambios en la comunidad de Vallecito constituiría los lentes para leer el proceso de retorno al caserío. Una realidad que desde otra mirada se mantendría difusa. Dimensionar las particularidades del proceso de retorno a Vallecito es posible a través de la observación de los cambios en su comunidad.
Sin embargo, no era suficiente con establecer que el proceso de retorno a Vallecito sería comprendido desde los cambios en el vínculo comunitario entre sus habitantes. Esto parecía riesgoso en la medida en la que han sido muchos los usos, las definiciones y las perspectivas que el término comunidad ha tenido en la sociología, así como en muchos otros campos. Si de verdad me interesaba hacer del estudio de los cambios en la comunidad de Vallecito un lente a través del cual comprender su proceso de retorno al caserío, me veía obligada a ir más allá. A definir desde donde asumiría la noción de comunidad para abordar el retorno a Vallecito.
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comunidad ya está dada. Alejarme de la noción de que existe como algo estático y que más bien es producto del flujo de poderes e interacciones que se encuentran en un mismo espacio. Un espacio como el caserío de Vallecito.
Así es como la comunidad se convierte en el enfoque a partir del cual comprenderé el proceso de retorno al caserío. Desde un principio el estudio de los cambios en la comunidad de Vallecito probó traer consigo más posibilidades. Todas relacionadas con la oportunidad de identificar los efectos que diferentes coyunturas o sucesos tienen en un nivel más subjetivo y micro entre los habitantes de Vallecito. De ir más allá de lo que parece evidente.
Así, ya no solo es caracterizar el proceso de retorno que tuvo Vallecito, sino poder observar cómo va cambiando la comunidad a lo largo del mismo. Entender que la forma cómo se configura una comunidad esta mediada o condicionada por coyunturas que suceden en el caserío y fuera del mismo. Por eventos que poco a poco la van moldeando. Sea a través de la resistencia o del impulso, la comunidad de Vallecito va cambiando. Vale la pena poder saber cómo.
De esta forma, el presente trabajo se pregunta por la forma cómo el vínculo sobre el que se establece la comunidad de Vallecito se ha transformado a lo largo del proceso de retorno al caserío. Cómo se ha adaptado a diferentes coyunturas que han hecho parte de la historia del caserío desde que se dio el retorno al mismo. Cómo se ha moldeado en la compleja red de relaciones en las que se encuentran los habitantes del caserío.
Así, pretendo recoger el detalle, la particularidad y el carácter conflictivo que está en el proceso de configuración del vínculo comunitario. A partir de este proceso, caracterizar el retorno a Vallecito.
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Vallecito, en relación a diferentes sucesos que tienen lugar a lo largo del proceso de retorno.
En el segundo capítulo se relata el proceso de retorno a Vallecito desde sus inicios en el 2001 hasta el año 2014, fecha en la que finaliza el trabajo de campo en el caserío. El relato del proceso de retorno a Vallecito está dividido en dos etapas, cada una acompañada de un apartado en el que se analizan de forma explícita las transformaciones en el vínculo comunitario.
Finalmente se cierra el trabajo con una parte fundamental del proceso de investigación. Un diagnóstico del caserío de Vallecito hoy, de los riesgos a los que se enfrentan sus habitantes y de su transición hacia nuevas etapas del proceso de retorno.
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A continuación se señalan algunas precisiones que deben tenerse en cuenta a lo largo del texto para evitar confusiones en el manejo de ciertos términos.
Con el fin de evitar el uso que comúnmente se da al concepto de comunidad, siempre que se habla de comunidad (sin comillas) se hace referencia a la categoría analítica que se usa para estudiar el retorno a Vallecito y al objeto de estudio. Así mismo, cuando el uso del término comunidad trae otras implicaciones, se explican en el momento pertinente.
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2.
Capítulo Primero
Afinando la mirada. Cómo se rastrean los cambios en el vínculo
comunitario.
La primera parte del presente trabajo describe la posición desde la que se rastrean los cambios en el vínculo comunitario entre los habitantes de Vallecito. El proceso de retorno al caserío ha sido profundamente complejo, pues en su mismo desarrollo lleva varios procesos de forma paralela. El proceso de re apropiación del espacio, el proceso de reactivación de la economía del caserío, el proceso de reconstrucción del caserío y el proceso de transformación y reconfiguración del vínculo comunitario, entre otros. Por lo mismo, es necesario establecer sobre qué partes del retorno se afina la mirada y por qué. Así, el primer capítulo comprende una pequeña mirada a lo que es el caserío de Vallecito hoy. Así como una exposición de las herramientas metodológicas y la categoría analítica que hacen posible el registro y la interpretación de los cambios en el vínculo comunitario.
2.1 Cuestiones preliminares: Vallecito, el caserío en la frontera.
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El caserío de Vallecito pertenece al corregimiento que lleva su mismo nombre3. Uno de
los once que conforman el área rural del municipio de San Pablo. Hace parte de un grupo de caseríos localizado al final de una vía destapada y llena de pendientes, que junto con algunos corregimientos de Simití conforman la entrada a la Serranía de San Lucas. Está ubicado en el sector medio alto de la subcuenca de la quebrada Santo Domingo, que desemboca en el Río Magdalena cerca al casco urbano del municipio de San Pablo. La zona que comprende esta subcuenca recibió el nombre de Cañón de Santo Domingo por los pobladores más antiguos de la región. Presenta paisajes montañosos y húmedos, con alta disponibilidad de recursos hídricos y un ecosistema de selva tropical (Servivienda, 2013, p. 29)4. Los otros caseríos que hacen parte del Cañón de Santo
Domingo son El Diamante, Paraíso, El Jardín, Las Pavas y Patio Bonito entre otros.
Figura (2). Ruta San Pablo (cabecera municipal) – Vallecito
Fuente: Informe final de gestión: Hábitat digno para San Pablo. (Servivienda, 2014)
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El presente trabajo trata únicamente lo sucedido en el caserío de Vallecito. No tiene en cuenta lo que pasa en los demás caseríos del corregimiento.
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Llegar a Vallecito desde San Pablo implica un recorrido de más de dos horas en “línea”5
(dependiendo de la lluvia y del estado de la vía en el momento de viajar), por una carretera destapada y curvilínea. El recorrido desde la cabecera municipal de San Pablo hasta Vallecito reúne en su paisaje imágenes representativas de las problemáticas de esta región: ganadería extensiva, monocultivos de palma de aceite, pequeños caseríos campesinos en medio de la montaña, cultivos de uso ilícito y cultivos tradicionales. Para quienes llevan un tiempo recorriendo la vía es evidente la deforestación de las montañas que reemplaza bosques por campos abiertos. Una característica propia de los procesos de colonización del sur de Bolívar.
Figura (3): “Línea” a Vallecito. Fuente: Propia
A las precarias vías de acceso al caserío de Vallecito se suman la presencia histórica del ELN en la zona, un alto índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), la existencia de cultivos de uso ilícito y la explotación aurífera artesanal de las minas. Todas problemáticas relacionadas con la ubicación de este caserío, que corresponde a la franja de colonización que se extiende a lo largo de la Serranía de San Lucas (Gutiérrez, 2004, p. 25). Así mismo, su historia está marcada con las consecuencias de la disputa de
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[image:17.595.135.461.296.502.2]18
diferentes actores armados por el control de la Serranía de San Lucas y el sur de Bolívar6.
Estas problemáticas han marcado la historia del caserío de Vallecito de múltiples formas. En el año 2000 el caserío de Vallecito fue quemado a manos de los paramilitares del BCB7 generando que sus pobladores se desplazaran de forma masiva.
En el año 2001 inicia el proceso de retorno al caserío y entre el 2012 y el 2014 el caserío es reubicado por estar en zona de riesgo de inundación.
2.1.1 A dos horas del bachillerato y a cuatro del hospital. Caracterización demográfica e índice de NBI.
Es difícil encontrar registros y caracterizaciones de la población del caserío de Vallecito en particular. La información que ofrece la alcaldía de San Pablo es muy general y se refiere a la zona urbana y rural sin diferenciar entre los corregimientos y veredas que la conforman. Por esto es pertinente recurrir a la caracterización realizada por Servivienda8
como parte de su intervención en el caserío de Vallecito.
El área rural del municipio de San Pablo está conformada por 5.150 habitantes aproximadamente, que corresponden al 17,96% del total de 28.668 de la población (Consejo Municipal San Pablo, 2005). El caserío del corregimiento de Vallecito está conformado por treinta y nueve familias que corresponden a 180 personas aproximadamente. Según la caracterización realizada por Servivienda en el año 2013 la población de Vallecito está equitativamente distribuida por género y predomina la población adulta. (Ver gráfica 1)
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“Durante varias décadas la serranía fue uno de los principales bastiones territoriales del ELN y el sur de Bolívar su área de influencia. Alrededor de septiembre de 1996, comenzó la penetración paramilitar en esta zona” (Madariaga, 2006, p. 70).
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El Bloque Central Bolívar fue el grupo paramilitar que entre 1996 y 2005 hizo presencia en el sur de Bolívar: “Este grupo paramilitar delinquió en ocho departamentos y dejó 14.000 víctimas. Reclutó a menores de edad y cometió masacres, desapariciones y desplazamientos forzados […] en las regiones de Antioquía, Bolívar, Vichada, Putumayo, Risaralda, Caquetá, Arauca y Caldas”(Verdad Abierta, 2011). 8
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Gráfica (1). Distribución de las familias de Vallecito por rango de edad y género Fuente: Informe final de gestión: Hábitat digno para San Pablo – Bolívar. (Servivienda, 2013)9
En cuanto a la tipología del hogar, el caserío de Vallecito está conformado en un 56% por hogares nucleares. El 24% de los hogares entran en la categoría de extensos, es decir que en una misma unidad doméstica habitan parientes pertenecientes a distintas generaciones. El 16% son monoparentales, conformados por un solo progenitor y el 4% son recompuestos, en los cuales uno o ambos miembros de la pareja tiene hijos de uniones anteriores.
Ahora bien, el caserío de Vallecito al igual que el municipio de San Pablo en general, presenta un alto índice de NBI10. Para el caso de Vallecito este índice es muestra de la
falta de alcance de las entidades prestadoras de servicios como educación, salud e infraestructura y falencias en la administración de la alcaldía. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en el 2011 el 62,22% de la población del área urbana de San Pablo presenta NBI. Así como el 79,67% del área rural11.
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La información de las gráficas 1, 2 y 3 se basa en el Informe final de gestión: Hábitat digno para San Pablo – Bolívar realizado por Servivienda, que solo tiene en cuenta a las primeras veinticinco de las treinta y nueve familias que fueron beneficiadas por la fundación.
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El indicador de NBI se traduce, entre otras cosas, en la ausencia de servicios básicos en las viviendas. En Colombia está compuesto por cinco indicadores simples: el estado de la vivienda, los servicios básicos, el grado de hacinamiento, el nivel de asistencia escolar de los niños y el grado de dependencia económica de los hogares (DANE, s. f.).
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Para el área rural del municipio de San Pablo menos del 40% de las viviendas cuenta con conexión a acueducto, menos del 25% tiene servicio de alcantarillado y menos del 50% cuenta con conexión a energía eléctrica (DANE, 2012, pp. 55, 59, 63). En el caso particular de Vallecito ninguna de las viviendas cuenta con estos servicios básicos. No cuentan con electricidad, la provisión de energía radica en motores movidos a gasolina o agua. Tampoco cuentan con acueducto o alcantarillado. El agua es recolectada de una fuente hídrica cercana a través de mangueras o baldes y es tratada por ebullición.
Así mismo, las condiciones de vivienda fueron muy precarias hasta la reubicación del caserío que inició en el año 2012, a manos de la fundación Servivienda. Durante los once años previos a la reubicación el caserío de Vallecito estuvo en riesgo por inundaciones o avalanchas (Servivienda, 2013, p. 22). Sin embargo, si bien el caserío cuenta actualmente con un puesto de salud así como con una escuela, la dotación y el funcionamiento de los mismos siguen dependiendo de la administración de la alcaldía. Por lo mismo, las condiciones en términos de educación y salud siguen siendo precarias.
La educación también representa un factor importante para la medición del índice de NBI. Para Vallecito, según la caracterización realizada por Servivienda hay un alto porcentaje de pobladores que no cuenta con ningún nivel educativo y solo la mitad de los habitantes ha cursado la primaria (Ver gráfica 2). El desarrollo del año escolar se ve limitado por la ausencia de los profesores, que en muchas ocasiones inician el año escolar con meses de retraso. Así mismo, la oportunidad de cursar el bachillerato es muy restringida, ya que para esto deben dejar el caserío y muchas familias no cuentan con los recursos para hacerlo12.
Esta es una problemática que afecta al municipio de San Pablo en su totalidad13.
Además, el problema de la educación tiene como consecuencia grandes limitaciones para los proyectos de vida de la población joven en Vallecito. Lo que se traduce en
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La cobertura del servicio de educación del área rural de San Pablo se da a través del Centro Educativo Pozo Azul, cuya sede principal se encuentra en el caserío de este mismo nombre. En Pozo Azul cuentan con dormitorios para niños y niñas puesto que en las otras veintiséis sedes que se distribuyen en corregimientos y veredas de la zona rural, solamente se dictan clases hasta primaria. Así muchos niños se movilizan para continuar sus estudios, ya sea en San Pablo o en Pozo Azul (Consejo Municipal San Pablo, 2005, p. 40).
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embarazos adolescentes, trabajo en las minas informales, migraciones, e incluso la vinculación con grupos armados (Vanguardia liberal, 2014).
Gráfica (2). Nivel educativo de las familias de Vallecito
Fuente: Informe final de gestión: Hábitat digno para San Pablo – Bolívar. (Servivienda, 2013)
2.1.2 Del oro a la coca y de la coca al oro.
El caserío de Vallecito está ubicado en la frontera de colonización que da entrada a la Serranía de San Lucas. Este factor ha estructurado el proceso de población del caserío al fijar su motor en la explotación de recursos naturales. La explotación se deriva en diferentes actividades económicas que poco a poco se convierten en el sustento para los habitantes del caserío14. Es así como a partir del surgimiento y la consolidación de
diferentes actividades económicas se puede dar cuenta de muchas de las problemáticas actuales de la vida en el caserío.
El caserío de Vallecito empezó a poblarse como causa y consecuencia de una de las actividades económicas que predomina en la región: la explotación aurífera. Durante mucho tiempo el caserío funcionó como campamento entre las minas de la Serranía de San Lucas y la cabecera municipal de San Pablo, gestionando actividades de comercio e
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intercambio. Con el tiempo dejó de ser únicamente un lugar de paso. Se empezó a poblar gracias a la llegada de campesinos andinos, desempleados urbanos y uno que otro aventurero de la región que vio opciones de vida en la extracción aurífera y la explotación de madera (Gutiérrez, 2004, p. 25). Las actividades económicas se fueron diversificando y a principios de los noventa llegaron los cultivos de uso ilícito a la región. A finales de esta década el cultivo de coca ya se había consolidado como la principal fuente económica para los habitantes de Vallecito (Entrevista 13, 2015). Para esta época ya se habían establecido otras actividades como la agricultura, los jornales y los arrieros. Así como actividades correspondientes al hecho ser uno de los centros poblados más importantes de la región, como las cantinas y las labores domésticas.
Gráfica (3). Actividad laboral de las familias de Vallecito
Fuente: Informe final de gestión: Hábitat digno para San Pablo – Bolívar. (Servivienda, 2013)
Actualmente, las actividades económicas en las que incursionan los habitantes del caserío clasifican como actividades informales. Entre las mismas están los jornales en fincas cercanas, la explotación de las minas de oro no legalizadas (considerada como una actividad artesanal), la agricultura y la tenencia de un negocio (Ver gráfica 3).
Sin embargo, si bien las actividades económicas se han diversificado en Vallecito, hay dos actividades sobre las cuales ha recaído la economía del caserío principalmente: los cultivos de uso ilícito y la explotación minera tradicional.
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(Entrevista 12, 2015) Paralelamente, la explotación minera se continuaba realizando de forma intermitente. Después de iniciado el proceso de retorno al caserío en 2001 los cultivos de uso ilícito se restablecieron rápidamente. Sin embargo, en esta ocasión su desarrollo se vio truncado por los procesos de fumigación y erradicación forzada que hacían parte de las políticas antinarcóticos del gobierno Uribe Vélez15. Se hacen
evidentes para los habitantes de Vallecito los riesgos de depender de una sola fuente económica, sobre todo cuando la misma es considerada ilegal. Las fumigaciones con glifosato fueron responsables de varios desplazamientos forzados en el municipio, de pérdidas de cosechas, muertes de animales domésticos y el endeudamiento y quiebra de numerosos colonos (Gutiérrez, 2004, p. 27). Es en este marco, se reactiva e intensifica la explotación minera.
Así, los habitantes de Vallecito entran en una dinámica de fluctuación entre estas dos actividades económicas (Entrevista 11, 2015). Durante los años transcurridos del retorno, cuando los procesos de erradicación forzada, sea manual o por fumigación, ponen trabas al desarrollo de los cultivos de uso ilícito los habitantes de Vallecito se dirigen nuevamente a las minas. Esta dinámica tiene diferentes efectos en la vida del caserío.
Por un lado, la minería representa largos periodos de ausencia de la vida en el caserío para quien la trabaja. Semanas y a veces meses en los que el ritmo del caserío se vuelve mucho más lento debido a la falta de capital y a la ausencia de gran parte de los pobladores. Cuando los mineros regresan al caserío traen dinero consigo, brindándole mucha más actividad y movimiento a la vida del caserío, para posteriormente volver a partir hacia las minas.
Los cultivos de uso ilícito traen otras implicaciones. Se cultiva en terrenos cercanos al caserío, de cinco o seis hectáreas, por lo que los campesinos pueden permanecer en sus viviendas. Los cultivos de uso ilícito no representan entonces cambios muy radicales en cuanto a la vida en el caserío, además de la activación de la economía a causa del ingreso de capital (Entrevista 11, 2015). Las consecuencias de los cultivos de uso ilícito están mucho más ligadas a los daños ambientales, producto de las fumigaciones y la
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deforestación y a la inestabilidad que genera el hecho de que sea una actividad considerada como ilegal. Con el pasar de los años los habitantes del caserío vienen siendo más conscientes de las implicaciones de esta actividad.
A través de los cultivos de uso ilícito, la capacidad adquisitiva de los habitantes de Vallecito aumenta. Sin embargo, esta actividad económica trae consigo una percepción de dinero inmediata, que implica consumo inmediato y poca inversión (Entrevista 11, 2015). La “cultura de la coca”, como los mismos habitantes de Vallecito la denominan, mitiga la percepción sobre los riesgos de los cultivos de uso ilícito, genera poca inversión y frustra la apropiación y el trabajo por el territorio. Poniendo en riesgo su propio bienestar y seguridad alimentaria. Ante esto el padre Francisco de Roux afirma:
…los demás (todos los del sur de Bolívar y todos los del sur del Cesar) […], tienen administraciones muy precarias, están aislados hacia adentro (entre la cabecera y sus corregimientos y veredas) y aislados hacia afuera, por falta de vías, tienen los mayores índices de necesidades básicas insatisfechas, a pesar de que en un número significativo se produce oro y coca. (1996, p. 94)
Tanto los cultivos de uso ilícito, como la minería artesanal son actividades que están al margen de la legalidad, lo que genera inestabilidad en la vida de los habitantes de Vallecito. Inestabilidad por la dinámica de fluctuación que afecta la cotidianidad del caserío, e inestabilidad por el hecho de que en las mismas se ven involucrados los actores armados. Como lo registra la Defensoría del Pueblo en el Informe de riesgos que se hace sobre los municipios de San Pablo, Simití y Santa Rosa en el año 2012.
En síntesis, tanto la cadena del narcotráfico junto a la extracción de vetas auríferas a gran escala por medio de retroexcavadoras en los tres municipios referidos en este informe configuran nodos socioeconómicos que se articulan con el centro, norte y nororiente colombiano, constituyendo una dinámica productiva y comercial de gran interés que podrían estar siendo interferidas y usufructuadas por actores armados ilegales presentes en la región mediante el uso de la violencia indiscriminada y selectiva sobre la población civil así como la utilización y la coacción social sobre sectores específicos de población. (p. 11)
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afectado el área rural del municipio de San Pablo al hacer que sus habitantes tengan que recurrir a los cultivos de uso ilícito.
Lo más grave es que es una situación que aqueja el área rural del sur de Bolívar desde hace más de veinte años, como se puede evidenciar en el diagnóstico que realiza Francisco de Roux sobre la región del Magdalena Medio en 1995:
Hoy en día está creciendo la conciencia nacional sobre los perjuicios que trae la droga en corrupción, violencia, y desajustes económicos. Sin embargo la producción de coca en la región está en crecimiento. Y seguirá ampliándose porque el bosque húmedo tropical de 500 metros y más, le ofrece ventajas comparativas al campesino. Y la Región tiene abundantes tierras con estas características. Es interesante notar que en todos los talleres realizados por el PDPMM los pobladores solicitaban crédito para la producción agrícola y para la microempresa rural. De no darse estas posibilidades, junto con vías de penetración, es muy difícil que la droga no avance en este territorio. Un campesino de Santa Rosa hacía notar que allí el programa Plante ofrece crédito agrario por 200 mil dólares para las tres veredas productoras. Pero allí los campesinos ganan anualmente 1.2 millones de dólares en un año con los cultivos que les piden que abandonen. En la región de Pozo Azul es posible obtener ganancias de 500 mil pesos semestrales en tres hectáreas sembradas de coca. El mismo terreno, sembrado en yuca, si le va bien al agricultor, le deja 30 mil pesos libres en un semestre. (p. 48)
2.2 Entre la perspectiva del proceso y el carácter relacional. Consideraciones metodológicas.
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2.2.1 Del retorno como un proceso y la importancia de los límites para la percepción.
Uno de los principales puntos a tener en cuenta para el desarrollo del presente trabajo es el carácter procesual del retorno a Vallecito16. El regreso al caserío en el año 2001 es tan
solo el principio del proceso de retorno. Esta seguido de una serie de hechos que dan cuenta de lo que tuvieron que enfrentar los pobladores de Vallecito para poder volver a hacer del caserío un espacio habitable en términos de infraestructura y de seguridad. Hechos a través de los cuales se fue consolidando el proceso de retorno al caserío, garantizando que no fuera solo una parada en una ruta de migración. Es en lo que le sigue al regreso físico al caserío que se devela cómo se ha transformado el vínculo comunitario entre los habitantes de Vallecito.
Ahora bien, es necesario trabajar a partir de este carácter procesual. No solo dar cuenta de hechos específicos o concretos en la historia del retorno a Vallecito, sino entender cómo se articulan entre ellos. Conectar cambios físicos en el caserío con cambios en la relación que tienen sus pobladores. Esta idea trae consigo retos para la comprensión del retorno a Vallecito. Pues aceptar que es un proceso y que debe ser visto como tal, implica lidiar con un retorno mucho más complejo y abarca mucha más información. Pero no hay que perder de vista lo que de verdad se está buscando: cómo se ha transformado el vínculo comunitario entre los habitantes de Vallecito a lo largo del retorno.
Ante estas dificultades, el establecimiento de límites aparece como una alternativa para la comprensión del proceso de retorno a Vallecito. Esta idea se deriva de los planteamientos del historiador español Alfonso Pinilla, quien afirma que:
Toda percepción surge de los límites impuestos por nuestros sentidos, que no perciben entidades laxas e inabarcables , sino detalles concretos de la realidad, de ahí que nuestro campo de visión sea limitado o que nuestro oído reciba sonidos solo hasta una distancia determinada. Sin límites no hay percepción. (2005, p. 3)
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Los planteamientos de Pinilla parecen ser un buen punto de partida. Así, la metodología desde la que se desarrolla el presente trabajo recae sobre la necesidad de dar cuenta del retorno como un proceso a partir del establecimiento de límites.
Esta reflexión se traduce en dos aspectos específicos de la metodología desarrollada. El primero es la perspectiva histórica sobre la que se basó la recolección de datos y el segundo es el establecimiento de lo que se denominará eventos significativos.
La recolección y exposición de los datos, teniendo como referente una perspectiva histórica, se deriva del carácter procesual del retorno a Vallecito. La mirada cronológica permite identificar cómo se articulan los cambios en el vínculo comunitario con las diferentes coyunturas que tuvieron lugar a lo largo del proceso de retorno a Vallecito. Brinda la posibilidad de rastrear cómo cambios físicos en el caserío, asuntos de seguridad, la intervención de organizaciones como el SJR y demás coyunturas, han generado cambios en el vínculo comunitario existente entre los habitantes de Vallecito. Así, una mirada histórica del proceso de retorno a Vallecito que relate de forma cronológica lo sucedido durante el mismo parece ser la alternativa más idónea.
El establecimiento de eventos significativos a lo largo del proceso de retorno a Vallecito responde a la necesidad de establecer límites. Son producto de la reflexión introducida por Pinilla y para el presente trabajo representan una herramienta analítica a partir de la cual se aborda la información recogida sobre el proceso de retorno a Vallecito. Los eventos significativos pueden entenderse como eventos o sucesos que tuvieron lugar a lo largo del proceso de retorno a Vallecito y que en el desarrollo del trabajo abren y cierran diferentes momentos y escenarios. Momentos y escenarios en los que los cambios en el vínculo comunitario entre los habitantes del caserío se hacen más evidentes. Así, los eventos significativos pueden recaer en la entrada a trabajar de alguna Organización No Gubernamental (ONG) a Vallecito, o cambios físicos en la infraestructura del caserío.
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los mismos, divide y delimita los trece años transcurridos desde que los primeros habitantes regresaron al caserío de Vallecito.
Así mismo, se debe precisar que la identificación de estos eventos significativos puede considerarse arbitraria. Arbitraria en la medida en la que no aparecen de forma explícita en los testimonios de los habitantes de Vallecito. No son señalados o identificados por ellos mismos, sino por quien ha buscado comprender y caracterizar el proceso de retorno. Sin embargo, el establecimiento de los eventos significativos se basa en lo que se pudo recoger de los testimonios de sus habitantes y lo que se pudo ver de la cotidianidad del caserío. Radican en la observación sobre la percepción que estos habitantes tienen de su realidad y de su historia. Los sucesos más importantes, los cambios más radicales, los peligros más grandes, así como las herramientas para hacer frente a estos peligros, etc. Todos elementos que aparecen en el relato de los habitantes de Vallecito y que el observador organiza a través del establecimiento de esos eventos significativos.
Es a partir de esta estructura que se aborda el proceso de retorno a Vallecito y que se expone la información identificada. Desde una mirada cronológica que recurre al relato como una herramienta expositiva, organizada y estructurada por los eventos significativos.
Esquema de exposición del proceso de retorno a Vallecito
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La línea del tiempo representa el proceso de retorno a Vallecito. Comprende los trece años desde el regreso de los primeros habitantes al caserío en 2001, hasta el final del proceso de investigación que se hizo en campo, a finales de 2014. El año 2001 y el 2009 marcados en la línea del tiempo, representan los dos eventos significativos que fueron identificados dentro del proceso de retorno a Vallecito. Dos eventos significativos ubicados de forma cronológica, que abren y cierran dos etapas del proceso de retorno a Vallecito.
El primer evento significativo tiene lugar cuando los primeros habitantes de Vallecito empiezan a retornar al caserío, en el año 2001. Le da inicio a la primera etapa del retorno a Vallecito que finaliza en el año 2009 con el segundo evento significativo.
El segundo evento significativo tiene lugar en el año 2009, con la llegada del SJR a trabajar en el caserío. En esta fecha inicia la segunda etapa del proceso de retorno que finaliza en el año 2014. Ahora bien, es pertinente aclarar que la última fecha no representa ningún evento significativo y que el proceso de retorno a Vallecito continúa. Pero es necesario fijarlo por motivos prácticos.
2.2.2 La comunidad: el lente para comprender el proceso de retorno.
Una vez establecida la estructura desde la cual se aborda el proceso de retorno a Vallecito, es importante concretar qué ve de la misma. Nuevamente, no es suficiente con listar los hechos más importantes que tienen lugar desde que los primeros habitantes retornaron al caserío. Es importante encontrar cómo se articulan estos hechos y comprender cómo afectaron a los habitantes del caserío. Es por esto que se identificó la comunidad, o el vínculo comunitario más específicamente, como la entrada a comprender una realidad que de otra forma sería difusa.
Ahora bien, la comunidad ha sido utilizada de múltiples formas, en diferentes líneas argumentativas y con distintos propósitos17. Parece casi un riesgo entonces tomar a la
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comunidad como punto de partida para la comprensión del proceso de retorno a Vallecito. Es por esto que es fundamental encontrar una noción de comunidad que se ajuste a las necesidades del presente proceso de investigación.
Se ahonda en esta noción de comunidad en el siguiente apartado. Por ahora es importante aclarar que esta noción de comunidad se establece sobre su carácter relacional. La comunidad como un elemento puramente relacional se traduce en una figura que está en función de una red de relaciones que se conectan en el contexto en el que la misma surge. Así, la comunidad no está esencialmente dada o constituida previamente a cualquier forma de relación. Se deriva de un proceso parecido a un juego en el que múltiples coyunturas y actores con diferentes intereses entran a moldear, definir y transformar lo que se puede leer como comunidad (Emirbayer, 2009, p. 300).
La comunidad entonces está en constante movimiento. Por lo mismo no es posible definir una sola versión de la comunidad de Vallecito, o un único y estático vínculo comunitario. En cambio, es posible identificar este vínculo comunitario a través de la lectura de una red de relaciones que cambian en el espacio y el tiempo. En este orden de ideas, los cambios en el vínculo comunitario se leen desde: las relaciones que los habitantes de Vallecito tienen entre ellos mismos, las relaciones que tienen con otros actores que tienen alguna forma de presencia en el caserío y las relaciones con el espacio del caserío en sí. Este es el criterio a partir del cual se interpretan y organizan los testimonios de los habitantes de Vallecito.
2.2.3 Reconstruir el proceso de retorno: de las entrevistas en campo a la edición de los testimonios.
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a entrevistas con algunos de sus funcionarios que han trabajado con los habitantes de Vallecito durante el proceso de retorno.
Toda esta información es muy útil en el marco de la reconstrucción cronológica del proceso de retorno a Vallecito. Sin embargo son fuentes que no brindan la información necesaria para identificar los cambios en el vínculo comunitario entre los habitantes de Vallecito. No develan las percepciones que los habitantes de Vallecito tienen de su realidad y de cómo la misma se ha transformado. Así mismo, tampoco se pudo encontrar algún documento que hiciera una recopilación histórica de los años de retorno a Vallecito18. Es por esto que se recurre a los testimonios de los habitantes del caserío,
tanto a los que vivieron el desplazamiento y los primeros años de retorno, como a los que llegaron después. Los testimonios son recogidos a través de entrevistas semiestructuradas que se realizan durante el mes de agosto del año 2015 a diez habitantes del caserío19.
Ahora bien, el hecho de que la fuente principal sean los testimonios trae consigo grandes retos y posibilidades. Por un lado, las obvias dificultades y desajustes cronológicos que vienen al recoger hechos concretos desde perspectivas subjetivas. Por otro, la posibilidad de conocer el impacto que diferentes sucesos y coyunturas tienen en un nivel más subjetivo de los habitantes de Vallecito.
Otra de las posibilidades viene con la fuerza que el carácter testimonial le da a la exposición del análisis. Cada una de las etapas a relatar está conformada por un paralelo entre los sucesos que tuvieron lugar en la misma y los testimonios que los habitantes de Vallecito dan sobre esos sucesos.
Lo interesante viene con cómo se exponen estos testimonios. Lo que se hace es editar los testimonios de los habitantes de Vallecito para hacer referencia a los mismos hechos, consolidando lo que se puede establecer como testimonios colectivos. Son colectivos en la medida que reúnen los datos recogidos en las entrevistas a los habitantes de Vallecito. La decisión de editarlos obedece el único propósito de hacer del relato sobre el retorno a Vallecito un texto más comprensible por fuera de la academia. La idea es obtener una
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La falta de registro del proceso de retorno a Vallecito, da cuenta de la condición de marginalidad en la que se encuentra el caserío y las demás poblaciones de su alrededor. La dificultad a la hora de encontrar registros de la población en términos demográficos, así como del desplazamiento y posterior proceso de retorno que vivieron, también da cuenta de la falta de alcance institucional de la que son víctimas. 19
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narración mucho más completa y fluida que diera cuenta de los sucesos que tuvieron lugar durante el proceso de retorno a Vallecito. Fals Borda lo expone de la siguiente manera al referirse al concepto de imputación:
Se trataba simplemente de resolver un problema de comunicación de ideas y facilitar la comprensión del lector; para mí era más fácil e interesante sumar datos e imputárselos a una persona, que citar respuestas individuales y acudir a notas de pie de página a cada momento.(Cubides, 1995)20
Sin embargo, la idea cobra más fuerza cuando se hace evidente que el proceso de edición no solo implica sumar sucesos y atribuirlos a una sola voz, sino que los testimonios se complementan entre ellos mismos. Pero sobre todo, que los testimonios colectivos además de dar cuenta de una realidad, develan las percepciones que los individuos tienen sobre esta realidad. Percepciones que son fundamentales cuando se quiere recoger la transformación del vínculo comunitario entre los habitantes de Vallecito a lo largo del proceso de retorno al caserío. En resumen, concentrarse en los testimonios recogidos a través de las entrevistas hace parte del proceso de reivindicar la subjetividad como una parte muy valiosa de la mirada histórica del retorno a Vallecito.
Finalmente, para ahondar en la edición de testimonios y su lugar en las ciencias sociales como método de exposición se puede recurrir al sociólogo colombiano Orlando Fals Borda, con su método de imputación (Cubides, 1995) o al trabajo de Alfredo Molano (2010) y la metodología cercana a las historias de vida y la construcción de relatos que aplica.
2.3 La comunidad desde lo relacional.
Para entender cómo se dan los cambios en el vínculo comunitario entre los habitantes de Vallecito, es necesario describir la categoría de comunidad a partir de la cual se estudia el proceso de retorno al caserío. Una vez explicadas las herramientas metodológicas a partir de las cuales se recoge y dispone la información, es necesario aclarar desde donde se interpreta. La categoría de comunidad da cuenta de este lugar.
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Para empezar, es pertinente establecer qué es lo que diferencia a la comunidad de otras formas de relación social. En concreto ¿qué es lo que hace que una comunidad sea una comunidad? Desde las diferentes formas de entender la comunidad se le han dado varias respuestas a este interrogante: la conglomeración de individuos, la existencia de propiedad común, la convivencia territorial y el reconocimiento de necesidades o de intereses comunes, entre otras. El investigador Alfonso Torres describe estos factores como elementos que favorecen la emergencia y el sostenimiento de la comunidad, pero que no necesariamente implican la existencia de una.
Torres plantea que para que todos estos elementos puedan dar cuenta de una comunidad, necesitan de un sentimiento común sobre el cual se base la noción de pertenecer a algo más grande21. Un vínculo que refuerce la idea de que lo colectivo prima sobre lo
individual. Así, lo que constituye a la comunidad como tal es un sentimiento común. La idea de que hay un vínculo entre quienes pertenecen a la comunidad (Torres, 2013, p. 205).
Entonces, para efectos del presente trabajo, una definición de comunidad que se ajusta a lo que se quiere desarrollar es: “…vínculo o proyecto fundado en un conjunto de creencias, valores, actitudes y sentimientos compartidos” (Torres, 2013, p. 204). Son varios los puntos sobre los que se fundamenta el vínculo que constituye a una comunidad. Lo importante es entender que en este vínculo radica una forma unificada de percibir la realidad y de proyectarse en la misma por parte de quienes lo comparten. De asimilar hechos, interacciones con otros actores, riesgos y oportunidades. Para luego darle intención a sus acciones.
En esta medida la comunidad es dinámica. Esto se debe a que la realidad en la que se construye está en movimiento y los elementos sobre los que se fundamenta el vínculo comunitario están en constante cambio. Todo tipo de adversidades y coyunturas sociales, políticas, económicas y ambientales pueden transformar el vínculo sobre el que se fundamenta la comunidad. Debilitarlo, fortalecerlo o cambiarlo. Así mismo, la comunidad basada en un sentimiento común que está en constante transformación es bastante ilustrativa. Da cuenta de que el vínculo no está en la comunidad, sino que la comunidad se encuentra en el vínculo que conecta a sus miembros. O como plantea
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Torres, que los individuos no pertenecen a una comunidad, sino que la comunidad pertenece a los individuos.
La idea de una comunidad dinámica puede ser explicada desde los planteamientos del sociólogo Emirbayer sobre el enfoque transaccional22. Desde el mismo, resalta la
importancia de dejar de pensar en los objetos de estudio como categorías ya establecidas y estáticas, sino integradas en complejas redes relacionales. Así, para definir aquello que se pretende observar es necesario entenderlo en la relación con los demás elementos que lo rodean. No es suficiente con comprenderlo por sí mismo. Estos planteamientos se traducen en la invitación a dejar de pensar a la comunidad como una figura que existe independiente a su entorno o a lo que sucede fuera del vínculo.
Emirbayer (2009) lo describe al citar al filósofo sueco Ernst Cassirer (1953): “Las cosas no se asumen como existencias independientes presentes, anteriores a cualquier relación, sino que […] obtienen todo su ser […] primero en y con las relaciones que entre ellas se establecen” (p. 291). Siendo así, el proceso de transformación y configuración del vínculo comunitario existente entre los habitantes de Vallecito se convierte entonces en la unidad primaria de análisis. Es sobre ese proceso dinámico y en constante desarrollo que se debe volcar la mirada. No es la comunidad de Vallecito en sí lo que se debe estudiar, sino cómo se ha configurado a lo largo del proceso de retorno. Cómo ha reaccionado a diferentes coyunturas e interacciones con actores externos.
Así, para rastrear cómo se ha configurado este vínculo comunitario es pertinente entenderlo en relación a lo que rodea a la comunidad de Vallecito. Sean las coyunturas que afectan la vida del caserío, como los procesos de fumigación, los diferentes momentos del conflicto armado, las inundaciones, etc. O la interacción con actores externos a la comunidad durante el proceso de retorno. Como las diferentes ONG que llegaron a suplir las necesidades básicas de los habitantes de Vallecito durante el proceso de retorno, entre estas el PDPMM o el SJR.
Ahora bien, el estudio de la configuración del vínculo comunitario en relación a las coyunturas y a las interacciones con actores externos, es una tarea compleja. Primero porque muchas de las coyunturas que tienen alguna forma de influencia sobre la configuración del vínculo comunitario, están condicionadas por sucesos que tienen
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lugar a nivel regional, nacional, e incluso internacional. Como la desmovilización de los paramilitares en 2005 que se dio a nivel nacional, o el aumento de las fumigaciones aéreas a principios de los 2000, regulado desde el campo internacional (International Crisis Group, 2005, p. 5). Segundo, porque los actores que han tenido una presencia relativamente constante en el proceso de retorno al caserío no comparten el mismo vínculo comunitario que los habitantes de Vallecito (por lo mismo pueden denominarse actores externos). Así, los intereses que motivan la acción de estos actores son diferentes a los intereses de los habitantes de Vallecito.
Estos dos factores dan cuenta de lo complejo que es el proceso de configuración del vínculo comunitario. Por lo mismo, durante el proceso de estudio parece pertinente fijar la mirada sobre puntos específicos que permitan rastrear el impacto que las diferentes coyunturas e interacciones tienen sobre el vínculo comunitario. En este punto aparecen las creencias compartidas por los habitantes de Vallecito sobre las cuales se fundamenta el vínculo comunitario. Es pertinente recordar que Torres establece las creencias compartidas como uno de los elementos sobre los que se fundamenta el vínculo de la comunidad. Las define como “…valoraciones de la situación, anhelos y expectativas desde las cuales se vuelve significativa la situación adversa generada por la tensión y se evalúa la pertinencia y orientación de la acción colectiva” (Torres, 2009, p. 55). En concreto, las creencias compartidas surgen en el proceso de interpretar coyunturas e interacciones y de identificar realidades que puedan afectar a los miembros de una comunidad de forma colectiva.
Las creencias se consolidan en esquemas de interpretación a partir de los cuales quienes comparten un vínculo comunitario pueden percibir, ubicar y clasificar lo que sucede a su alrededor. Así, se traducen en: la forma como los habitantes de Vallecito recuerdan hechos importantes, en cuáles son las percepciones que reconocen como unificadas y compartidas entre ellos, cuando son más o menos vulnerables y en la noción que tienen sobre las herramientas con las que cuentan para hacer frente a diferentes tipos de amenazas. Es, rastreando estas creencias a través del tiempo y conectándolas con diferentes coyunturas e interacciones, que se observa el cambio del vínculo comunitario entre los habitantes de Vallecito durante el proceso de retorno.
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el proceso de configuración del vínculo comunitario. La segunda, como la categoría analítica desde la cual se busca entender el proceso de retorno al caserío de Vallecito23.
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Establecer el estudio de la comunidad como una herramienta para caracterizar un proceso como el de retorno a Vallecito responde a una reflexión realizada por Torres. Expresa que actualmente la noción de comunidad que se maneja carece de reflexión. Como consecuencia del uso deliberado de conceptos como
“la comunidad” o “lo comunitario”, se le ha restado complejidad a cualquier fenómeno que comprenda
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3.
Capítulo segundo
Este es el caserío en el que nací y en el que me quiero quedar. El
relato del retorno a Vallecito.
Una vez afinada la mirada, es posible entrar a relatar a conectar sucesos y testimonios con el objetivo de construir una narrativa fluida. A lo largo de esta narrativa es que se hace posible ver los cambios en el vínculo comunitario de Vallecito y cómo se generan los mismos. Así, el segundo capítulo de este trabajo comprende el relato del proceso de retorno a Vallecito, no sin antes explicar el evento del desplazamiento y sus antecedentes. El mismo se divide en dos etapas, que inician y finalizan con eventos significativos. Cada una está seguida de un apartado en el que se analiza de forma explícita los cambios en el vínculo comunitario correspondientes a cada etapa. Posteriormente, en un apartado de cierre, se da cuenta del momento de transición en la que se encuentran los habitantes de Vallecito actualmente.
3.1 Vallecito era grande, bonito, tan lleno de gente y de ambiente. Antecedentes del desplazamiento.
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3.1.1 De campamento minero, a centro de abastecimiento, a caserío consolidado. Colonización y establecimiento del caserío de Vallecito.
San Pablo se ha caracterizado por ser un municipio receptor de los colonos que vienen tanto de la zona andina como de la costa. El interés por la explotación de recursos naturales generó procesos de asentamientos, transitorios y permanentes, en las regiones altas del municipio. Regiones cercanas a la Serranía de San Lucas, como aquellas donde se encontraba el caserío de Vallecito.
Por ser durante años el único puerto entre Badillo y Barrancabermeja y estar ubicado en un lugar hasta donde solo llegaban los barcos de calado, San Pablo se definió desde sus orígenes recientes como un lugar que ofrecía oportunidades de trabajo y por lo tanto, se presenciaba la entrada y salida de personas de diversa procedencia. Hoy en día San Pablo sigue siendo un lugar de encuentro de gentes de todas las procedencias. (Cadavid, 1996, p. 25)
El caserío de Vallecito empezó a poblarse a principios de los años setenta como consecuencia de la búsqueda de vías de acceso a las minas de Caño Escondido y Minitas en la Serranía de San Lucas (Entrevista 1, 2015). Para estas fechas, el caserío de Vallecito era conocido como Pueblo Loco. Funcionaba como un punto de paso para los mineros y aserradores que desde la cabecera de San Pablo, subían a sacar provecho de los recursos de la serranía. Los primeros pobladores de la zona se establecieron en el territorio, generando centros de abastecimiento para los trabajadores de las minas. Posteriormente, los visitantes empiezan a quedarse en el caserío. En el proceso de establecimiento empiezan a adquirir y cultivar la tierra cosechando maíz, arroz y frijol y trabajando con el oro y la madera (Entrevista 2, 2015).
Así, la explotación maderera y aurífera, característica de la subregión del sur de Bolívar, probó ser uno de los factores determinantes para la estructuración de espacios habitables. Vallecito pasó de ser campamento minero a centro de abastecimiento a caserío consolidado. En la medida en la que los nuevos colonos se asentaban en el territorio despertaban el interés de otros a través de la oferta de recursos y trabajo. Nuevos servicios fueron requeridos en el caserío. Pero esta vez, no solo en respuesta a las actividades mineras, sino a las necesidades básicas de la vida en un caserío.
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San Lucas. En la medida en la que los colonos se han adentrado más en la Serranía en búsqueda de recursos, el caserío ha ido creciendo y se ha consolidado.
Sin embargo, este proceso de colonización y población del caserío no ha sido regulado. Ni social, ni ambiental ni legalmente. Ante la colonización y la extensión de la frontera agrícola, el sociólogo colombiano Omar Gutiérrez Lemus afirma que “De alguna manera, las limitaciones reales de los controles o la reglamentación institucional han facilitado y agudizado este proceso sobre la Serranía de San Lucas; a pesar de no ser las mejores tierras para la agricultura.” (Gutiérrez, 2004, p. 15). La falta de regulación ha radicado en procesos administrativos municipales pobres. También en la insuficiencia institucional para la prestación de servicios como la educación, la salud y los servicios básicos de vivienda (Daniels, 2003, p. 25).
Figura (5). Paisaje desde la vía hacia Vallecito
Fuente: Proyecto de investigación MOLT. Facultad de Arquitectura y Diseño. Pontificia Universidad Javeriana24
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